viernes, 20 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 15 Segunda Parte
Amaneció en San Petersburgo. La mesa delante de Paula estaba llena de cartas a medio escribir. Al principio, intentó explicar su marcha y por qué él no debía seguirla. Pero sus palabras resultaron demasiado emotivas, y temió hacer el ridículo, especialmente con él, el hombre al que amaba y respetaba. Ella sólo podría vivir con eso si lo trataba con dignidad.
Pero tampoco podía marcharse sin decirle lo que sentía, porque eso sería injusto. El había hecho mucho por ella. Había cambiado su vida, curando viejas heridas, llevándola a un futuro para el que ella no había estado preparada, y enseñándole tanto sobre la vida que Paula no volvería a ser la misma.
Pedro se había portado mal con ella, pero también había sido bueno, y se merecía más que una marcha silenciosa.
Así que al final sólo escribió una frase:
"Estoy enamorada de ti."
Se quedó mirándola un rato. No había necesidad de firmarla. Paula se la dejaría sobre su almohada, metida en un sobre y con el nombre de él escrito fuera.
Pedro posiblemente sonreiría, o al menos se sentiría triunfante cuando lo leyera. Aunque él conocía su pasado, y sabía lo mucho que a Paula le asustaba enamorarse. Quizás entendiera lo que ella intentaba decir, y si tenía algo de humanidad, no intentaría seguirla.
El tiempo pasaba, y ella tenía que asegurarse que salía ese día del país. Así que llamó a la oficina de Londres de British Airways y tuvo suerte. Consiguió el último billete en el vuelo de las once de la mañana de San Petersburgo a Londres.
En ese momento eran las siete de la mañana, y tenía que salir de la suite antes de que Ana se despertara. Así que metió en su maleta las cartas a medio escribir, temiendo dejarlas por si a él se le ocurría mirar en la papelera, y luego se puso su americana.
Dejó la nota para Pedro en la almohada y la estudió en silencio unos instantes. Luego fue al salón, escribió una carta de despido y disculpa sobre la chimenea y esperó que Ana lo entendiera.
Salió de la suite, fue al ascensor y bajó al vestíbulo. Se acercó a recepción y pidió un taxi para ir al aeropuerto.
Cuando llegó, Paula le pidió al conductor que la llevara por la plaza de San Isaac y el Palacio de Invierno, para poder echar un último vistazo a su adorado San Petersburgo.
Era maravilloso, especialmente con la luz de la mañana. Allí sucedieron tragedias mayores que la suya. Cientos de campesinos murieron para que se construyera la ciudad. El Zar Alejandro II asesinado, fue llevado al Palacio de Invierno para morir allí. La Revolución llenó las calles y llevó a un nuevo orden y la muerte del zar.
Y al final, su bisabuela abandonó la ciudad llena de humo con una hija de cuatro años, una cajita de música y los recuerdos de su amado príncipe.
Quizás ella estuviera sufriendo de un amor no correspondido, pero debía ser valiente. Al menos era joven, libre y llena de vida.
Entonces el taxi salió de la ciudad, y Paula sintió un gran dolor al decirle adiós a San Petersburgo y a Pedro.
En el aeropuerto, sólo pudo sentarse y esperar, hasta que anunciaron su vuelo por los altavoces.
Paula se levantó, con la tarjeta de embarque, el billete y el visado en la mano, que no dejaba de temblarle. Empezó a caminar hacia el control de pasaportes, con el rostro pálido y frío.
—¡Paula!
Se quedó quieta, horrorizada, dando media vuelta para mirar y viendo a Pedro corriendo hacia ella.
—¡No! —le gritó cuando llegó a su lado—, ¡Vete, por favor! ¡No puedo soportarlo!
—¡Paula, no lo entiendes! —la sujetó con fuerza de los hombros—. He leído tu nota y…
—¿Y no ves que me tengo que marchar? Si me quedo sólo sufriré.
— Estoy enamorado de ti.
Paula se calló, mirándolo con incredulidad.
—Te amo —dijo con voz temblorosa—. Te he amado todo el tiempo.
Me enamoré la primera vez que te vi en aquel ascensor, mirándome con tus ojos extraños, pero no me di cuenta en ese momento. No me di cuenta de que te amaba hasta la primera noche que fui a tu piso… —se calló y respiró profundamente—. ¡Di algo, por el amor de Dios! ¡Dime que no he hecho el ridículo más espantoso!
Paula le echó los brazos al cuello y empezó a besarlo.
—Oh, yo también te amo. Pedro, te amo, te amo….
Él la besó con amor, y no con pasión, abrazándola con fuerza.
—No puedo creer que esto esté sucediendo —dijo Paula feliz—. No puedo creer que sea real.
—Ni yo. Estaba tan acostumbrado a luchar contigo que no pude creer lo que leí en tu nota. Tuve que leerla varias veces antes de creerlo. Casi pensé que era una mentira y que la escribiste para proteger mis sentimientos después de tu marcha.
—¿Cómo pudiste creer eso? Después de lo de anoche, cuando me marché…
—¿Pero no ves que fue lo de anoche lo que me crucificó? No podía evitar hacer el amor contigo pero nunca debí hacerlo sin decirte al principio lo que sentía.
—También me crucificó a mí —susurró Paula—. He estado toda la noche llorando y no he dormido.
—Yo tampoco. El modo en que lloraste, te marchaste y accediste a ser mi amante sin amor… Quise matarme. No podía soportar que sólo te atrajera yo físicamente, que nunca tendría tu amor.
—Pero yo sólo me comporté así porque tenía miedo de decírtelo. Te amaba y tenía que salir de tu habitación antes de desmoronarme.
—Entonces pensabas marcharte para siempre, ¿verdad?
—Sí. Cuando hicimos el amor con tanta furia y odio, aunque fue excitante a la vez, el vacío después fue demoledor.
Pedro inclinó la cabeza y la besó con ternura.
—Por favor, deja que te compense por todo. Deja que te haga el amor como debe ser, con amor verdadero… Vamos al hotel. Necesito estar a solas contigo.
Pedro le pidió su maleta a los empleados de las líneas aéreas y quince minutos más tarde, estaban en la calle. La limusina esperaba.
— ¿Cuándo te diste cuenta de que me amabas? —le preguntó Pedro dándole la mano mientras se dirigían al coche.
— Lo supe desde el principio —admitió Paula sonriendo.
— Oh, mi amor…
Y Pedro volvió a besarla.
El chófer esperó pacientemente hasta que volvieron a separarse. Metió la maleta en el maletero y los dos entraron en la parte trasera como dos niños, riendo, besándose y abrazados.
— ¿Y cuándo te lo admitiste a ti misma? ¡Necesito saber el momento exacto!
— Anoche. Tenía miedo de decirlo porque me parecía peligroso.
— Yo también tenía miedo. No eras la única.
— Y yo que estaba convencida de que sólo querías sexo.
— Tu miedo trabajó en mi favor. Al principio me resultó fácil fingir, pero cuanto más lo creías tú, más duro se volvía. No dejaba de pensar que nunca tendría la oportunidad de decirte la verdad. Y al final sufrí tanto que quise hacerte daño, porque pensé que así a lo mejor te forzaba a que me dijeras que me amabas.
Ella le sonrió, llena de amor.
— Funcionó, ¿no? Eso es exactamente lo que hice al final.
— Sí —Pedro la besó—. Menos mal.
— Lo hice porque no podía dejarte simplemente, sin palabras. Tú has hecho mucho por mí. Tenía que hacerte saber que me marchaba con el corazón lleno de amor, no de odio, orgullo ni miedo. Sólo amor.
—Debiste saber que yo te amaba también.
— Sí, lo supe —dijo suavemente—. No sé cómo y no llegué a aceptarlo.
— Y en el fondo yo sabía que tú me amabas. Pero era una sensación extraña e inexplicable. Lo sentía aunque no hubiera pruebas de amor. Sólo lo sabía.
—¿Hubo algo en particular que me delatara?
Él la miró.
—Tus ojos… el modo en que me mirabas… de un modo tan oscuro y obsesivo… ¿Cómo podía mirarme así una mujer y no amarme?
Paula se acurrucó entre sus brazos, sin dejar de darle besos.
Por fin llegaron al hotel. Entraron de la mano en el vestíbulo de mármol. Todo parecía diferente, maravilloso y lleno de vida.
Se besaron en el ascensor mientras subían y se dirigieron a la habitación de Pedro.
Entraron y se besaron apasionadamente mientras se desnudaban.
Cayeron sobre la cama, susurrándose su amor, moviéndose juntos con intensidad. Hicieron el amor con amor verdadero y ternura, y de un modo tan intenso y personal que Paula sollozó durante el orgasmo.
Cuando colapsaron, Pedro no dejó de besarla.
—Creo que he estado solo toda mi vida. No me di cuenta hasta que te conocí. Ahora que te he encontrado, no quiero perderte.
Ella le acarició el pelo.
— No me perderás a menos que dejes de amarme.
— Eso nunca sucederá. Mi vida sólo tiene sentido con tu amor.
—Yo siento lo mismo.
El teléfono sonó en ese momento. Pedro dijo una palabrota.
—Vaya, debí desconectarlo —lo tomó—. ¿Da?… Oh, hola, Kyra —hizo una mueca—. No, me temo que no puedo… Sí, estoy muy ocupado… Bueno, durante el resto de mi vida en realidad…
Paula lo miró con inseguridad y celos.
—Eso es… —siguió diciendo Pedro —. Paula… Bueno, eso espero… ¡Claro que hablo en serio!… No, no se lo he pedido, pero estaba a punto.
Paula lo miró, esperanzada y nerviosa.
—Nada de rencores, Kyra… Lo entiendo mejor de lo que crees… No hacen falta explicaciones…. Sí, ya nos veremos… Cuídate… Dosvedenya.
Pedro colgó y volvió a besarla.
—Era Kyra. Quería que nos viéramos, para explicarme por qué se comportó como lo hizo hace años. Lo irónico es que ha estado hablando de modo seductor. Obviamente ha cambiado su manera de pensar. Pero a mí no podría interesarme menos, y por supuesto le he dicho que no.
— ¿Y por qué le has dicho que no… ? —susurró Paula aguantando la respiración.
— Porque estoy enamorado de ti, Pau. Y quiero pasar el resto de mi vida contigo.
— Le has hablado de pedirme algo…
— ¿Bueno, qué crees tú que es? —murmuró Pedro sonriendo—. ¿Te lo pido aquí o prefieres que te pida matrimonio en la plaza del Palacio de Invierno?
— ¡Oh, Pedro! —ella cerró los ojos y enterró la cara en su cuello—. Sí, me casaré contigo. Para toda la eternidad.
— ¿Y cuando muera seguirás amándome?
— Te esperaré en las sombras del más allá —susurró—. Volveré contigo en la próxima reencarnación. Seré tuya para siempre, y te reconoceré por tus besos…
— Y yo te reconoceré cuando conozca a una mujer con extraños ojos verdes que me mire con esa pasión…
Paula lo besó, y cuando el cuerpo de Pedro se excitó en su interior, ella pensó en todo lo malo que le había sucedido en la vida, y de pronto lo vio maravilloso y mágico porque la había llevado a ese momento, junto al hombre que aliviaría su soledad para siempre con su amor.................Con su amor obsesivo…♥
FIN♥
Termino... muchas gracias por leer y comentar todas las noves que eh subido!!
Espero que les haya gustado esta mini nove!! GRACIAS!
miércoles, 18 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 15: primera parte
- ¡No!- gritó Paula forcejeando. Pero él era demasiado fuerte y la echó sobre la cama.
- ¡Tus quince minutos empiezan ahora!- dijo besándola con dureza.
Paula siguió luchando, pero él la apretaba más contra las almohadas, sujetando las muñecas con sus manos, sus piernas con las de él, y silenciando sus gritos con la boca, hiriendo sus labios mientras se retorcía bajo él.
- ¡Por favor ! No me más hagas daño...
Él se puso rígido y levantó la cabeza.
- ¿Más? Esta es la primera vez que te hago realmente daño ¿no?
Ella apartó la cabeza con un sollozo y los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Paula?- Pedro le giró la barbilla, forzándola a mirarlo- ¿Te he hecho daño así antes?
- No- admitió ella temblororsa
- ¿Entonces a qué te referías?
Paula intentó encontrar las palabras.
- ¡Respóndeme, maldición!
El miedo y la furia emanaron en Paula.
- ¡Vete al diablo! Prefiero morirme que contarte lo que siento.
- ¡Entonces muere!-Pedro inclinó la cabeza- Pero muere de placer..
Y volvió a besarla, haciéndola gemir en contra de su voluntad. Paula abrió la boca y lo abrazó del cuello, odiándolo, amándolo, besándolo con pasión, acariciando su pelo, su cuello...
Sus cuerpos se entrelazaron. Pedro llevó las manos a sus pechos acariciándoles mientras ella seguía gimiendo, chupándole los labios, intentando quitarle la corbata. ciega de deseo.
Pedro le bajó la cremallera del vestido de encaje y se lo bajó por los hombros, viendo sus pezones duros.
-¡Te odio!- susurró Paula, y gimió cuando él le puso las manos en los pechos- Oh, sí..si..
Pedro volvió a besarla, tocando sus pechos con avidez, moviendo su cuerpo contra el de ella con un ritmo primitivo y sexual.
Paula ardiendo , odiándolo, deseándolo. Le desabrochó la camisa arrancándole los botones, quitándosela con furia, pasando las manos por su pecho desnudo.
- ¿Me odias?-susurró el contra su lengua.
- Sí, te odio!- Paula le acarició la espalda y bajó las manos a sus nalgas- ¡Te odio!.
El gruñó y empezó a tirar del vestido, bajándolo hasta la cintura, caderas y muslos, Paula se retorció para ayudarlo
Desnuda exceptuando unas braguitas de seda, volvió a abrazarlo, dejando que se colocara entre sus piernas, y sin dejar de besarlo. Paula sentía la necesidad del liberarse, No podía soportar más la tensión.
-¡Me gustaría matarte!- exclamó besándolo y acariciándolo.
- Espero que lo digas en serio- replicó él jadeante.
- ¡Eres un sádico! Disfrutas con mi odio ¿verdad?
- Mucho, Es la única respuesta emocional que me has dado.
Ella gimió cuando Pedro le quitó las braguitas.
- ¿Quieres que te toque?- preguntó Pedro acariciando la cara interna de sus muslos, provocándola.
- Si, sí...
- ¡Pidelo por favor!
-¡Vete al diablo!
- ¡Dilo!
Ella intentó resistirse pero cuando su dedo rozó su carne húmeda y caliente, oyó su propia voz torturada.
- ¡Por favor...
Y luego gritó de satisfacción cuando el la tocó con decisión, metiéndose dentro de ella, quedándose quieta, haciendo que Paula se meciera contra su palma, con los ojos apretados, y sin dejar de gemir.
El odio estaba muy cerca al amor, y Paula estaba cegada con los dos. Había perdido la cabeza completamente y necesitaba expresar sus sentimientos, físicamente o con palabras.
Su cuerpo desnudo seguía meciéndose contra su palma.
Y necesitaba expresar sus sentimientos. Se sentía como si hubiera vivido encerrada toda su vida.y al fin hubieran caído los muros de su prisión.
Si Pedro no la amaba, al menos ella tendría esa noche, ese momento y la liberación de las fuertes emociones que sentía por el.
Al menos no se escondería. Al menos habría exigido sus derechos como mujer para amar, odiar, y darle a su cuerpo la satisfacción que necesitaba.
- ¡Tómame! ¡Tómame!
Pedro respiraba jadeante, y entonces apartó la mano para quitarse los pantalones. Y esa vez, oír el sonido de la cremallera no detuvo a Paula.
Pedro volvió a ella desnudo y Paula casi se volvió loca de deseo, jadeando mientras sus cuerpos se unían por primera vez.
- Si..si..- gimió al sentir su erección contra su carne húmeda y resbaladiza.
Y entonces,Pedro entró en ella
Paula emitió un salvaje sonido de dolorosa satisfacción cuando sus cuerpos se unieron. Sintió que el dolor rasgaba sus entrañas , a pesar de ser delicioso, y pronto muy pronto se desvaneció en una intensa excitación mientras movía las caderas enloquecida. La libertad que sentía la volvió provocadora mientras disfrutaba con la carne dura dentro de ella , y el placer de sentir que la llenaba.
-¡ Dime que me odias, Paula!
La mirada de paula se había vuelto ardiente, obsesiva, llena de amor, odio y deseo. le susurró a Pedro su odio mientras el daba empujones cada vez más deprisa. La respiración de Paula se volvió agonizante, su cuerpo se puso rígido y cerró los ojos con fuerza al sentir que se acercaba el orgasmo.
Exploto en un delicioso extasis, sacando toda la furia , odio y desesperación de su vida, liberándola en espasmo violentos de placer mientras gritaba como una salvaje.
Durante unos segundos, sonó como un animal embrutecido. Entonces, repentinamente, colapso, con los ojos aún cerrados, y respirando jadeante.
Pedro la miró con el rostro desencajado como si pudiera morir de placer y cuando estuvo seguro de que ella se había calmado empezó a buscar su propia satisfacción, sujetándose a las caderas de Paula, y volviendo a empujar con fuerza.
Al sentirlo , ella gimió deliciosamente, adorando cada segundo hasta que él soltó un grito ronco de extasis y ella pudo ver sus ojos en blanco, su cuerpo tensándose y estremecerse , mientras salían de su garganta sonidos de placer.
Cayó sobre ella, respirando con dificultad y su rostro contra su cabello estaba ardiendo. paula sintió una increible ternura por él, y lo abrazó besando su hombro una y otra vez
Todo el odio y la furia habían desaparecido. Era extraño como el sexo podía borrar esos sentimientos, dejando sólo sentimientos suaves y buenos, como el amor y la ternura.
Las lágrimas llenaron los ojos de paula.
No quería llorar y cerró los ojos, intentando evitarlo. Pero empezó a temblarle la boca. Y al instante las lágrimas empezaron a bañar sus mejillas.
- Paula- murmuró Pedro levantando la cabeza- Me ha...
Ella apartó la cara, intentando ocultarla...
- ¡Estas llorando! Pau, por favor...
- ¡No finjamos Pedro! ¡Tú no me amas más de lo que yo te amo a ti! Esto ha sucedido porque yo no he podido seguir resistiéndote y tú no estabas dispuesto a perder más tiempo conmigo.
- Eso no es cierto ¿Por qué siempre tienes que pensar lo peor de mi? Te he hecho el amor porque tú lo has pedido.
- ¡No me digas que esta noche habrías aceptado una negativa porque no te creo!
- ¡No soy un violador! ¿Qué crees que habría hecho?¿ Forzarte en contra de tu voluntad? No seas ridícula , Paula. Si no lo he hecho hasta ahora ¿Por qué iba a cambiar de repente?
Los ojos de Paula se llenaron de más lágrimas
- Por Kyra.- susurró
Pedro suspiró profundamente y suspiró, inclinando la cabeza para darle un beso en la mejilla
- No puedo creer que sigas pensando en ella ¿Crees realmente que yo estaría aquí, así contigo si..?
- Mira, ya soy mayorcita.- le interrumpió Paula, no queriendo oír lo mucho que él prefería estar con Kyra, y desesperada por demostrarle que no lo amaba como ocurría en realidad- Puedo aceptar que esto no nos lleve a nada. Puedo aceptarlo si nos decimos adiós y nos separamos...
- ¿ Es eso lo que quieres?- preguntó Pedro, furioso de repente.
Ella lo miró, con los labios temblorosos.
- ¿No es lo que tú quieres?
- ¡No!
La esperanza nació en el corazón de Paula..
- Pero si todo lo que querías de mi era sexo..
Pedro se quedó callado unos instantes.
- Una vez te dije que creía que nunca me cansaría de ti. Sigue siendo cierto. Quiero hacerte el amor durante mucho tiempo, Paula. Eres la amante más excitante que nunca he tenido, y quiero más, mucho más que una sola noche.
El corazón de Paula se hizo añicos. De repente,lo que habían hecho, le pareció un error colosal, un terrible desastre.
Él no la amaba . Pero ella a él Si!. .. Pero nunca se lo diría ni lo compartiría con él.
Y nunca dejaría de amarlo.
El miedo volvió su rostro pálido. Seguiría amándolo obsesivamente, haciendo el amor con él, y luego, cuando la aventura finalizara, cuando Pedro se cansara, Paula tendría que seguir trabajando con su madre y viéndolo continuamente, Quedaría atrapada por su amor hacia él.
Era un futuro intolerable despues de un pasado intolerable
Entonces lo miró a la cara y supo que tenía que ser valiente y fuerte, esa vez tenía que mantener su dignidad, no dejarse usar y humillar por un hombre que no la amaba.
-De acuerdo. mintió forzando una sonrisa.- No puedo decir que el hacer el amor contigo no haya sido la experiencia más excitante de mi vida. Y sabes que no puedo resistirme a ti. Así que no discutiré contigo. Sólo tendré que aceptar que es lo que sentimos y aprovecharlo lo mejor posible.
Paula la miró como si ella le hubiera clavado un cuchillo y se quedó muy blanco.
- Pero estoy tan cansada, querido- susurró,Paula, sabiendo que volvería a llorar si se quedaba mucho más tiempo con él- Ha sido un día largo para los dos. ¿Te importaría si ahora me marcho a mi habitación?- le dio un beso en el hombro- Es muy tarde y..
- ¡Sí, me importaría!- exclamó mirándola con furia- Quiero volver a hacerte el amor.
- ¡No, Pedro!
- ¡Cállate!
Entonces inclinó la cabeza para besarla furioso mientras su cuerpo cobraba vida de nuevo en su interior, duro y palpitante, y sus manos se movían sobres sus pechos y sus muslos
- No..- susurró Paula con los ojos llenos de lágrimas,- Por favor...
Pedro la besó con más fuerza y ella empezó a llorar suavemente , mientras la agonía desgarraba su corazón al pensar en hacer el amor con él en esas horribles circunstancias.
- No puedo..-dijo con voz temblorosa.
El dejó de besarla y la miró.
- ¿Por qué lloras?
- No lo sé- mintió- Creo.. creo que ha sido la impresión de hacer el amor por primera vez.. ¿ No puedes entenderlo?
Pedro se puso rojo..
- Si,.. claro..perdóname.
- Necesito tiempo para acostumbrarme..Estoy emotiva y sensible.
El asintió con dureza.
- Muy bien. Vuelve a tu habitación. No quiero hacer el amor con alguien que esta llorando. Es demasiado aburrido.
Ella puso gesto de dolor pero el no lo notó porque en ese momento estaba saliendo de ella.
- Vete a la cama- le dijo tumbándose de espaldas- Nos veremos por la mañana.
Paula sintió como si le hubiera dado un puñetazo, pero ella había empezado con eso, así que tenía que continuar. ¿no?
Intentando no llorar por el horrible dolor que sentía con su corazón, se bajó de la cama y se vistió sin dejar de temblar, mientras Pedro la observaba en silencio.
Y de pronto decidió que no volvería verlo. Así que quería memorizar cada milimetro de su cara. lo miró , sabiendo que siempre le recordaría como estaba en ese momento, con el pelo alborotado, los ojos brillantes de furia, las mejillas sonrosadas y la boca sedosa.
- Buenas noches.- susurró sintiendo los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Tienes que ser tan fría? ¡Acabamos de hacer el amor! ¡Ven y dame un beso de buenas noches!
Ella lo hizo sentándose en la cama a su lado, mirando con amor obsesivo, acariciando con una mano los contornos de su rostro ruso.
Entonces inclinó la cabeza y lo besó con pasión cerrando los ojos.
-Paula.. - susurró Pedro , tumbándola en la cama a su lado, besándola con el mismo ardor mientras enredaba las manos en su pelo.
Ella gimió angustiada pero lo abrazó con desesperación
Entonces Pedro levantó la cabeza y la miró con fuego en los ojos.
- Quédate conmigo esta noche, Pau
- No puedo- susurró ella-
- Por favor- le sujetó la cara entre las manos- No puedo sorportar que te marches así.
- Yo no puedo soportar tener que marcharme. Pero debo hacerlo.
- ¡Bien! ¡Al diablo contigo!
Ella se puso blanca.
- ¡Vete!- gritó Pedro- ¡Desaparece de mi vista!
Las lágrimas empezaron a caer por las mejillas de Paula. Se levantó de la cama y salió corriendo de la habitación.
¿Cómo podría vivir con ese dolor? Con manos temblorosas consiguió abrir la puerta de la suite, cegada por las lágrimas
Tendría que acostumbrarse. Ir detrás de él no serviría de nada. Ya lo había aprendido en el pasado
La suite esta en silencio. Paula entró silenciosamente en su dormitorio, con las lágrimas llenando su cara, y sacó la maleta del armario.
Tardó tres horas en hacerla. LLoraba con tanta fuerza que tenía que parar a ratos y tumbarse en la cama, llorando hasta que creyó que moriría.
Y por supuesto, no durmió, y nunca una noche se le hizo tan larga.
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Triste pero el viernes termina! espero que les guste el capitulo!
Gracias por leer!!
martes, 17 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 14
Inconscientemente , su madre le había inculcado el miedo desde su tierna infancia, al ver el parecido de su hija de ojos verdes, pelo rubio y carácter apasionado como su bisabuela, lo que la asustó.
Horrorizada, Paula se dio cuenta de que eso afectó a toda su vida, la metió en aquel lío con Martin, destrozó su vida en Kent, la llevó a Londres, la hizo encerrarse durante años sin amor.
Pedro estaba viendo el juego de emociones en su cara , el dolor y sorpresa en sus ojos.
- Dudo que ella supiera lo que hacía- dijo él- A mi me pareció una mujer tranquila y serena. Muy distinta a ti en temperamento. Imagino que sólo se preocupa por ti.
Paula lo miró, perpleja.
- ¿Cuándo te diste cuenta de que fue ella?
- Ahora mismo, Igual que tú- sonrió.
Las luces empezaron a apagarse . La orquesta comenzó a tocar El lago de los Cisnes de Tchaikovsky.
La música se llenó de tragedia y romance, llenando el corazón de Paula de amor por su bisabuela, por ella misma, por Pedro, y por el derecho de ser capaz de sentir pasiones extremas.
El telón se levantó y el ballet comenzó su actuación.
El príncipe Siegfried se enamoró de Odette, la bella joven convertida en un cisne por el Hechicero. Paula se conmovió.
Y la tragedia consistía en que el hechizo nunca se rompió. Odette siguió siendo un cisne. Siegfried se casó con Odile y la muerte reclamó a Odette en lugar de la vida, el amor y la libertad...
Y ella nunca rompió el hechizo.
Cuando el telón cayó en el primer acto y las luces se encendieron, Paula seguía pensativa.
-Vamos a beber algo- dijo Pedro mientras se levantaban.
Pedro la había ayudado a ella a romper el hechizo.
Las acciones hablaban más que las palabras.
Paula pensó en sus acciones, las vio todas dirigidas a ese momento, rompiendo meticulosamente cada eslabón en la cadena que la había aprisionado durante toda su vida, no sólo durante los últimos cuatro años, sino siempre, desde niña, con miedo al amor, miedo de sí misma, miedo de la cara de su bisabuela mirándola desde el espejo.
Pedro había roto todo eso, y lo había hecho porque la amaba, Profunda y obsesivamente.
Entonces Paula se dio cuenta de que estaba enamorada de él. Y si él la amaba, entonces no habría problema en amarlo. No podía ser peligroso, porque él se quedaría a su lado.
El miedo desapareció como una nube de humo.
Mientras subían las escaleras de mármol, Paula seguía pensando que la amaba.
La amaba y su amor había roto el hechizo porque ella ya sabía de donde procedía su miedo al amor y sabía que no debía temer nada si él también la amaba.
Entraron en una enorme habitación enmoquetada y con arañas en el techo. Paula quiso detenerlo, estar con él a solas, besarlo hasta que los dos perdieran la cabeza , acostarse con él y hacer el amor apasionadamente y decirle que lo amaba.
- Toma- Pedro le dio una bebida.
- Pedro- susurró ella con intensidad mirándolo con sus extraños ojos obsesivos.
- ¿Qué ocurre?
- Pedro, yo...- empezó, pero la emoción era demasiado fuerte.
- ¡Pedro!- exclamó una voz de mujer detrás de ellos.
Paula se quedó paralizada, aterrorizada. Se puso pálida al darse vuelta y ver a la deslumbrante morocha tras ella.
- ¿Kyra?
La voz de Pedro fue como ácido en su corazón. Paula miró a Pedro, que se había quedado blanco.
- ¿Dios mío, eres realmente tú?- Kyra se acercó sonriendo radiante.
Era bella, pequeña y esbelta, con el pelo negro recogido con un elegante moño, la cara de huesos finos y los ojos azules.
- ¡Encontrarte aquí, de todos los lugares!- exclamó Pedro, inclinándose y dándole un beso en los labios.
Paula quiso matar. Sintió a la vez celos, odio, desesperación, rabia y un increíble dolor. Pedro aún la amaba. Aún amaba a Kyra. Empezaron a charlar y a reír, Pedro puso la mano en su hombro y la miraba con amor, admiración y respeto.
¡Y ella había estado a punto de confesarle su amor! Casi hacía el ridículo más grande del mundo.
- ¿Te he presentado a Paula ?- dijo Pedro girándose hacia ella- Querida , ésta es Kyra, una vieja amiga. Kyra, Paula.
- Encantada- Kyra la miró risueña.
Paula sentía que le ardía la cara de odio y celos.
- Hola.
- ¿Cuánto tiempo estarás en la ciudad?- preguntó Kyra volviendo a dirigirse a Pedro.
- Una semana más.- dijo Pedro metiéndose las manos en los bolsillos y mirando de arriba a abajo la bonita figura de Kyra- ¿Y tú?
- Un año más. Echaba mucho de menos mi casa y he vuelto. ¿Por qué no nos vemos un día para hablar de los viejos tiempos?
- Eso sería divertido. Intentaré llamarte antes de que nos marchemos.
- ¿Estas en Europa?
- Sí.
El timbre sonó anunciando el segundo acto y Pedro volvió a darle otro beso en los labios.
- Bueno, hasta pronto, Kyra... - se giró a Paula- Vamos, querida. No debemos perdernos el final.
Paula no se despidió de Kyra. No confiaba en si misma y habría podido clavarle un tenedor en su bonita cabecita.
- Menuda sorpresa- dijo Pedro cuando se sentaron. No puedo creer que estuviera aquí .
- ¡Estoy segura!- exclamó Paula furiosa.
- ¿Qué te..?- entonces calló y sonrió- ¿Son celos?
- ¡No te hagas ilusiones!
- No puedes mentirme en algo tan obvio- dijo suavemente- Lo veo en tu cara . Y antes de que ella llegara ibas a decirme algo importante.
- ¡Realmente ya no te lo diré! Me alegra que ella apareciera así. Ya tienes a alguien a quien perseguir para llevar a tu cama y me dejarás en paz.
- No seas estúpida. Te deseo a ti y no a ella.
- Pues a mi no me tendras, así que te sugiero que la llames y ..
- ¡No lo haré! ¿O te has olvidado el trato que hicimos? Vendrás directamente a mi habitación después del ballet o yo..
- ¿O qué? Ahora estamos aquí ¿Qué puedes hacer?
El la miró con dureza.
- Puedo ser cruel contigo Paula,Puedo ser tan cruel durante la semana que viene que terminarás de rodillas suplicándome que te haga el amor, suplicándome que te perdone.
Paula se quedó pálida sabiendo que el podría destrozarla fácilmente
- ¿Entonces que harás?- preguntó Pedro con suavidad- ¿Seguir con el trato o sufrir las consecuencias?
- Sigo con el trato- dijo con labios temblorosos- Pero solo durante quince minutos ¿recuerdas.? Y te mataré antes que quedarme en tu habitación un segundo más.
- No te preocupes- dijó burlón- Actuo más rápido bajo presión.
Las luces se apagaron en ese instante.. La música de Tchaikovsky llenó el teatro y la trágica historia de Odette y Siegfried llegó a su clímax.
Para Paula todo había dejado de importar excepto Pedro y su necesidad de amor. Todo lo demás había desaparecido , toda las viejas heridas y miedos. Y cuando cayó el telón, también cayó sobre el pasado de Paula, finalmente y para siempre.
Los aplausos llenaron el Kirov, y los bailarines y bailarinas salieron a recibir flores.
Cuando los aplausos cesaron , las luces volvieron a encenderse y Pedro se puso de pie mirando a Paula con dureza.
- No puedes aplazarlo para siempre.
- Sí que puedo- dijo Paula levantándose.
- Eso sólo aumentará mi apetito- declaró Pedro rodeándola de la cintura.
La gente salió lentamente del teatro a la calle. Las farolas brillaban y el aire era fresco.
Paula se quedó paralizada al ver a Kyra , morocha y bella, entrando en el asiento delantero de un mercedes aparcado junto a la acera. Se giró , vio a Pedro y a Paula y se despidió de él con la mano.
- ¡Dosvedenya!
Pedro levantó una mano y sonrió-
- Adiós.
- ¡Te llamaré!- gritó Kyra antes de entrar al coche, cerrar la puerta y arrancar inmediatamente.
Paula sintió nauseas. La limusina llegó y cuando entró no pudo evitar sentirse muerta de celos.
El coche la llevó al hotel.
-Imagino que la invitarás a cenar mañana ¿no?- preguntó Paula.
- ¿Te importaría si lo hiciera?
- No. Ya te he dicho que prefiero que la persigas a ella en lugar de a mi.
- ¿Y no tienes celos?.
- En absoluto- dijo sin poder evitar que le temblara la voz.
Pedro sonrió.
- ¿Entonces no te interesa lo que he sentido al verla de nuevo?
- NO- negó Paula inmediatamente muerta de curiosidad.
-De acuerdo. No te lo contaré.
Paula apretó la boca y miró por la ventanilla.
- Sólo tienes que preguntar- dijo Pedro.
El orgullo luchó con los celos. Los celos ganaron.
- De acuerdo- se giró para mirarlo- ¿Qué has sentido al volver a verla?
- ¿Seguro que quieres oirlo?
- Claro
- ¿Y por qué te interesa si no estas celosa?
- ¿Por qué te interesaba a ti mi relación con Martin si no estabas celoso?
- Porque sabía que ayudaría a llevarte a la cama- dijo burlón- Pero realmente no entiendo tu interés con Kyra. A menos que por supuesto, me ocultes los celos por orgullo.
- ¿Vas a decirme qué sentiste o no?
Pedro sonrió despacio.
- ¡No pienso suplicar!
- No, no vas a suplicar. Aun. pero lo harás mas tarde cuando te haga el amor- le puso la mano en el muslo- y después te prometo que te contaré lo que sentí al volver a ver Kyra.
- ¡Eres un cerdo!
El se rió suavemente cuando el coche se detuvo frente al hotel.
- Ya estamos aquí. Vamos.
Paula estaba temblando de rabia cuando salió, incapaz de creer que el podía ser tan cruel. Pedro se rió cuando entraron al ascensor.
- ¡Oh, mira esos ojos! Realmente me odias ¿Verdad?
- ¿Es necesario que me trates asi?
- ¿Cómo te trato, Paula?
- Como si yo no tuviera sentimientos.
- Tú no eres la única con sentimientos. Creo que esta tarde te lo deje claro.
Las puertas se abrieron y el la tomó de la muñeca, caminando de prisa hacia su habitación.
- No intentes que parezca que yo he herido tus sentimientos hacia mi, porque los dos sabemos que no tienes ninguno- dijo Paula.
- Oh, tú lo sabes ¿ verdad?- abrió la puerta furioso- ¿Qué eres.. médium?
- ¿Qué estas diciendo Pedro?¿Qué te importo?
- ¡Claro que sí!- exclamó metiéndola dentro y cerrando la puerta. - ¡Mira todos los problemas que he tenido para conseguirte!
- ¡Pero sólo me quieres en tu cama!
- Sí, y allí voy a llevarte ¡Ahora mismo!
Ella se quedó callada cuando él le tomó la mano y la arrastó hacia la cama
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espero que les gusten estos dos capítulos!! solo queda el final que esta dividido en dos partes!!
Gracias por leer y disfruten de lo que queda!♥
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 13
A las 6:30 , Paula estaba lista y esperándolo, temblando de nervios de pie en el salón. Se había vestido con infinito cuidado. Llevaba un vestido color chocolate de encaje que era elegante y sexy, con los hombros desnudos y ajustado. El timbre sonó, sobresaltándola.
- ¡Tu príncipe ha venido! - exclamó Ana riéndose- Que tengas una noche mágica querida- dijo dándole un beso en la mejilla- Te veré mañana.
Paula le dio las gracias y salió a abrir la puerta. Pedro estaba devastador vestido de etiqueta.
- ¿Nos vamos ya?- preguntó Paula con gesto orgulloso.
- Sólo si me das un beso- dijo Pedro mirando sus labios rojos - Y que sea apasionado o me pensaré lo del ballet.
Ella se enfureció.
- ¿Por qué iba a besarte apasionadamente después del modo en que me has tratado esta tarde?
- De acuerdo- dijo Pedro dando media vuelta y marchándose.
- ¡Espera!- furiosa , Paula lo siguió, cerrando la puerta de su suite y alcanzándolo en el pasillo- Esta bien ¡Te besaré !
El se rió burlón, esperando, y Paula se vio obligada a ponerse de puntillas con sus tacones altos, echándoles los brazos al cuello, besándolo con furia y pasión.
El beso fue tremendamente excitante para los dos-
Pedro le sujetó las caderas, apretando su cuerpo con el suyo.
- Oh, sí. Aún puedes conmigo con un solo beso- dijo Pedro.
- Eres despreciables- declaró Paula mirándolo a los ojos- Me sorprende que no exijas que vaya ahora a acostarme contigo a cambio de ir esta noche al ballet
- Como te dije, las acciones hablan más que las palabras.
- Sí, ¿Y cuáles han sido tus acciones aquí? ¿Una determinación implacable a llevarme a la cama incluso haciéndome chantaje?
-¿Es eso todo lo que puedes decir?
- ¿Qués más puedo decir? Tú no dejas de decir que no te importo.
- Pues no es así.
Pedro apartó la mirada y la soltó de un empujón, metiéndose las manos en los bolsillos.
- ¿Te importo?- susurró Paula.
- ¡No quiero hablar de eso!- exclamó con dureza y agarrándola del brazo para llevarla al ascensor.
La limusina les llevó al Palacio Mereyensky.
La noche era cálida y agradable y las calles estaban llenas de coches y autobuses que iban descargando gente en el kirov, el hogar legendario de la principal manifestación artística de Rusia, el ballet.
La limusina los dejó en la entrada, y Pedro llevó a Paula dentro mientras los coches pitaban, y la gente se arremolinaba alrededor de las puertas.
Paula tenía expresión tensa y rígida, pensando continuamente en Pedro.
- Por el amor de Dios, no estés malhumorada- le dijo Pedro- Te estropearás la noche si lo haces.
- ¿Y a ti qué mas te da?
- Porque casi tuve que romperme el cuello para conseguir estas entradas con tan poca antelación.
- ¿Lo hiciste por mi o sólo por ti?
-¿ Tienes que estar tan decidida a pensar lo peor de mi?
- ¡Oh, perdón! ¿ Pero no has sido tú el que ha exigido que vaya esta noche a tu dormitorio a cambio de venir al ballet?
- Y sigo exigiéndolo. Pero eso no debe evitar que disfrutes en el Kirov. Es el único lugar de Rusia que realmente te pertenece y los dos lo sabemos, ¿Por qué crees que me molesté tanto por conseguir estas entradas, que además son precisamente de El lago de los Cisnes ? Tienes suerte que la obra tenga lugar mientras estamos aquí, y además tenemos asientos en primera fila.
Paula lo miró fijamente.
- ¿Si realmente lo has hecho por mi, por qué hemos tenido que hacer un trato?
- No es un trato tan malo, Paula. Me doy cuenta de que aún estas asustada pero no me digas que no disfrutarás, porque sé perfectamente que sí.
Paula apartó la mirada, con las mejillas ardiendo. Todo iba mal entre ellos. Solo verlo empezaba a dolerle tanto que no podía soportar mirarlo.
Pedro suspiró furioso y la agarró de la muñeca.
- ¡Oh, al diablo! Vamos a nuestros asientos antes de que empiece.
Paula dejó que la llevara dentro del mismo teatro y se calmó un poco al ver tanta belleza, el oro cubriendo cada pared del legendario Kirov, con sus asientos de terciopelo azul.
Ahí habían bailado todos los grandes del ballet ruso a lo largo de la historia, desde Nijinsky a Nureyev, Pavlova a Kchessinska, Balanchine a Bayshnikov.
Y su bisabuela estuvo entre ellos.
- ¡Al fín sonríes!- exclamó Pedro mientras se sentaban en la primera fila- Deja que adivine en qué pensabas. En tu bisabuela.
Paula no pudo evitar sonreírle, con los ojos verdes radiantes.
- Debió sentirse muy orgullosa bailando en este escenario junto a Pavlova y Kchessinska.
- Realmente era muy bella. dijo Pedro sonriendo también- Después de ver su fotografía, entiendo que el príncipe se enamorara de ella.
- Pero no se quedó a su lado- dijo Paula mirándolo fijamente.
- Seguro que fue por la revolución.
- No. Él la dejó antes. No olvides que su hija nació en 1913 , cuatro años antes de la revolución. Para él sólo fue una aventura. Pero ella se enamoró completamente. Fue su gran pasión y no dejó de amarlo nunca.
- Su gran pasión...- murmuró Pedro- ¿O amor obsesivo?
- Los dos son igual de peligrosos.
- Dime, Paula ¿ Alguna vez te ha comparado alguien de tu familia con tu bisabuela? Me refiero cuando eras una niña.
- Siempre. Yo crecí sabiendo que era como ella. De hecho no recuerdo no saber que era su doble.
- Su doble, entiendo.- Pedro la miró intensamente- Y Martin fue tu primer novio ¿verdad? Un novio que nunca te hizo el amor.
- Ya los sabes.
- ¿ Y qué fue lo primero que pensaste al conocerlo?¿ Cuál fue tu primer pensamiento?
- Sentí un peligro terrible.
- Pero eso debía ser normal dada las circunstancias.
- ¿Qué circunstancias?
Pero de pronto Paula lo supo, lo vio reflejado en los ojos de Pedro, tan intensos.
No fue Martin el que le hizo tener miedo al amor.
Fue su madre.
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Lean el siguiente.............
sábado, 14 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 12
Paula lo ignoró. El estaba decidido a llevarla a la cama a cualquier precio, sin considerar sus sentimientos. Y se había aprovechado de que ella no pudiera resistirse a sus besos.
Y aunque Paula no había dejado de desearlo, eso no significaba que tuviera que ser amable con él.
La limusina esaba fuera. Entraron en la parte trasera, los tres juntos. Pedro se sentó frente a Paula.
Ana tuvo que hablar la mayor parte del tiempo para evitar que el ambiente se volviera tenso.
- Por supuesto- estaba diciendo Ana - Tsarskoe Selo recibió el nombre de Pushkin después de la revolución.
-Pero al principio significaba "el Pueblo del zar"- dijo Paula sonriendo sin mirar a Pedro. - Catalina la Grande lo construyó como una especie de lugar de descanso de cuento de hadas, con enormes extensiones de parques, palacios, lagos, y jardines, y todo únicamente para uso de la familia imperial.
- El último zar pasó allí sus últimos años- continuó Ana- En el fondo era un hombre de pueblo. Odiaba los asuntos de estado y el artificio de lavida en la corte. por eso perdió su imperio.
- Lo arrestaron e hicieron prisionero en Tsarskoe Selo ¿verdad?
- ¿Tenemos que hablar necesariamente de historia rusa?- le interrumpió deliberadamente Pedro, intentando terminar con la conversación que estaba utilizando Paula para ignorarlo- No estoy de humor.
- Es mi trabajo- declaró Paula cortante- Y además...
- Bueno , puedes esperar hasta que lleguemos para hablar de eso. Mientras tanto, cállate.
Paula lo hizo echándole una mirada furiosa antes de mirar por la ventanilla.
El coche circulaba a toda velocidad, pasando por la estatua negra de Lenin, el primer cuartel general de KGB, las cúpulas doradas de las iglesias y catedrales.
Entonces llegaron al campo.
Había kilómetros de hierba y de vez en cuando, un enorme edificio de apartamentos hecho de cemento.
No tardaron mucho en llegar a los parques de Tsarkoe Selo.
Realmente era un pueblo privado.
Un lugar de ensueño para los zares de todas las Rusias.
Allí llevó Catalina la Grande a sus amantes . Allí bailó la emperatriz Isabel en el salón de baile de oro. Allí pasó los inviernos el zar Nicolás con las duquesas Olga, Tatiana, Marie y Anastasia, que esquiaron en el lago helado.
Pasaron de largo el Palacio de Alexander, cerrado y vacio, donde el último zar fue hecho prisionero con su familia durante cinco largos meses. Las paredes amarillentas guardaban secretos terribles y dolorosos.
Doblaron una esquina y allí estaba la Rusia Imperial en toda su gloria, con el sol brillando en los torreones dorados del magnífico Palacio Catalina.
Era enorme, bellísimo, un Versalles azul cielo con columnas blancas, torreones, estatuas doradas, jardines, un lago con fuente y cisnes.
Detuvieron el coche bajo unos árboles.
- ¡Es maravilloso! - exclamó Paula levantando la mirada- Pensar en Catalina la Grande, joven y bella, cabalgando con el uniforme militar, una reina guerrera y ...
-¡ Basta de historia!- le interrumpió Pedro saliendo del coche detrás de ella y cerrando la puerta de un portazó.
Paula lo miró furiosa.
- ¿Qué te pasa exactamente?
- Nada- contestó Pedro caminando hacia el palacio.
Ana suspiró al verlo marchar.
- De pronto se ha malhumorado. No se por qué ¿ y tú?
- No .- mintió Paula
Ella lo sabía perfectamente bien. Ana sonrió suavemente mientras las dos caminaron tras el, a lo largo de los exuberantes jardines del palacio, pasando estatuas doradas y fuentes y cisnes.
Pero la visita no fue muy divertida.
El humor de Pedro no mejoró y Paula empezó a sentirse muy dolida, excluida mientras el la miraba con disgusto y le hablaba de forma desagradable.
Incluso ver el salón de baile dorado, no animó a Paula.
Volvieron a casa a las tres.
Pedro siguió con expresión dura y silenciosa, mirando por la ventanilla. Cuando llegaron al hotel, Ana y Paula salieron de la limusina, empezaron a caminar hacia la entrada del hotel, y oyeron a Pedro cerrar la puerta de un portazo.
- Voy a dar un paseo. No me esperen para almorzar.
Paula se giró.
- ¿Qué quieres decir que vas a dar un paseo?
- Es algo simple . Se pone un pie delante de otro. - replicó irónico.
- ¿Pero cuándo volverás?
- Cuando se me apetezca-
Y con eso se volvió y se marchó.
Paula corrió tras él y le sujeto el brazo.
- ¿Qué ocurre?¿ No iremos al ballet porque estas de mal humor?.
- ¿Y perderme lo que vendrá después?- dijo con mirada grosera? Nunca. Te iré a buscar a las seis y media. Mientras tanto................. ¡ Desaparece !
Paula se quedó boquiabierta cuando él se soltó de un tirón y se marchó sin mirar atrás.
Entonces se enfureció. No permitiría que se marchara hablándole de ese modo. Con los ojos llenos de lágrimas, apretó las manos en puños y corrió tras él, volviendo a sujetarle del brazo.
- ¿Cómo te atreves a tratarme así después de todo lo que ha pasado entre nosotros? ¿ Cómo te atreves? Acepté tu trato porque quería ver el ballet pero tú me estás haciendo sentir como una fulana, y te odio por ello. Te odio.
- Puedo vivir con tu odio. Hemos vivido con él mucho tiempo ¿no?
- Yo tengo sentimientos.-- dijo Paula con labios tembloroso- No puedes tratarme así y marcharte ¿No te importa hacerme daño?
- ¡No mucho!- replicó soltándose de nuevo cruzando la calle.
Paula volvió a seguirlo, con los ojos llenos de lágrimas.
- ¡No tienes derecho a hablarme así!
El la ignoró y entró en la plaza de los Artistas, donde estaba la estatua de Pushkin con el dedo extendido y los arboles exuberante en el césped. Y los jóvenes amantes se sentaban en bancos, besándose y los artistas vendían cuadros a los turistas.
- ¡No tienes derecho!- repitió Paula con la voz ronca por el dolor, volviendo a sujetarle del brazo.- No tienes derecho a tratarme así,. hablarme así, hacerme sentir...
- ¿Por qué? Tú me lo has estado haciendo desde que nos conocimos.
De pronto, Paula lo miro a los ojos y se dio cuenta de cómo se habría sentido ella si hubiera estado en su lugar desde el principio
- ¿Estas enfadado por eso?- susurró
- ¿Qué crees? mira como me has tratado esta mañana , ignorándome, evitando mi beso, echando miradas de odio después de que te había ofrecido tu sueño en una bandeja de plata.
- ¡Pero he de pagar un alto precio Pedro!
- Un precio que estás deseando pagar-
Ella se enfureció.
- No puedo evitar lo que siento por ti fisicamente. No es culpa mía. ¿Crees que quiero saber que no puedo resistirme a ti?
- No había necesidad de que fueras tan fría. Y no después de lo de anoche, tus besos apasionados de esta mañana, aceptar la entrada para el ballet y acceder a venir a mi habitación.. Después de todo eso sales de tu dormitorio convertida en un bloque de hielo e ignorándome.
- No creí que te molestara tanto.
- Muy bien . Entonces yo puedo usar la misma excusa e ignorarte hasta que lleguemos a mi dormitorio esta noche.
- ¿En serio? Y crees que yo iré después de esto.
- ¿Quieres ir al ballet o no?
- ¡Sabes que sí?
- Entonces aceptarás mi trato.
- ¡No!, No puedo Pedro, .. realmente quiero ir al ballet.. pero
- No quieres ir a mi habitación?
- No si vas a ser cruel- dijo con los ojos brillantes de lágrimas .
- ¿Cómo puedo ser cruel? Tú no me amas ¿verdad? Sólo te sientes un poco herida, eso es todo. No es un dolor insoportable. Pero no estás enamorada de mi ¿verdad?
Paula no podía mirarlo- Estaba demasiado angustiada.
- ¡No evites mi mirada!- gritó Pedro con odio- ¡Respóndeme, quiero saberlo! ¿Sientes algo por mi aparte de deseo sexual?
- No...bueno, sí..
- Decídete Paula- la miró con dureza- ¿sí o no ? ¿ Significó algo para ti o no?
De pronto Paula se sintió debilitada por el miedo, respirando con dificultad y cerrando los ojos brevemente, deseando saber qué decir y como enfrentarse a ese repentino ataque.
- Yo.. yo..
Pedro la miró con dureza.
-Bien.
Y dio media vuelta y se marchó.
- Espera!- Paula lo siguió.
él se giró.
- ¿Y bien?
- Yo..- Paula intentó no asustarse por decirle eso a un hombre- Me...me importas.
La mirada de Pedro se suavizó y se hizo más intensa.
- Me refiero.. - continuo Paula temblorosa- Me importas un poco. No estoy diciendo que te ame ni nada serio, pero no solo me atraes sexualmente y no me resultas indiferente.
Hubo un largo silencio mientras ella miraba el suelo.
- Eso está mejor- dijo al fin-
paula levantó la mirada.
- ¿No vas a decirme lo que sientes tu?
- De momento no.
Ella se puso roja de humillación.
-¡Cerdo!- ¿Como te atreves a hacerme decir algo así y luego quedarte callado?
- Puedo hacer lo que quiera.
- Pero deliberadamente me has hecho decirlo. Y ahora pensarás que soy completamente vulnerable a ti cuando todo lo que he hecho ha sido..
- ¿Decir unas cuantas palabras?- terminó Pedro con dureza- Es cierto. desaparecieron en cuanto hablaste. No tenían significado. Estaban vacías.
Ella lo miró con odio.
- ¡No estaban vacía!
- Ya se han ido ¿Y qué queda?
- Yo no...
- Acciones, Paula. Nos quedan acciones. Y hablan más que palabras.
Paula lo miró con expresión confundida y angustiada, entendiendo lo que él estaba diciendo pero sin creerlo, negándose a creerlo.
Pedro la miró fijamente y sonrió con dureza,
- Te veré a las seis y media. dijo marchándose.
Esta vez. Paula no lo siguió. Dio media vuelta y volvió al hotel.
Lo hacía porque sabía que había empezado a importarle a ella.
Entonces Paula tenía razón. Pedro había comenzado para ver sí ella podía enamorarse locamente de él. Debía pensar que sería divertido tenerla de rodillas, entregándole no sólo su cuerpo, sino también su corazón. Sin duda era un reto para su ego, especialmente considerando la vida que había llevado ella.
De pronto, Paula recordó lo que había dicho antes de marcharse, que las acciones hablaban más que las palabras.
¿Y cuáles habían sido las acciones de Pedro?
Paula sabía la respuesta
Habían sido acciones de un hombre locamente enamorado.
Paula se sintió muy débil y se sentó en la cama, mirando al espacio y sintiendo su pasión obsesiva luchando por liberarse de su interior.
No debía creer que él la amaba.
Pero sus acciones le hacían creer que sí la amaba. Pedro había sacado a Martin de su cabeza, la había liberado de su humillación, había abierto el sarcófago donde ella había vivido y la había devuelto a la vida..
Sus acciones le decían que la amaba, profunda y obsesivamente
¿Pero y si Paula se equivocaba?
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jueves, 12 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 11
Fue una noche larga para Paula, llena de pesadillas. Primero soñó que estaba en la casa de su familia en Kent, y que sonó el timbre. Vio claramente el timbre, un cuadrado de madera oscuro con un botón blanco en el centro. El dedo que lo apretaba era de Pedro,. Y antes de despertarse, su último pensamiento fue que nunca volvería a estar sola.
Se despertó empapada en sudor, y quedó un rato mirando a la oscuridad en su habitación el hotel.
Pedro difícilmente podría rescatarla de la soledad, cuando todo lo que quería era sexo. Y además ella nunca había pensado que estuviera sola. Tenía muchos amigos, una vida ajetreada, mucho que hacer, ¿Cómo podía estar sola?
¿O lo habría estado siempre? ¿ Qué significaba su sueño? ¿Que había estado sola toda su vida sin saberlo y que conocer a Pedro acabaría con su soledad?
Gradualmente, su respiración se normalizó y poco a poco volvió a quedarse dormida.
Soñó que Pedro estaba sentado frente a un piano, componiendo una sinfonía clásica. le dijo que era para ella y cuando Puala miró detenidamente el piano, vio que estaba decorado con el águila de dos cabezas de la Rusia Imperial.
Volvió a despertarse empapada en sudor, rodeada por la oscuridad, y de nuevo intentó comprender el sueño.
¿Sería la ascendencia rusa de Pedro un vínculo importante entre ellos?¿Y la amaría?¿Estaría albergando los mismos sentimentos obsesivos que ella por él? No eran sueños de amenaza o peligro, sino lo contrario. Era sueños de amor verdadero.
Pero el amor era peligroso.
Muy peligroso..
Por la mañana se despertó con la luz del sol llenado su habitación, y el sonido de la televisión en el salón.
Se levantó y salió.
- Buenos días- dijo sonriendo adormilada a Ana, que estaba desayunando y viendo las noticias.
- ¡Oh , buenos días!- Ana sonrió también- ¿Te lo pasaste bien anoche? Te oí volver muy tarde.
Paula se puso colorada y se acercó a la ventana para mirar hacia fuera, intentando ocultar su rubor.
- Sí, me lo pasé bien- respondió mirando la calle- ¡Hace otro día estupendo! Estamos teniendo mucha suerte con el tiempo.
- En San Peterseburgo sólo hay unos treinta días de sol al año. Y estamos disfrutando de todos.- Ana bebió café- Hoy iremos a Tsarskoe Selo. Esperemos que no cambie el tiempo.
Paula se giró.
- ¿Vendrá Pedro?
- Por supuesto, Ya debe estar a punto de aparecer.
El timbre sonó en ese instante y Paula se sobresaltó.
- ¿Vas a abrirle querida?- le pidió Ana suavemente.
Paula vaciló pensando en su aspecto. Llevaba un camisón de seda azul que le transparentaba un poco sus pechos blancos y tenía tirantes muy finos. Y su pelo estaba enmarañado.
El timbre sonó de nuevo.
Ana la miró sonriendo.
-Abrele, querida!
Asientiendo, Paula salió al vestíbulo , preguntándose si debería ir por su bata antes de abrir, pero antes de poder meterse en su dormitorio, el timbre sonó otra vez, y no se atrevió a dejarlo esperar más.
En cuanto abrió, vio sus furiosos ojos , y su expresión dura.
-Buenos días- dijo cortante.
Al momento, Paula le dio la espalda, cruzándose los brazos sobre el pecho, con la cara ardiendo al recordar la noche anterior y como estuvo desnuda bajo él, gimiendo de placer.
- ¡Menudo recibimiento!- exclamó Pedro furioso, entrando en el vestíbulo y cerrando la puerta-¿Le das la espalda a todos los hombres que te ven desnuda?
- ¡No te atrevas a vergonzarme!- susurró mirándolo con furia- Lo que ocurrió entre nosotros fue un error. Peor aún, fue peligroso ¡Tan peligroso que debería darme una medalla por haberlo detenido!
- Somos amantes, Paula, no gente recompensada por su valor en el campo de batalla- dijo mirándola con una mezcla de odio y deseo- Aunque a veces contigo parece que estamos en el campo de batalla!
- Si, ¿verdad?
- Al menos estamos de acuerdo en algo. Hasta ahora te has resistido a mi continuamente. Quizás no debería sorprenderme que siguieras luchando.
- Siempre lo haré, Pedro.
-Anoche no lo hiciste- sonrió y le puso las manos en los hombros, haciéndola estremecer- Al contrario, demostraste ser una estupenda seductora...
- Estaba cansada y emotiva- Paula se ruborizó e inclinó la cabeza.
- No, fuiste sincera- dijo Pedro suavemente.- Fue todo en serio, especialmente al principio, cuando me diste las gracias de forma tan deliciosa, con tus manos y tus besos..
Paula suspiró, excitándose al recordarlo y lo miró con pasión.
-No has pensado más en Martin ¿verdad?- murmuró pedro- Encontré tu indiferencia hacia él tan excitante como tu deseo por mi.
- Tu quisiste sacarlo de mi cabeza desde el principio.
- ¿Y lo he conseguido?
- Sabes que sí.
- ¿Y que hay de tu corazón,Paula?¿ Quda allí algun rastro de él?
- Nada.
Pedro inclinó la cabeza y la besó con pasión. Paula fue incapaz de resistirse.
- ¿Entonces eres mía?.- preguntó junto a su boca.
- Nunca.- susurró Paula, pero le abrazó el cuello y lo besó.
Y la pasión de su beso traicionó sus sentimientos.
Al momento, Pedro empezó a acariciarla, excitado por la desnudez bajo el fino camisón, bajando el tirante del hombro izquierdo, acariciando su pecho, su pezón. Paula gimió.
Entonces Pedro bajó la cabeza y comenzó a chupar su pezón, mientras ella echaba la cabeza hacia atrás, gimiendo sin parar, metiendo los dedos en su pelo.
Paula quiso que le hiciera el amor, en ese mismo momento. Quería que Pedro la llevara al dormitorio y le diera lo que ella tanto necesitaba.
La intensidad de sus emociones la asustó.
- No...- Susurró apartándolo media atontada- No debemos hacer esto.. Es peligroso Pedro.
- ¿Por qué ? Es lo que los dos queremos.
Ella lo miró a los ojos.
- Sí... pero no debemos tenerlo.
- ¿Por qué ? ¿Tienes miedo?
- Anoche te lo dije. No me acostaré contigo. no así, sin amor. No sin algún tipo de relación emocional que vaya a durar más que el tiempo que se tarda en quitarme la ropa.
- Anoche te quite toda la ropa, y sigo aquí. Aún estoy interesado y sigo sin poder quitarte las manos de encima. ¿Qué más quieres?
- ¡Amor! Ni más ni menos.
Pedro se puso rígido
- Anoche te respondí a eso
- Entonces deberiamos entendernos.- dijo herida y esforzándose por no demostrárselo.
-Sí. Deberíamos entendernos. Lo nuestro es una siemple atracción física- Así que no me rechaces más, Paula. Esta noche...
- No volveré a tu habitación.
- Oh, si vendrás. Si no lo haces, no te llevaré al ballet.
Paula lo miró fijamente.
- ¿Al ballet?
- El lago del los Cisnes .....En el Kirov
De pronto, Paula recordó todo lo que había amado de su bisabuela y de Rusia.. Vio la cajita de música, con la pequeña bailarina moviéndose con El lago de los Cisnes.
¿Como podía negarse?
- Tengo las únicas entradas que quedan en todo San Petersburgo- declaró Pedro- Y el precio es que vuelvas a mi habitación.
Furiosa, Paula se apartó de él.
- ¡Prefiero morir!
- Sólo una hora.
-¡ No!
- ¿Cuarenta y cinco minutos ? Ella lo miró fijamente, pensando en el ballet, en el Kirov, en la cajita de música..
-Treinta minutos. - dijo Pedro suavemente.- Y es mi ultima oferta.
- Cinto minutos.Pedro Sonrió
- Veinticinco.
- Diez!
- Veinte!
- Quince!
- ¡Trato hecho! - dijo riéndose- Sellemos el trato con un beso.
Antes de que paula pudiera moverse, el la abrazó y la besó, moviendo las manos por su cuerpo hasta que las bajó a su trasero.
Paula le echo los brazos al cuello, respondiendo con pasión a su beso.
- Oh, Dios, con una mujer como tú puede suceder mucho en quince minutos!- exclamo Pedro levantando la cabeza.
Ella enrojeció.
- ¡ Me encargaré de que no pase nada! ¡Nada en absoluto!
- ¿Los dos solos en una cama?
- Puedo resistirme!
- ¿Quieres apostar?
- No- paula se apartó de él- Lo que quiero hacer ahora es vestirme. Si me disculpas...
Y se fue a su dormitorio con la cabeza muy alta, cerrando la puerta, y oyendo la risa suave y burlona de Pedro.
Pero Paula estaba sonriendo mientras entraba al cuarto de baño para ducharse . No importaba que otras cosas pensara ella de pedro, la verdad era que él no dejaba de hacer cosas maravillosas por ella.
El Lago de los Cisnes en el Kirov...
Merecía la pena volver a su habitación por eso, y la verdad era que Paula quería ir a su habitación. En el fondo quería hacer el amor con él.
Abrió la ducha y cerró los ojos, se enjabonó, recordando la noche anterior y estremeciéndose de placer .. Ojalá el le hubiera dicho que la amaba, ojalá puediera hacer el amor con amor. Así ella podría liberarse completamente.
¡ Pero él no la amaba!
Abrió los ojos con un dolor terrible. Miró al frente y se vio en el espejo empañado. Era una mujer desnuda y sola con sus sueños, sus fantasía y sin amor.
Le dolió tanto que empezó a llorar, mientras lloraba bajo el agua se preguntó cuantas lágrimas más derramaría por Pedro antes de tener la fuerza de terminar con esa relación tan dañina.
Diez minutos más tarde, salió de la ducha, se secó el pelo y empezó a vestirse, eligiendo un alegre vestido de verano amarillo para intentar animarse. y en los pies se puso una sandalias planas y doradas.
Pedro sonrió al verla entrar al salón.
- ¡Estas para comerte!
Ella lo miró con odio y lo ignoró .
- ¿Estas enfadada por algo?- preguntó acercándose e inclinado la cabeza para besarla. Pero Paula apartó la cabeza , furiosa.
- ¡Mira , esto mamá! ¡Está enfadada conmigo por llevarla al Kirov esta noche! ¿Quién lo habría pensado?
- ¿Cuando salimos para Tsarskoe Selo?- le interrumpió Paula deliberadamente, negándose a picar en el anzuelo.
-Te estábamos esperando, querida- Ana se echó el bolso al hombro- El coche lleva veinte minutos esperando.
Paula recogió también su bolso de una silla, y cuando abandonaron la Suite, Pedro estaba controlando su genio con dificultad , echándole miradas duras
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martes, 10 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 10
Subieron minutos después.
En cuanto entraron,Paula vio una carpeta negra en el centro de la cama. Las cortinas de encaje se agitaban con la brisa que entraba por la ventana abierta. Afuera la noche era negra.
- Léelo- murmuró Pedro a su lado.
Ella obedeció. Se acercó a la cama, se sentó y tomó la carpeta. La abrió y empezó a leer.
Al instante, sus ojos se abrieron como platos.
Pedro cerró la puerta, se quitó la americana y empezó a desabrocharse el chaleco despacio. Se aflojó la corbata y se acercó al mueble bar a servir dos vasos de coñac.
Paula lo miró, fijándose en su cuerpo musculoso. El sonrió burlón, como si se hubiera dado cuenta de que ella lo deseaba más de lo que quería leer el informe de Martin.
¿Había llegado a eso?
En sus manos tenía un informe detallado de Martin, diciéndole exactamente porqué el le hizo tanto daño. Y en todo lo que ella podía pensar era en los besos de Pedro, su cuerpo, su chaleco negro tentadoramente desabrochado, la corbata aflojada y su postura sexy mientras servía el coñac.
Rápidamente, inclinó la cabeza y se puso a leer, esforzándose por ignorar a Pedro.
- Toma. dijo él dándole un vaso.
Ella lo aceptó sin mirarlo, pero sintió el roce de sus dedos y se estremeció. pero continuó leyendo, obligándose a concentrarse.
Pedro se sentó en la cama a su lado, se quitó los zapatos de una patada y se estiró, con la cabeza contra las almohadas mientras la observaba.
El tiempo pasó. El sonido del traficó en San Petersburgo se oía como un zumbido regular.
- ¡ No puedo creerlo!- exclamó paula cuando terminó de leer- Es como leer algo de un hombre completamente diferente , un extraño.
- Y claramente incapaz de tener ninguna clase de relación.
- Sí ¡ Y yo me eché la culpa de todo!.
-Eso fue lo que él quiso que hicieras. Por eso te mintió, Me interesó especialmente su matrimonio que duró 48 horas. Estoy seguro que nunca te lo contó verdad?- No, no creo que lo hiciera. Era demasiado revelador.
- Por este informe queda muy claro que sólo se casó desesperado para que la gente dejara de murmurar.
- Bueno, había pasado de los cuarenta, llevaba en el mismo pueblo toda su vida, compartiendo esa granja con su madre...
- Que pasó la mitad de su vida entrando y saliendo de instituciones mentales- añadió paula , aún atónita- Eso tampoco me lo dijo.
- Y nunca ha tenido una relación con una mujer- No es extraño que se casara desesperado, y tampoco me sorprende que el matrimonio solo durara cuarenta y ocho horas.
Paula se quedó mirando fijamente el informe en su regazo.
- Nunca tuvo una relación verdadera....
- Pero estaba demasiado asustado para enfrentarse a lo que se decía de él- dijo Pedro bebiendo, con expresión pensativa- Así que en cuanto su madre murió, hizo las maletas, se marchó a Ashford y se dispuso a vivir en la mentira.
- Yo lo conocí el mismo mes que llegó a la ciudad. Me creí su triste historia de que acababa de abandonarlo su novia de toda la vida- recordó Pau- No dejaba de decirme que no creía que mi amor fuera sincero. Decía que necesitaba pruebas, y muchas, pero tampoco se atrevía a exigirme demasiado porque yo era joven, y que por eso me dejaba. Pensé que él quería que fuera detrás de él.
- Y lo hiciste.
- ¡Pero no fue culpa mía! Él me hizo sentirme obligada.
- Oh, estoy de acuerdo. Pero no olvides nunca que él no podía haberte hecho sentir así si tu no fueras capaz de sentimientos extremos... De tal amor obsesivo.
Paula pensó en el y en Kyra, de la misma capacidad de Pedro para el amor obsesivo y en cómo también le había hecho mucho daño. Él lo solucionó investigando a Kyra,. Y en ese momento había hecho lo mismo por ella.
Paula sintió una gran emoción, tanto como el hombre que le había enseñado ese informe ya que así había cambiado su vida.
Pedro Alfonso.........había cambiado su vida.
Con miedo de la fuerza de las emociones que estaban creciendo en su interior, Paula apartó la mirada, dejando el informe sobre la cama y mirándolo fijamente mientras trataba de encontrar las palabras para darle las gracias
- No ... no sé como darte las gracias por traerme este informe.. Lo cambia todo.
Él la observó en silencio, sonriendo suavemente.
- Aún no he tenido tiempo de asimilar toda esta información.- continuó pau- pero sin lugar a duda cambiará mi vida, y te estoy muy agradecida.
- ¿Y te importa darme las gracias apropiadamente?
Paula lo miró.
- ¿A qué te refieres?- susurró , aunque lo sabía.
- Bueno, con ese informe queda claro que Martin era virgen, a pesar de su breve matrimonio.
Paula sintió que le ardía la cara.
- Y si él era virgen .. ¿Cómo te deja eso a ti?- preguntó dulcemente.
Pau apartó la mirada.
- Entiendo que estes asustada- continuó Pedro con voz sensual.- Así que no voy a saltar sobre ti. Pero te deseo, Pau, y sé que tú quieres darme las gracias apropiadamente por lo que he hecho por ti.
Ello lo miró, con la respiración acelerada.
- Por lo tanto te lo dejo a ti.- añadió Pedro- Estoy seguro de que sabes lo mucho que yo agradecería un beso y que me susurraras las gracias.
De repente, Paula se sintió valiente porque el le había dado la opción. Se acercó a él como una leona apasionada y hambrienta, con los ojos brillantes.
Se puso encima de él e inclinó la cabeza para besar su fuerte cuello.
Pedro emitió un gemido de placer, subiendo una mano para acariciarle el pelo mientras ella chupaba su cuello.
Respirando rápidamente, Paula metió un muslo entre sus piernas y meció su cuerpo contra él.Subió la cabeza y los besos se dirigieron a sus labios. Besos de los que él disfrutó sin mover un músculo.
- Gracias- susurró, y le pasó las manos por el pecho, apartando el chaleco y empezando a desabrocharle la camisa-
Pedro suspiró suavemente y cerró los ojos.
Las manos de Paula abrieron cada botón sin dejar de besarlo, entremezclándose lenguas y respiración, El cuerpo de Pau se mecía seductoramente contra su muslo duro mientras sus dedos trabajaban muy despacio, hasta que su camisa quedó abierta y pudo quitársela junto con el chaleco, dejando su pecho desnudo.
-Gracias..- susurró de nuevo, adorando la sensación de su pecho bajo sus dedos ávidos, los rizos negros, la carne caliente, los músculos poderoso.
Ella estaba cada vez más excitada, besándolo con pasión, acariciándole el pecho, ... Pedro gruñó cuando ella pasó sus manos por sus caderas, sus muslos.
Temblando de excitación, Paula puso la mano sobre su rígida erección.
El gimió de placer.
-¡ Oh, si, ..si!
- Gracias..- volvió a susurrar Paula, acariciando despacio, provocadora.
Pedro volvió a gruñir, tumbado de espaldas desnudo hasta la cintura, con los ojos cerrados, mientras Paula seguía acariciándolo.
Ella lo besó, insoportablemente excitada, no solo por su propio atrevimiento, sino también al tocar el símbolo más poderoso de su masculinidad, sintiendo su calor.
Pedro subió la mano por la espalda de Paula para bajarle la cremallera del vestido, que cayó por sus hombro hasta la cintura. Ella se estremeció cuando Pedro le quitó el sujetador.
- Gracias..- volvió a susurrar Pau, con los pechos desnudos, los ojos fuertemente cerrados , meciéndose contra su muslo.
Pedro empezó a tocarla, sujetando sus pechos doloridos, acariciando los pezones endurecidos.
El beso se volvió más apasionado.
- Oh., gracias...- gimió Pau contra su boca.
Y el gruñido ronco de Pedro hizo que a ella le quemara más la humedad entre las piernas. Se siguió frotando contra su muslo, perdida en el deseo, acariciando a Pedro..
De repente, Pedro la puso de espaladas, y él encima, con los ojos llenos de deseo, el rostro enrojecido y besándola con pasión. Entonces, él apagó la luz.
La oscuridad les envolvió y Pau siguió gimiendo.
Tumbada de espaldas con las piernas separadas mientras el le toca los pechos, lo deseaba tanto que no podía soportarlo y necesitaba sentirlo dentro para encontrar satisfacción.
Él sentía lo mismo, Con una mano le bajo el vestido hasta las caderas y lo tiró al suelo, dejándola desnuda, exceptuando las braguitas de encaje.
-Pedro-.. murmuró temblorosa contra su boca.
Él le abrió las piernas para acariciarla y gruño de placer al tocar la seda caliente y húmeda.
- No te haré daño..... te lo prometo...
Pedro metió la mano bajo la fina seda, respirando jadeante mientras tocaba el suave rizado, encontrándolo caliente y preparado.
El cuerpo de pau gritaba pidiendo satisfacción. Ella también gimió cuando Pedro le metió un dedo, haciéndola desear que continuará, que se desnudara para recibir su dura erección.
La respiración de Paula se volvió más rápida mientras se movía contra su mano, con las piernas abierta y el cuerpo palpitando de calor, gimiendo sin cesar..
Entonces , él le quitó las braguitas. La miró unos instantes en su desnudez y luego le acarició todo el cuerpo.
- No...
Ella intento resistirse empujando de sus hombros.
- Cariño.. cariño..- murmuro Pedro metiendo de nuevo su dedo, haciéndola gemir.
- No..
-La boca de Pedro silenció sus protestas mientras su dedo seguía acariciando y ella empezó a jadear y estremecerse. pero también el miedo creció junto con el deseo, aunque no podía evitar dejar de desear esa exquisita libertad.
Sintió que el orgasmo feroz y violento empezaba a crecer en su interior. Se sintió poseída por una excitación demoniaca. Su corazón se había acelerado , la sangre palpitaba por su cuerpo . Gritó moviendo su cuerpo desnudo contra su mano...
Pero Pedro apartó su mano justo antes de que llegara al orgasmo, y mientras ella temblaba , él empezó a quitarse los pantalones.
Ella lo vio entre una neblina de pasión y miedo.
- No.. no ..- asustado lo empujo del pecho.
-Pau -Pedro se bajó la cremallera.
Y cuando Pau oyó el sonido, recuperó totalmente el sentido común.
- ¡No!- gritó, esa vez con total decisión.
Lo pillo desprevenido, dándole un golpe en el estómago que le hizo caer de lado, el tiempo suficiente para que Pau se levantara de la cama, temblando como un animal.
Se puso rápidamente el vestido mientras Pedro se enderezaba, se bajaba de la cama y se subía la cremallera. Se acercó a ella con expresión furiosa.
- ¿Qué diablos crees que estas haciendo?
-¡ Marcharme!
- ¿Estás loca?
- ¡He debido estarlo para haber llegado tan lejos! - gritó subiéndose la cremallera.
- ¿Crees sinceramente que te voy a dejar marchar y dejarme en este estado?
- ¡Seguro que tú puedes ocuparte de eso.!
- Eres una...
- ¿Por qué no? Yo he vivido así toda mi vida ¿Por qué no lo intentas tú para pasar bien la noche?
- Porque tengo una mujer caliente y apasionada que necesita hacerme el amor tanto como yo a ella. dijo con vehemencia.
-No es razón suficiente.
-¿Entonces qué es? Dime la respuesta que quieres oír y yo veré si puedo dártela
- Necesito amor, Pedro- dijo con firmeza- Este tipo de relación me sobrepasa. no puedo con ella.. ¿No lo entiendes? ¡Ya me conoces! Sabes qué me pasará si me dejo llevar por esta atracción sexual. Terminaré sufriendo o enamorándome locamente de ti- tragó saliva- ¿Es eso lo que quieres, Pedro?, ¿Hacer que me enamore de ti?¿Hacerme mas daño del que puedo soportar.?
- No quiero hacerte daño. dijo mirándola a los ojos- ¿Pero, por qué debería amarte cuando tu no me amas a mi?
Paula se quedó atrapada por la pregunta.
El respiró profundamente.
- ¿Entonces te vas a quedar o no?- preguntó enfadado.
- ¡No!-
Girándose , recogió sus zapatos y salió de la habitación antes de empezar a llorar.
El no se molestó en seguirla
Paula llegó a su habitación, con la cara llena de lágrimas y se sentó en la cama sin dejar de llorar. Si él no dejaba de insistir , ella se enamoraría tanto de él, que el daño que Martin le hizo no sería nada comparado con el que le haría Pedro.
El problema era que Paula estaba empezando a pensar que ya era demasiado tarde.
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Espero que les guste!! Gracias por leer!! ♥
domingo, 8 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 9
Ana no dijo nada cuando se unieron a ella en el salón unos momentos más tarde mientras el camarero les llevaba el almuerzo en un carrito. De hecho, ella parecía encantada con la situación. Tenía una sonrisa serena en su bello rostro mientras miraba de uno a otro.
Los tres comieron juntos, sentados junto a los grandes ventanales.
- ¿Vamos a dar una vuelta esta tarde?- sugirió Pedro a las dos y media- He venido en viaje de placer...- miró a Pau- . pero no quiero interferir en su trabajo.
- No te dejaremos, Pepe- Ana se rió- Esta tarde no. Tenemos permiso para ir al Palacio Yusopov a las tres y media, y nada en la Tierra evitará que vaya allí.
- ¡No me sorprende ! ¡Dios mío, yo nunca he estado allí! ¿Cómo lo has conseguido, mamá? No se permite entrar a casi nadie.
- ¿Te gustaría venir con nosotras?
- ¡Inténtalo evitarlo! - exclamó Pedro riéndose.
El palacio estaba junto al canal Moka, con sus aguas brillantes , mientras que el hogar de los Yusopov se levantaba con esplendor , amarillo y blanco, mucho más modesto por fuera de lo que cualquiera hubiera esperado, dado la insuperable belleza que había en el interior
- La cita de Rasputín con el destino- murmuró Pedro junto a Paula mientras se acercaban a la entrada.
- Si eso es para recordarme lo que quieres que haga esta noche, Pedro, ¡Puedes olvidarte de ello! Y especialmente olvídate de discutirlo mientras tu madre esté cerca.
- ¿Por qué? Yo no soy el que se avergüenza de sus propios deseos. Eres tú.
- No me avergüenzo,- replicó Paula, pero se calló al ver la belleza de la escalera principal, de mármol blanco flanqueado por dos figuras de leones con arañas brillando en el techo.
Una mujer rusa, bonita, elegante, morena y con aspecto severo , les guió por el palacio.
- Los Yusopovs daban aquí conciertos para la familia imperial
La sala de conciertos , en rojo y oro brillaba bajo mil luces resplandecientes.
- Y aquí- les llevó a un enorme comedor- cenaban con importantes invitados en vez de usar el comedor familiar...
Fueron de habitación por habitación, por pasillos y galerías, salas de baile, comedores, dormitorios...
- En el teatro Anna Pavlova bailó en una actuación privada para los Yusopovs y sus amigos
Entraron en el teatro en miniatura, con un pequeño escenario y filas de asientos ricamente decorados,
- Imagina que podrías tener aquí a tu amiga Kyra bailando especialmente para tí. - susurró Paula a Pedro, llena de celos.
El la miró.
- Oh, si, Kyra...Me había olvidado de ella.
- ¡ Qué caballeroso! Sin duda dentro de unos años hablarás así de mi.
Él se rió.
- No tendrás esa suerte. Me temo que estaré permanentemente en tu vida.
- ¡Oh! Pensé que sólo querías llevarme a la cama.
-Es cierto, pero estoy seguro que nunca me cansaré de ti.
- ¡Apuesto que también le dijiste eso a Kyra hace cinco años!- exclamó furiosa.
- Te equivocas. Nunca le he dicho eso a una mujer. Creo que nunca lo he sentido.
Paula tenía demasiado miedo para creer que él estuviera diciéndole la verdad.
-¿ De qué hablas ? ¿ Hay más que sexo y diversión?
- Si te dijera que te amo ¿Qué me dirías tú?
- ¡ Qué te fueras al diablo!
Él la miró en silencio unos instantes.
- Entonces nunca te lo diré.
Paula apartó la mirada, preguntándose si habría cometido un error, temiendo haberlo hecho, especialmente después de lo que él le había dicho.
Abandonaron el teatro, y la guía les llevó a la habitación árabe, de piedra fría, mármol y arcos de oro, estatuas de un árabe y una mujer a cada lado.
Pedro estaba de pie junto a Paula, con expresión pensativa.
- ¿Te ocurre algo? . le preguntó Pau
- Sí- dijo él acercándose para hablar a su oído - Estoy pensando como será tenerte en la cama esta noche.
- ¡Tienes la cabeza podrida!
- Y tú envenenada con la amargura y el miedo
Paula se quedó pálida y apartó la mirada, profundamente herida por sus palabras.
- Y ahora- dijo la guía- veamos la habitación donde Rasputín fue asesinado.
Pau caminó temblorosa junto a Pedro, con el rostro muy pálido y sin dejar de pensar en sus palabras ¿ Estaba realmente envenenada por la amargura y el miedo? Pero tenía todo el derecho de tener miedo a amar ¿No lo tendría cualquiera después de lo que le había pasado?
Bajaron a las habitaciones privada del príncipe, que estaban decoradas con fotografías del cuerpo muerto e Rasputín. Documentos firmados y fotografías de la familia imperial
- Aquí el moribundo Rasputín salio por la ventana - dijo la guía . - y corrió por el patio nevado y sangrando por heridas de bala...
Pau se acercó a Pedro
- ¿Qué te hace pensar que soy la única persona que tiene miedo al amor? Tú también debes tenerlo, o no hablarías constantemente del sexo.
Él se rió con dureza,
- Soy un hombre. Quiero tu cuerpo, no tu corazón. Y lo conseguiré esta noche, cuando vengas a mi habitación.
Paula estaba a punto de replicar cuando habló la guía.
-Ahora bajaremos al sótano de piedra dónde Rasputín fue atraído, con la promesa de una fiesta, a su muerte.
En el sótano de piedra, había figuras de cera de Rasputín y el príncipe Félix sobre una mesa.
- Un cordero sacrificado- le murmuró Paula a Pepe- ¡Igual que yo al ir a tu habitación esta noche!
- Las intenciones de Félix eran buenas aunque fuera un asesino - declaró Pepe friamente.
- Una pena que no pueda decir lo mismo de tus intenciones.
- Yo no soy un asesino.
- ¡Lo será si me haces el amor! ¡
- ¡Sabes lo que pasará !
-Sí, - dijo mirándola con pasión- Finalmente te liberarás. Yo te poseeré totalmente..Es lo que más quiero en el mundo.
Paula se apartó de él, dio media vuelta y subió corriendo las escaleras, recorriendo a ciegas los pasillos hasta que salió fuera, jadeante, apoyándose contra las paredes del edificio mientras el sol brillaba en el canal.
Ana y Pedro aparecieron minutos después. La limusina se acercó al instante.
- Vaya, Paula la malhumorada- dijo Pedro- Mamá , me temo que la he molestado. Quizás debería invitarla a cenar para compensarla.
- Antes moriría.. - empezó Paula furiosa.
- ¡Una idea estupenda! - exclamó ana. - Estoy tan cansada que me vendría bien pasar una noche sola.
- Entonces está arreglado - dijo Pedro sonriendo con malicia a pau.
Rígida de furia, sabiendo que estaba atrapada, Paula subió a la limusina y no habló durante todo el camino, evitando la mirada de Pedro y mirando por la ventanilla.
De vuelta al hotel se dio un gran baño aromático, pensando en las palabras de Pedro. Él había dicho que quería que ella se liberara y claramente, Pedro sabía que la liberación no sería más que puramente sexual.
Pero aún así lo deseaba. ¿Significaba que lo amaba?
Paula tenía miedo de mentirse y de que se le desbordara a la imaginación. Si él realmente la amaba, no seguiría hablando de sexo todo el tiempo ¿verdad?
Pero Paula recordaba que él se había puesto serio y hostil en el momento que hablaron del amor, en el precioso teatro donde bailó Pavlova.
Paula sabía que no faltaba mucho para que ella se enamorara completamente. Él tenía que amarla.
Tenía que amarla o ella no podría entregarse a él. No podía entregarse a su deseo de ese modo.
De pronto, recordó a Kyra.
Pedro le prometió una vez que le hablaría de Kyra si ella hablaba de Martin. Pero él ya sabía lo de Martin ¿no?
Paula salió de la bañera, algo más animada ante la idea de que él tuviera que hablarle de Kyra.
Pedro iría a buscarla a las ocho. Paula se puso un vestido de seda dorado y por encima un velo de gasa marrón, dando misterio a sus esbeltas curvas.
- Preciosa.- murmuró él cuando la vio. -Estoy deseando quitártelo.
- ¡ Esperarás una eternidad!
- Ya veremos.
Bajaron al vestíbulo y entraron al lujoso restaurante. El camarero se acercó a ellos.
- Bienvenido señor Alfonso- dijo en ruso. - Una mesa para dos ¿verdad? Sígame..
Les dieron una mesa muy tranquila en una esquina del restaurante. Pedro pidió una botella de champan que llevaron metida en hielo, y los dos pidieron caviar fresco servido con tortitas y vodka helado. Paula eligió lenguado a la plancha y Pedro ternera.
- No tengas esa mirada- le dijo Pepe mientras se comían su caviar- La gente pensará que me odias.
- ¡Y así es! Pero tú a mi también, osea que estamos igualados.
-Aún no . - dijo Pepe mirándola con intensidad.
Paula se humedeció los labios, saboreando el gusto salado del caviar, e intentó no pensar en lo mucho que lo deseaba, porque sabía que estaba en un gran peligro.
No debía retrasarlo,. Tenía que asegurarse de que él le hablara de Kyra antes de marcharse del restaurante.
- Una vez hiciste un trato conmigo. Me dijiste que me hablarías de Kyra si yo te hablaba de Martin.
-Oh, sí.. Lo había olvidado.
-Bueno, tú ya sabes lo de Martin ¿No? Entonces por qué tengo que subir a tu dormitorio? No tengo que leer el informe. Lo sé todo.
El camarero apareció y se llevó sus platos.
-Te dije que hay algo en el informe que te sorprenderá - Debes leerlo
-Dímelo ahora y me pensaré el subir a tu dormitorio.
- ¡ Ni hablar!
- ¡De acuerdo!
El camarero apareció de nuevo y les sirvió el plato principal
- ¿Si te hablo de Kyra subirás a mi habitación después de cenar?
Paula lo pensó.
- Sí
- Entonces te lo contaré.
Paula se dispuso a escuchar.
- Me enamoré de ella hace cinco años y la perseguí implacable . Al principio pensé que ella se estaba haciendo la dura, pero luego me di cuenta de que no. Pero para entonces fue demasiado tarde .. Me enamoré obsesiva mente.
Paula se quedó atónita.
- No podía evitar desearla, pero ella salía con otro hombre. Era un mimado y un todo.. No sé que vio en él, especialmente conmigo cerca, bastante arrogante, porque ella era bonita, inteligente y alegre. ¿Cómo podía preferir a ese niñito bobo en lugar de a mi? Fue un golpe terrible para mi ego, pero estaba demasiado enamorado. Estaba obsesionado con Kyra y me negué aceptar su preferencia por otro. La perseguí y perseguí...
- ¿Durante cuanto tiempo?
- Más de un año. Fue la obsesión más destructiva que nunca he sentido. Hice todo lo que no debía hacer. Quedarme esperando en la puerta de su camerino, enviarle flores continuamente, llamarla a primera hora en la mañana..
Paula lo miró fascinada, sintiendo un inmenso amor, deseo y simpatía. Sus palabras estaban llegándole al alma.
- Entonces una noche perdí el control e intenté besarla. Ella me dio una bofetada y me dijo que me perdiera. Odiaba a los hombres como yo. Me encontraba repelente. Prefería hombres mimados, enclenques y sin atractivo físico.
- Qué horrible para ti.
- Peor que eso. Destrozó mi confianza durante un año. No pude mirar a otra mujer.
- Ella te hizo daño.
- Mucho. Y entré en un vicio de falta de confianza y ego destrozado. Al final , me enfadé tanto con todo el asunto que decidí averiguar todos los detalles sobre ella para poder entender mejor lo que pasó. Llamé a mis detectives ¿y sabes que averigüe?
Paula negó con la cabeza
- Que fue brutalmente violada antes de que yo la conociera.
- Oh, Dios mío..- exclamó Paula horrorizado ¡ No me extraña que prefiera al otro! debiste aterrorizarla ¡Con solo una mirada se ve que eres un hombre apasionado y vigoroso!
- ¿No me digas?
- ¡Ya sabes a que me refiero !
.- Ah, ¿ pero sabes tú a que me refiero yo al contarte lo que le ocurrió a Kyra y como me afectó?
Ella vaciló y no dijo nada
- Me liberó de su hechizo, Pau. Igual que te liberará a ti el leer el informe. Porque , aunque Martin no fue violado, ya había sufrido mucho cuando tú lo conociste, algo que descubrirás cuando subas a mi dormitorio..- miró su reloj.. ¿Dentro de cinco minutos?
Paula vaciló con el corazón acelerado..
- ¿Tan pronto?
- ¡Ese ha sido el trato, Paula!- exclamó pidiendo la cuenta.
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Gracias por leer!! espero que les guste!!
viernes, 6 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 8
San Petersburgo brillaba con el sol de la tarde, una ciudad de colinas doradas y canales románticas, palacios llenando la ribera del río Neva, donde Pedro el Grande, un zar poderosos y un hombre extraordinario, construyó su sueño para competir con París, Venecia y Amsterdam.
Paula estaba sentada en la parte trasera de la limusina, mirando la ciudad con la que había soñado toda su vida, y pensando en la historia rusa.
Pasaron por el Palacio de invierno con estatuas verdes y blancas alineando sus paredes, columnas flanqueando cada entrada y en la placa central, una columna negra de mármol con un ángel de oro en lo alto, sujetando la cruz.
Estaba emocionada contemplando las calles, imaginando cómo sería la vida un siglo antes, cuando las bella mujeres con diamantes y pieles cruzaban en troicas los puentes nevados y los canales para encontrarse con sus amantes o asistir a bailes en el Palacio de invierno.
Debió ser una ciudad maravilosa y romántica antes de las tragedias, antes de las matanzas. Cientos de campesiones fueron disparados en esa misma plaza, justo delante del Palacio de invierno, el Domingo Sangriento, y ese acto de brutalidad llevó directamente, durante diez largos y amargos años, a la revolución que terminó para siempre con la Rusia Imperial.
- Debe resultarte maravilloso ver todo esto por primera vez- dijo Ana interrumpiendo sus pensamientos.
- Es un un sueño hecho realidad. Y la combinación de edificios comunistas e imperiales es extraña pero bella. Me pregunto como era todo cuando vivía mi bisabuela.
-¿Dónde vivía?
- Cerca de la mansión de Kchessinka. No sé dónde está , pero sé que era amiga de Kchessinka.
Ana sonrió.
- Mathilde Kchessinka era bailarina y amante del Zar antes de su matrimonio. Estoy segura de que eran buenas amigas las dos. Te ensañaré su mansión mientras estemos aquí.
- ¿Aún existe?
- La multitud la saqueó en la revolución, pero se ha conservado, y no muy lejos de aquí.
La limusina dobló una esquina y Paula sonrió al ver la catedral de San Isaac, con la cúpula de oro brillando bajo el sol, y al otro lado de la plaza con césped y flores, el Palacio de Mereyensky.
- ¡Oh, el Palacio de Mereyensky! ¡Mi abuela bailó ahí, en el Kirov!
- Le diré a pedro que te lleve una noche.
Paula se quedó boquiabierta.
- ¿Pedro ?¿Va a venir?
- Sí, ¿no te lo dijo?
- No.
- Que raro- Ana frunció el ceño- Dijo que fue a verte ayer y yo pensé que habría..
- ¿Cuándo piensa venir? - preguntó tratando de permanecer tranquila.
- No estoy segura, y él tampoco. Ha dicho que en cuanto pueda- Ana sonrió- Mi hijo no para. Siempre volando por todo el mundo comprando empresas, haciendo tratos...
Y creando problemas... pensó Paula muy pálida. iría en cuanto pudiera... Bueno , no tenía que ser un genio para saber a qué se refería.
En cuanto recibiera el informe de Martin, subiría aun avión en dirección a Rusia. Y no importaba lo que ella hiciera, no podría escapar de su determinación de hurgar en el pasado y de llevarla a la cama.
Debía evitarlo. Debía evitar estar con él a solas-
Y además tenía miedo de lo mucho que crecerían sus sentimientos por Pedro si él iba y hacían el amor en Rusia, donde ella se sentía emotiva y vulnerable,
- Bueno, ya hemos llegado- dijo Ana.
El hotel Europa brillaba con esplendor imperial.
- Estoy agotada- declaró Ana mientras entraban en el fabuloso hotel- creo que me daré un baño y luego echaré una cabezeada. Esta tarde estás libre para hacer lo que quieras.
Paula miró admirada las impresionantes columnas de mármol verde, las arañas de cristal y los empleados uniformados. Era demasiado maravilloso para ser cierto.
Subieron al ascensor y un botones les llevó sus maletas. Paula abrió más los ojos al ver la enorme suite que compartiría con Ana. Era más grande que su piso. Había dos lujosos salones, un comedor, dos dormitorios doble y dos cuartos de baño con bañeras enormes.
Ana se fue a darse un baño, y la dejó sola en el elegante salón.
Paula se acercó a las ventanas, donde las cortinas de encaje se agitaban con la brisa de esa tarde de verano, y miró a la ciudad de sus sueños, la capital de la Rusia imperial.
De nuevo sintió esa sensación de cambio...
Como si la brisa de verano le susurrara secretos en su pelo y su piel, como si ella tuviera que esta ahí y eso cambiara su vida para siempre.
Su vida llevaba estancada cuatro años estables y tranquilos. Pero el día que entró en ese ascensor y vio a Pedro corriendo hacia ella, todo empezó a cambiar, como si estuviera avanzando después de un letargo.
Y todo se debía a Pedro.
No era sólo un trabajo nuevo lo que el le había dado, sino también una ciudad de cuentos de hadas con lo que ella había soñado desde niña. Y ahí estaba, a los veintiséis años, viendo las colinas doradas de San Petersburgo gracias a un hombre.... Pedro Alfonso
¿Iría realmente a verla?
Dios la ayudara si lo hacía.
Y Dios la ayudara si no lo hacía .
Al día siguiente, Ana y ella empezaron a trabajar en serio. Dulce ya había leído la sinopsis del nuevo libro de Ana y le encantó comprobar que estaba localizado en el periodo exacto en el que su bisabuela estuvo viva y viviendo allí.
- Estoy basando la novela en la familia de los Yusopovs.- le dijo Ana durante el desayuno- ¿Has oído hablar de ellos?
Paula sonrió.
- Los Yusopovs eran la familia más rica de toda Rusia.
- ¿Es todo lo que sabes?
- Sus antepasados se remontan a la época de Pedro el Grande. Tenían minas de diamantes y yacimientos petrolíferos y uno de los Yusopovs le dio a su mujer por su cumpleaños una pequeña montaña en Crimea ¿Sigo?
Ana sonrió-
- ¿Sabes algo del príncipe Félix Yusopov?
- Mató a Rasputín en el sótano del Palacio Moika en diciembre de 1916. Le envenenó con cianuro, le dio tres tiros y finalmente le ató, le arrojó al Neva helado y le dejó ahogarse.
- Veo que lo sabes todo.
-Siempre me ha fascinado la historia rusa.
Durante los días siguientes, visitaron palacio tras palacio, incluyendo el legendario de Hemitage, construido por Catalina la Grande y parte del palacio de invierno, donde las paredes estaban repletas de obras maestras de todas partes del mundo.
El palacio de invierno era milagroso. La gran escalera brillaba con oro y columnas de mármol gris y las arañas en los pies cansados.
El jueves por la tarde, el teléfono en su suite sonó justo cuando Paula se estaba dando un masaje en los pies cansados-
Ana estaba en el baño, así que ella respondió, rodeada de bolsas de compras llenas de recuerdos-
- ¿Da?- preguntó en ruso, esperando que fuera una llamada de negocios.
- ¿Paula?
Era Pedro.
- Me halagas que hayas reconocido mi voz- dijo ella con frialdad- Aunque tampoco es sorprendente, ya que está claro que no soy tu madre.
- No, mi madre se alegraría de mi llamada.
- Obviamente no sabe cómo eres.
Pedro se rió.
- Bueno ¿estás disfrutando de San Petersburgo?
- ¿ Tú que crees? He soñado toda mi vida con venir. Me siento como si estuviera en el país de las hadas.
- ¿Has pensado en tu bisabuela?
- Claro.
- Una mujer excepcional, igual que su vida. Toda esa pasión y devoción a su príncipe, incluso después de que él la dejara, y después de que ella abandonara el país, e incluso en el lecho de su muerte.
- Si...
- Capaz de un amor obsesivo.- el terminó suavemente
Ella no pudo responder. Se imagino su rostro burlón y supo que él lo sabía todo, se había enterado de todo.
- Tengo una vieja fotografía suya en la mano... ¿ Te ha dicho alguien que eres igual ?
- ¡ Calla, Pedro!
- Eres como ella, ¿Verdad, Pau? Tanto en aspecto como en carácter. Debí haberlo sabido en cuanto te conocí. Todos esos sentimientos hirvientes, esa pasión ardiente, esperando a salir como un genio de una botella...
- ¡Calla!
- Yo siempre he querido hacer el amor con una mujer de tu pasión, y disfrutaré de mostrándotelo cuando llegue a San Petersburgo mañana por la tarde.
- ¡ Mañana!
- Estaré contigo a las tres. Estoy deseándoloo...
Y entonces colgó.
Durante un rato, Paula se quedó quieta sujetando el auricular con la mano empapada en sudor, imaginándose con su cuerpo desnudo junto al de ella.
- ¿Han llamado?- preguntó Ana apareciendo en albornoz.
- Sí- Paula la miró, muy pálida- Era Pedro. LLega mañana por la tarde.
Ana sonrió-
- Me preguntaba cuando vendría. Sabría que no tardaría mucho.
A paula no le gustó el tono con que lo dijo, ni el modo en que Ana la miró al hablar. Era como si ella supiera lo que estaba sucediendo.
Se disculpó y se marchó a su dormitorio. Se sentó en la cama y se meció de un lado al otro, intentado controlar las pasiones que hervían en su interior.
Pedro no había mencionado el informe sobre Martin, pero ella sabía que lo tenía. Sus comentarios sobre amor obsesivo se lo habían demostrado, y él había disfrutado burlándose de ella.
Y Pedro había averiguado que ella era igual que su bisabuela.
Paula , recordó a su madre, sonriéndole la semana anterior con amor y comprensión. Su madre siempre le había dicho que era igual que María Schultz, esa vibrante bailarina de un mundo olvidado. Paula creyó que era en su físico .. ¿Pero se refirió su madre sólo a eso? ¿O vio desde el principio la capacidad de su hija para la pasión?
Si era así, sin duda su madre reconoció su pasión por Martin, pero se sintió incapaz de ayudarla, ya que ella siempre había sido de carácter estable, tranquila y cariñosa, mientras que Paula era apasionada y salvaje.
Y Pedro lo sabía.
Llegó con un hora de antelación, sorprendiendo a Paula, que estaba sola en el salón, esperando su almuerzo cuando sonó el timbre.
Pensando que era el camarero, fue inocentemente a la puerta, vestida con vaqueros y una blusa de seda blanca. Casi se desmayó.
- ¡Pedro!
El sonrió. Estaba impecablemente vestido con un traje negro.
- ¡ Hola!- murmuró mirándola detenidamente- Estás más guapa de lo que recordaba. Me encanta la blusa. Me recuerda el día que entraste en mi despacho y te quitaste la ropa...
- ¡ Yo no hice eso!- Dijo ella dando media vuelta y dirigiéndose al salón.
Él la siguió, cerrando la puerta y sujetándola de un brazo.
- ¡ No me des la espalda!
- ¿Por qué no?- lo miró furiosa- Estoy aquí para trabajar, y no para entretenerte.
- ¡ Horas de interminable diversión!.- se burló- Y no lo estropees diciéndome que no te alarmó nuestra conversación de ayer.
- No me alarmó en absoluto. Soy más fuerte de lo que crees.
- Pero sé todos tus secretos.
Ella se enfureció.
- ¿Qué dijo el de mi? ¡ Dímelo! Exijo saber lo que ese cerdo de Martin...
- Esta noche podrás leerlo en mi dormitorio.
- ¡No quiero leerlo!
- Oh, pero sí quieres venir a mi dormitorio ¿verdad?- dijo mirando la subida y bajada de sus pechos.
Ella vio su mirada y antes de poder evitarlo se excitó.
Pedro la apretó contra la pared.Paula se quedó callada, mirando su pecho musculoso.
Lo deseaba tanto que no podía soportarlo
- ¿Me has echado de menos?
- No.
- Yo a ti sí.
Pedro bajó la cabeza y la besó suavemente.
- No... por favor...
- Me encantas que digas eso.
- Pero no paras ¿verdad? Nunca lo haces cuando te digo.
- No son las palabras lo que me gusta. Es el modo en que suplicas y gimes...
Con su boca, abrió la suya y ella no pudo evitar devolverle el beso, abrazándolo del cuello, metiendo los dedos en su pelo mientras sus lenguas se entrelazaban.
Paula se perdió al instante emitiendo gemidos de necesidad mientras él subía las manos a sus pechos y le acariciaba los pezones.
Pedro dejó de besarla y levantó despacio la cabeza.
Ella lo miró, con ojos extraños obsesivos, y apasionados
- A veces quiero ahogarme en tus ojos, paula, tanto como quiero ahogarme en tu cuerpo.
- Nunca lo harás. Sé que no puedo resistirme a ti, pero tendré que encontrar un modo, porque nunca dejaré que me lleves a la cama, nunca mientras viva.
- No vivirás mucho más si no lo haces.
- Oh ¿entonces me matarás?.
-Cuánto más te niegues la libertad de hacer el amor, más morirás en tu interior- Pedro le acarició sus mejillas.- No puedo soportar ver esa parte de ti que está muriendo, pau. Esa mujer apasionada, amante obsesiva... Y haré todo lo que hay en mi poder para evitar que la destroces.
Ella lo miró atónita, viendo de repente que tenía razón.
- ¿Por qué vas a hacerlo Pedro?- preguntó, rezando para que él dijera algo que la liberara, algo que necesitaba oír desesperadamente antes entregarse a un hombre.
- Porque te deseo.- contestó Pedro acariciándole de nuevo un pecho.
- ¿Entonces es sólo sexo?
- No será solo sexo con nosotros. Pero entiendo que estés asustada. Cualquier mujer lo estaría después de haber pasado por lo que tú pasaste. Si alguna vez conozco a ese cerdo de Martin, le daré un buen puñetazo en su cara de cobarde.
Paula lo miró fijamente a los ojos, incapaz de comprender lo que ababa de decir.
- No te sorprendas, Paula. Sabes que tengo el informe.
- Sí, pero no entiendo cómo lo ves como el malo de la película.
- Digamos que quedarías agradablemente sorprendida por los contenidos del informe. Pero para leerlo- la beso en los labios de nuevo .- tendrás que mantener tu cita con el destino esta noche, en mi dormitorio, cuando el sol se ponga en San Petersburgo y en tu pasado.
Cuando la boca de Pedro abrió la suya, paula se encontró incapaz de negarle el beso, ya que sus palabras le hicieron abrir los labios con placer. Y el beso fue tan fabuloso y excitante que ella no se resistió. cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás mientras subía los brazos al cuello.
La pasión volvió a nacer entre ellos.
Pedro metió las manos bajo su blusa para acariciar sus pechos desnudos, apretándola firmemente contra la pared, moviendo su cuerpo sobre el de ella, con movimientos lentos y rítmicos, haciéndola gemir...
- ¿Han llamado a la puerta...?
La voz de Ana los sobresaltó. Los dos levantaron la cabeza
Se quedaron mirándola, con los rostros enrojecidos, los ojos brillantes. Ana se quedo perpleja unos instantes, luego sonrió y se dio media vuelta, volviendo tranquilamente a su dormitorio sin decir palabra.
Pedro sacó la mano de debajo de su blusa y se rió.
- Bueno, se enteraría antes o después. Al menos eso significa que ya no tengo que esconderme para intentar seducirte.
- ¿Cómo voy a trabajar con ella?- preguntó pau mortificada.
Pedro volvió a reírse.
- No es para tanto. De todos modos, no es asunto de mi madre. Ella te ha contratado pero no es tu dueña. Y en cuanto a mi, si oigo una sola palabra de queja de sus labios , le diré que se ocupe de sus cosas. Yo hago lo que quiero en mi vida privada, Paula.
El timbre sonó con insistencia.
Los dos miraron. Ninguno lo había oído antes, por lo concentrados que habían estado en sus besos.
- Servicio de habitaciones - murmuró Pau.
Y fue a abrir, con el rostro ruborizado al darse cuenta de lo ajenos que habían estado a todo mientras bajaban más y más profundo a las peligrosas aguas del amor.
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hola! espero que les guste el capitulo!! gracias por todos sus comentarios!! ♥
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