viernes, 22 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 1
El rótulo de oro brillaba en el marmol Gris de industrias Alfonso. Paula cruza la bulliciosa calle de Lóndres, con la luz del sol Matinal dándole en los ojos y sonrío con educación al joven que le abrió la puerta.
El le dirigió una sonrisa bastante desagradable
Paula se encogió de hombros y entró en el lujoso vestíbulo. Cruzó hasta los ascensores y cuando se abrieron las puertas , salieron dos hombres trajeados, la vieron y sonrieron, murmurando entre ellos. Paula los ignoró.
Parecía que todos los hombres que trabajaban en industrias Alfonso estaban volviéndose cada vez más machistas, groseros y descarados.
Con sus impresionantes rasgos rusos, pelo Rubio, ojos verdes con forma almendrada y altos pómulos, Paula siempre habia atraído a los hombres. Sus labios rojos y gruesos también llamaban la atención, ya que indicaban una naturaleza apasionada en su cuerpo alto y esbelto, y su elegancia innata que era casi de bailarina.
Su madre siempre le había dicho que lo había heredado de su bisabuela, que fue bailarina en San Petersburgo antes de la Revolución
Pero su físico se estaba convirtiendo en un fastidio. Paula intentaba disimularlo llevando trajes austeros , recogiéndose el pelo en un moño severo, y sin maquillaje en el trabajo.
Pero su táctica no parecía funcionar, porque los hombres seguían mirándola y susurrando siempre que ella pasaba a su lado.
Intentando olvidarlo, Paula entró en el ascensor.
Entonces se sobresaltó al ver a Pedro Alfonso corriendo hacia ella, ese hombre legendario al que nunca había visto en persona.
Era guapísimo, y estaba igual que en las fotos de las revistas, con sus duros ojos almendrados y fuerte estructura ósea. Casi podría haber sido Ruso con ese atractivo poderoso y rígido.
Lo miró con admiración. Era altísimo, con pelo castaño y cuerpo fuerte que se movía como el de un atleta bajo el traje negro.
- Gracias - dijo entrando en el ascensor como si fuera suyo
Y en verdad lo era. Era el dueño del edificio y del negocio.
- ¿Al piso de la presidencia?- preguntó Paula
- Sí, por favor- la miró con una sonrisa educada y entonces se fijo más detenidamente en su cuerpo bello y elegante- ¿Trabaja usted aquí? ¿para mi?
Paula se rió y le dio el botón de la planta sexta y luego a la presidencia
- Sí. Llevo aquí unos seis meses.
- ¿En la planta sexta ? Es el departamento de Suarez, verdad?
- Yo soy su secretaria .
Sus ojos inflexibles brillaron como fuego mientras me miraban con los labios separados, y expresión maravillada y perpleja.
- Dios mío.... Es Paula Chaves!
Ella se quedó sorprendida ¿ Cómo sabía su nombre?
- Es todo un placer conocerla al fín - Declaró Pedro Alfonso con un brillo de interés sexual y voz profunda y sexy - No creería lo mucho que he oído hablar de usted.
Las puertas del ascensor se abrieron en la planta sexta, pero Paula no pudo moverse porque aún estaba clavada en el suelo por la sorpresa ¿El presidente había oído hablar tanto de ella que era un placer conocerla al fín?
- Estoy seguro que nos volveremos a ver, Señorita Chaves - dijo suavemente.- pero mientras tanto creo que esta es su planta.
- Sí- declaro ella con mirada casi hipnótica- Muchas gracias . Que tenga un buen día.
Paula salió con su elegante traje de falda gris. Pedro Alfonso la miro con sus ojos brillantes y sonrisa burlona mientras se cerraban las puertas del ascensor.
Paula cruzó el amplio espacio abierto hacia su despacho .
Como siempre todos los hombres la miraron al pasar, y uno o dos soltaron una risita disimulada.
Ella como siempre los ignoró con expresión glacial.
Al llegar al despacho entró y se preguntó que le había sucedido al ver a Pedro Alfonso. Entonces sonrió con admiración al recordar el aspecto dramático, la fuerza de su estructura ósea bajo la piel bronceada, y el brillo inflexible de sus ojos almendrados.
Con una sonrisa embobada, Paula volvió a pensar que casi podría ser Ruso, y luego se enfadó consigo misma.
Permitirse una fantasía romántica era peligroso. Y más aún con un hombre al que no conocía ¿Cuando Aprendería?
Decidida a no fantasear sobre el estupendo señor Alfonso, empezó a trabajar. Dejó el bolso en la mesa, encendió el ordenador, comprobó el contestador, llenó la cafetera y luego echó agua en las macetas que llenaban el alféizar de las ventanas antes de ocuparse del correo matinal.
- Buenos días señorita Chaves- Dijo Suarez entrando justo cuando ella terminó de abrir la última carta .
- Buenos Días
Paula apenas sonrío, puesto que no le tenía mucho aprecio a Ricardo Suarez .
Era un hombre astuto y lascivo de unos cincuenta años. Tenía calva, barriga y no dejaba de fumar puros apestosos.Si Paula no hubiese perdido su anterior trabajo hace seis meses , se habría marchado sin pensárselo dos veces . Pero aquello le hizo perder temporalmente su seguridad, y aún no estaba preparada para dejar el empleo.
- Traígame el correo.
Paula lo hizo, notando sus desagradables ojos oscuros mirando su cuerpo de arriba a abajo mientras ella se sentaba de enfrente para que le dictara . Trabajaron bien veinte minutos pero el lo estropeó.
- Me encantaría saber como está con el pelo suelto - declaró Suarez con una sonrisa Zalamera - especialmente si lo hace de un modo sexy y ....
Ella lo miró con frialdad.
- Ese tipo de comentarios no me parece apropiado en una oficina. Tendré que preguntar en el Departamento de Personal para ver si ha infrigido mis derechos.
Ricardo Suarez se puso rojo.
- Solo estaba intentando ser agradable. Que un hombre coquetee con usted no es precisamente un insulto
Paula apretó la boca. Él se había comportado de ese modo desde que ella llegó. al Igual que había ocurrido con los demás hombres en el trabajo que continuamente la invitaban a salir, y no dejaban de insinuarse.
A ella no le habría importado si aceptaran un no como respuesta y la dejaran en paz. Pero no era asi. No dejaban de acosarla.
- La carta Señor- le recordó Paula , golpeando el cuaderno con el bolígrafo.
- ¡Al diablo con la carta!
- Muy profesional- comentó Paula con ironía
- Un hombre no puede ser profesional continuamente. ¿Qué le ocurre? ¿ No tiene sangre rusa? ¿ No se supone que es apasionada bajo ese exterior frío?
- Si no deja de hacer comentarios personales no tendré más remedio que tratar este asunto de modo oficial.
Los ojos de Suarez echaron chispas.
- Me enfurece tanto que no sé si pegarle o besarla !
- Yo sé exactamente se que me gustaría hacerle a usted, y le aseguro que lo haré si no deja de hablarme así inmediatamente. Una buena bofetada en la cara seguida de un largo proceso judicial por acoso sexual. A menos, por supuesto, que prefiera disculparse y volver a un comportamiento más profesional.
- ¡ Estoy empezando a pensar que tienen razón sobre usted!- declaró Suarez de repente- No le gustan los hombre ¿Verdad?
Paula lo miró perpleja
- Es eso verdad? Ha rechazado a todos los hombres de esta empresa por la simple razón que es frígida
Ella estaba atónita
- Todos hemos intentado seducirla , como bien sabe, y pensamos, que uno de nosotros, al menos uno, sería su tipo. Pero no tiene un tipo de hombre verdad? Es una mujer fría, frígida, sin tiempo para nada excepto para su patético trabajo, que es poco consuelo en las noches frías y solitarias ¿Verdad? ¿Pero que otra cosa puede hacer?, no le gustan los hombres, no le gusta el sexo, no le gusta...
Paula se puso de pie..
- ¡ Discúlpese o lo denunciaré!
- Adelante, denúnciame, ¡todos los hombres del edificio lo saben ya !- se río de forma desagradable- ¡ La llaman Paula Chaves de Hielo !
De pronto todo encajo, las miradas furtivas, las risas burlonas, los susurros....
Oh, y también el modo en que la había mirado Pedro Alfonso con sonrisa burlona, como si hubiera conocido a la famosa frígida de la planta sexta.
Paula Chaves de Hielo.
¡ No, No, No !
- Todos han hecho apuestas - Continúo Suarez- ¿ Quién sería el tipo que consiguiera un beso? Las apuestas son de un millón a uno, porque cualquiera que......
El teléfono sonó en ese momento.
El respondió.
- Suarez al habla ¡ Dígame !
Paula estaba horrorizada, clavada en el suelo, temblando de rabia y humillación con tanta fuerza que no sabía si gritar o llorar.
- Sí, Señor- estaba diciendo Suarez.- Ahora mismo- Colgó- Dios mío.... ¡ Era el presidente ! ¡ El mismo Pedro Alfonso ! Quiere que suba a su despacho ahora mismo.
Fue la última gota para Paula. Algo en ella explotó
- ¿ En serio?- preguntó entre dientes.
Girando salió furiosa del despacho. Así que Pedro alfonso también había decidido entrar en el juego ¿no? ¿Quería que subiera para intentar seducirla y comprobar si lo rumores eran ciertos?
Al salir miró con frialdad y dureza a todos los hombres que sonreían al verla pasar. Ya había tenido bastante. ¡Dejaría ese trabajo sin dudarlo !
Pero al llamar el ascensor, decidió que armaría el mayor escándalo que Pedro Alfonso nunca hubiera visto. Le enseñaría una lección que nunca olvidaría .
Sabía que estaba exagerando y estaba descontrolada , pero no podía hacer nada por evitarlo.
Todo le resultaba demasiado familiar. La sensación de humillación y rabia . Estaba rodeada de cientos de personas que habían estado riéndose a sus espaldas, hablando de ella, haciendo apuestas, insultándola ,
Le recordaba a Martin.
Ese era el problema, le recordaba tanto lo que sucedió con Martin que estaba totalmente fuera de control.
Salió del ascensor al lujoso pasillo.
¿Así que frígida? Bueno eso era mejor que la última vez. Al menos no era una loca y estúpida que estaba obsesionada con Martin..
- Buenos Días - la secretaria sonrío educada mientras Paula caminaba con decisión hacia ella.- Debe ser la señorita...
- ¡Paula Chaves de Hielo!
La secretaria la miró perpleja mientras Paula se dirigía a la puerta del despacho.
- ¿ La señorita de Hielo?
- ¿ Está el dentro ?- preguntó Paula sin detenerse
- Sí, pero .....
Paula caminó más de prisa y abrió la puerta
- No se preocupe, estoy segura que me está esperando.
Pedro Alfonso estaba sentado en un sillón de cuero trás una mesa ovalada, con una vista panorámica de Londrés en las cristaleras a su espalda.
- Buenos días, Señor Alfonso.- Dijo Paula rabiosa
- Señorita Chaves...- Pedro se levantó
- ¿No se confundé? ¡Pensé que mi nombre era la señorita de hielo!
- Sea cual sea su nombre, ya le dije que volveríamos a vernos - dijo el acercándose.
- No he podido detenerla, señor- Se disculpó la secretaria
- No pasa nada, Mayte. Puede irse. Yo me ocuparé de la señorita Chaves.
- Oh, ¿ usted se ocupará de mi señor ?- preguntó Paula mientras se cerraba la puerta y se quedaba a solas con él- Usted se ocupará de mi ¿Verdad?- Se llevó las manos al moño y se quitó las horquillas que tiró al suelo.
Sus pelos rubios cayeron hasta su cintura, y sus ojos verdes echaron fuego
- Yo...- Pedro la miró confundida
- ¡Quizás yo me ocupe de usted! ¡ Quizás sea eso precisamente lo que necesite !
- Señorita Chaves, realmente....
- ¿Qué tal esto?
Paula se desabrochó la americana gris demasiado furiosa para pensar lo que hacía y el aguantó la respiración al ver la combinación color crema , con los generosos pechos subiendo y bajando bajo la seda y el encaje
- ¡Y esto!
Paula le echo los brazos al cuello y bajó su cabeza para besarlo con furia en los labios.
--------------------------------------------------------------------------
Bueno... este es el primer capitulo!
espero que les cope!
Gracias por leer!! ♥
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Wow, qué genial el primer cap!!!! Ya me enganché jajajaja
ResponderEliminarwow buenísimo el primer capítulo!!!
ResponderEliminarjajja un bueno el cap , algo me dice que pedro la llamo para otra cosa jaja besos espero el siguiente
ResponderEliminar