Paula estaba muy irritada al notar que Pedro había encandilado a sus padres y a su hermano. Pero no podía enfurecerse con él, porque estaba muy contenta de estar en su casa, relajada y tranquila.
Eddy tocó el piano mientras Pedro y su padre se tomaban sus cervezas y hablaban el partido de Futbol del día anterior.
Paula escuchaba a su madre hablar de sus amigos, sus fiestas, sus almuerzos de caridad y de todos los cotilleos del pueblo.
- ¿Te he dicho que Lizzie Belling se ha casado por sexta vez?
- Sí- Paula sonrió- Me lo contaste en la última carta.
- Es una pena que sólo nos hayamos comunicado por carta durante tanto tiempo.- murmuró su madre tocando suavemente su mano.
Paula asintió, con los ojos llenos lágrimas.
- No vuelvas a marcharte durante tanto tiempo, hija - dijo su madre con tristeza- . Sabes que te echamos muchísimo de menos. Sé que es tu vida y tienes derecho a hacer lo que quieras, pero recuérdanos de vez en cuando.
Paula se esforzó por no romper a llorar.
- No volveré a estar tanto tiempo fuera, mamá. Te lo prometo.
Pedro la miró suavemente y luego miró su reloj.
- Bueno, tenemos que irnos ya.
- Sí, hemos de volver de Londres- Paula se levantó con las piernas temblorosas - Mañana tengo que madrugar. Ya les he contado lo de San Petersburgo-
Sus padres y eddy los acompañaron a la puerta, hablando del nuevo trabajo de Paula. Ella accedió a conseguir una copia firmada de uno de los libros de Ana, a quien su madre también admiraba.
Salieron entre besos. despedidas y lágrimas. Pedro la llevó al Ferrari blanco y y la hizo entrar. Su familia se quedó en la puerta, despidiéndose.
- Bueno- declaró Pedro al arrancar - No ha estado mal ¿verdad?
Paula lloriqueó como una niña, abrumada por el recibimiento que había recibido de su familia, y horrorizada por todos los años que había perdido. Miró por la ventanilla en silencio mientras el coche volvía a toda velocidad a Londrés.
Cuando llegaron, las lágrimas se habían secado en el rostro de Paula, y ya había superado el "shock" emocional por el que la había hecho pasar Pedro.
Miró su perfil duro y atractivo mientras conducía, y se dio cuenta por primera vez de que su vida había cambiado tan deprisa que apenas podía seguir el ritmo , y que los cambios estaban relacionados con ese hombre.
- ¿Por qué estas haciendo esto, Pedro?
Él la miró.
- ¿ Hacer qué?
- Lo sabes muy bien - dijo muy seria - No he tenido un momento de paz desde que te conocí. Eres como un remolino soplando en mi vida, volviéndolo todo al revés y haciéndome temblar.
- Ésa es la segunda cosa bonita que me dices- dijo él irónico.
- No ocurrirá a menudo.
El se rió.
- Oh, no estoy seguro, Paula. Creo que si juego bien mis cartas , tú me dirás cosas mucho más excitantes en el futuro.
Al rato llegaron al piso de Paula.
- Estoy agotado- murmuró Pedro- Te importa si subo y me tomo un café?
Jadeante, ella lo miró con ojos extrañados y obsesivos, sabiendo muy bien que si lo dejaba subir, el intentaría hacerle el amor, y sabiendo también que lo deseaba tanto que no podía negarse.
Pero debía hacerlo y seguir rechazándolo.
- No creo que sea buena idea.
- ¿No? Pués yo sí, y no pienso discutirlo.- dijo Pedro saliendo del coche.
Paula salió también furiosa.
- ¿Podré librarme alguna vez de ti?
- Si alguna vez pienso que sinceramente quieres librarte de mi, no volverás a verme.
Paula se estremeció y camino hacia la puerta, abriéndola y rezando para que Anny no estuviera en casa, porque si lo estaba, a lo mejor Pedro no la besaba... y ella deseaba sus besos.
- ¡Anny! - gritó cuando entraron al piso
No se oyó nada. Anny no estaba.
- ¿Entonces me harás un café?
Paula lo miró. Entonces sintió sus manos rodearle la cintura, y sus bocas se encontraron. Paula cerró los ojos y gimió, mientras le echaba los brazos al cuello y presionaba su cuerpo esbelto contra el suyo.
Pedro la besó profundamente, devorándola. Sus lenguas y respiraciones se entremezclaron y él bajó las manos para sujetar su trasero, presionándola hasta que Paula sintió la evidencia física de su excitación contra su estómago.
Mareada de excitación y necesidad, dejó que su cuerpo se fundiera contra él, Pedro apretaba más, acariciando sus nalgas, haciéndola arder del deseo.
- ¿Cuál es tu dormitorio?- murmuró levantándola en brazos.
- No. No debemos ir al dormitorio...
- Da igual. Me arriesgaré - dijo abriendo de una patada la puerta más cercana y besándola para silenciarla.
Sorprendentemente, era el dormitorio de Paula, y fue directamente a la cama, echando a Paula y poniéndose encima.
- ¡ No!
- Calla y deja que te bese..
Paula no podía resistirse a su propio deseo, así que se ahogó en el placer por primera vez en su vida, gritando y gimiendo mientras los dedos de Pedro abrían la blusa y empezaban a desnudar sus pechos, liberándolos del sujetador de encaje.
Sus manos sujetaron sus pechos desnudos, acariciando los pezones erectos, y Paula respondió como una mujer llevada por la locura, retorciéndose bajo él, con la boca apasionada y voraz, abriendo las piernas...
La blusa y el sujetador cayeron al suelo. Pedro acaricio sus manos, estómago, pechos...
paula gimió y gimió, ciega a todo, y llevada sólo por el intenso deseo. Empezó a tocarlo. Le desabrochó la camisa blanca y con dedos temblorosos se la bajo por los hombros, la tiró al suelo y acarició su pecho fuerte y musculoso.
- ¡Te deseo!- exclamó Pedro con voz ronca pasando una mano por su muslo- ¡Te deseo tanto que apenas puedo pensar!
Su boca tomó la suya con violencia, la mano subiendo más y más, y cuando se puso en su entrepierna, los dos gimieron de mutuo placer.
Pedro respiraba jadeante y tenía la cara enrojecida mientras intentaba bajarse la cremallera de los vaqueros.
- ¡No!
La mano de paula lo detuvo. Tenía que detenerlo. No podía permitir que la tomara tan fácilmente.
- ¡No, Pedro!
Él la miró.
- Lo deseas tanto como yo. Paula, déjame, No te haré daño....
- ¡No, Pedro! ¡ No puedo permitirlo!
- ¿Por qué no?
- ¡ Porque apenas nos conocemos!- exclamó ella mirándolo con miedo, amor y odio - ¡Es demasiado rápido para mí! No me gusta dejarme llevar por un arrebato de pasión.
- ¿Un arrebato de pasión?- Pedro la besó y acarició sus pezones, haciéndola gemir- ¿Es eso lo que siente, Paula? Yo también. No estás sola.. Te he deseado desde que te vi la primera vez , y no he pensado en nada excepto en ti desde entonces. Nada excepto tú..y esto..
Apoyó su pecho sobre el de ella, y la sensación de piel contra piel era como agua para una sedienta.
De repente, en todo lo que Paula pudo pensar fue en dejar que el la desnudara, desnudarlo a el, sentirlo desnudo entre sus piernas, entrando en ella, tomándola...
El peligro acechaba.
Paula se aterrorizó.
Lo empujó y cuando él no dejaba de besarla, de tocarla. Paula empezó a forcejear como una gata salvaje.
- ¡Por el amor de Dios!- exclamó Pedro sujetándola de las muñecas y mirándola - ¿Qué estas haciendo?
- ¡ Detenerte! ¡ Detener esto! Te he dicho que no quiero hacerlo y tú no has parado ¿Que tenía que hacer.. quedarme tumbada pensado en Rusia?
- Tú lo deseas.
- Soy una mujer adulta. Puedo negarme a mi misma lo que quiera, incluido tú y nadie puede condenarme por ello.
- ¡ Oh, Claro! Si fuera por ti te lo negaría todo para castigarte. Ni amor, ni familia, ni sexo, ni...
- ¡ La forma en la que vivo es sólo asunto mío!
- ¡ Ya no!.- replicó furioso.- Yo he decidido que también sea asunto mío y no puedes hacer mucho por detenerme.
- ¡ Puedo negarme a volver a verte! Puedo negarme a ir a Rusia mañana y a aceptar el trabajo con tu madre y a...
- Entonces hazlo Yo te seguiré y te acorralaré como a la pequeña liebre aterrorizada en la que te has convertido. Un destino que te mereces dada tu increíble cobardía.
A Paula se le llenaron los ojos de lágrimas de odio y rabia.
- ¡No soy una cobarde!
- ¡Sí, lo eres!- gritó Pedro soltándola de golpe y levantándose de la cama- No sé porqué te deseo tanto. Mira el modo en que he de luchar contigo continuamente, paso a paso, para que olvides el pasado y sigas con tu vida. Pues bien, ya que he empezado con esto no voy a abandonar- dijo con dureza- ¿Me entiendes? Te llevaré a la cama y te haré mía, sin importar lo que tenga que hacer. Así que aunque huyas a Siberia, te encontraré ¡ Y cuando lo haga, tendré lo que quiero!
Paula se asustó porque vio que lo dijo en serio. Y sabía que si lo conseguía, ella se enamoraría de modo obsesivo.
Y nunca había experimentado su obsesión en mayor grado porque nunca había hecho el amor con un hombre.
Pedro echaba fuego por los ojos.
- Y no dudes , que lo digo todo en serio.
- Lo sé- susurró paula estremeciéndose- Pero yo no estoy completamente indefensa Pedro. Puedo encontrar un modo de luchar.
- ¿Cómo cual?
- ¿Otro hombre? - sugirió suavemente, queriendo herirlo.
Él la miró fijamente, con expresión dura.
De repente, se echó sobre ella y le clavó las manos en los hombros desnudos, mirándola con fuego en los ojos.
- Si te acuestas con otro hombre, te secuestraré y te encerraré, tratándote como una esclava hasta que me supliques por tu libertad.
- ¡ Te lo suplico ahora !- susurró apasionada, excitada por sus palabras- ¡te lo suplico ahora Pedro!
De repente el sonrió, e inclinó la cabeza para besarle el cuello, haciéndola jadear de placer, mientras bajaba y besaba sus pezones, chupándolos y mordisqueándolos. Paula echó la cabeza hacia atrás en exquisito delirio.
- ¿Lo ves? Tú me deseas. Admítelo.
- No niego que te desee. Sólo que no permitiré que me tomes.
El se enderezó.
- Entonces tendré que encontrar un modo de forzarte.
- No hay ningún modo- Paula se enderezó.- No puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión y llevarme a la cama.
- Puedo conseguir un informe detallado sobre Martin.
Paula se puso pálida
- ¡ No te atrevas!
Él se rió, recogió su camisa del suelo y se la puso.
- Cuando lo hagas, no volveré a verte Pedro. Si consigues un informe sobre él o lo que pasó entre nosotros, ¡te mataré!
- ¡Qué apasionada!
- ¡ Lo digo en serio, Pedro!
- Pués ya sabes cómo pararme. Cuéntame tú toda la historia.
Ella apartó la mirada. Sería horrible que Pedro investigara a Martin. Pero aunque ella quería detenerlo, no se atrevía a contarle la verdad. Era demasiado humillante. Estaba segura de que tenía el respeto de Pedro, pero lo perdería si él se enteraba de todo. La despreciaría, como hizo todo el mundo. Aparecería ridícula ante sus ojos y se reiría de ella.
Pedro estaba mirándola con las manos en las caderas
- ¿Y bien?
- ¿Bien qué? ¿Tengo que contarte todos los detalles sangrientos de mi aventura con Martin?- preguntó orgullosa-. ¡Antes me clavaría un cuchillo en el corazón!
- Pero el camino no estará libre para mi hasta que lo hagas...ni para cualquier hombre.
- ¡ No quiero a ningún hombre!
pedro le puso las manos en los hombros desnudos.
- ¿Quieres que te tumbe y te recuerde lo mucho que quieres un hombre?
paula intentó apartarse, ruborizada, y Pedro se rió, puso una mano en su pecho y ella gimió de placer, entrecerrando los ojos.
Pedro inclinó la cabeza y le besó el cuello, pero ella no se dejó llevar y lo empujó
- ¡ No! ¡ No quiero que vuelvas a tocarme así!
- ¡ Eres una cobarde, Paula ! Prefieres enterrarte durante el resto de tu vida a enfrentarte a la verdad; que dejaste vivir el día que ese hombre te hizo daño y estás demasiado asustada para volver a intentar.
- ¡ Ése es mi problema !- exclamó furiosa, tapándose los pechos con los brazos.
- No, es mío. Porque te deseo demasiado para dejar que te metas en tu sarcófago privado, suspirando por un hombre del pasado cuando puedes tener a un hombre de carne y hueso... ¡ A mi!
- ¡No estoy suspirando por él.! Deje de amar a ese cerdo hace cuatro años. Pero no quiero tener con un hombre lo que tuve con el ¿No puedes entenderlo?
- ¿Por qué, que ocurrió con él?
Ella se calló
- De acuerdo, como quieras. Mañana llamaré al detective y lo sabré todo antes de que aterrices en San Petersburgo- giró con determinación y se marchó, dando un portazo.
Paula pensó ir tras él, pero sabía que no tenía sentido. Pedro haría lo que había dicho.
Se puso rápidamente la blusa y corrió la ventana del salón a tiempo para ver el Ferrari blanco desaparecer en la noche.
Un coche poderoso para un hombre poderoso. Era lo que él quería .Tener poder sobre ella . Y no sólo sexual, sino también emocional ¿Por qué otra cosa estaba tan decidido a saber lo que sucedió con Martin?
Paula se sentó en el sofá, intentando pensar.
Si renunciaba a su nuevo trabajo como secretaria de Ana Zolezzi, se quedaría sin trabajo. Pero lo que más le importaba no era eso, sino que tendría que ir a hablar con pedro para pedirle referencias. Así que mejor sería esperar a que Ana pudiera dárselas.
¿Pero cuánto tiempo tendría que trabajar para ella antes de poder dimitir y conseguir unas buenas referencias?? Sin ellas, las posibilidades de conseguir un trabajo eran pocas, especialmente después de seis meses en el paro, y una dimisión de Industrias Alfonso.
Así que dimitir no era lo más inteligente.
Por lo tanto tendría que ir a San Petersburgo por la mañana y esperar que su encuentro con Pedro estuviera muy lejano.
Aún así, la siguiente vez que se vieran, él tendría un informe sobre ella y Martin, y lo sabría todo.
Sabría que ella era virgen.
Cerró los ojos horrorizada. Se enteraría de cómo se enamoró ella de él tras una relación breve y platónica de tres meses, cómo se negó a dejarlo marchar y lo siguió por toda la ciudad, apareciendo continuamente en su casa, su oficina, enviándole cartas, llamándolo constantemente...
Era humillante.
Aunque no fue culpa suya. Ella creyó sinceramente que Martin la amaba y que la dejó porque pensaba que ella no lo quería. Y Paula pensó que si lo convencía de su amor,todo volvería a funcionar.
Pero por supuesto, ése no fue el caso.
Martin simplemente cortó y no tuvo el valor de decirle que se había aburrido de ella, especialmente porque no quería hacer el amor. Pero Martin le dijo que no quería hacerle el amor porque la respetaba mucho, y le dijo que ella le había hecho daño y que no podía seguir con la relación, porque no lo amaba lo suficiente.
¿Y por qué lo persiguió Paula de modo tan incansable?
Porque era una mujer obsesiva.
Por mucho que culpara a Martin, eso no se podía negar.
Y Paula creyó sinceramente que sus padres se sintieron avergonzados. Hasta ese día no había visto que se confundió. Elllos obviamente entendieron su pasión. De hecho, su madre a menudo le contaba lo mucho que se parecía a su bisabuela y no sólo en el aspecto, sino también en el temperamento.
Y eso le daba miedo ¿No?
Ser como su bisabuela, esa rubia embrujada con vibrantes ojos verdes que bailó para zares y duques, y que se enamoró obsesivamente de un príncipe..
Paula tenía suerte de que su amor por Martin no hubiera durado una eternidad, como había ocurrido con su bisabuela y el príncipe. De hecho, Martin sólo fue idealizado por su pasión adolescente. No creía que lo hubiera amado, porque de ser así. Paula habría reconocido lo profundo del amor emocional, espiritual y sexual que Pedro podría provocar en ella.
Oh, sí. Podría amar fácilmente a Pedro.
Era feroz, decidido y emocional...como ella.
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Wow, qué cap + fuerte!!!!!!!!!! Espero el de mañana
ResponderEliminarCapítulo genial!! Muy temperamentales los dos!!
ResponderEliminarhermosisimo cap. espero el otro rapisdo, la ansiedad mata, es hermoso, te felicito, sos lo mas, besos re grande te quiero mucho,la bovela esta super interesante
ResponderEliminarwow buenísimo,me encanto!!!
ResponderEliminarBuenísimo el capitulo me encanto ya quiero leer el próximo me mata la ansiedad jajaja, gracias Jesy=)
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