jueves, 5 de diciembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 7



Paula estaba muy irritada al notar que Pedro había encandilado a sus padres y a su hermano. Pero no podía enfurecerse con él, porque estaba muy contenta de estar en su casa, relajada y tranquila.

Eddy tocó el piano mientras Pedro y su padre se tomaban sus cervezas y hablaban el partido de Futbol del día anterior.

Paula escuchaba a su madre hablar de sus amigos, sus fiestas, sus almuerzos de caridad y de todos los cotilleos del pueblo.

- ¿Te he dicho que Lizzie Belling se ha casado por sexta vez?

- Sí- Paula sonrió- Me lo contaste en la última carta.

- Es una pena que sólo nos hayamos comunicado por carta durante tanto tiempo.- murmuró su madre tocando suavemente su mano.

Paula asintió, con los ojos llenos lágrimas.

- No vuelvas a marcharte durante tanto tiempo, hija - dijo su madre con tristeza- . Sabes que te echamos muchísimo de menos. Sé que es tu vida y tienes derecho a hacer lo que quieras, pero recuérdanos de vez en cuando.

Paula se esforzó por no romper a llorar.

- No volveré a estar tanto tiempo fuera, mamá. Te lo prometo.

Pedro la miró suavemente y luego miró su reloj.

- Bueno, tenemos que irnos ya.

- Sí, hemos de volver de Londres- Paula se levantó con las piernas temblorosas - Mañana tengo que madrugar. Ya les he contado lo de San Petersburgo-

Sus padres y eddy los acompañaron a la puerta, hablando del nuevo trabajo de Paula. Ella accedió a conseguir una copia firmada de uno de los libros de Ana, a quien su madre también admiraba.

Salieron entre besos. despedidas y lágrimas. Pedro la llevó al Ferrari blanco y y la hizo entrar. Su familia se quedó en la puerta, despidiéndose.

- Bueno- declaró Pedro al arrancar - No ha estado mal ¿verdad?

Paula lloriqueó como una niña, abrumada por el recibimiento que había recibido de su familia, y horrorizada por todos los años que había perdido. Miró por la ventanilla en silencio mientras el coche volvía a toda velocidad a Londrés.

Cuando llegaron, las lágrimas se habían secado en el rostro de Paula, y ya había superado el "shock" emocional por el que la había hecho pasar Pedro.

Miró su perfil duro y atractivo mientras conducía, y se dio cuenta por primera vez de que su vida había cambiado tan deprisa que apenas podía seguir el ritmo , y que los cambios estaban relacionados con ese hombre.

- ¿Por qué estas haciendo esto, Pedro?

Él la miró.

- ¿ Hacer qué?

- Lo sabes muy bien - dijo muy seria - No he tenido un momento de paz desde que te conocí. Eres como un remolino soplando en mi vida, volviéndolo todo al revés y haciéndome temblar.

- Ésa es la segunda cosa bonita que me dices- dijo él irónico.

- No ocurrirá a menudo.

El se rió.

- Oh, no estoy seguro, Paula. Creo que si juego bien mis cartas , tú me dirás cosas mucho más excitantes en el futuro.

Al rato llegaron al piso de Paula.

- Estoy agotado- murmuró Pedro- Te importa si subo y me tomo un café?


Jadeante, ella lo miró con ojos extrañados y obsesivos, sabiendo muy bien que si lo dejaba subir, el intentaría hacerle el amor, y sabiendo también que lo deseaba tanto que no podía negarse.

Pero debía hacerlo y seguir rechazándolo.

- No creo que sea buena idea.

- ¿No? Pués yo sí, y no pienso discutirlo.- dijo Pedro saliendo del coche.

Paula salió también furiosa.

- ¿Podré librarme alguna vez de ti?

- Si alguna vez pienso que sinceramente quieres librarte de mi, no volverás a verme.

Paula se estremeció y camino hacia la puerta, abriéndola y rezando para que Anny no estuviera en casa, porque si lo estaba, a lo mejor Pedro no la besaba... y ella deseaba sus besos.

- ¡Anny! - gritó cuando entraron al piso

No se oyó nada. Anny no estaba.

- ¿Entonces me harás un café?

Paula lo miró. Entonces sintió sus manos rodearle la cintura, y sus bocas se encontraron. Paula cerró los ojos y gimió, mientras le echaba los brazos al cuello y presionaba su cuerpo esbelto contra el suyo.

Pedro la besó profundamente, devorándola. Sus lenguas y respiraciones se entremezclaron y él bajó las manos para sujetar su trasero, presionándola hasta que Paula sintió la evidencia física de su excitación contra su estómago.

Mareada de excitación y necesidad, dejó que su cuerpo se fundiera contra él, Pedro apretaba más, acariciando sus nalgas, haciéndola arder del deseo.

- ¿Cuál es tu dormitorio?- murmuró levantándola en brazos.

- No. No debemos ir al dormitorio...

- Da igual. Me arriesgaré - dijo abriendo de una patada la puerta más cercana y besándola para silenciarla.

Sorprendentemente, era el dormitorio de Paula, y fue directamente a la cama, echando a Paula y poniéndose encima.

- ¡ No!

- Calla y deja que te bese..

Paula no podía resistirse a su propio deseo, así que se ahogó en el placer por primera vez en su vida, gritando y gimiendo mientras los dedos de Pedro abrían la blusa y empezaban a desnudar sus pechos, liberándolos del sujetador de encaje.

Sus manos sujetaron sus pechos desnudos, acariciando los pezones erectos, y Paula respondió como una mujer llevada por la locura, retorciéndose bajo él, con la boca apasionada y voraz, abriendo las piernas...

La blusa y el sujetador cayeron al suelo. Pedro acaricio sus manos, estómago, pechos...

paula gimió y gimió, ciega a todo, y llevada sólo por el intenso deseo. Empezó a tocarlo. Le desabrochó la camisa blanca y con dedos temblorosos se la bajo por los hombros, la tiró al suelo y acarició su pecho fuerte y musculoso.

- ¡Te deseo!- exclamó Pedro con voz ronca pasando una mano por su muslo- ¡Te deseo tanto que apenas puedo pensar!

Su boca tomó la suya con violencia, la mano subiendo más y más, y cuando se puso en su entrepierna, los dos gimieron de mutuo placer.

Pedro respiraba jadeante y tenía la cara enrojecida mientras intentaba bajarse la cremallera de los vaqueros.

- ¡No!

La mano de paula lo detuvo. Tenía que detenerlo. No podía permitir que la tomara tan fácilmente.

- ¡No, Pedro!

Él la miró.

- Lo deseas tanto como yo. Paula, déjame, No te haré daño....

- ¡No, Pedro! ¡ No puedo permitirlo!

- ¿Por qué no?

- ¡ Porque apenas nos conocemos!- exclamó ella mirándolo con miedo, amor y odio - ¡Es demasiado rápido para mí! No me gusta dejarme llevar por un arrebato de pasión.

- ¿Un arrebato de pasión?- Pedro la besó y acarició sus pezones, haciéndola gemir- ¿Es eso lo que siente, Paula? Yo también. No estás sola.. Te he deseado desde que te vi la primera vez , y no he pensado en nada excepto en ti desde entonces. Nada excepto tú..y esto..

Apoyó su pecho sobre el de ella, y la sensación de piel contra piel era como agua para una sedienta.

De repente, en todo lo que Paula pudo pensar fue en dejar que el la desnudara, desnudarlo a el, sentirlo desnudo entre sus piernas, entrando en ella, tomándola...

El peligro acechaba.

Paula se aterrorizó.

Lo empujó y cuando él no dejaba de besarla, de tocarla. Paula empezó a forcejear como una gata salvaje.

- ¡Por el amor de Dios!- exclamó Pedro sujetándola de las muñecas y mirándola - ¿Qué estas haciendo?

- ¡ Detenerte! ¡ Detener esto! Te he dicho que no quiero hacerlo y tú no has parado ¿Que tenía que hacer.. quedarme tumbada pensado en Rusia?

- Tú lo deseas.

- Soy una mujer adulta. Puedo negarme a mi misma lo que quiera, incluido tú y nadie puede condenarme por ello.

- ¡ Oh, Claro! Si fuera por ti te lo negaría todo para castigarte. Ni amor, ni familia, ni sexo, ni...

- ¡ La forma en la que vivo es sólo asunto mío!

- ¡ Ya no!.- replicó furioso.- Yo he decidido que también sea asunto mío y no puedes hacer mucho por detenerme.

- ¡ Puedo negarme a volver a verte! Puedo negarme a ir a Rusia mañana y a aceptar el trabajo con tu madre y a...

- Entonces hazlo Yo te seguiré y te acorralaré como a la pequeña liebre aterrorizada en la que te has convertido. Un destino que te mereces dada tu increíble cobardía.

A Paula se le llenaron los ojos de lágrimas de odio y rabia.

- ¡No soy una cobarde!

- ¡Sí, lo eres!- gritó Pedro soltándola de golpe y levantándose de la cama- No sé porqué te deseo tanto. Mira el modo en que he de luchar contigo continuamente, paso a paso, para que olvides el pasado y sigas con tu vida. Pues bien, ya que he empezado con esto no voy a abandonar- dijo con dureza- ¿Me entiendes? Te llevaré a la cama y te haré mía, sin importar lo que tenga que hacer. Así que aunque huyas a Siberia, te encontraré ¡ Y cuando lo haga, tendré lo que quiero!


Paula se asustó porque vio que lo dijo en serio. Y sabía que si lo conseguía, ella se enamoraría de modo obsesivo.

Y nunca había experimentado su obsesión en mayor grado porque nunca había hecho el amor con un hombre.

Pedro echaba fuego por los ojos.

- Y no dudes , que lo digo todo en serio.

- Lo sé- susurró paula estremeciéndose- Pero yo no estoy completamente indefensa Pedro. Puedo encontrar un modo de luchar.

- ¿Cómo cual?

- ¿Otro hombre? - sugirió suavemente, queriendo herirlo.

Él la miró fijamente, con expresión dura.

De repente, se echó sobre ella y le clavó las manos en los hombros desnudos, mirándola con fuego en los ojos.

- Si te acuestas con otro hombre, te secuestraré y te encerraré, tratándote como una esclava hasta que me supliques por tu libertad.

- ¡ Te lo suplico ahora !- susurró apasionada, excitada por sus palabras- ¡te lo suplico ahora Pedro!

De repente el sonrió, e inclinó la cabeza para besarle el cuello, haciéndola jadear de placer, mientras bajaba y besaba sus pezones, chupándolos y mordisqueándolos. Paula echó la cabeza hacia atrás en exquisito delirio.

- ¿Lo ves? Tú me deseas. Admítelo.

- No niego que te desee. Sólo que no permitiré que me tomes.

El se enderezó.

- Entonces tendré que encontrar un modo de forzarte.

- No hay ningún modo- Paula se enderezó.- No puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión y llevarme a la cama.

- Puedo conseguir un informe detallado sobre Martin.

Paula se puso pálida

- ¡ No te atrevas!

Él se rió, recogió su camisa del suelo y se la puso.

- Cuando lo hagas, no volveré a verte Pedro. Si consigues un informe sobre él o lo que pasó entre nosotros, ¡te mataré!

- ¡Qué apasionada!

- ¡ Lo digo en serio, Pedro!

- Pués ya sabes cómo pararme. Cuéntame tú toda la historia.

Ella apartó la mirada. Sería horrible que Pedro investigara a Martin. Pero aunque ella quería detenerlo, no se atrevía a contarle la verdad. Era demasiado humillante. Estaba segura de que tenía el respeto de Pedro, pero lo perdería si él se enteraba de todo. La despreciaría, como hizo todo el mundo. Aparecería ridícula ante sus ojos y se reiría de ella.

Pedro estaba mirándola con las manos en las caderas

- ¿Y bien?

- ¿Bien qué? ¿Tengo que contarte todos los detalles sangrientos de mi aventura con Martin?- preguntó orgullosa-. ¡Antes me clavaría un cuchillo en el corazón!

- Pero el camino no estará libre para mi hasta que lo hagas...ni para cualquier hombre.

- ¡ No quiero a ningún hombre!

pedro le puso las manos en los hombros desnudos.

- ¿Quieres que te tumbe y te recuerde lo mucho que quieres un hombre?

paula intentó apartarse, ruborizada, y Pedro se rió, puso una mano en su pecho y ella gimió de placer, entrecerrando los ojos.

Pedro inclinó la cabeza y le besó el cuello, pero ella no se dejó llevar y lo empujó

- ¡ No! ¡ No quiero que vuelvas a tocarme así!

- ¡ Eres una cobarde, Paula ! Prefieres enterrarte durante el resto de tu vida a enfrentarte a la verdad; que dejaste vivir el día que ese hombre te hizo daño y estás demasiado asustada para volver a intentar.

- ¡ Ése es mi problema !- exclamó furiosa, tapándose los pechos con los brazos.

- No, es mío. Porque te deseo demasiado para dejar que te metas en tu sarcófago privado, suspirando por un hombre del pasado cuando puedes tener a un hombre de carne y hueso... ¡ A mi!

- ¡No estoy suspirando por él.! Deje de amar a ese cerdo hace cuatro años. Pero no quiero tener con un hombre lo que tuve con el ¿No puedes entenderlo?

- ¿Por qué, que ocurrió con él?

Ella se calló

- De acuerdo, como quieras. Mañana llamaré al detective y lo sabré todo antes de que aterrices en San Petersburgo- giró con determinación y se marchó, dando un portazo.


Paula pensó ir tras él, pero sabía que no tenía sentido. Pedro haría lo que había dicho.

Se puso rápidamente la blusa y corrió la ventana del salón a tiempo para ver el Ferrari blanco desaparecer en la noche.

Un coche poderoso para un hombre poderoso. Era lo que él quería .Tener poder sobre ella . Y no sólo sexual, sino también emocional ¿Por qué otra cosa estaba tan decidido a saber lo que sucedió con Martin?

Paula se sentó en el sofá, intentando pensar.

Si renunciaba a su nuevo trabajo como secretaria de Ana Zolezzi, se quedaría sin trabajo. Pero lo que más le importaba no era eso, sino que tendría que ir a hablar con pedro para pedirle referencias. Así que mejor sería esperar a que Ana pudiera dárselas.

¿Pero cuánto tiempo tendría que trabajar para ella antes de poder dimitir y conseguir unas buenas referencias?? Sin ellas, las posibilidades de conseguir un trabajo eran pocas, especialmente después de seis meses en el paro, y una dimisión de Industrias Alfonso.

Así que dimitir no era lo más inteligente.

Por lo tanto tendría que ir a San Petersburgo por la mañana y esperar que su encuentro con Pedro estuviera muy lejano.

Aún así, la siguiente vez que se vieran, él tendría un informe sobre ella y Martin, y lo sabría todo.

Sabría que ella era virgen.

Cerró los ojos horrorizada. Se enteraría de cómo se enamoró ella de él tras una relación breve y platónica de tres meses, cómo se negó a dejarlo marchar y lo siguió por toda la ciudad, apareciendo continuamente en su casa, su oficina, enviándole cartas, llamándolo constantemente...

Era humillante.

Aunque no fue culpa suya. Ella creyó sinceramente que Martin la amaba y que la dejó porque pensaba que ella no lo quería. Y Paula pensó que si lo convencía de su amor,todo volvería a funcionar.

Pero por supuesto, ése no fue el caso.

Martin simplemente cortó y no tuvo el valor de decirle que se había aburrido de ella, especialmente porque no quería hacer el amor. Pero Martin le dijo que no quería hacerle el amor porque la respetaba mucho, y le dijo que ella le había hecho daño y que no podía seguir con la relación, porque no lo amaba lo suficiente.

¿Y por qué lo persiguió Paula de modo tan incansable?

Porque era una mujer obsesiva.

Por mucho que culpara a Martin, eso no se podía negar.

Y Paula creyó sinceramente que sus padres se sintieron avergonzados. Hasta ese día no había visto que se confundió. Elllos obviamente entendieron su pasión. De hecho, su madre a menudo le contaba lo mucho que se parecía a su bisabuela y no sólo en el aspecto, sino también en el temperamento.

Y eso le daba miedo ¿No?

Ser como su bisabuela, esa rubia embrujada con vibrantes ojos verdes que bailó para zares y duques, y que se enamoró obsesivamente de un príncipe..

Paula tenía suerte de que su amor por Martin no hubiera durado una eternidad, como había ocurrido con su bisabuela y el príncipe. De hecho, Martin sólo fue idealizado por su pasión adolescente. No creía que lo hubiera amado, porque de ser así. Paula habría reconocido lo profundo del amor emocional, espiritual y sexual que Pedro podría provocar en ella.

Oh, sí. Podría amar fácilmente a Pedro.

Era feroz, decidido y emocional...como ella.


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martes, 3 de diciembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 6



Paula respiraba con dificultad, sumida en una pesadilla. El coche salió en dirección a Ashford y ella estaba indefensa.

- Te has puesto pálida.- murmuró Pedro- Supongo que no tienes miedo de ver a tu familia ¿verdad?

- ¡ No los he visto desde hace cuatro años ! Sólo envío tarjetas en Navidad y en los cumpleaños. No tengo la intención de bajar del coche y hacer una visita amistosa.

- Bueno, yo puedo traerlos al coche para que te saluden desde la ventanilla

Paula intentó pegarle. pero el le sujetó la mano por la muñeca.

- ¡No me pegues cuando estoy conduciendo ! ¿Quieres que nos matemos ?

- ¡Aparta tus manos de mi !- gritó Paula , intentando pegarle de nuevo.

Pedro frenó y se detuvo a un lado de la carretera.

- ¡Bien !- gritó quitándose furioso el cinturón de seguridad, y poniéndose junto a ella - Ya he tenido bastante de ti mintiéndome, resistiéndome, evitando mis preguntas ..

- ¡Tengo derecho a hacer lo que quiera !- gritó aterrorizada cuando él la sujetó por las muñecas, se las puso junto a la cabeza y la aplastó contra el asiento- Suéltame, puedo darte una patada...

Entonces la boca de Pedro bajó sobre la suya, y cuando continúo forcejeando, el beso se volvió hiriente, haciéndola gritar.

- Me haces daño- gimió contra su boca, pero el siguió.

Y de pronto, su mano subió y se puso sobre su pecho, haciéndola estremecer.

Un gemido de placer salió de los labios de Paula

El besó cambió al instante, y se volvió más apasionado. Paula respondió abriendo sus labios, y sus lenguas y respiraciones se entremezclaron mientras Pedro le acariciaba deliciosamente el pecho.

- Oh, Dios....- gimió Paula, acariciando sus hombros - No, ... No ...

Él la besó con más pasión , y bajó su mano a la cadera y al muslo, apartándole las piernas, haciéndola jadear incluso más al combinar su lengua con la mano subiendo por la cara interna del muslo, haciendo que todo su cuerpo ardiera de deseo.

Paula no podía resistirse a él. Lo deseaba demasiado. Estaba haciendo cosas maravillosas con las manos y la lengua y ella se perdió, arqueada, hambrienta, gimiendo al sentir la mano, meterse bajo su blusa, dentro del sujetador, para acariciar el pezón duro...

- Por favor...por favor..

- ¿Por favor qué ?- murmuró Pedro sin dejar de acariciar el pezón.

- Por favor... para...- susurró temblorosa- No puedo resistirte- Me rindo. Admito la derrota...


Pedro terminó el beso despacio y levantó la cabeza para mirar sus rostro sonrosado.

- Es lo más bonito que me has dicho, Paula.

Ella se puso aún más roja, y bajo la mirada.

- Bueno - dijo él, también jadeante- Puedo seguir conduciendo sin problemas ?

-ponele que si- admitió ella temblorosa, con miedo a mirarlo.

Pedro sonrió y le dio un rápido beso en los labios.

- ¡Imagino que sería demasiado pedir una rendición total!

- Eso no te lo daré nunca.

- Entonces nunca me enamoraré de ti, Paula.

Paula se quedó mirándolo, sabiendo que él estaba diciendo algo de la vida , del amor, de los hombres, y mujeres, y aunque ella necesitaba saberlo, tenía miedo. Estaba tan aterrorizada de su propia capacidad de amar ..que no podía hacer la pregunta que tan desesperadamente necesitaba saber.

Pedro volvió a su asiento y arrancó.

Paula se arregló el pelo con manos temblorosas, alisándose la blusa y tocándose los labios hinchados.

El coche cobró velocidad.

- ¿Aún vas a llevarme a Ashford?

- Sí. Verás, no creo que las razones para romper con tu familia sean buenas. Creo que has dejado que esta situación se te escape de las manos. Deberías aprovechar esta oportunidad para ir a saludarlos y empezar a arreglar las cosas.

Paula suspiró profundamente, pensando en su familia, sintiéndose culpable por su marcha, pero con miedo de verlos en caso de que la trataran con la misma pena y vergüenza que cuatro años antes.

- Nada permanece igual - dijo Pedro- Eso es lo mejor de la vida. Te da poder ilimitado para cambiar las cosas que no te gustan.

Los ojos de Paula se llenaron de dolor

- ¿Y qué hay de las cosas que no puedes cambiar?

- Entonces hay que dejárselas al destino y seguir adelante.

- ¿Y porqué no haces eso conmigo? ¡ Seguir con lo tuyo y dejarme sola!

El se rió

- Porque quiero hacerte el amor

- ¡Pues yo a ti no !

- Mentirosa .- dijo Pedro suavemente , poniéndole una mano en el muslo.

Paula cerró los ojos de placer, y el vio su mirada de deseo y sonrió

Entonces apartó la mano y frunció el ceño.

- ¿No es esa la casa de tus padres? ¿La que acabamos de pasar?

- Pedro- dijo ella con la boca seca mirando hacia atrás- ¡Tengo los nervios destrozados !

- No importa- Pedro dio media vuelta y se detuvo en la entrada- Se llama Casa Malakova ¿verdad? Lo recuerdo por el nombre ruso.

- ¡No quiero verlos !

- Deja de decir eso. Estás empezando a sonar como un disco rayado- detuvo el coche y la miró- Bueno, ya hemos llegado.


Todo parecía mucho más pequeño de lo que ella recordaba. Las vallas de madera negra, el largo camino serpenteante, flaqueando de alegres flores, llevando a la puerta de madera en forma de arco rodeada de emparrados de rosales. La casa era una extraña combinación de torreones góticos con vigas Tudor, algo peculiar en el pueblo de Kent.

- Parece muy bonita- dijo Pedro- Aunque quizás algo fuera de lugar con las decoraciones.

- Por eso la compraron. Mi madre es medio rusa y mi padre medio francés. Dijeron que se especializaban en estar fuera de lugar ¿entonces por qué no sentirse orgullosos de ello?

- Son sentimientos nobles - dijo Pedro sonriendo- Estoy deseando conocerlos. Vamos.

Paula lo sujeto de la muñeca.

- Por favor... aún no.

- ¿Quieres reunir el valor? Cuánto más esperes más necesitarás. Vamos, sal o te llevaré yo hasta la puerta.

Pedro salió del coche y dio la vuelta. Le abrió la puerta y ella lo miró con odio, pero fue una mirada vulnerable, ya que estaba temblando y rezando porque no hubiera nadie en la casa.

- ¡Te odio por todo esto! - exclamó caminando hacia la valla con él.

- ¡ Qué emocionante!. declaró burlón abriendo la valla. - Estoy deseando pasar una estimulante velada esta noche cuando te lleve a casa. Imagina lo mucho que me divertiré cuando tú descargues todo ese odio y furia sobre mi.

La puerta se abrió antes de que llegaran

Su hermano Eddy se quedó mirándola boquiabierto, con vaqueros y camiseta sobre su cuerpo delgado y desgarbado, con una jarra de cerveza en la mano y su pelo oscuro enmarañado alrededor de su rostro sin afeitar.

- Vi el Ferrari y me pregunté quién sería - dijo perplejo

Paula lo miró, apenas capaz de reconocerlo, había cambiado mucho desde la última vez que ella le vio cuatro años antes. Había pasado de ser un adolescente a convertirse en un hombre. Y de repente sintió un gran amor por él., junto con la horrible sensación de todo lo que se había perdido al marcharse de su casa.

-¿Paula?- Eddy la miraba fijamente- Eres tú ¿verdad?

- Sí- dijo ella casi sin voz.

- Y yo soy Pedro Alfonso, un amigo de Pau. El Ferrari es mío.

- ¡Vaya! - los ojos de Eddy se iluminaron y miraron a Pedro con admiración y luego a Paula con más admiración- . ¡Menudo amigo tienes!

- ¿Están tus padres en casa?- preguntó Pedro, ya que Paula estaba demasiado emocionada para hablar.- Podrías decirles que Paula está aquí?.

-¡Sí, por supuesto!

Eddy dio media vuelta y se se marchó por el pasillo mientras Pedro tomaba del brazo a Paula y entraban.

Se oyeron voces excitadas desde la parte trasera. Pasos, un portazo, y entonces su madre y su padre salieron medio corriendo, con expresión sorprendida y encantada.

Todo fue terriblemente tenso y emotivo.

Todos se quedaron mirándose unos instantes.

Su madre, Alejandra
,había envejecido considerablemente, y su pelo estaba más gris y su rostro pálido con más arrugas, aunque sus ojos verdes seguían brillantes. En cuanto a su padre, su pelo estaba plateado en las sienes, dándole un aspecto muy distinguido, aún alto y fuerte, con brillantes ojos azules.

-Hija... - susurró su padre acercándose.

Paula se echo a sus brazos, con los ojos llenos de lágrimas y él la abrazó, besándola en la mejilla. Su madre se acercó a ellos y todos terminaron riéndose, llorando y besándose. Paula se dio cuenta en esos instantes que ellos nunca se habían compadecido ni avergonzado de ello, sino que sólo supieron enfrentarse a lo sucedido dándole su intimidad.

-Eddy, pon agua para calentar y prepara el té- sonrió Ale entre lagrimas, limpiándose los ojos con un pañuelo de encaje- Vamos todos al salón y me contarás lo que has estado haciendo

- ¡ Pedro no querrá té! - exclamó su padre dándole una palmadita en la espalda- ¿ No prefieres una jarra de cerveza helada?

- Sí, gracias.


Entraron al salón. Paula se quedò mirando los sillones floreados, la alfombra en el suelo, los pequeños adornos sobre la chimenea y el cuadro de su bisabuela interpretando El lago de los Cisnes en el kirov, el piano en la esquina con partituras encima, donde Eddy tocaba continuamente, y la caja de música rusa, entre las fotografías con marcos de plata sobre la mesa de la esquina.

Paula se acercó a la mesa y tocó la caja de música con los ojos llenos de lágrimas.

- No puedo creer que siga aquí.

- Era de mi abuela- declaró Ale sonriente .- Nunca la he tirado

Paula abrió la cajita cuadrada y negra, y pequeñas melodías del Lago de los Cisnes resonaron en la habitación mientras la diminuta bailarina empezaba a girar delante del espejito con marco dorado.

- Es delicioso- dijo Pedro mirándola.

- Se lo regaló su príncipe- explicó Ale, sin dejar de sonreír- Fue lo único material que se llevó de Rusia cuando se marchó.

- Debió ser una sorprendente historia de amor- dijo Pedro. - para que ella eligiera este tesoro al marcharse. la mayoría de mujeres se cosían joyas en los vestidos ¿verdad?

Ale se rió.

- Obviamente sabes mucho de historia rusa ¿ Te ha contado Paula cosas de nuestro pasado?

- En absoluto. Yo también soy medio ruso.

Paula bajó la mirada, sonrojándose, con miedo de pensar lo que estaría pasando por las cabezas de su padres, porque todo eso había sido muy repentino y emotivo , y la verdad era que ella se inclinaba a creer que Pedro podía tenerle aprecio y querer más que simplemente sexo.

Pero si se dejaba creer eso, se metería en zona peligrosa, se obsesionaría con él, se enamoraría y terminaría brutalmente herida y abandonada.

La bailarina giraba suavemente en la cajita de música. Paula pensó en su bisabuela, que había sido su gran pasión, se había quedado embarazada y nuca se casó, nunca dejo de amar a su principe, aunque el desastre y la revolución amenazaron su vida, aunque él la abandonó cuando nació el bebé, aunque ella comenzó una nueva vida.. Nunca dejó de amar a su príncipe.

Claramente, el amor obsesivo venía de familia.

Paula cerró la cajita de música

- ¡El té está listo!- exclamó Eddy alegremente entrando con una bandeja.

Y todos se sentaron a charlar animadamente.


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sábado, 30 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 5



La fiesta a la que Paula fue con Anny fue maravillosamente divertida, pero después de la visita de Pedro, no estuvo de humor. De hecho no pudo pensar en nada excepto en él.

¿Cómo había podido él ser tan inteligente e insensible? Aunque hubiera adivinado la verdad detrás de su vida aislada y sin amor, no tenía que restregárselo en la cara, y forzarla a admitirlo

¿Además que podría sacar él de todo eso?Era imposible que quisiera mantener una relación emocional con ella.

Y si el lo veía como un reto. Paula no se lo permitiría. Era una mujer con una capacidad de pasión ilimitada y una devoción sin fin, y eso sólo volvería a humillarla.

¿Qué otra razón podría tener él? No estaba enamorado de ella. Y nunca lo estaría. Sólo la consideraba un misterio intrigante, como había dicho el mismo, y un misterio que quería solucionar.

Ya lo mejor también tenía algo que ver con esa estúpida reputación que ella había conseguido en Industrias Alfonso, y eso haría el reto para Pedro irresistible, al poder ser el único hombre que se llevara Paula Chaves a la cama.

Lo odiaba. La vida sería mucho más fácil si él no fuera el hijo de su nueva jefa, Ana Zolezzi. De hecho, no importaba lo mucho que intentara evitar a Pedro, se lo encontraría.

Y antes de lo que pensó.


Al día siguiente, sonó el teléfono de su casa. Anny etaba viendo la televisión con Rodrigo. Los dos estban acurrucados juntos en el sofá.

Suponiendo que sería uno de los amigos de Anny, Paula se levantó alegremente.

-Ya voy yo- fue al vestíbulo a responder- ¿Sí?

- Hola. Soy Pedro.

- No necesitamos hablar, Pedro, y menos vernos. Ya he leído los papeles que me dejaste. Sé la hora del vuelo, la dirección del hotel, el ...

- No seas pesada - le interrumpió Pedro- Tengo la obligación de comprobar que todo está bien. Vamos, ábreme.

Ella vaciló furiosa, y entonces se dio cuenta que parecería más asustada que fría si se negaba. Así que le dio al botón que abría el portal y espero a que subiera, cruzada de brazos, seria y enfadada.

Pedro estaba fabuloso, como de costumbre, y más sexy ese día con vaqueros desteñidos y camisa blanca, que resaltaba su bronceado.

- Hola

Paula lo miró con dureza.

- Vaya bienvenida- dijo mirándola unos instantes- Por cierto, estás impresionante. Me gusta cuando llevas el pelo suelto.

- Gracias

- Y adoro esta blusa- murmuró tocando con un dedo el cuello de su blusa verde- Muy suave y femenina. Es excitante ver semejante sensualidad, siempre oculta, aquí, en la comodidad de su casa.

Paula se puso colorada y le apartó el dedo del escote de su blusa, furiosa al darse cuenta de que se había estremecido de placer y de que se le habían endurecido los pezones.

- Los vaqueros te sientan muy bien- añadió Pedro, sonriendo, y mirando con admiración los contornos de su cuerpo- Estás preciosa.

- ¿No habías venido a discutir los preparativos del viaje?

- Mentí- dijo él apoyado contra el marco de la puerta - Vine a ver si podíamos salir juntos esta tarde.

Ella lo miró furiosa.

- ¡ No !

- Oh, vamos. Si te niegas le diré a mi madre que no te contrate.

- ¡ Es un golpe bajo !

- Muy bajo - Pedro se rió suavemente - Despreciable..Venga , Paula¿Qué prefieres ? ¿ Pasar una tarde con tu hombre favorito o un despido inmediato?

- ¡ Menudo está hecho! - exclamó irritada.

- Bueno, te sugiero que vayas por tu bolso, te pongas unos zapatos y te despidas de Anny- Te esperaré en el coche- se giró y habló por encima del hombro- Es un Ferrari blanco.

Paula lo detestaba, pero sentía que sus opciones habían sido bastante limitadas por su amenaza, y aunque se despreciaba por ceder ante semejante chantaje, fue a su dormitorio, tomó su bolso, se despidió de Anny y Rodrigo, y se marchó.


Fuera , el Ferrari blanco brillaba bajo el sol de la tarde.

- Debo recordar amenazarte más a menudo - declaró Pedro cuanto ella se sentó a su lado- cerrando la puerta con fuerza.

¿ Se puede saber a dónde vamos ?

- A dar una vuelta- dijo arrancando y sonriendo- Y mientas tanto podemos hablar.

.- No quiero hablar contigo.

- Se me pueden ocurrir más amenazas.

Circularon en silencio durante un rato por la ciudad, desierta como siempre en un tranquilo domingo por la tarde.

- ¿Te divertiste anoche en la fiesta?

- Sí

- ¿Conociste hombres atractivos?

- ¡Cientos! Y tengo sus nombres y direcciones-

Pedro se rió suavemente-

- ¿Piensas enviarles tarjetas de navidad? Te conozco y será lo más emocionante que consigan de ti.

- No me conoces.

- Estoy intentando remediarlo.

- No se por qué ... estas perdiendo el tiempo

- Es mi tiempo. puedo usarlo como quiera.

Siguieron en silencio. Paula estaba sentada muy recta cruzada de brazos, y Pedro iba relajado al volante.

- ¿Por qué quieres perder tu tiempo intentando conocerme?- Insistió Paula ¿ Qué puedes sacar de todo esto?

- La verdad.

Ella apartó la mirada.

- No sé a qué te refieres.

- De acuerdo, hagámoslo de otro modo- dijo mientras la brisa cálida que entraba por la ventanilla alborotaba su pelo- Quiero que tú respondas la pregunta por mí ¿Qué piensas que espero sacar de todo esto?

Ella vaciló, consciente de los peligros de responder.

- No estoy segura de todo lo que puedas querer. Pero imagino que el sexo tiene algo que ver.

- ¿Y qué más?

- ¿Diversión? Imagino que estarás aburrido con tus bellezas de sociedad. La mayoría de los hombres darían lo que fuera por disponer de tu selección de modelos y estrellas de cine, pero posiblemente tú estarás harto después de pasar años conquistando mujeres sin esfuerzo.

- Qué adulador ¿Y qué mas?

- Te gustaría que perdiera el control de nuevo. Obviamente disfrutaste con mi comportamiento en la oficina el otro día , y anoche viniste a provocar otra escena igual.

- ¿Por qué iba a hacerlo?

- ¿Por morbo?

- ¿Y dónde me llevaría eso?

- Esperarías que yo me enamorara locamente de ti. Y así disfrutarías viéndome haciendo el tonto.

- Sí, y esa es la cuestión. Eso es lo que realmente te da miedo, como descubrimos anoche. Emociones, sentimientos, enamorarte ..y hacer el tonto.

- ¡ Todo el mundo teme hacer el tonto !

- ¿Qué pasó con Martin?

Paula se enfureció cuando el tocó la vieja herida?

- Mira, no tengo que salir con hombres si no quiero. Soy una joven que vive su propia vida ¡ Y no se comporta como una conejita loca que se mete en la cama con todos los hombres que pasan por su lado !

- En este momento de tu vida es posible ¿Pero y que hay del futuro? ¿ No quieres enamorarte, hacer el amor, sentir el amor?

Ella no dijo nada.

- Paula aparte del amor, estás negándole a tu cuerpo lo que necesita.

Ella se rió furiosa

- Y supongo que tú eres el hombre para solucionar eso ¿ No ?

- Podría ser. pero te apuesto un millón de dólares a que no te llevaré a la cama hasta que haya averiguado exactamente que te hizo daño en el pasado.

Paula sintió un nudo en la garganta . De pronto, no le resultó fácil enfrentarse a eso. Pedro realmente parecía decidido a hurgar en lo más doloroso de su pasado. No podía soportar que un hombre al que admiraba, le gustaba y respetaba, supiera lo que le pasó.

- Bueno- dijo tragándose el nudo en la garganta- Como no quiero terminar contigo en la cama, difícilmente te contaré lo que sucedió.

- Puede que no ahora mismo, pero te aseguro que algún día lo harás .

Entonces, Paula se fijó en sus alrededores.

- ¿Por qué estamos en East End?

- Por ninguna razón en especial.- murmuró Pedro.

En seguida se detuvieron en un cruce muy conocido para Paula.

No podría creer que él fuera hacerlo. Pero lo hizo.

Pedro giró y se dirigió hacia la M2 a Dover.

- ¿Vamos a Kent? - preguntó feroz, mirando la carretera familiar- ¿¿ Es eso es lo que pretendías, estúpido?

- ¿Por qué no íbamos a ir a Kent? ¿No te gustaría ? Después de todo allí naciste, y tendrás buenos recuerdos ¿no?



Ella lo miró furiosa


- ¡Da la vuelta !

- ¿En una autopista?

- ¡Aún no estamos en una autopista!

- No, pero pronto lo estaremos. Y luego estaremos en Kent, y luego en .... ¡oh, déjame pensar! ¿Cuál es el nombre del pueblo donde vivías ? ¿Podrías ser Ashford?

- Durante un rato, ella se quedó callada, mirando hacia delante con furia , horrorizada ante la idea de volver a Ashford, que sólo le recordaba rabia , dolor y humillación.

- Por favor, no me lleves a Ashfor- lo miró - Por favor , Pedro....

- ¿Por qué no ?- preguntó el muy serio . Ella trago saliva.

- No quiero ir.

Pedro suspiró y siguió conduciendo.

- Mira - dijo Paula cuando él aceleró en la autopista- ¿Por qué haces esto?. Aunque me lleves a Ashford ¿Qué más te da?

- Sé que hay algo en ese lugar que te corroe , y creo que la gente debe enfrentarse a sus problemas, sin importar los terribles o dolorosos que sean.

- ¿Y de dónde te ha salido esa creencia? ¿Por qué es importante para ti?

Él no dijo nada.

-A menos - Paula lo miro fijamente - A menos que alguien te hiciera daño a ti en el pasado y tú tuvieras que enfrentarte a ello para recuperarte...

-Todo el mundo sufre, Paula. No eres la única víctima del amor.

Paula no podría creer que un hombre tan fabuloso y deseable hubiera sufrido por una mujer.

- ¿Quién fue ?

- Una maravillosa bailarina rubia llamada Kyra Kerenskya- dijo inexpresivo.

¡ Claro ! Ana le había hablado de ella.

- ¿Y qué pasó? - Preguntó Paula sintiendo celos infundados.

Él la miró con frialdad.

- ¿ Por qué voy a contártelo cuando tú no me cuentas tu historia?

Paula apartó la mirada con el ceño fruncido. tenía razón.

-Bueno, basta de hablar de mí- dijo Pedro- Hablaremos de ti de nuevo y de ese hombre que te hizo daño ¿Cómo se llamaba? Oh, sí, lo recuerdo........Martin

Ella se quedó boquiabierta y lo miró.

Pedro se rió al ver su expresión.

- No me mires así. Tu lo dijiste el día que nos conocimos. ¿recuerdas? Me acusaste al pensar que su nombre salía en el informe que tenía de ti.

Paula estaba muy rígida.

- Ya veo. Entonces también lo habrán investigado a él ¿verdad?

- No , nada de eso. Pensé preguntarte a ti primero. para ver si tú me contabas tu versión de la historia.

- ¿Pero por qué haces esto? ¡ No es asunto tuyo!

- Cierto. Pero eres una mujer deseable y bella y resulta que te deseo.

- ¡ Nunca conseguirás llevarme a la cama Pedro !

- ¡Mira esos ojos !- exclamó suavemente , mirándola - Todas esas emociones. Cuatro años de pasión reprimida y yo quiero ser el hombre que la reciba. Dios mío quiero llevarte a mi cama y desnudarte--- Y tú también lo quieres. No me digas que no, porque sé lo mucho que te esfuerzas por resistirte a mi.

- ¡ No es cierto, y..!

- ¡ Oh, mira !- le interrumpió Pedro- Ahí está la salida para Ashford. Tengo la dirección de tu familia. ¿Por qué no vamos a saludarlos ?


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martes, 26 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 4



El fue a su piso diez días después.

Llamó unas horas antes para avisar. Su tono frío y seco le hizo a Paula mucho daño, porque secretamente lo deseaba. Había soñado con él, con su beso, su sonrisa, su cuerpo poderoso, y su bello rostro.

Paula se puso un traje de pantalón verde, se hizo su moño acostumbrado y se maquilló un poco con la mano temblorosa.

Luego salió al salón y empezó a caminar de un lado a otro.

- ¿Qué ocurre?. le preguntó Anny, su compañera de piso.

- Pedro Alfonso va a venir para darme mi visado y los detalles del vuelo a San Petersburgo.

- ¿Y por qué te has arreglado tanto? Es sólo una visita breve e informal ¿no?

- Eso creo

Anny rió.

- ¡ No lo crees !

Anny era una preciosa morocha explosiva. Era una de esas mujeres encantadoras y cálidas con una tremenda personalidad. Nunca había sufrido en la vida y esperaba que no le ocurriera.

Paula a menudo la envidiaba por su modo despreocupado de vivir, rodeada de amigos, mimada por admiradores, asistiendo a fiestas y emborrachándose y riéndose de sí misma cuando algo iba mal, y sin discutir con nadie.

Era la amiga perfecta para Paula, que había sufrido tanto que a menudo se preguntaba si alguna vez se recuperaría.

El timbre sonó.

Paula se sobresaltó.

- ¿Quieres que abra?- preguntó Anny sonriendo-

- No- Se pasó una mano por el moño tirante- iré yo.

Cuando llegó a la puerta, tenía las manos húmedas de sudor. Se las secó en los pantalones, respiró profundamente, se djo que no había nada que temer, y abrió la puerta.

Pero al verlo, le dio un vuelco al corazón. Sólo quiso besarlo.

- Hola- dijo Pedro con frialdad- ¿Puedo entrar?

- Claro- Paula se apartó, inexpresiva.

Pedro entró, irresistible con unos vaqueros y jersey negro, con las mangas subidas para mostrar unos antebrazos bronceados y fuertes.

Paula cerró la puerta.

- ¿Tienes mi visado?

- Sí ¿Vamos a discutirlo todo aquí en el vestíbulo?.

- No, Sígueme, por favor.-Paula lo llevó al comedor, ya que prefería estar a solas con él- ¿Puedo ofrecerte un té o café?

- Prefiero un whisky- dijo dejando la carpeta sobre la mesa.

- Tendré que pedírselo a Anny.

- ¿Anny?

- Mi compañera de piso. Si esperas un momento, yo....

- ¿No puedo conocerla?- preguntó siguiéndola.

Paula se sintió celosa al instante, pero trató de ignorar el sentimiento, aunque no pudo. De pronto se dio cuenta de lo distinta que era Anny de ella, y lo mucho que Pedro podría preferir su personalidad vibrante que la de Paula.

- Por supuesto- declaró Paula delante de él, llegando a la puerta del salón y abriéndola- Anny, Pedro Alfonso quería saber si tenemos whisky

- ¿Whisky?

Anny se giró de la estantería, con el pelo negro alborotado rodeando su bonito rostro. Llevaba una minifalda negra y una blusa de seda azul. Yen los labios un suave pintalabios rosa.

- Creo que la otra noche Rodrigo dejó por aquí una botella.

- ¿Tu novio ? - preguntó Pedro sonriendo.

- ¡Oh, hola!- Anny le devolvió la sonrisa- Debes ser Pedro Alfonso. He oído hablar mucho de ti. Entra.

- Gracias- Pedro le echó a Paula una mirada burlona como si supiera que ella estaba rabiando de celos y extendió una mano hacia Anny- Es un placer conocerte.

- Lo mismo digo.- Anny estrechó su mano.- ¿Estás seguro de que no prefieres una cerveza? Rodrigo siempre deja cientos por aquí. Él y los chicos siempre vienen a ver fútbol.

Pedro se rió, mirando con admiración su figura.

- ¿Entonces, tienes muchos novios?

- Son amigos- Anny se rió también -. Bueno ¿whisky o cerveza?

- Whisky- Pedro se metió las manos en los bolsillos de los vaqueros y miró a Paula, que tenía expresión tensa y furiosa- Nunca he conocido a dos mujeres tan diferentes compartiendo un piso ¿funciona bien?

- Oh, maravillosamente- declaró Paula sacando una botella de Johnnie Walker de debajo de un montón de revistas.

- Tu eres vibrante y burbujeante. Y ... Paula fría y misteriosa..

- El otro día me llamaste tempestuosa.- intervino Paula muerta de celos- ¡ Decídete !

- Ese genio..... - dijo Pedro burlón y su sonrisa aumentó al ver que ella se puso colorada.

- ¡Aquí está!- Anny le dio la botella y un vaso- Me temo que no queda mucho

- Gracias- Pedro volvió a mirarla con admiración- ¿Dónde trabajas, Anny?

- Anny tiene que irse y no debemos entretenerla- interrumpió Paula.- tiene que estar lista para cuando llegue su novio.

- A mi me parece que está increíblemente preparada- declaró Pedro mirándola descaradamente.

- ¿Te importaría volver conmigo al comedor, Pedro?- replicó Paula- Tenemos mucho que discutir.

Dando media vuelta. Paula salió furiosa, oyendo a Pedro despedirse de Anny antes de seguirla.


En cuanto entraron al comedor, Paula cerró la puerta y se acercó a la mesa, odiándolo por haber coqueteados con Anny y tentándola a ella a hacer el ridículo con sus tontos celos.

- Has dicho que tienes mi visado.

- Sí- Pedro se sentó frente a ella y la miró fijamente.

Paula se sintió incómoda bajo su mirada.

- ¿Por qué me miras así?

- Porque me siento intrigado con tu comportamiento. primero me besas con pasión, luego me rechazas con hostilidad y ahora te enfadas conmigo porque coqueteo con tu amiga.

Pedro se ruborizó.

-¡ Puedo asegurarte que no estoy celosa!

- Hmm

Pedro sonrió con ironía. Jugueteó brevemente con el vaso vacío frente a él, estudió la botella de whisky, pero no se sirvió. Luego volvió a mirarla con expresión burlona.

- ¡ No estaba celosa !

- ¿ Te he llevado la contraria?

- No. Pero he notado una mirada en tus ojos que me ha hecho pensar...

- Notas muchas cosas en mí ¿Verdad?

Ella se calló.

- Me refiero para ser una mujer que no siente nada por mí ni que quiere nada conmigo.

Paula apartó la mirada, con el corazón latiéndole muy deprisa, al darse cuenta de lo listo y perceptivo que era ese hombre.

- Eres una pura contradicción ¿verdad? Esa fachada fría oculta una mujer de mucho carácter. Hasta hora, te he visto mostrar furia, pasión, celos.... y también te he visto llorar- Quizás sea bueno que no quieras nada conmigo. Si así fuera, yo....

- Pero no quiero nada- remarcó Paula mirándolo con hostilidad.- No quiero nada con nadie.

- Eso parece- murmuró pedro mirándola con intensidad . Ningún hombre de la oficina consiguió nada contigo. Y tampoco tienes novio ¿Verdad? Lo sé porque si recuerdas, te he investigado, y no apareció ningún hombre en Londres.

- Paula miró la superficie brillante de la mesa, rígida de tensión, odiándolo por ser tan inteligente.

- Llevas viviendo en Londres cuatro años ¿verdad?

-Sí

- ¿Y ningún hombre en todo ese tiempo? ¿Cómo te la arreglas con toda esa energía emocional? Debes estar a punto de explotar.

Paula no dijo nada.

- ¡Esto es tan emocionante! - exclamó Pedro- Adoro los misterios, y estoy seguro que tú eres el mayor misterio con el que nunca me he encontrado. tengo que resolverlo.... Debe tener que ver algo con tu pasado- murmuró pensativo- Pero no puede ser aquí, en Londres, o mis detectives lo habrían averiguado. Por lo tanto debe de ser algo antes de que vinieras a Londres.

- ¿Puedes irte y ocuparte de tus propios asuntos? - declaró ella con furia y disgusto.

- Entonces tengo razón- dijo pedro sonriendo- Y debe tener que ver con un hombre , o no estarías tan decidida a evitarlos.

- ¿Puedes ocuparte de tus propios ....?

- ¿Qué paso exactamente para que huyas de los hombres? Obviamente, han podido suceder varias cosas. Así que vamos a ir suprimiendo como hacía Sherlock Holmes, eliminando lo imposible. Y lo que puede , aunque sea improbable, debe de ser verdad. Así que empecemos con la posibilidad de alguna clase de ataque sexual.

- ¡ Oh, por el amor de Dios !

- Bueno, yo pensé en usar la violencia sexual cuando te conocí, pero no durante mucho, ya que tu fuiste la que me besó primero.

- ¡ Ya sabes la razón !

- No estoy analizando tus motivos, sino los hechos.

- ¡ El hecho es que quiero que te vayas !

- Y el hecho es que alguien en tu pasado, algún hombre, te hizo daño en algún modo. No puede ser daño sexual, porque el sexo claramente no es el problema.

- ¿Puedes dejar esto?- dijo Paula, empezando a asustarse.

- No. Debe ser algo emocional, porque eso es lo que realmente temes ¿verdad?, Temes enamorarte.

- ¡Te he dicho que pares !

- Y ese es el caso, debía de ser un hombre de tu pueblo el que...

- ¡Para !

- Un hombre que te hizo tanto daño que ...........


- ¡ Cállate !- gritó Paula con tanta violencia, que su silla cayó hacia atrás, rompiendo un armario de Cristal.

Los dos se sobresaltaron por el estallido de cristal, que cayó en mil pedazos a la moqueta. Se quedaron mirándose. Paula estaba asombrada por la intensa comprensión en los ojos de Pedro., y de repente se vio como debía verla él; nerviosa y asustada.

La puerta se abrió de golpe.

- ¿Qué ha pasado?- preguntó Anny- Pensé que ...

Se calló y los miró a los ojos. Sólo un marciano no sentiría las chispas de tensión entre Paula y Pedro

- He tirado una silla - dijo Pedro pasándose una mano por el pelo- Pagaré los daños...

- Oh, no te preocupes - dijo Anny- Un amigo mío arreglará el cristal y..

- Insisto - replicó Pedro con dureza

Anny lo miró.

- Siento haberte molestado-  se dirigió a Paula - ¿Estás bien?

- No- replicó ella con voz temblorosa - De hecho, creo que aceptaré tu anterior invitación e iré a la fiesta contigo y con Rodrigo.

Pedro la miró furioso.

- Aún no hemos hablado de los detalles de tu viaje a Rusia ni...

- Mañana le echaré un vistazo a los papeles- declaró Paula tajante - Por favor, déjalos y vete.

Él apretó la boca. Miró a Paula y  a Anny, y luego a Paula de nuevo, con expresión rabiosa, porque sabía lo que paula estaba haciendo y no tenía poder para detenerla.

- Bien- dijo con dureza dirigiéndose a la puerta - Mañana por la tarde te llamaré para comprobar que sabes lo debes hacer.

- Que detalle - murmuró ella irónica.

La puerta de la calle se cerró de un porrazo.

Anny miró a Paula

- ¿Que diablos sucede?

- Nada.

Aunque Anny conocía la historia de martin y nunca había traicionado su confianza, el efecto que Pedro estaba teniendo en ella era tan excepcional, que Paula tenía miedo de confiárselo a alguien.

Era demasiado fuerte-

De hecho, él ya estaba sacando a Martin de su cabeza.

Martin. con más de cuarenta años, pelo gris, algo calvo y poco comunicativo. Y Pedro ...treinta y siete años , guapísimo, sexy, poderoso, dinámico, inteligente, sensible, cínico, fabuloso, rico.

Como hombre , Pedro le daba mil vueltas a Martin. Y en cuanto a los sentimientos sexuales de paula hacia Martin..Bueno más bien eran platónicos, una adoración de adolescente.

Pero sabía que sus sentimientos sexuales hacia Pedro eran peligrosos.

Sólo lo había visto tres veces y ya estaba emocional, mental, sexual y espiritualmente ligada a él. Más profundamente de lo que había estado antes, y si no lo cortaba de raíz, terminaría enamorada obsesivamente de él.



El peligro acechaba.


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lunes, 25 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 3



A la mañana siguiente, Paula estaba elegantemente vestida con un traje negro de falda, abotonado hasta el cuello, y con discretos anillos de perlas en sus orejas. Como siempre, llevaba su larga melena rubia recogida en un severo moño

Ana Zolezzi vivía en una preciosa casa blanca en un elegante barrio de Londres. Un Mayordomo abrió la puerta cuando Paula llamó, y la hizo entrar a un salón decorado completamente con antigüedades francesas

Paula no había visto nunca un lujo semejante. Ella procedía de una familia modesta.

Sintiéndose ligeramente fuera de lugar, se sentó en un elegante sofá de brocado amarillo, mientras la luz del sol entraba por los fabulosos ventanales.

- Ah!- Exclamó la condesa  al entrar- ¡ Señorita Chaves!

Paula levantó la cabeza para ver en carne y hueso a su heroína, y se quedó maravillada durante unos instantes, ya que era como ella había imaginado.

Alta , esbelta y elegante.. La condesa llevaba un elegante traje de falda blanco muy parecido al de Paula, abrochado hasta el cuello, con dos filas de perlas en lugar de botones, y el pelo oscuro recogido en un elegante moño..

- ¡ Es maravilloso conocerla al fin!- continúo la condesa acercándose mientras paula se levantaba, y extendiendo las manos- Estaba imaginando cual sería su aspecto, y a penas puedo creer que es exactamente como la había imaginado.

- Y usted es tan bella como en sus fotografías, condesa.

- Por favor, llámame Ana y nos tutearemos. se acercó al sofá. Le he pedido a Bowers que nos traiga el té. ¿Te habló mi hijo del viaje a San Petersburgo?

Paula en seguida se entusiasmó con el proyecto, y al instante se encontraron charlando de historias de San Petersburgo y Rusia

- Espera a ver Peterhof!-- dijo Ana mientras servía el té- Es el equivalente ruso de Versalles.

- He visto fotografías

- Como sabes, el despacho de Pedro el Grande está allí. Yo lo he visto. He estado en la misma habitación que él cuando hizo todo esos planes. Es un zar maravilloso

Charlaron sin parar, saltando de un tema a otro.

Claramente tenían mentes, personalidades e intereses parecidos.

El tiempo pasó sin que se dieran cuenta.

Ana pidió más té.

- Veo que serás la secretaria de mis sueños. Siempre he querido una secretaria que entendiera  la historia rusa como tú.

-He pasado toda mi vida leyendo todos los libros que he podido sobre la historia rusa - confesó Paula con una sonrisa.

- Es normal con tu ascendencia.

- Es principalmente porque me parezco mucho al lado ruso de mi familia. Aparentemente, soy la viva imagen de mi bisabuela.

-Debió de ser muy bella.

Paula se rió, ya que no se consideraba muy bella

- Pedro también me lo comentó- continuo Ana- dijo que eras la mujer más bonita que nunca había visto. Y muy rusa.

A Paula le dio un vuelco en el corazón

- Bueno.... es muy amable.

- A el siempre le han atraído las mujeres de aspecto ruso. Una vez se enamoró de una . Curiosamente una bailarina que se llamaba Kyra. Durante un tiempo yo creí que se casarían.

- ¿Crees que a él le gusta el matrimonio?- preguntó Paula,pensando que un hombre como Pedro nunca se casaría.

- Ahora tiene treinta y siete años, y está empezando a pensar en crear una familia. Pero le resulta difícil, porque quiere que la mujer tenga sangre rusa o al menos alguna conexión con Rusia. Y eso no es fácil.

El timbre sonó en ese momento en el vestíbulo de mármol.

- ¿Quién podría ser?- Ana frunció el ceño mirando su reloj. ¡ Oh, no, lo olvidé completamente! Pedro dijo que vendría a almorzar.


Un segundo después se oyó una grave voz masculina en el vestíbulo.

Paula se dijo que debía mantener la calma . No debía enrojecer ni sonreírle como una idiota.

Pedro Alfonso no estaba interesado en ella y nunca lo estaría. Y ella tampoco estaba interesada en él. No debía interesarle o cometería el mismo error que con Martin.

Así que ignoraría su físico deslumbrante, su inteligencia, su atractivo, su poder y su origen ruso.

- ¡Ya está!- exclamó Ana - ¿ Por qué no te quedas a almorzar?

- Oh, no . No puedo.

- ¿Por qué no?. Seguro que a Pedro le encantará, y a mi también.

- Tengo una cita con el director de mi banco a las dos.- Recordó Paula aliviada.

-Vaya, es una pena.

La puerta se abrió y Pedro entró, dominando la sala con su poder y aire de autoridad.

- ¿Aún sigues aquí ?- le preguntó sonriendo a paula- Entonces imagino que has conseguido el trabajo.

- Sí, así es. - Paula se levantó , con el rostro sereno, decidida a que él no supiera lo atractivo que lo encontraba.

- Bien. Estoy deseando encontrarte a menudo de ahora en adelante.

- Muy amable- declaró Paula con frialdad.

El frunció el ceño. Se hizo el silencio.

- Bueno- dijo Ana- ¿Tomamos un poco de Champán? Para dar la bienvenida a Paula.

- De acuerdo- Pedro sonrió con dureza y giró a la puerta. Le diré a Bowers que ponga la mesa para tres.

- No, no puedo quedarme- dijo Paula - Tengo una cita.

Pedro se detuvo en la puerta , mirándola fijamente, notando su hostilidad y sin comprenderla . especialmente del apasionado beso que ella le dio el día anterior.

Entonces salió y cerró la puerta

Paula se relajó y se giró a su nueva jefa.

- ¿Cuándo saldremos para San Petersburgo?¿Y donde nos alojaremos?

- Nos iremos dentro de quince días y nos alojaremos en el hotel Europa justo en el Centro .

Se oyeron los pasos rápidos de pedro, regresando.

A Paula se le quedó la boca seca.

- ¿Es un buen hotel?

- Encantador. Lleno de Columnas y espejos........

La puerta se abrió y Pedro entró, con el rostro duro y llevando una botella y tres copas de champán.

- Pero Pedro te informará de los detalles la semana que viene ¿verdad, querido?

- Sí .- contestó el cortante, dejando los vasos en la mesa de roble y sirviendo champán en cada una.

Ana lo miró con el ceño fruncido y luego a Paula.

Pedro le dio la copa a Paula, con expresión dura.

- La semana que viene iré a tu piso a darte los detalles. Mientras tanto, necesito que rellenes un formulario para el visado.

- Por supuesto- dijo ella con frialdad.

Enderezándose, Pedro sacó el formulario de su bolsillo y se lo dio. paula se sentó para rellenarlo, maravillándose ante la emoción que sintió al ver toda la escritura en ruso, tan extraña, tan romántica y mágica.

Cuando terminó miró su reloj.

- He de darme prisa.

- Te acompañaré hasta la puerta- dijo Pedro.

Paula intentó no perder la calma. Le dio a Ana un beso de despedida, diciéndole lo mucho que deseaba empezar a trabajar con ella, y luego rígida de tensión, salió, seguida por Pedro.

Él cerró la puerta del salón y Paula aceleró el paso, corriendo a la puerta de la calle.


- ¡Un momento!- exclamó Pedro alcanzándola de dos grandes zancadas, sujetándola del brazo y girándola- ¿ Qué diablos te ocurre?¿ Por qué estas de repente tan fría .?

- No sé de que habla- declaró ella tajante.

- ¡No mientas!. Ayer me besaste apasionadamente y hoy tus ojos son como dos bloques de hielo.

- Entonces no los mire, señor Alfonso

- ¿Señor Alfonso? Creo que debemos tutearnos o empezaré a pensar que a todos los hombres que conoces los besas como hiciste conmigo.

- ¡Sabes perfectamente bien que sólo lo hice porque estaba enfadada!

- La primera vez sí.

Paula se ruborizó al recordar la pasión con la que se rindió a su beso.

- ¿Entonces que ocurre?- preguntó Pedro. ¿Por qué eres de repente tan hostil?

- No soy hostil.

- Paula, no eres la mujer que conocí ayer.

- Puedo enseñarte mi pasaporte.

- No te hagas la graciosa. Ya sabes de qué hablo.

Ella levantó la cabeza con expresión defensiva.

- Mira acabó de aceptar un trabajo con tu madre. No sería apropiado que fuera besando a su hijo cada cinco minutos.

- Deja que yo juzgue eso. Disfruté mucho ayer con tu beso, y quiero volver a disfrutar.

Nada de lo que pudiera haber dicho la habría asustado más. Eso significaba que él pensaba, seguirla , besarla, susurrarle cosas bonitas al oído...

Y eso bastaría para que ella se descontrolara de nuevo. Eso alimentaría la obsesión que podía sentir por un hombre tan fabuloso e inalcanzable como Pedro Alfonso.

- ¡ Pues no puedes!- exclamó ella abriendo la puerta con furia- Por favor, ten las manos apartadas de mí, porque no me interesa.

Girándose salió, con la cara rígida de determinación, pero se sintió sorprendida y herida cuando el no intentó seguirla.

Le tembló la mano cuando abrió su coche deportivo azul, se metió tras el volante y se marchó sin volver a mirar atrás.

La verdad era que él la atraía más que ningún hombre que hubiera conocido, incluyendo Martin.

A Martin ni siquiera lo encontró atractivo. Pero el fue un hombre atento, encantador, y tan inalcanzable, que al final terminó coladita por él.

Inalcanzable....... Ésa era clave. Ella lo idolatró, y el hecho de que nunca hicieran el amor., aumentó su obsesión.

Pero Pedro Alfonso era incluso más inalcanzable...

Alto, fuerte, inteligente, sexy, dinámico, encantador, guapísimo ..y con un romántico origen ruso, igual que ella.

Y si no se resistía, terminaría enamorándose de él, de forma obsesiva, igual que ocurrió con Martin.

Así que no debía permitirlo

No debería volver a besarlo

Nunca.


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capitulo tres!! espero que les guste!! gracias por leer!! ♥



sábado, 23 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 2



-¿Lo ve? - Paula lo empujo, con los ojos echando chispas - ¡Me gustan los hombres! ¡Pero prefiero elegirlos yo misma! - Giro y se dirigió hacia la puerta- puede quedarse con mi trabajo... !Porque no me quedare aquí ni un minuto mas!

- Espere! - Pedro cerro con fuerza la puerta cuando ella la abrió- ¿Que diablos significa todo esto? ¿Por que renuncia a su trabajo ?¿Que ocurre ?

- ¡Oh, vamos señor Alfonso! No me diga que no lo sabe. Esta mañana lo demostró claramente . Una pena que yo no reconociera el tono obsceno mas a tiempo...

- Yo nunca soy obsceno! - Declaro el con dureza - ¡Y no se de que esta hablando !

- De los rumores de que soy frigida, no me gustan los hombres, ni el sexo y me merezco el mote de Paula Chaves de Hielo Y todo porque he rechazado a todos los empleados asquerosos y estúpidos.....

- Espere un momento, es cierto que me han dicho que ha rechazado a todos los hombres del edificio ! Pero yo no sabia que la llamaban frigida ni Paula Chaves de Hielo!

- ¡Mentira!

- ¿Por que iba a mentir?

- ¡Para evitar un desagradable proceso judicial! ¿Tiene idea de lo contrario a la ley que es semejante comportamiento?

- Si esta amenazando con un pleito, me gustaria saber exactamente de que clase ¿Es realmente frigida?

Paula intento darle una bofetada pero el le sujeto la mano con facilidad , clavando sus dedos fuertes en su muñeca.

- ¡Suelteme!

- Una acusación de acoso sexual dañaría tanto a esta empresa como a mi. Quiero saber a que me enfrento exactamente si usted decide seguir adelante. ¿Realmente ha sido acosada? Y si es así ¿hasta que punto? ¿Qué ha sucedido exactamente? ¿Le han perseguido los hombres pidiendo favores sexuales ? ¿Han intentado usar la fuerza dentro de la empresa para obtener sexo? ¿ Le ha asaltado o molestado alguien?

- Nada de eso! Pero me han pedido citas continuamente, han hecho comentarios insultantes cuando los he rechazado, y ahora esta ese terrible mote, todas las risitas a mi espalda, llamandome frigida y..

- Y bueno.. ¿Es frígida?

- ¡No!- gritó Paula temblorosa, porque temía empezar a llorar, sintiendo una inmensa rabia, dolor y humillación.

- Eh vamos - dijo Pedro con suavidad al ver los esfuerzos que estaba haciendo por no llorar-. Por favor no llore

- ¡ No voy a llorar ! - Exclamó orgullosa

- De acuerdo.. - el la miró fijamente con compasión - Pero está muy alterada y esta reaccionando emocionalmente. Venga .. no permita que le afecte tanto.

Paula tenía miedo de aceptar su ternura porque le recordaba la pena que sintieron un par de personas cuatro años antes.

- Si usted es tan comprensivo y realmente no sabe nada de esto.. ¿Por que me pidió que subiera ?- Preguntó Paula apartándose de él con expresión herida y pálida

- Para ofrecerle un trabajo.

Fue tal sorpresa, que ella se quedó quieta , mirándolo fijamente.


- Realmente no esperaba semejante reacción por su parte, pero claramente en este edificio ha estado sucediendo algo que debería de saber ¿Por que no se sienta, se calma y discutimos tranquilamente lo ocurrido?- preguntó poniéndole las manos en los hombros y llevándola a la silla al otro lado de su mesa.

- ¡No soy una niña indefensa!

- No, es una mujer tempestuosa, dijo Paula pasándose una mano por sus músculos del cuello- y está terriblemente tensa

- No lo estaría usted?

- Posiblemente, pero siempre me queda la opción de dar un puñetazo al que me moleste . Pero evidentemente usted no puede hacerlo. Así que le recomiendo una copar para calmarse, ¿Qué le apetece?- preguntó acercándose a un mueble bar- ¿ Un buen trago de Coñac?

- Nunca bebo Coñac

- Pués ya es hora de que empiece - declaró sirviéndole una copa

Paula seguía temblando . Sus manos blancas de dedos largos sujetaban las solapas de la americana gris para ocultar la combinación de seda. Sabía que aún no podía abrocharse los botones. Temblaba demasiado. Así que se quedó sentada, sujetando las solapas y preguntándose para que le habría pedido el Señor Alfonso que subiera ¿ Había dicho en serio lo de ofrecerle un trabajo o sólo había sido una treta para evitar que ella presentara una demanda contra su preciosa empresa?

- ¿Y quién es exactamente el qué está detrás de este acoso sexual?- Preguntó Pedro acercándose con las bebidas.-Dígame los nombres de ....

- Más tarde - le interrumpió Paula. .- Mirándolo suspicaz.- Primero háblame del trabajo que quiere ofrecerme

- Es un puesto de Secretaria personal de una escritora..de Hecho es mi madre.

Paula lo miró incrédula . ¿Su Madre?

- Tengo entendido que usted le escribió hace un mes

- ¿Yo le escribí a su madre?- Preguntó perpleja

- Si. Ana Zolezzi. La condesa Zolezzi

De pronto todo encajó. Ana Zolezzi era su escritora favorita y lo había sido desde hace siete u ocho años. Escribía libros detallados sobre Rusia Imperial, algunos de la época de Pedro el Grande, Catalina la Grande o de los acontecimientos anteriores a la revolución , pero todos centrados profundamente en la vida, las costumbres y lenguaje rusos, y ricamente decorados con la extravagancia de la aristocracia y las familias imperiales.

Paula había leído todos sus libros , algunos incluso varias veces . Al final escribió una carta a la escritora diciéndole lo mucho que la admiraba y mencionando de pasada que en ese momento trabajaba en la Industrias  Alfonso.

- Tengo aquí su carta- declaró Pedro tomando una carpeta negra de su mesa y sacando el folio.

- ¿Ana Zolezzi es su madre?

- Lleva siéndolo algún tiempo - dijo el irónico.

- ¿ Y por qué el nombre diferente? Yo creía que ella era realmente una condesa rusa y que su nombre era Valevsky,

- Si, pero es su nombre de soltera. Se casó con mi padre, un inglés. Y en cuanto al título es genuino y lo heredó de sus padres. Pero la tierra y las propiedades en Rusia ahora le pertenecen al Estado.

Paula estaba fascinada

- Estoy sorprendida de descubrir que llevo todo este tiempo trabajando con su hijo sin saberlo. Nunca se ha mencionado en la oficina ni en la Empresa.

- Bueno, yo estoy muy orgulloso de ella por supuesto , pero mi madre prefiere mantener su identidad inglesa en privado. Su imagen pública es muy fuerte. Una condesa rusa convertida en novelista , cuyos padres escaparon durante la revolución, etc, etc. Es una gran imagen que se vende bien. Y es mucho más romántico que haber nacido en Londres, y haberse casado con mi padre, un empresario. - Pedro se encogió de hombros .- Y por supuesto aunque yo haya reconstruido la empresa desde la muerte de mi padre, continúa siendo británica. Así que ella también me mantiene fuera de su imagen pública.

- Pero yo había pensado que usted aumentaría las ventas .

Pedro rió

- ¿Cómo podría yo hacerlo?

- ¡ Porque es un hombre atractivo y triunfador! . Declaró Paula sin pensarlo .

Los ojos de Pedro brillaron y esbozó una sonrisa encantadora.

- Bueno, muchas gracias

Paula se ruborizó.

- Y bueno ¿En que consistiría el trabajo con su madre?

- En responder el teléfono, escribir a máquina, ayudar con la investigación. Lo normal en una secretaria. Pero hay algo más.... tendría que ir a Rusia con mi madre. A San Petersburgo.

Paula se quedó maravillada. Sus ojos verdes brillaron como esmeraldas en su rostro claro. Estaba preciosa, muy rusa y femenina con expresión romántica. Los ojos brillando alegres, los labios rojos sonrientes, el pelo largo rubio cayendo por su espalda
 

Pedro se quedó mirandola fijamente, sonriendo también.

Paula volvió a Ruborizarse.

- No sé que decir, he deseado ir a San Petersburgo desde que nací. Para mí es el lugar más mágico del mundo.

- Entonces ¿Acepta el trabajo?

- ¡ Oh, Claro!

- Bien- Pedro sonrió despacio- porque parece la persona perfecta. Y estoy seguro de que se llevará de mil maravillas con mi madre. He estado haciendo averiguaciones sobre usted. Espero que lo comprenda . Es una precaución elemental.

- Averiguaciones sobre mi?

- Sí.- Pedro volvió a tomar la carpeta negra y empezó a decirle una variedad de cosas sobre su fam - Su abuela era Anastasia Schultz, nacida el 7 de abril de 1913 en San Petersburgo. Era la hija ilegítima de María Schultz, una bailarina del Kirov con su amante, el príncipe Sergei Kallensikov

Paula estaba boquiabierta

- ¿Cómo ha conseguido toda esa información ? ¡ Dios mío , yo no le he dicho a nadie de esta oficina que mi abuela era ilegítima! Y menos una hija ilegítima de una bailarina y un príncipe Ruso!

- Hice que investigarán el pueblo de Kent, donde usted nació- declaró Pedro con Frialdad

- ¿Cómo se atreve?- gritó Paula poniéndose de pie, con los ojos echando chispas - ¿Cómo se atreve a investigarme así , a volver a mi pueblo natal, hurgar en mi pasado, haciéndome ...?

- Un momento- Pedro se puso de pie. - Tenía que hacerlo si es que iba a contratarla.

- ¡No tenía derecho a ir a mi pueblo! ¿Qué más averiguó sobre mi? Vamos dígamelo! Todos hablaron por los codos verdad?Todos en ese estúpido pueblo! Le hablaron de Martin ¿Verdad? - Paula intentó tomar la carpeta negra - ¡Déjeme verlo! Déjeme ver que mentiras han..


- ¿Quién diablos es Martin?- Preguntó Pedro furioso poniendo con fuerza una mano sobre la carpeta. - ¿ Y quien diablos se cree usted que es hablándome así?


El corazón de Paula estaba latiendo salvaje de rabia y miedo. La idea de que él supiera algo de Martin, sobre el modo en que ella se enamoró de él , se humilló delante de todo el pueblo, Bueno era una pesadilla incluso pensarlo

- ¡Respóndame!- Exigió Pedro.- ¿Quién es Martin?

Paula apartó la mirada, jadeante

- No importa

Estaba claro que el no lo sabia y obviamente era mejor que Paula dejara el tema para que no intentara averiguarlo.

- Obviamente a usted le importa mucho ¿quién es? ¿Qué ha hecho para que usted reaccione así?

- Nada- le interrumpió Paula- De todos modos necesito saber bien los detalles de ese trabajo con su madre ¿Cuándo iré a San Petersburgo?

Pedro la observó con ojos astutos, notando su deliberado cambio de tema , y el modo en que ella se esforzaba por estar calmada.

- Írá a San Petersburgo dentro de dos semana. Pero primero tendrá que conocer a mi madre para que le haga una entrevista ¿ Le parece bien mañana a las 11 de la mañana ?

- Perfecto

- Muy bien, vaya a esta dirección - le dio una tarjeta- a las once en punto

-Gracias- Paula se la metió en el bolsillo de su americana- Allí estaré. Pero debo insistir en que renuncio a este trabajo, consiga o no el trabajo con su madre.

El asintió muy serio.

- Acepto su decisión. Considérese libre de marcharse. Pero antes de hacerlo, quiero los nombres de los implicados . Dígame exactamente que ha pasado y quien es directamente el responsable.

Paula lo hizo con claridad y precisión.

- ¿Quiere presentar una denuncia?- le preguntó Pedro cuando terminó- Obviamente tiene el derecho. El único problema es .. ¿Cuántos hombres testificarían a su favor?

- Imagino que ninguno.

- Porque ha herido sus egos - declaró Pedro mirándola fijamente- una pena que no estuvieran aquí para presenciar su emocionante exhibición de mujer apasionada.

- Estaba furiosa- Se defendió Paula avergonzada- No sabía que estaba

- Oh, por favor- le interrumpió Pedro- No se disculpe. Ha sido una escena sacada de una de mis favoritas fantasías de oficina.

- ¡Oh!

Paula se puso como un tomate y apartó la mirada, incapaz de mirarlo a los ojos , jugueteando con las solapas aun abiertas de la americana, sintiendo los ojos de él en su escote.

- Ojalá pudiera quedarme más tiempo para hablar de ello, pero me temo que tengo una reunión dentro de ...- miró su reloj- siete minutos.

Paula reconocía un despido cuando lo oía.

- Sí, por supuesto- Se levantó y se acercó a la puerta.

Él la siguió

- Dígale a Suarez que suba ahora mismo- volvió a mirar su reloj de oro- tengo el tiempo justo para ejecutarlo antes de la reunión

- ¿Ejecutarlo?

- Claro, No pensará que voy a permitir que se quede después de esto ¿Verdad? Está despedido

Ella lo miró con adoración y el sonrió

- Y otra cosa- dijo mirando sus pechos y bajando el tono de voz que se cargó de sexualidad- será mejor abrochar esto antes de que salga frente a los lobos.

Todo el cuerpo de Paula se estremeció de placer cuando él, despacio, empezó a abrocharle la americana, bajando la mirada de sus pechos al escote, luego a sus labios rojos y de nuevo a los pechos, mientras ella estaba quieta , con el corazón acelerado, sintiendo sus pezones endurecerse.

- Hasta pronto- murmuró Pedro inclinando la cabeza para darle una beso fugaz en los labios

- Solo devuelvo el cumplido- añadió bajando una mano a su cuello desnudo, provocando escalofríos de placer en Paula, antes de inclinarse de nuevo y besarla de forma apasionada.

Ella sucumbió sin querer hacerlo, casi como si estuviera hipnotizada y le echo los brazos al cuello.

El caliente ataque de su boca dejó a Paula mareada, y se quedó agarrada a él, respirando con dificultad , mientras las manos de él acariciaban su cuerpo.

De repente, sonó el teléfono.

- ¡Maldición!. - murmuró apartando la cabeza

Paula se balanceó cuando el la soltó, y tras encontrar el pomo, abrió la puerta y salió atontada , sintiendo aun su tacto, sus labio temblando de emoción, romance , magia

Y el también era medio ruso como ella.

Lo supo en cuanto lo vio. El era todo lo que Paula siempre había deseado en un hombre, todo con lo que había soñado, todo con lo que...

¡Tonterías! Debía dejar de fantasear con un hombre al que apenas conocía.

Se había dejado llevar porque el había mostrado cierto interés y la había besado. Era un hombre atractivo y deseable, y ella se habia dejado llevar en una estupida fantasía.

Pero eso no significaba nada, y era posible que no volviera a verlo, aunque trabajara con su madre

¡Y Ella no volvería a meterse en el mismo lío que con Martin, nada de eso!

Con decisión Paula entró al ascensor y volvió a su despacho.

Para ella no habría más fantasías, ni más amores obsesivos sin base, ni mas amor.
Punto.


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Capitulo dos! espero que les guste!! Gracias por leer! ♥



viernes, 22 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 1



El rótulo de oro brillaba en el marmol Gris de industrias Alfonso. Paula cruza la bulliciosa calle de Lóndres, con la luz del sol Matinal dándole en los ojos y sonrío con educación al joven que le abrió la puerta.

El le dirigió una sonrisa bastante desagradable

Paula se encogió de hombros y entró en el lujoso vestíbulo. Cruzó hasta los ascensores y cuando se abrieron las puertas , salieron dos hombres trajeados, la vieron y sonrieron, murmurando entre ellos. Paula los ignoró.

Parecía que todos los hombres que trabajaban en industrias Alfonso estaban volviéndose cada vez más machistas, groseros y descarados.

Con sus impresionantes rasgos rusos, pelo Rubio, ojos verdes con forma almendrada y altos pómulos, Paula siempre habia atraído a los hombres. Sus labios rojos y gruesos también llamaban la atención, ya que indicaban una naturaleza apasionada en su cuerpo alto y esbelto, y su elegancia innata que era casi de bailarina.

Su madre siempre le había dicho que lo había heredado de su bisabuela, que fue bailarina en San Petersburgo antes de la Revolución

Pero su físico se estaba convirtiendo en un fastidio. Paula intentaba disimularlo llevando trajes austeros , recogiéndose el pelo en un moño severo, y sin maquillaje en el trabajo.

Pero su táctica no parecía funcionar, porque los hombres seguían mirándola y susurrando siempre que ella pasaba a su lado.

Intentando olvidarlo, Paula entró en el ascensor.

Entonces se sobresaltó al ver a Pedro Alfonso corriendo hacia ella, ese hombre legendario al que nunca había visto en persona.

Era guapísimo, y estaba igual que en las fotos de las revistas, con sus duros ojos almendrados y fuerte estructura ósea. Casi podría haber sido Ruso con ese atractivo poderoso y rígido.

Lo miró con admiración. Era altísimo, con pelo castaño y cuerpo fuerte que se movía como el de un atleta bajo el traje negro.

- Gracias - dijo entrando en el ascensor como si fuera suyo

Y en verdad lo era. Era el dueño del edificio y del negocio.

- ¿Al piso de la presidencia?- preguntó Paula

- Sí, por favor- la miró con una sonrisa educada y entonces se fijo más detenidamente en su cuerpo bello y elegante- ¿Trabaja usted aquí? ¿para mi?

Paula se rió y le dio el botón de la planta sexta y luego a la presidencia

- Sí. Llevo aquí unos seis meses.

- ¿En la planta sexta ? Es el departamento de Suarez, verdad?

- Yo soy su secretaria .

Sus ojos inflexibles brillaron como fuego  mientras me miraban con los labios separados, y expresión maravillada y perpleja.

- Dios mío.... Es Paula Chaves!

Ella se quedó sorprendida ¿ Cómo sabía su nombre?

- Es todo un placer conocerla al fín - Declaró Pedro Alfonso con un brillo de interés sexual y voz profunda y sexy - No  creería lo mucho que he oído hablar de usted.

Las puertas del ascensor se abrieron en la planta sexta, pero Paula no pudo moverse porque aún estaba clavada en el suelo por la sorpresa ¿El presidente había oído hablar tanto de ella que era un placer conocerla al fín?

- Estoy seguro que nos volveremos a ver, Señorita Chaves - dijo suavemente.- pero mientras tanto creo que esta es su planta.

- Sí- declaro ella con mirada casi hipnótica- Muchas gracias . Que tenga un buen día.

Paula salió con su elegante traje de falda gris. Pedro Alfonso la miro con sus ojos brillantes y sonrisa burlona mientras se cerraban las puertas del ascensor.

Paula cruzó el amplio espacio abierto hacia su despacho .

Como siempre todos los hombres la miraron al pasar, y uno o dos soltaron una risita disimulada.

Ella como siempre los ignoró con expresión glacial.

Al llegar al despacho entró y se preguntó que le había sucedido al ver a Pedro Alfonso. Entonces sonrió con admiración al recordar el aspecto dramático, la fuerza de su estructura ósea bajo la piel bronceada, y el brillo inflexible de sus ojos almendrados.

Con una sonrisa embobada, Paula volvió a pensar que casi podría ser Ruso, y luego se enfadó consigo misma.

Permitirse una fantasía romántica era peligroso. Y más aún con un hombre al que no conocía ¿Cuando Aprendería?


Decidida a no fantasear sobre el estupendo señor Alfonso, empezó a trabajar. Dejó el bolso en la mesa, encendió el ordenador, comprobó el contestador, llenó la cafetera y luego echó agua en las macetas que llenaban el alféizar de las ventanas antes de ocuparse del correo matinal.

- Buenos días señorita Chaves- Dijo Suarez entrando justo cuando ella terminó de abrir la última carta .

- Buenos Días

Paula apenas sonrío, puesto que no le tenía mucho aprecio a Ricardo Suarez .

Era un hombre astuto y lascivo de unos cincuenta años. Tenía calva, barriga y no dejaba de fumar puros apestosos.Si Paula no hubiese perdido su anterior trabajo hace seis meses , se habría marchado sin pensárselo dos veces . Pero aquello le hizo perder temporalmente su seguridad, y aún no estaba preparada para dejar el empleo.

- Traígame el correo.

Paula lo hizo, notando sus desagradables ojos oscuros mirando su cuerpo de arriba a abajo mientras ella se sentaba de enfrente para que le dictara . Trabajaron bien veinte minutos pero el lo estropeó.

- Me encantaría saber como está con el pelo suelto - declaró Suarez con una sonrisa Zalamera - especialmente si lo hace de un modo sexy y ....

Ella lo miró con frialdad.

- Ese tipo de comentarios no me parece apropiado en una oficina. Tendré que preguntar en el Departamento de Personal para ver si ha infrigido mis derechos.

Ricardo Suarez se puso rojo.

- Solo estaba intentando ser agradable. Que un hombre coquetee con usted no es precisamente un insulto

Paula apretó la boca. Él se había comportado de ese modo desde que ella llegó. al Igual que había ocurrido con los demás hombres en el trabajo que continuamente la invitaban a salir, y no dejaban de insinuarse.

A ella no le habría importado si aceptaran un no como respuesta y la dejaran en paz. Pero no era asi. No dejaban de acosarla.

- La carta Señor- le recordó Paula , golpeando el cuaderno con el bolígrafo.

- ¡Al diablo con la carta!

- Muy profesional- comentó Paula con ironía

- Un hombre no puede ser profesional continuamente. ¿Qué le ocurre? ¿ No tiene sangre rusa? ¿ No se supone que es apasionada bajo ese exterior frío?

- Si no deja de hacer comentarios personales no tendré más remedio que tratar este asunto de modo oficial.

Los ojos de Suarez echaron chispas.

- Me enfurece tanto que no sé si pegarle o besarla !

- Yo sé exactamente se que me gustaría hacerle a usted, y le aseguro que lo haré si no deja de hablarme así inmediatamente. Una buena bofetada en la cara seguida de un largo proceso judicial por acoso sexual. A menos, por supuesto, que prefiera disculparse y volver a un comportamiento más profesional.

- ¡ Estoy empezando a pensar que tienen razón sobre usted!- declaró Suarez de repente- No le gustan los hombre ¿Verdad?

Paula lo miró perpleja

- Es eso verdad? Ha rechazado a todos los hombres de esta empresa por la simple razón que es frígida

Ella estaba atónita

- Todos hemos intentado seducirla , como bien sabe, y pensamos, que uno de nosotros, al menos uno, sería su tipo. Pero no tiene un tipo de hombre verdad? Es una mujer fría, frígida, sin tiempo para nada excepto para su patético trabajo, que es poco consuelo en las noches frías y solitarias ¿Verdad? ¿Pero que otra cosa puede hacer?, no le gustan los hombres, no le gusta el sexo, no le gusta...

Paula se puso de pie..

- ¡ Discúlpese o lo denunciaré!

- Adelante, denúnciame, ¡todos los hombres del edificio lo saben ya !- se río de forma desagradable- ¡ La llaman Paula Chaves de Hielo !

De pronto todo encajo, las miradas furtivas, las risas burlonas, los susurros....

Oh, y también el modo en que la había mirado Pedro Alfonso con sonrisa burlona, como si hubiera conocido a la famosa frígida de la planta sexta.

Paula Chaves de Hielo.

¡ No, No, No !

- Todos han hecho apuestas - Continúo Suarez- ¿ Quién sería el tipo que consiguiera un beso? Las apuestas son de un millón a uno, porque cualquiera que......

El teléfono sonó en ese momento.

El respondió.

- Suarez al habla ¡ Dígame !

Paula  estaba horrorizada, clavada en el suelo, temblando de rabia y humillación con tanta fuerza que no sabía si gritar o llorar.

- Sí, Señor- estaba diciendo Suarez.- Ahora mismo- Colgó- Dios mío.... ¡ Era el presidente ! ¡ El mismo Pedro Alfonso ! Quiere que suba a su despacho ahora mismo.

Fue la última gota para Paula. Algo en ella explotó

- ¿ En serio?- preguntó entre dientes.

Girando salió furiosa del despacho. Así que Pedro alfonso también había decidido entrar en el juego ¿no? ¿Quería que subiera para intentar seducirla y comprobar si lo rumores eran ciertos?



Al salir miró con frialdad y dureza a todos los hombres que sonreían al verla pasar. Ya había tenido bastante. ¡Dejaría ese trabajo sin dudarlo !


Pero al llamar el ascensor, decidió que armaría el mayor escándalo que Pedro Alfonso nunca hubiera visto. Le enseñaría una lección que nunca olvidaría .

Sabía que estaba exagerando y estaba descontrolada , pero no podía hacer nada por evitarlo.

Todo le resultaba demasiado familiar. La sensación de humillación y rabia . Estaba rodeada de cientos de personas que habían estado riéndose a sus espaldas, hablando de ella, haciendo apuestas, insultándola ,

Le recordaba a Martin.

Ese era el problema, le recordaba tanto lo que sucedió con Martin que estaba totalmente fuera de control.

Salió del ascensor al lujoso pasillo.

¿Así que frígida? Bueno eso era mejor que la última vez. Al menos no era una loca y estúpida que estaba obsesionada con Martin..

- Buenos Días - la secretaria sonrío educada mientras Paula caminaba con decisión hacia ella.- Debe ser la señorita...

- ¡Paula Chaves de Hielo!

La secretaria la miró perpleja mientras Paula se dirigía a la puerta del despacho.

- ¿ La señorita de Hielo?

- ¿ Está el dentro ?- preguntó Paula sin detenerse

- Sí, pero .....

Paula caminó más de prisa y abrió la puerta

- No se preocupe, estoy segura que me está esperando.

Pedro Alfonso estaba sentado en un sillón de cuero trás una mesa ovalada, con una vista panorámica de Londrés en las cristaleras a su espalda.

- Buenos días, Señor Alfonso.- Dijo Paula rabiosa

- Señorita Chaves...- Pedro se levantó

- ¿No se confundé? ¡Pensé que mi nombre era la señorita de hielo!

- Sea cual sea su nombre, ya le dije que volveríamos a vernos - dijo el acercándose.

- No he podido detenerla, señor- Se disculpó la secretaria

- No pasa nada, Mayte. Puede irse. Yo me ocuparé de la señorita Chaves.

- Oh, ¿ usted se ocupará de mi señor ?- preguntó Paula mientras se cerraba la puerta y se quedaba a solas con él- Usted se ocupará de mi ¿Verdad?- Se llevó las manos al moño y se quitó las horquillas que tiró al suelo.

Sus pelos rubios cayeron hasta su cintura, y sus ojos verdes echaron fuego

- Yo...- Pedro la miró confundida

- ¡Quizás yo me ocupe de usted! ¡ Quizás sea eso precisamente lo que necesite !

- Señorita Chaves, realmente....

- ¿Qué tal esto?

Paula se desabrochó la americana gris demasiado furiosa para pensar lo que hacía y el aguantó la respiración al ver la combinación color crema , con los generosos pechos subiendo y bajando bajo la seda y el encaje

- ¡Y esto!

Paula le echo los brazos al cuello y bajó su cabeza para besarlo con furia en los labios.


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Bueno... este es el primer capitulo!
espero que les cope! 
Gracias por leer!! ♥