sábado, 30 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 5
La fiesta a la que Paula fue con Anny fue maravillosamente divertida, pero después de la visita de Pedro, no estuvo de humor. De hecho no pudo pensar en nada excepto en él.
¿Cómo había podido él ser tan inteligente e insensible? Aunque hubiera adivinado la verdad detrás de su vida aislada y sin amor, no tenía que restregárselo en la cara, y forzarla a admitirlo
¿Además que podría sacar él de todo eso?Era imposible que quisiera mantener una relación emocional con ella.
Y si el lo veía como un reto. Paula no se lo permitiría. Era una mujer con una capacidad de pasión ilimitada y una devoción sin fin, y eso sólo volvería a humillarla.
¿Qué otra razón podría tener él? No estaba enamorado de ella. Y nunca lo estaría. Sólo la consideraba un misterio intrigante, como había dicho el mismo, y un misterio que quería solucionar.
Ya lo mejor también tenía algo que ver con esa estúpida reputación que ella había conseguido en Industrias Alfonso, y eso haría el reto para Pedro irresistible, al poder ser el único hombre que se llevara Paula Chaves a la cama.
Lo odiaba. La vida sería mucho más fácil si él no fuera el hijo de su nueva jefa, Ana Zolezzi. De hecho, no importaba lo mucho que intentara evitar a Pedro, se lo encontraría.
Y antes de lo que pensó.
Al día siguiente, sonó el teléfono de su casa. Anny etaba viendo la televisión con Rodrigo. Los dos estban acurrucados juntos en el sofá.
Suponiendo que sería uno de los amigos de Anny, Paula se levantó alegremente.
-Ya voy yo- fue al vestíbulo a responder- ¿Sí?
- Hola. Soy Pedro.
- No necesitamos hablar, Pedro, y menos vernos. Ya he leído los papeles que me dejaste. Sé la hora del vuelo, la dirección del hotel, el ...
- No seas pesada - le interrumpió Pedro- Tengo la obligación de comprobar que todo está bien. Vamos, ábreme.
Ella vaciló furiosa, y entonces se dio cuenta que parecería más asustada que fría si se negaba. Así que le dio al botón que abría el portal y espero a que subiera, cruzada de brazos, seria y enfadada.
Pedro estaba fabuloso, como de costumbre, y más sexy ese día con vaqueros desteñidos y camisa blanca, que resaltaba su bronceado.
- Hola
Paula lo miró con dureza.
- Vaya bienvenida- dijo mirándola unos instantes- Por cierto, estás impresionante. Me gusta cuando llevas el pelo suelto.
- Gracias
- Y adoro esta blusa- murmuró tocando con un dedo el cuello de su blusa verde- Muy suave y femenina. Es excitante ver semejante sensualidad, siempre oculta, aquí, en la comodidad de su casa.
Paula se puso colorada y le apartó el dedo del escote de su blusa, furiosa al darse cuenta de que se había estremecido de placer y de que se le habían endurecido los pezones.
- Los vaqueros te sientan muy bien- añadió Pedro, sonriendo, y mirando con admiración los contornos de su cuerpo- Estás preciosa.
- ¿No habías venido a discutir los preparativos del viaje?
- Mentí- dijo él apoyado contra el marco de la puerta - Vine a ver si podíamos salir juntos esta tarde.
Ella lo miró furiosa.
- ¡ No !
- Oh, vamos. Si te niegas le diré a mi madre que no te contrate.
- ¡ Es un golpe bajo !
- Muy bajo - Pedro se rió suavemente - Despreciable..Venga , Paula¿Qué prefieres ? ¿ Pasar una tarde con tu hombre favorito o un despido inmediato?
- ¡ Menudo está hecho! - exclamó irritada.
- Bueno, te sugiero que vayas por tu bolso, te pongas unos zapatos y te despidas de Anny- Te esperaré en el coche- se giró y habló por encima del hombro- Es un Ferrari blanco.
Paula lo detestaba, pero sentía que sus opciones habían sido bastante limitadas por su amenaza, y aunque se despreciaba por ceder ante semejante chantaje, fue a su dormitorio, tomó su bolso, se despidió de Anny y Rodrigo, y se marchó.
Fuera , el Ferrari blanco brillaba bajo el sol de la tarde.
- Debo recordar amenazarte más a menudo - declaró Pedro cuanto ella se sentó a su lado- cerrando la puerta con fuerza.
¿ Se puede saber a dónde vamos ?
- A dar una vuelta- dijo arrancando y sonriendo- Y mientas tanto podemos hablar.
.- No quiero hablar contigo.
- Se me pueden ocurrir más amenazas.
Circularon en silencio durante un rato por la ciudad, desierta como siempre en un tranquilo domingo por la tarde.
- ¿Te divertiste anoche en la fiesta?
- Sí
- ¿Conociste hombres atractivos?
- ¡Cientos! Y tengo sus nombres y direcciones-
Pedro se rió suavemente-
- ¿Piensas enviarles tarjetas de navidad? Te conozco y será lo más emocionante que consigan de ti.
- No me conoces.
- Estoy intentando remediarlo.
- No se por qué ... estas perdiendo el tiempo
- Es mi tiempo. puedo usarlo como quiera.
Siguieron en silencio. Paula estaba sentada muy recta cruzada de brazos, y Pedro iba relajado al volante.
- ¿Por qué quieres perder tu tiempo intentando conocerme?- Insistió Paula ¿ Qué puedes sacar de todo esto?
- La verdad.
Ella apartó la mirada.
- No sé a qué te refieres.
- De acuerdo, hagámoslo de otro modo- dijo mientras la brisa cálida que entraba por la ventanilla alborotaba su pelo- Quiero que tú respondas la pregunta por mí ¿Qué piensas que espero sacar de todo esto?
Ella vaciló, consciente de los peligros de responder.
- No estoy segura de todo lo que puedas querer. Pero imagino que el sexo tiene algo que ver.
- ¿Y qué más?
- ¿Diversión? Imagino que estarás aburrido con tus bellezas de sociedad. La mayoría de los hombres darían lo que fuera por disponer de tu selección de modelos y estrellas de cine, pero posiblemente tú estarás harto después de pasar años conquistando mujeres sin esfuerzo.
- Qué adulador ¿Y qué mas?
- Te gustaría que perdiera el control de nuevo. Obviamente disfrutaste con mi comportamiento en la oficina el otro día , y anoche viniste a provocar otra escena igual.
- ¿Por qué iba a hacerlo?
- ¿Por morbo?
- ¿Y dónde me llevaría eso?
- Esperarías que yo me enamorara locamente de ti. Y así disfrutarías viéndome haciendo el tonto.
- Sí, y esa es la cuestión. Eso es lo que realmente te da miedo, como descubrimos anoche. Emociones, sentimientos, enamorarte ..y hacer el tonto.
- ¡ Todo el mundo teme hacer el tonto !
- ¿Qué pasó con Martin?
Paula se enfureció cuando el tocó la vieja herida?
- Mira, no tengo que salir con hombres si no quiero. Soy una joven que vive su propia vida ¡ Y no se comporta como una conejita loca que se mete en la cama con todos los hombres que pasan por su lado !
- En este momento de tu vida es posible ¿Pero y que hay del futuro? ¿ No quieres enamorarte, hacer el amor, sentir el amor?
Ella no dijo nada.
- Paula aparte del amor, estás negándole a tu cuerpo lo que necesita.
Ella se rió furiosa
- Y supongo que tú eres el hombre para solucionar eso ¿ No ?
- Podría ser. pero te apuesto un millón de dólares a que no te llevaré a la cama hasta que haya averiguado exactamente que te hizo daño en el pasado.
Paula sintió un nudo en la garganta . De pronto, no le resultó fácil enfrentarse a eso. Pedro realmente parecía decidido a hurgar en lo más doloroso de su pasado. No podía soportar que un hombre al que admiraba, le gustaba y respetaba, supiera lo que le pasó.
- Bueno- dijo tragándose el nudo en la garganta- Como no quiero terminar contigo en la cama, difícilmente te contaré lo que sucedió.
- Puede que no ahora mismo, pero te aseguro que algún día lo harás .
Entonces, Paula se fijó en sus alrededores.
- ¿Por qué estamos en East End?
- Por ninguna razón en especial.- murmuró Pedro.
En seguida se detuvieron en un cruce muy conocido para Paula.
No podría creer que él fuera hacerlo. Pero lo hizo.
Pedro giró y se dirigió hacia la M2 a Dover.
- ¿Vamos a Kent? - preguntó feroz, mirando la carretera familiar- ¿¿ Es eso es lo que pretendías, estúpido?
- ¿Por qué no íbamos a ir a Kent? ¿No te gustaría ? Después de todo allí naciste, y tendrás buenos recuerdos ¿no?
Ella lo miró furiosa
- ¡Da la vuelta !
- ¿En una autopista?
- ¡Aún no estamos en una autopista!
- No, pero pronto lo estaremos. Y luego estaremos en Kent, y luego en .... ¡oh, déjame pensar! ¿Cuál es el nombre del pueblo donde vivías ? ¿Podrías ser Ashford?
- Durante un rato, ella se quedó callada, mirando hacia delante con furia , horrorizada ante la idea de volver a Ashford, que sólo le recordaba rabia , dolor y humillación.
- Por favor, no me lleves a Ashfor- lo miró - Por favor , Pedro....
- ¿Por qué no ?- preguntó el muy serio . Ella trago saliva.
- No quiero ir.
Pedro suspiró y siguió conduciendo.
- Mira - dijo Paula cuando él aceleró en la autopista- ¿Por qué haces esto?. Aunque me lleves a Ashford ¿Qué más te da?
- Sé que hay algo en ese lugar que te corroe , y creo que la gente debe enfrentarse a sus problemas, sin importar los terribles o dolorosos que sean.
- ¿Y de dónde te ha salido esa creencia? ¿Por qué es importante para ti?
Él no dijo nada.
-A menos - Paula lo miro fijamente - A menos que alguien te hiciera daño a ti en el pasado y tú tuvieras que enfrentarte a ello para recuperarte...
-Todo el mundo sufre, Paula. No eres la única víctima del amor.
Paula no podría creer que un hombre tan fabuloso y deseable hubiera sufrido por una mujer.
- ¿Quién fue ?
- Una maravillosa bailarina rubia llamada Kyra Kerenskya- dijo inexpresivo.
¡ Claro ! Ana le había hablado de ella.
- ¿Y qué pasó? - Preguntó Paula sintiendo celos infundados.
Él la miró con frialdad.
- ¿ Por qué voy a contártelo cuando tú no me cuentas tu historia?
Paula apartó la mirada con el ceño fruncido. tenía razón.
-Bueno, basta de hablar de mí- dijo Pedro- Hablaremos de ti de nuevo y de ese hombre que te hizo daño ¿Cómo se llamaba? Oh, sí, lo recuerdo........Martin
Ella se quedó boquiabierta y lo miró.
Pedro se rió al ver su expresión.
- No me mires así. Tu lo dijiste el día que nos conocimos. ¿recuerdas? Me acusaste al pensar que su nombre salía en el informe que tenía de ti.
Paula estaba muy rígida.
- Ya veo. Entonces también lo habrán investigado a él ¿verdad?
- No , nada de eso. Pensé preguntarte a ti primero. para ver si tú me contabas tu versión de la historia.
- ¿Pero por qué haces esto? ¡ No es asunto tuyo!
- Cierto. Pero eres una mujer deseable y bella y resulta que te deseo.
- ¡ Nunca conseguirás llevarme a la cama Pedro !
- ¡Mira esos ojos !- exclamó suavemente , mirándola - Todas esas emociones. Cuatro años de pasión reprimida y yo quiero ser el hombre que la reciba. Dios mío quiero llevarte a mi cama y desnudarte--- Y tú también lo quieres. No me digas que no, porque sé lo mucho que te esfuerzas por resistirte a mi.
- ¡ No es cierto, y..!
- ¡ Oh, mira !- le interrumpió Pedro- Ahí está la salida para Ashford. Tengo la dirección de tu familia. ¿Por qué no vamos a saludarlos ?
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martes, 26 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 4
El fue a su piso diez días después.
Llamó unas horas antes para avisar. Su tono frío y seco le hizo a Paula mucho daño, porque secretamente lo deseaba. Había soñado con él, con su beso, su sonrisa, su cuerpo poderoso, y su bello rostro.
Paula se puso un traje de pantalón verde, se hizo su moño acostumbrado y se maquilló un poco con la mano temblorosa.
Luego salió al salón y empezó a caminar de un lado a otro.
- ¿Qué ocurre?. le preguntó Anny, su compañera de piso.
- Pedro Alfonso va a venir para darme mi visado y los detalles del vuelo a San Petersburgo.
- ¿Y por qué te has arreglado tanto? Es sólo una visita breve e informal ¿no?
- Eso creo
Anny rió.
- ¡ No lo crees !
Anny era una preciosa morocha explosiva. Era una de esas mujeres encantadoras y cálidas con una tremenda personalidad. Nunca había sufrido en la vida y esperaba que no le ocurriera.
Paula a menudo la envidiaba por su modo despreocupado de vivir, rodeada de amigos, mimada por admiradores, asistiendo a fiestas y emborrachándose y riéndose de sí misma cuando algo iba mal, y sin discutir con nadie.
Era la amiga perfecta para Paula, que había sufrido tanto que a menudo se preguntaba si alguna vez se recuperaría.
El timbre sonó.
Paula se sobresaltó.
- ¿Quieres que abra?- preguntó Anny sonriendo-
- No- Se pasó una mano por el moño tirante- iré yo.
Cuando llegó a la puerta, tenía las manos húmedas de sudor. Se las secó en los pantalones, respiró profundamente, se djo que no había nada que temer, y abrió la puerta.
Pero al verlo, le dio un vuelco al corazón. Sólo quiso besarlo.
- Hola- dijo Pedro con frialdad- ¿Puedo entrar?
- Claro- Paula se apartó, inexpresiva.
Pedro entró, irresistible con unos vaqueros y jersey negro, con las mangas subidas para mostrar unos antebrazos bronceados y fuertes.
Paula cerró la puerta.
- ¿Tienes mi visado?
- Sí ¿Vamos a discutirlo todo aquí en el vestíbulo?.
- No, Sígueme, por favor.-Paula lo llevó al comedor, ya que prefería estar a solas con él- ¿Puedo ofrecerte un té o café?
- Prefiero un whisky- dijo dejando la carpeta sobre la mesa.
- Tendré que pedírselo a Anny.
- ¿Anny?
- Mi compañera de piso. Si esperas un momento, yo....
- ¿No puedo conocerla?- preguntó siguiéndola.
Paula se sintió celosa al instante, pero trató de ignorar el sentimiento, aunque no pudo. De pronto se dio cuenta de lo distinta que era Anny de ella, y lo mucho que Pedro podría preferir su personalidad vibrante que la de Paula.
- Por supuesto- declaró Paula delante de él, llegando a la puerta del salón y abriéndola- Anny, Pedro Alfonso quería saber si tenemos whisky
- ¿Whisky?
Anny se giró de la estantería, con el pelo negro alborotado rodeando su bonito rostro. Llevaba una minifalda negra y una blusa de seda azul. Yen los labios un suave pintalabios rosa.
- Creo que la otra noche Rodrigo dejó por aquí una botella.
- ¿Tu novio ? - preguntó Pedro sonriendo.
- ¡Oh, hola!- Anny le devolvió la sonrisa- Debes ser Pedro Alfonso. He oído hablar mucho de ti. Entra.
- Gracias- Pedro le echó a Paula una mirada burlona como si supiera que ella estaba rabiando de celos y extendió una mano hacia Anny- Es un placer conocerte.
- Lo mismo digo.- Anny estrechó su mano.- ¿Estás seguro de que no prefieres una cerveza? Rodrigo siempre deja cientos por aquí. Él y los chicos siempre vienen a ver fútbol.
Pedro se rió, mirando con admiración su figura.
- ¿Entonces, tienes muchos novios?
- Son amigos- Anny se rió también -. Bueno ¿whisky o cerveza?
- Whisky- Pedro se metió las manos en los bolsillos de los vaqueros y miró a Paula, que tenía expresión tensa y furiosa- Nunca he conocido a dos mujeres tan diferentes compartiendo un piso ¿funciona bien?
- Oh, maravillosamente- declaró Paula sacando una botella de Johnnie Walker de debajo de un montón de revistas.
- Tu eres vibrante y burbujeante. Y ... Paula fría y misteriosa..
- El otro día me llamaste tempestuosa.- intervino Paula muerta de celos- ¡ Decídete !
- Ese genio..... - dijo Pedro burlón y su sonrisa aumentó al ver que ella se puso colorada.
- ¡Aquí está!- Anny le dio la botella y un vaso- Me temo que no queda mucho
- Gracias- Pedro volvió a mirarla con admiración- ¿Dónde trabajas, Anny?
- Anny tiene que irse y no debemos entretenerla- interrumpió Paula.- tiene que estar lista para cuando llegue su novio.
- A mi me parece que está increíblemente preparada- declaró Pedro mirándola descaradamente.
- ¿Te importaría volver conmigo al comedor, Pedro?- replicó Paula- Tenemos mucho que discutir.
Dando media vuelta. Paula salió furiosa, oyendo a Pedro despedirse de Anny antes de seguirla.
En cuanto entraron al comedor, Paula cerró la puerta y se acercó a la mesa, odiándolo por haber coqueteados con Anny y tentándola a ella a hacer el ridículo con sus tontos celos.
- Has dicho que tienes mi visado.
- Sí- Pedro se sentó frente a ella y la miró fijamente.
Paula se sintió incómoda bajo su mirada.
- ¿Por qué me miras así?
- Porque me siento intrigado con tu comportamiento. primero me besas con pasión, luego me rechazas con hostilidad y ahora te enfadas conmigo porque coqueteo con tu amiga.
Pedro se ruborizó.
-¡ Puedo asegurarte que no estoy celosa!
- Hmm
Pedro sonrió con ironía. Jugueteó brevemente con el vaso vacío frente a él, estudió la botella de whisky, pero no se sirvió. Luego volvió a mirarla con expresión burlona.
- ¡ No estaba celosa !
- ¿ Te he llevado la contraria?
- No. Pero he notado una mirada en tus ojos que me ha hecho pensar...
- Notas muchas cosas en mí ¿Verdad?
Ella se calló.
- Me refiero para ser una mujer que no siente nada por mí ni que quiere nada conmigo.
Paula apartó la mirada, con el corazón latiéndole muy deprisa, al darse cuenta de lo listo y perceptivo que era ese hombre.
- Eres una pura contradicción ¿verdad? Esa fachada fría oculta una mujer de mucho carácter. Hasta hora, te he visto mostrar furia, pasión, celos.... y también te he visto llorar- Quizás sea bueno que no quieras nada conmigo. Si así fuera, yo....
- Pero no quiero nada- remarcó Paula mirándolo con hostilidad.- No quiero nada con nadie.
- Eso parece- murmuró pedro mirándola con intensidad . Ningún hombre de la oficina consiguió nada contigo. Y tampoco tienes novio ¿Verdad? Lo sé porque si recuerdas, te he investigado, y no apareció ningún hombre en Londres.
- Paula miró la superficie brillante de la mesa, rígida de tensión, odiándolo por ser tan inteligente.
- Llevas viviendo en Londres cuatro años ¿verdad?
-Sí
- ¿Y ningún hombre en todo ese tiempo? ¿Cómo te la arreglas con toda esa energía emocional? Debes estar a punto de explotar.
Paula no dijo nada.
- ¡Esto es tan emocionante! - exclamó Pedro- Adoro los misterios, y estoy seguro que tú eres el mayor misterio con el que nunca me he encontrado. tengo que resolverlo.... Debe tener que ver algo con tu pasado- murmuró pensativo- Pero no puede ser aquí, en Londres, o mis detectives lo habrían averiguado. Por lo tanto debe de ser algo antes de que vinieras a Londres.
- ¿Puedes irte y ocuparte de tus propios asuntos? - declaró ella con furia y disgusto.
- Entonces tengo razón- dijo pedro sonriendo- Y debe tener que ver con un hombre , o no estarías tan decidida a evitarlos.
- ¿Puedes ocuparte de tus propios ....?
- ¿Qué paso exactamente para que huyas de los hombres? Obviamente, han podido suceder varias cosas. Así que vamos a ir suprimiendo como hacía Sherlock Holmes, eliminando lo imposible. Y lo que puede , aunque sea improbable, debe de ser verdad. Así que empecemos con la posibilidad de alguna clase de ataque sexual.
- ¡ Oh, por el amor de Dios !
- Bueno, yo pensé en usar la violencia sexual cuando te conocí, pero no durante mucho, ya que tu fuiste la que me besó primero.
- ¡ Ya sabes la razón !
- No estoy analizando tus motivos, sino los hechos.
- ¡ El hecho es que quiero que te vayas !
- Y el hecho es que alguien en tu pasado, algún hombre, te hizo daño en algún modo. No puede ser daño sexual, porque el sexo claramente no es el problema.
- ¿Puedes dejar esto?- dijo Paula, empezando a asustarse.
- No. Debe ser algo emocional, porque eso es lo que realmente temes ¿verdad?, Temes enamorarte.
- ¡Te he dicho que pares !
- Y ese es el caso, debía de ser un hombre de tu pueblo el que...
- ¡Para !
- Un hombre que te hizo tanto daño que ...........
- ¡ Cállate !- gritó Paula con tanta violencia, que su silla cayó hacia atrás, rompiendo un armario de Cristal.
Los dos se sobresaltaron por el estallido de cristal, que cayó en mil pedazos a la moqueta. Se quedaron mirándose. Paula estaba asombrada por la intensa comprensión en los ojos de Pedro., y de repente se vio como debía verla él; nerviosa y asustada.
La puerta se abrió de golpe.
- ¿Qué ha pasado?- preguntó Anny- Pensé que ...
Se calló y los miró a los ojos. Sólo un marciano no sentiría las chispas de tensión entre Paula y Pedro
- He tirado una silla - dijo Pedro pasándose una mano por el pelo- Pagaré los daños...
- Oh, no te preocupes - dijo Anny- Un amigo mío arreglará el cristal y..
- Insisto - replicó Pedro con dureza
Anny lo miró.
- Siento haberte molestado- se dirigió a Paula - ¿Estás bien?
- No- replicó ella con voz temblorosa - De hecho, creo que aceptaré tu anterior invitación e iré a la fiesta contigo y con Rodrigo.
Pedro la miró furioso.
- Aún no hemos hablado de los detalles de tu viaje a Rusia ni...
- Mañana le echaré un vistazo a los papeles- declaró Paula tajante - Por favor, déjalos y vete.
Él apretó la boca. Miró a Paula y a Anny, y luego a Paula de nuevo, con expresión rabiosa, porque sabía lo que paula estaba haciendo y no tenía poder para detenerla.
- Bien- dijo con dureza dirigiéndose a la puerta - Mañana por la tarde te llamaré para comprobar que sabes lo debes hacer.
- Que detalle - murmuró ella irónica.
La puerta de la calle se cerró de un porrazo.
Anny miró a Paula
- ¿Que diablos sucede?
- Nada.
Aunque Anny conocía la historia de martin y nunca había traicionado su confianza, el efecto que Pedro estaba teniendo en ella era tan excepcional, que Paula tenía miedo de confiárselo a alguien.
Era demasiado fuerte-
De hecho, él ya estaba sacando a Martin de su cabeza.
Martin. con más de cuarenta años, pelo gris, algo calvo y poco comunicativo. Y Pedro ...treinta y siete años , guapísimo, sexy, poderoso, dinámico, inteligente, sensible, cínico, fabuloso, rico.
Como hombre , Pedro le daba mil vueltas a Martin. Y en cuanto a los sentimientos sexuales de paula hacia Martin..Bueno más bien eran platónicos, una adoración de adolescente.
Pero sabía que sus sentimientos sexuales hacia Pedro eran peligrosos.
Sólo lo había visto tres veces y ya estaba emocional, mental, sexual y espiritualmente ligada a él. Más profundamente de lo que había estado antes, y si no lo cortaba de raíz, terminaría enamorada obsesivamente de él.
El peligro acechaba.
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lunes, 25 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 3
A la mañana siguiente, Paula estaba elegantemente vestida con un traje negro de falda, abotonado hasta el cuello, y con discretos anillos de perlas en sus orejas. Como siempre, llevaba su larga melena rubia recogida en un severo moño
Ana Zolezzi vivía en una preciosa casa blanca en un elegante barrio de Londres. Un Mayordomo abrió la puerta cuando Paula llamó, y la hizo entrar a un salón decorado completamente con antigüedades francesas
Paula no había visto nunca un lujo semejante. Ella procedía de una familia modesta.
Sintiéndose ligeramente fuera de lugar, se sentó en un elegante sofá de brocado amarillo, mientras la luz del sol entraba por los fabulosos ventanales.
- Ah!- Exclamó la condesa al entrar- ¡ Señorita Chaves!
Paula levantó la cabeza para ver en carne y hueso a su heroína, y se quedó maravillada durante unos instantes, ya que era como ella había imaginado.
Alta , esbelta y elegante.. La condesa llevaba un elegante traje de falda blanco muy parecido al de Paula, abrochado hasta el cuello, con dos filas de perlas en lugar de botones, y el pelo oscuro recogido en un elegante moño..
- ¡ Es maravilloso conocerla al fin!- continúo la condesa acercándose mientras paula se levantaba, y extendiendo las manos- Estaba imaginando cual sería su aspecto, y a penas puedo creer que es exactamente como la había imaginado.
- Y usted es tan bella como en sus fotografías, condesa.
- Por favor, llámame Ana y nos tutearemos. se acercó al sofá. Le he pedido a Bowers que nos traiga el té. ¿Te habló mi hijo del viaje a San Petersburgo?
Paula en seguida se entusiasmó con el proyecto, y al instante se encontraron charlando de historias de San Petersburgo y Rusia
- Espera a ver Peterhof!-- dijo Ana mientras servía el té- Es el equivalente ruso de Versalles.
- He visto fotografías
- Como sabes, el despacho de Pedro el Grande está allí. Yo lo he visto. He estado en la misma habitación que él cuando hizo todo esos planes. Es un zar maravilloso
Charlaron sin parar, saltando de un tema a otro.
Claramente tenían mentes, personalidades e intereses parecidos.
El tiempo pasó sin que se dieran cuenta.
Ana pidió más té.
- Veo que serás la secretaria de mis sueños. Siempre he querido una secretaria que entendiera la historia rusa como tú.
-He pasado toda mi vida leyendo todos los libros que he podido sobre la historia rusa - confesó Paula con una sonrisa.
- Es normal con tu ascendencia.
- Es principalmente porque me parezco mucho al lado ruso de mi familia. Aparentemente, soy la viva imagen de mi bisabuela.
-Debió de ser muy bella.
Paula se rió, ya que no se consideraba muy bella
- Pedro también me lo comentó- continuo Ana- dijo que eras la mujer más bonita que nunca había visto. Y muy rusa.
A Paula le dio un vuelco en el corazón
- Bueno.... es muy amable.
- A el siempre le han atraído las mujeres de aspecto ruso. Una vez se enamoró de una . Curiosamente una bailarina que se llamaba Kyra. Durante un tiempo yo creí que se casarían.
- ¿Crees que a él le gusta el matrimonio?- preguntó Paula,pensando que un hombre como Pedro nunca se casaría.
- Ahora tiene treinta y siete años, y está empezando a pensar en crear una familia. Pero le resulta difícil, porque quiere que la mujer tenga sangre rusa o al menos alguna conexión con Rusia. Y eso no es fácil.
El timbre sonó en ese momento en el vestíbulo de mármol.
- ¿Quién podría ser?- Ana frunció el ceño mirando su reloj. ¡ Oh, no, lo olvidé completamente! Pedro dijo que vendría a almorzar.
Un segundo después se oyó una grave voz masculina en el vestíbulo.
Paula se dijo que debía mantener la calma . No debía enrojecer ni sonreírle como una idiota.
Pedro Alfonso no estaba interesado en ella y nunca lo estaría. Y ella tampoco estaba interesada en él. No debía interesarle o cometería el mismo error que con Martin.
Así que ignoraría su físico deslumbrante, su inteligencia, su atractivo, su poder y su origen ruso.
- ¡Ya está!- exclamó Ana - ¿ Por qué no te quedas a almorzar?
- Oh, no . No puedo.
- ¿Por qué no?. Seguro que a Pedro le encantará, y a mi también.
- Tengo una cita con el director de mi banco a las dos.- Recordó Paula aliviada.
-Vaya, es una pena.
La puerta se abrió y Pedro entró, dominando la sala con su poder y aire de autoridad.
- ¿Aún sigues aquí ?- le preguntó sonriendo a paula- Entonces imagino que has conseguido el trabajo.
- Sí, así es. - Paula se levantó , con el rostro sereno, decidida a que él no supiera lo atractivo que lo encontraba.
- Bien. Estoy deseando encontrarte a menudo de ahora en adelante.
- Muy amable- declaró Paula con frialdad.
El frunció el ceño. Se hizo el silencio.
- Bueno- dijo Ana- ¿Tomamos un poco de Champán? Para dar la bienvenida a Paula.
- De acuerdo- Pedro sonrió con dureza y giró a la puerta. Le diré a Bowers que ponga la mesa para tres.
- No, no puedo quedarme- dijo Paula - Tengo una cita.
Pedro se detuvo en la puerta , mirándola fijamente, notando su hostilidad y sin comprenderla . especialmente del apasionado beso que ella le dio el día anterior.
Entonces salió y cerró la puerta
Paula se relajó y se giró a su nueva jefa.
- ¿Cuándo saldremos para San Petersburgo?¿Y donde nos alojaremos?
- Nos iremos dentro de quince días y nos alojaremos en el hotel Europa justo en el Centro .
Se oyeron los pasos rápidos de pedro, regresando.
A Paula se le quedó la boca seca.
- ¿Es un buen hotel?
- Encantador. Lleno de Columnas y espejos........
La puerta se abrió y Pedro entró, con el rostro duro y llevando una botella y tres copas de champán.
- Pero Pedro te informará de los detalles la semana que viene ¿verdad, querido?
- Sí .- contestó el cortante, dejando los vasos en la mesa de roble y sirviendo champán en cada una.
Ana lo miró con el ceño fruncido y luego a Paula.
Pedro le dio la copa a Paula, con expresión dura.
- La semana que viene iré a tu piso a darte los detalles. Mientras tanto, necesito que rellenes un formulario para el visado.
- Por supuesto- dijo ella con frialdad.
Enderezándose, Pedro sacó el formulario de su bolsillo y se lo dio. paula se sentó para rellenarlo, maravillándose ante la emoción que sintió al ver toda la escritura en ruso, tan extraña, tan romántica y mágica.
Cuando terminó miró su reloj.
- He de darme prisa.
- Te acompañaré hasta la puerta- dijo Pedro.
Paula intentó no perder la calma. Le dio a Ana un beso de despedida, diciéndole lo mucho que deseaba empezar a trabajar con ella, y luego rígida de tensión, salió, seguida por Pedro.
Él cerró la puerta del salón y Paula aceleró el paso, corriendo a la puerta de la calle.
- ¡Un momento!- exclamó Pedro alcanzándola de dos grandes zancadas, sujetándola del brazo y girándola- ¿ Qué diablos te ocurre?¿ Por qué estas de repente tan fría .?
- No sé de que habla- declaró ella tajante.
- ¡No mientas!. Ayer me besaste apasionadamente y hoy tus ojos son como dos bloques de hielo.
- Entonces no los mire, señor Alfonso
- ¿Señor Alfonso? Creo que debemos tutearnos o empezaré a pensar que a todos los hombres que conoces los besas como hiciste conmigo.
- ¡Sabes perfectamente bien que sólo lo hice porque estaba enfadada!
- La primera vez sí.
Paula se ruborizó al recordar la pasión con la que se rindió a su beso.
- ¿Entonces que ocurre?- preguntó Pedro. ¿Por qué eres de repente tan hostil?
- No soy hostil.
- Paula, no eres la mujer que conocí ayer.
- Puedo enseñarte mi pasaporte.
- No te hagas la graciosa. Ya sabes de qué hablo.
Ella levantó la cabeza con expresión defensiva.
- Mira acabó de aceptar un trabajo con tu madre. No sería apropiado que fuera besando a su hijo cada cinco minutos.
- Deja que yo juzgue eso. Disfruté mucho ayer con tu beso, y quiero volver a disfrutar.
Nada de lo que pudiera haber dicho la habría asustado más. Eso significaba que él pensaba, seguirla , besarla, susurrarle cosas bonitas al oído...
Y eso bastaría para que ella se descontrolara de nuevo. Eso alimentaría la obsesión que podía sentir por un hombre tan fabuloso e inalcanzable como Pedro Alfonso.
- ¡ Pues no puedes!- exclamó ella abriendo la puerta con furia- Por favor, ten las manos apartadas de mí, porque no me interesa.
Girándose salió, con la cara rígida de determinación, pero se sintió sorprendida y herida cuando el no intentó seguirla.
Le tembló la mano cuando abrió su coche deportivo azul, se metió tras el volante y se marchó sin volver a mirar atrás.
La verdad era que él la atraía más que ningún hombre que hubiera conocido, incluyendo Martin.
A Martin ni siquiera lo encontró atractivo. Pero el fue un hombre atento, encantador, y tan inalcanzable, que al final terminó coladita por él.
Inalcanzable....... Ésa era clave. Ella lo idolatró, y el hecho de que nunca hicieran el amor., aumentó su obsesión.
Pero Pedro Alfonso era incluso más inalcanzable...
Alto, fuerte, inteligente, sexy, dinámico, encantador, guapísimo ..y con un romántico origen ruso, igual que ella.
Y si no se resistía, terminaría enamorándose de él, de forma obsesiva, igual que ocurrió con Martin.
Así que no debía permitirlo
No debería volver a besarlo
Nunca.
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capitulo tres!! espero que les guste!! gracias por leer!! ♥
sábado, 23 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 2
-¿Lo ve? - Paula lo empujo, con los ojos echando chispas - ¡Me gustan los hombres! ¡Pero prefiero elegirlos yo misma! - Giro y se dirigió hacia la puerta- puede quedarse con mi trabajo... !Porque no me quedare aquí ni un minuto mas!
- Espere! - Pedro cerro con fuerza la puerta cuando ella la abrió- ¿Que diablos significa todo esto? ¿Por que renuncia a su trabajo ?¿Que ocurre ?
- ¡Oh, vamos señor Alfonso! No me diga que no lo sabe. Esta mañana lo demostró claramente . Una pena que yo no reconociera el tono obsceno mas a tiempo...
- Yo nunca soy obsceno! - Declaro el con dureza - ¡Y no se de que esta hablando !
- De los rumores de que soy frigida, no me gustan los hombres, ni el sexo y me merezco el mote de Paula Chaves de Hielo Y todo porque he rechazado a todos los empleados asquerosos y estúpidos.....
- Espere un momento, es cierto que me han dicho que ha rechazado a todos los hombres del edificio ! Pero yo no sabia que la llamaban frigida ni Paula Chaves de Hielo!
- ¡Mentira!
- ¿Por que iba a mentir?
- ¡Para evitar un desagradable proceso judicial! ¿Tiene idea de lo contrario a la ley que es semejante comportamiento?
- Si esta amenazando con un pleito, me gustaria saber exactamente de que clase ¿Es realmente frigida?
Paula intento darle una bofetada pero el le sujeto la mano con facilidad , clavando sus dedos fuertes en su muñeca.
- ¡Suelteme!
- Una acusación de acoso sexual dañaría tanto a esta empresa como a mi. Quiero saber a que me enfrento exactamente si usted decide seguir adelante. ¿Realmente ha sido acosada? Y si es así ¿hasta que punto? ¿Qué ha sucedido exactamente? ¿Le han perseguido los hombres pidiendo favores sexuales ? ¿Han intentado usar la fuerza dentro de la empresa para obtener sexo? ¿ Le ha asaltado o molestado alguien?
- Nada de eso! Pero me han pedido citas continuamente, han hecho comentarios insultantes cuando los he rechazado, y ahora esta ese terrible mote, todas las risitas a mi espalda, llamandome frigida y..
- Y bueno.. ¿Es frígida?
- ¡No!- gritó Paula temblorosa, porque temía empezar a llorar, sintiendo una inmensa rabia, dolor y humillación.
- Eh vamos - dijo Pedro con suavidad al ver los esfuerzos que estaba haciendo por no llorar-. Por favor no llore
- ¡ No voy a llorar ! - Exclamó orgullosa
- De acuerdo.. - el la miró fijamente con compasión - Pero está muy alterada y esta reaccionando emocionalmente. Venga .. no permita que le afecte tanto.
Paula tenía miedo de aceptar su ternura porque le recordaba la pena que sintieron un par de personas cuatro años antes.
- Si usted es tan comprensivo y realmente no sabe nada de esto.. ¿Por que me pidió que subiera ?- Preguntó Paula apartándose de él con expresión herida y pálida
- Para ofrecerle un trabajo.
Fue tal sorpresa, que ella se quedó quieta , mirándolo fijamente.
- Realmente no esperaba semejante reacción por su parte, pero claramente en este edificio ha estado sucediendo algo que debería de saber ¿Por que no se sienta, se calma y discutimos tranquilamente lo ocurrido?- preguntó poniéndole las manos en los hombros y llevándola a la silla al otro lado de su mesa.
- ¡No soy una niña indefensa!
- No, es una mujer tempestuosa, dijo Paula pasándose una mano por sus músculos del cuello- y está terriblemente tensa
- No lo estaría usted?
- Posiblemente, pero siempre me queda la opción de dar un puñetazo al que me moleste . Pero evidentemente usted no puede hacerlo. Así que le recomiendo una copar para calmarse, ¿Qué le apetece?- preguntó acercándose a un mueble bar- ¿ Un buen trago de Coñac?
- Nunca bebo Coñac
- Pués ya es hora de que empiece - declaró sirviéndole una copa
Paula seguía temblando . Sus manos blancas de dedos largos sujetaban las solapas de la americana gris para ocultar la combinación de seda. Sabía que aún no podía abrocharse los botones. Temblaba demasiado. Así que se quedó sentada, sujetando las solapas y preguntándose para que le habría pedido el Señor Alfonso que subiera ¿ Había dicho en serio lo de ofrecerle un trabajo o sólo había sido una treta para evitar que ella presentara una demanda contra su preciosa empresa?
- ¿Y quién es exactamente el qué está detrás de este acoso sexual?- Preguntó Pedro acercándose con las bebidas.-Dígame los nombres de ....
- Más tarde - le interrumpió Paula. .- Mirándolo suspicaz.- Primero háblame del trabajo que quiere ofrecerme
- Es un puesto de Secretaria personal de una escritora..de Hecho es mi madre.
Paula lo miró incrédula . ¿Su Madre?
- Tengo entendido que usted le escribió hace un mes
- ¿Yo le escribí a su madre?- Preguntó perpleja
- Si. Ana Zolezzi. La condesa Zolezzi
De pronto todo encajó. Ana Zolezzi era su escritora favorita y lo había sido desde hace siete u ocho años. Escribía libros detallados sobre Rusia Imperial, algunos de la época de Pedro el Grande, Catalina la Grande o de los acontecimientos anteriores a la revolución , pero todos centrados profundamente en la vida, las costumbres y lenguaje rusos, y ricamente decorados con la extravagancia de la aristocracia y las familias imperiales.
Paula había leído todos sus libros , algunos incluso varias veces . Al final escribió una carta a la escritora diciéndole lo mucho que la admiraba y mencionando de pasada que en ese momento trabajaba en la Industrias Alfonso.
- Tengo aquí su carta- declaró Pedro tomando una carpeta negra de su mesa y sacando el folio.
- ¿Ana Zolezzi es su madre?
- Lleva siéndolo algún tiempo - dijo el irónico.
- ¿ Y por qué el nombre diferente? Yo creía que ella era realmente una condesa rusa y que su nombre era Valevsky,
- Si, pero es su nombre de soltera. Se casó con mi padre, un inglés. Y en cuanto al título es genuino y lo heredó de sus padres. Pero la tierra y las propiedades en Rusia ahora le pertenecen al Estado.
Paula estaba fascinada
- Estoy sorprendida de descubrir que llevo todo este tiempo trabajando con su hijo sin saberlo. Nunca se ha mencionado en la oficina ni en la Empresa.
- Bueno, yo estoy muy orgulloso de ella por supuesto , pero mi madre prefiere mantener su identidad inglesa en privado. Su imagen pública es muy fuerte. Una condesa rusa convertida en novelista , cuyos padres escaparon durante la revolución, etc, etc. Es una gran imagen que se vende bien. Y es mucho más romántico que haber nacido en Londres, y haberse casado con mi padre, un empresario. - Pedro se encogió de hombros .- Y por supuesto aunque yo haya reconstruido la empresa desde la muerte de mi padre, continúa siendo británica. Así que ella también me mantiene fuera de su imagen pública.
- Pero yo había pensado que usted aumentaría las ventas .
Pedro rió
- ¿Cómo podría yo hacerlo?
- ¡ Porque es un hombre atractivo y triunfador! . Declaró Paula sin pensarlo .
Los ojos de Pedro brillaron y esbozó una sonrisa encantadora.
- Bueno, muchas gracias
Paula se ruborizó.
- Y bueno ¿En que consistiría el trabajo con su madre?
- En responder el teléfono, escribir a máquina, ayudar con la investigación. Lo normal en una secretaria. Pero hay algo más.... tendría que ir a Rusia con mi madre. A San Petersburgo.
Paula se quedó maravillada. Sus ojos verdes brillaron como esmeraldas en su rostro claro. Estaba preciosa, muy rusa y femenina con expresión romántica. Los ojos brillando alegres, los labios rojos sonrientes, el pelo largo rubio cayendo por su espalda
Pedro se quedó mirandola fijamente, sonriendo también.
Paula volvió a Ruborizarse.
- No sé que decir, he deseado ir a San Petersburgo desde que nací. Para mí es el lugar más mágico del mundo.
- Entonces ¿Acepta el trabajo?
- ¡ Oh, Claro!
- Bien- Pedro sonrió despacio- porque parece la persona perfecta. Y estoy seguro de que se llevará de mil maravillas con mi madre. He estado haciendo averiguaciones sobre usted. Espero que lo comprenda . Es una precaución elemental.
- Averiguaciones sobre mi?
- Sí.- Pedro volvió a tomar la carpeta negra y empezó a decirle una variedad de cosas sobre su fam - Su abuela era Anastasia Schultz, nacida el 7 de abril de 1913 en San Petersburgo. Era la hija ilegítima de María Schultz, una bailarina del Kirov con su amante, el príncipe Sergei Kallensikov
Paula estaba boquiabierta
- ¿Cómo ha conseguido toda esa información ? ¡ Dios mío , yo no le he dicho a nadie de esta oficina que mi abuela era ilegítima! Y menos una hija ilegítima de una bailarina y un príncipe Ruso!
- Hice que investigarán el pueblo de Kent, donde usted nació- declaró Pedro con Frialdad
- ¿Cómo se atreve?- gritó Paula poniéndose de pie, con los ojos echando chispas - ¿Cómo se atreve a investigarme así , a volver a mi pueblo natal, hurgar en mi pasado, haciéndome ...?
- Un momento- Pedro se puso de pie. - Tenía que hacerlo si es que iba a contratarla.
- ¡No tenía derecho a ir a mi pueblo! ¿Qué más averiguó sobre mi? Vamos dígamelo! Todos hablaron por los codos verdad?Todos en ese estúpido pueblo! Le hablaron de Martin ¿Verdad? - Paula intentó tomar la carpeta negra - ¡Déjeme verlo! Déjeme ver que mentiras han..
- ¿Quién diablos es Martin?- Preguntó Pedro furioso poniendo con fuerza una mano sobre la carpeta. - ¿ Y quien diablos se cree usted que es hablándome así?
El corazón de Paula estaba latiendo salvaje de rabia y miedo. La idea de que él supiera algo de Martin, sobre el modo en que ella se enamoró de él , se humilló delante de todo el pueblo, Bueno era una pesadilla incluso pensarlo
- ¡Respóndame!- Exigió Pedro.- ¿Quién es Martin?
Paula apartó la mirada, jadeante
- No importa
Estaba claro que el no lo sabia y obviamente era mejor que Paula dejara el tema para que no intentara averiguarlo.
- Obviamente a usted le importa mucho ¿quién es? ¿Qué ha hecho para que usted reaccione así?
- Nada- le interrumpió Paula- De todos modos necesito saber bien los detalles de ese trabajo con su madre ¿Cuándo iré a San Petersburgo?
Pedro la observó con ojos astutos, notando su deliberado cambio de tema , y el modo en que ella se esforzaba por estar calmada.
- Írá a San Petersburgo dentro de dos semana. Pero primero tendrá que conocer a mi madre para que le haga una entrevista ¿ Le parece bien mañana a las 11 de la mañana ?
- Perfecto
- Muy bien, vaya a esta dirección - le dio una tarjeta- a las once en punto
-Gracias- Paula se la metió en el bolsillo de su americana- Allí estaré. Pero debo insistir en que renuncio a este trabajo, consiga o no el trabajo con su madre.
El asintió muy serio.
- Acepto su decisión. Considérese libre de marcharse. Pero antes de hacerlo, quiero los nombres de los implicados . Dígame exactamente que ha pasado y quien es directamente el responsable.
Paula lo hizo con claridad y precisión.
- ¿Quiere presentar una denuncia?- le preguntó Pedro cuando terminó- Obviamente tiene el derecho. El único problema es .. ¿Cuántos hombres testificarían a su favor?
- Imagino que ninguno.
- Porque ha herido sus egos - declaró Pedro mirándola fijamente- una pena que no estuvieran aquí para presenciar su emocionante exhibición de mujer apasionada.
- Estaba furiosa- Se defendió Paula avergonzada- No sabía que estaba
- Oh, por favor- le interrumpió Pedro- No se disculpe. Ha sido una escena sacada de una de mis favoritas fantasías de oficina.
- ¡Oh!
Paula se puso como un tomate y apartó la mirada, incapaz de mirarlo a los ojos , jugueteando con las solapas aun abiertas de la americana, sintiendo los ojos de él en su escote.
- Ojalá pudiera quedarme más tiempo para hablar de ello, pero me temo que tengo una reunión dentro de ...- miró su reloj- siete minutos.
Paula reconocía un despido cuando lo oía.
- Sí, por supuesto- Se levantó y se acercó a la puerta.
Él la siguió
- Dígale a Suarez que suba ahora mismo- volvió a mirar su reloj de oro- tengo el tiempo justo para ejecutarlo antes de la reunión
- ¿Ejecutarlo?
- Claro, No pensará que voy a permitir que se quede después de esto ¿Verdad? Está despedido
Ella lo miró con adoración y el sonrió
- Y otra cosa- dijo mirando sus pechos y bajando el tono de voz que se cargó de sexualidad- será mejor abrochar esto antes de que salga frente a los lobos.
Todo el cuerpo de Paula se estremeció de placer cuando él, despacio, empezó a abrocharle la americana, bajando la mirada de sus pechos al escote, luego a sus labios rojos y de nuevo a los pechos, mientras ella estaba quieta , con el corazón acelerado, sintiendo sus pezones endurecerse.
- Hasta pronto- murmuró Pedro inclinando la cabeza para darle una beso fugaz en los labios
- Solo devuelvo el cumplido- añadió bajando una mano a su cuello desnudo, provocando escalofríos de placer en Paula, antes de inclinarse de nuevo y besarla de forma apasionada.
Ella sucumbió sin querer hacerlo, casi como si estuviera hipnotizada y le echo los brazos al cuello.
El caliente ataque de su boca dejó a Paula mareada, y se quedó agarrada a él, respirando con dificultad , mientras las manos de él acariciaban su cuerpo.
De repente, sonó el teléfono.
- ¡Maldición!. - murmuró apartando la cabeza
Paula se balanceó cuando el la soltó, y tras encontrar el pomo, abrió la puerta y salió atontada , sintiendo aun su tacto, sus labio temblando de emoción, romance , magia
Y el también era medio ruso como ella.
Lo supo en cuanto lo vio. El era todo lo que Paula siempre había deseado en un hombre, todo con lo que había soñado, todo con lo que...
¡Tonterías! Debía dejar de fantasear con un hombre al que apenas conocía.
Se había dejado llevar porque el había mostrado cierto interés y la había besado. Era un hombre atractivo y deseable, y ella se habia dejado llevar en una estupida fantasía.
Pero eso no significaba nada, y era posible que no volviera a verlo, aunque trabajara con su madre
¡Y Ella no volvería a meterse en el mismo lío que con Martin, nada de eso!
Con decisión Paula entró al ascensor y volvió a su despacho.
Para ella no habría más fantasías, ni más amores obsesivos sin base, ni mas amor.
Punto.
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Capitulo dos! espero que les guste!! Gracias por leer! ♥
viernes, 22 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 1
El rótulo de oro brillaba en el marmol Gris de industrias Alfonso. Paula cruza la bulliciosa calle de Lóndres, con la luz del sol Matinal dándole en los ojos y sonrío con educación al joven que le abrió la puerta.
El le dirigió una sonrisa bastante desagradable
Paula se encogió de hombros y entró en el lujoso vestíbulo. Cruzó hasta los ascensores y cuando se abrieron las puertas , salieron dos hombres trajeados, la vieron y sonrieron, murmurando entre ellos. Paula los ignoró.
Parecía que todos los hombres que trabajaban en industrias Alfonso estaban volviéndose cada vez más machistas, groseros y descarados.
Con sus impresionantes rasgos rusos, pelo Rubio, ojos verdes con forma almendrada y altos pómulos, Paula siempre habia atraído a los hombres. Sus labios rojos y gruesos también llamaban la atención, ya que indicaban una naturaleza apasionada en su cuerpo alto y esbelto, y su elegancia innata que era casi de bailarina.
Su madre siempre le había dicho que lo había heredado de su bisabuela, que fue bailarina en San Petersburgo antes de la Revolución
Pero su físico se estaba convirtiendo en un fastidio. Paula intentaba disimularlo llevando trajes austeros , recogiéndose el pelo en un moño severo, y sin maquillaje en el trabajo.
Pero su táctica no parecía funcionar, porque los hombres seguían mirándola y susurrando siempre que ella pasaba a su lado.
Intentando olvidarlo, Paula entró en el ascensor.
Entonces se sobresaltó al ver a Pedro Alfonso corriendo hacia ella, ese hombre legendario al que nunca había visto en persona.
Era guapísimo, y estaba igual que en las fotos de las revistas, con sus duros ojos almendrados y fuerte estructura ósea. Casi podría haber sido Ruso con ese atractivo poderoso y rígido.
Lo miró con admiración. Era altísimo, con pelo castaño y cuerpo fuerte que se movía como el de un atleta bajo el traje negro.
- Gracias - dijo entrando en el ascensor como si fuera suyo
Y en verdad lo era. Era el dueño del edificio y del negocio.
- ¿Al piso de la presidencia?- preguntó Paula
- Sí, por favor- la miró con una sonrisa educada y entonces se fijo más detenidamente en su cuerpo bello y elegante- ¿Trabaja usted aquí? ¿para mi?
Paula se rió y le dio el botón de la planta sexta y luego a la presidencia
- Sí. Llevo aquí unos seis meses.
- ¿En la planta sexta ? Es el departamento de Suarez, verdad?
- Yo soy su secretaria .
Sus ojos inflexibles brillaron como fuego mientras me miraban con los labios separados, y expresión maravillada y perpleja.
- Dios mío.... Es Paula Chaves!
Ella se quedó sorprendida ¿ Cómo sabía su nombre?
- Es todo un placer conocerla al fín - Declaró Pedro Alfonso con un brillo de interés sexual y voz profunda y sexy - No creería lo mucho que he oído hablar de usted.
Las puertas del ascensor se abrieron en la planta sexta, pero Paula no pudo moverse porque aún estaba clavada en el suelo por la sorpresa ¿El presidente había oído hablar tanto de ella que era un placer conocerla al fín?
- Estoy seguro que nos volveremos a ver, Señorita Chaves - dijo suavemente.- pero mientras tanto creo que esta es su planta.
- Sí- declaro ella con mirada casi hipnótica- Muchas gracias . Que tenga un buen día.
Paula salió con su elegante traje de falda gris. Pedro Alfonso la miro con sus ojos brillantes y sonrisa burlona mientras se cerraban las puertas del ascensor.
Paula cruzó el amplio espacio abierto hacia su despacho .
Como siempre todos los hombres la miraron al pasar, y uno o dos soltaron una risita disimulada.
Ella como siempre los ignoró con expresión glacial.
Al llegar al despacho entró y se preguntó que le había sucedido al ver a Pedro Alfonso. Entonces sonrió con admiración al recordar el aspecto dramático, la fuerza de su estructura ósea bajo la piel bronceada, y el brillo inflexible de sus ojos almendrados.
Con una sonrisa embobada, Paula volvió a pensar que casi podría ser Ruso, y luego se enfadó consigo misma.
Permitirse una fantasía romántica era peligroso. Y más aún con un hombre al que no conocía ¿Cuando Aprendería?
Decidida a no fantasear sobre el estupendo señor Alfonso, empezó a trabajar. Dejó el bolso en la mesa, encendió el ordenador, comprobó el contestador, llenó la cafetera y luego echó agua en las macetas que llenaban el alféizar de las ventanas antes de ocuparse del correo matinal.
- Buenos días señorita Chaves- Dijo Suarez entrando justo cuando ella terminó de abrir la última carta .
- Buenos Días
Paula apenas sonrío, puesto que no le tenía mucho aprecio a Ricardo Suarez .
Era un hombre astuto y lascivo de unos cincuenta años. Tenía calva, barriga y no dejaba de fumar puros apestosos.Si Paula no hubiese perdido su anterior trabajo hace seis meses , se habría marchado sin pensárselo dos veces . Pero aquello le hizo perder temporalmente su seguridad, y aún no estaba preparada para dejar el empleo.
- Traígame el correo.
Paula lo hizo, notando sus desagradables ojos oscuros mirando su cuerpo de arriba a abajo mientras ella se sentaba de enfrente para que le dictara . Trabajaron bien veinte minutos pero el lo estropeó.
- Me encantaría saber como está con el pelo suelto - declaró Suarez con una sonrisa Zalamera - especialmente si lo hace de un modo sexy y ....
Ella lo miró con frialdad.
- Ese tipo de comentarios no me parece apropiado en una oficina. Tendré que preguntar en el Departamento de Personal para ver si ha infrigido mis derechos.
Ricardo Suarez se puso rojo.
- Solo estaba intentando ser agradable. Que un hombre coquetee con usted no es precisamente un insulto
Paula apretó la boca. Él se había comportado de ese modo desde que ella llegó. al Igual que había ocurrido con los demás hombres en el trabajo que continuamente la invitaban a salir, y no dejaban de insinuarse.
A ella no le habría importado si aceptaran un no como respuesta y la dejaran en paz. Pero no era asi. No dejaban de acosarla.
- La carta Señor- le recordó Paula , golpeando el cuaderno con el bolígrafo.
- ¡Al diablo con la carta!
- Muy profesional- comentó Paula con ironía
- Un hombre no puede ser profesional continuamente. ¿Qué le ocurre? ¿ No tiene sangre rusa? ¿ No se supone que es apasionada bajo ese exterior frío?
- Si no deja de hacer comentarios personales no tendré más remedio que tratar este asunto de modo oficial.
Los ojos de Suarez echaron chispas.
- Me enfurece tanto que no sé si pegarle o besarla !
- Yo sé exactamente se que me gustaría hacerle a usted, y le aseguro que lo haré si no deja de hablarme así inmediatamente. Una buena bofetada en la cara seguida de un largo proceso judicial por acoso sexual. A menos, por supuesto, que prefiera disculparse y volver a un comportamiento más profesional.
- ¡ Estoy empezando a pensar que tienen razón sobre usted!- declaró Suarez de repente- No le gustan los hombre ¿Verdad?
Paula lo miró perpleja
- Es eso verdad? Ha rechazado a todos los hombres de esta empresa por la simple razón que es frígida
Ella estaba atónita
- Todos hemos intentado seducirla , como bien sabe, y pensamos, que uno de nosotros, al menos uno, sería su tipo. Pero no tiene un tipo de hombre verdad? Es una mujer fría, frígida, sin tiempo para nada excepto para su patético trabajo, que es poco consuelo en las noches frías y solitarias ¿Verdad? ¿Pero que otra cosa puede hacer?, no le gustan los hombres, no le gusta el sexo, no le gusta...
Paula se puso de pie..
- ¡ Discúlpese o lo denunciaré!
- Adelante, denúnciame, ¡todos los hombres del edificio lo saben ya !- se río de forma desagradable- ¡ La llaman Paula Chaves de Hielo !
De pronto todo encajo, las miradas furtivas, las risas burlonas, los susurros....
Oh, y también el modo en que la había mirado Pedro Alfonso con sonrisa burlona, como si hubiera conocido a la famosa frígida de la planta sexta.
Paula Chaves de Hielo.
¡ No, No, No !
- Todos han hecho apuestas - Continúo Suarez- ¿ Quién sería el tipo que consiguiera un beso? Las apuestas son de un millón a uno, porque cualquiera que......
El teléfono sonó en ese momento.
El respondió.
- Suarez al habla ¡ Dígame !
Paula estaba horrorizada, clavada en el suelo, temblando de rabia y humillación con tanta fuerza que no sabía si gritar o llorar.
- Sí, Señor- estaba diciendo Suarez.- Ahora mismo- Colgó- Dios mío.... ¡ Era el presidente ! ¡ El mismo Pedro Alfonso ! Quiere que suba a su despacho ahora mismo.
Fue la última gota para Paula. Algo en ella explotó
- ¿ En serio?- preguntó entre dientes.
Girando salió furiosa del despacho. Así que Pedro alfonso también había decidido entrar en el juego ¿no? ¿Quería que subiera para intentar seducirla y comprobar si lo rumores eran ciertos?
Al salir miró con frialdad y dureza a todos los hombres que sonreían al verla pasar. Ya había tenido bastante. ¡Dejaría ese trabajo sin dudarlo !
Pero al llamar el ascensor, decidió que armaría el mayor escándalo que Pedro Alfonso nunca hubiera visto. Le enseñaría una lección que nunca olvidaría .
Sabía que estaba exagerando y estaba descontrolada , pero no podía hacer nada por evitarlo.
Todo le resultaba demasiado familiar. La sensación de humillación y rabia . Estaba rodeada de cientos de personas que habían estado riéndose a sus espaldas, hablando de ella, haciendo apuestas, insultándola ,
Le recordaba a Martin.
Ese era el problema, le recordaba tanto lo que sucedió con Martin que estaba totalmente fuera de control.
Salió del ascensor al lujoso pasillo.
¿Así que frígida? Bueno eso era mejor que la última vez. Al menos no era una loca y estúpida que estaba obsesionada con Martin..
- Buenos Días - la secretaria sonrío educada mientras Paula caminaba con decisión hacia ella.- Debe ser la señorita...
- ¡Paula Chaves de Hielo!
La secretaria la miró perpleja mientras Paula se dirigía a la puerta del despacho.
- ¿ La señorita de Hielo?
- ¿ Está el dentro ?- preguntó Paula sin detenerse
- Sí, pero .....
Paula caminó más de prisa y abrió la puerta
- No se preocupe, estoy segura que me está esperando.
Pedro Alfonso estaba sentado en un sillón de cuero trás una mesa ovalada, con una vista panorámica de Londrés en las cristaleras a su espalda.
- Buenos días, Señor Alfonso.- Dijo Paula rabiosa
- Señorita Chaves...- Pedro se levantó
- ¿No se confundé? ¡Pensé que mi nombre era la señorita de hielo!
- Sea cual sea su nombre, ya le dije que volveríamos a vernos - dijo el acercándose.
- No he podido detenerla, señor- Se disculpó la secretaria
- No pasa nada, Mayte. Puede irse. Yo me ocuparé de la señorita Chaves.
- Oh, ¿ usted se ocupará de mi señor ?- preguntó Paula mientras se cerraba la puerta y se quedaba a solas con él- Usted se ocupará de mi ¿Verdad?- Se llevó las manos al moño y se quitó las horquillas que tiró al suelo.
Sus pelos rubios cayeron hasta su cintura, y sus ojos verdes echaron fuego
- Yo...- Pedro la miró confundida
- ¡Quizás yo me ocupe de usted! ¡ Quizás sea eso precisamente lo que necesite !
- Señorita Chaves, realmente....
- ¿Qué tal esto?
Paula se desabrochó la americana gris demasiado furiosa para pensar lo que hacía y el aguantó la respiración al ver la combinación color crema , con los generosos pechos subiendo y bajando bajo la seda y el encaje
- ¡Y esto!
Paula le echo los brazos al cuello y bajó su cabeza para besarlo con furia en los labios.
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Bueno... este es el primer capitulo!
espero que les cope!
Gracias por leer!! ♥
jueves, 21 de noviembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN"
Pedro creía tener la solución...pero Paula no quería un poco de Pedro.. quería mucho...quería tener su cuerpo y su corazón!
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Esta es una nueva Mini nove! espero que les guste!!
Gracias por leer! ♥
"AMOR DE ENCARGO" CAPITULO 20
Paula sintió que el corazón le bailaba de alegría en el pecho al recibir aquel beso del hombre al que amaba. Un beso que no había esperado volver a recibir nunca.
—¡Eso es! —exclamó de repente Facundo, en aquel preciso momento—. Ahora lo recuerdo —cuando todo el mundo se volvió para mirarlo, explicó—: La noche que nos comprometimos, cuando me desperté, los vi a los dos juntos, pero estaba mareado por la jaqueca y no entendí nada. A la mañana siguiente sabía que había presenciado algo importante, pero no podía recordar qué era. Es ahora mismo cuando lo he recordado…
—Ojalá lo hubieras recordado antes —gruñó Pedro—. Nos habrías ahorrado un montón de molestias. Y ahora, venga, sé un buen chico y comprométete otra vez.
—Ya lo hecho —respondió orgulloso, mirando a Penny.
—Estupendo —Pedro se volvió hacia Paula—. De esta forma sólo quedamos tú y yo. Tengo algo que decirte, y escúchame bien, porque puede que no te lo repita otra vez. Estuve cerca de perderte porque no supe cómo decirte lo mucho que te amaba y necesitaba. No me puedo imaginar el resto de mi vida sin ti. Pero, gracias a Dios, eso no va a suceder. Nos hemos vuelto a encontrar a tiempo.
Aquella era la declaración de amor que Paula tanto había ansiado escuchar, pero aun así, aquel aire de seguridad en sí mismo la contrariaba un tanto.
—Una aventura; creo que ésa fue la palabra que utilizaste —lo desafió.
—Ni en un millón de años —declaró enfático —tendré una simple aventura contigo. Nos casaremos. De otra manera podrías intentar casarte con otro hombre, y yo no podría soportar volver a pasar por esto otra vez.
—Pero una aventura era lo que tú querías —replicó Paula con igual énfasis—. Y una aventura es lo que yo te estoy ofreciendo ahora.
—Bueno, vámonos ya —exclamó Vicente, interrumpiéndolos—. Tenemos toda esa comida en casa, esperándonos. Celebraremos una fiesta.
—Pero sin nosotros —dijo Pedro, mirando a Paula —. Celebraremos una fiesta particular, nosotros solos —la tomó de la mano—. Ven conmigo.
Y la sacó de la sala mientras hablaba, secundado por la aprobación de los presentes.
Antes de que pudiera tomar conciencia de ello, Paula se encontró sentada en su coche mientras Pedro arrancaba a toda velocidad. Cuando llegaron a su casa, la hizo subir a toda prisa las escaleras sin soltarle la mano. En el momento en que cerró la puerta del dormitorio a su espalda, Paula le preguntó:
—¿Puedo hablar ya?
—No mientras sigas llevando su vestido de boda —y empezó a desabrocharle los botones de perlas del frente.
—Cuidado, que me lo vas a romper.
—¿Y qué? Nunca volverás a ponértelo otra vez —le hizo saltar los botones, y finalmente el vestido cayó al suelo hecho jirones—. Así está mejor.
—¿Qué crees que estás haciendo?
—Lo que he ansiado hacer durante semanas —respondió, terminando de desnudarla. Luego se desvistió a su vez, y la estrechó contra su pecho desnudo. Por último, se apoderó de sus labios en un beso apasionado, fiero, urgente—. Noche tras noche he soñado con hacer esto —le decía entre besos—, volviéndome loco, mientras tú…
Sus labios la acallaron antes de que pudiera decir algo, pero Paula respondió sin palabras mientras se abrazaban con fuerza, unidos tanto por la pasión como por el inmenso alivio que sentían. Se habían asomado al borde del abismo de una vida sin el otro, y habían retrocedido a tiempo, aterrados. A menudo se había preguntado Paula cómo sería su primer acto de amor. Ya sabía que no necesitaba haberse preocupado tanto. Lo que estaba sucediendo en aquellos instantes era puro amor, algo que ni siquiera se había atrevido a soñar.
Pedro la besaba y acariciaba como si fuera un tesoro que hubiera creído perder para siempre.
Cuando finalmente se fundieron en cuerpo y alma, Pedro le preguntó en un susurro:
—¿Eres feliz, amor mío?
—Completamente —murmuró contra sus labios—. Completamente.
Sus palabras, o quizá algo que había escuchado en su tono, fue todo lo que había estado esperando. Se hundió más profundamente en ella, pero con una ternura que la dejó sin aliento.
Después permanecieron abrazados estrechamente, saciados de amor. Aquélla era la seguridad con la que tanto había soñado Paula, pensando sin embargo que Pedro jamás podría proporcionársela. Si hubiera sabido entonces lo que ya sabía, habría descubierto que la seguridad anidaba realmente en los brazos de un hombre que la amara con pasión y no temiera más que perderla. El resto no importaba.
Dormitaron durante un rato, y cuando se despertaron, Pedro le preguntó:
—¿Te oí realmente decirle a Facundo que tú tampoco querías seguir adelante con los planes de boda, o fueron imaginaciones mías?
—No, le dije eso mismo. Tomé la decisión en el coche. Tenías razón: soy más fuerte de lo que creía. Y también voy a dejar la empresa. Ahora tengo que descubrir qué rumbo va a tomar mi vida.
—Se dirige hacia el altar, conmigo.
—Ya te dije que no me casaría contigo. ¿Es que no me estabas escuchando?
—Nunca escucho absurdos. Te amo. ¿Qué te parece dentro de un mes y medio?
—Yo también te amo. ¿Pero eres consciente del comportamiento tan ofensivo que has tenido conmigo? Manejando a la gente como muñecos, enviando a Facundo y a Penny de aquí para allá…
—¿Y acaso no te alegras de que lo hiciera? Ellos también se han alegrado.
—Si te imaginas… —susurró mientras deslizaba una mano por su pecho, por su vientre plano, y más abajo, donde podía ya sentir la creciente fuerza de su deseo—… voy a casarme con un hombre cuya idea de una conversación educada es darme órdenes…
—¿Órdenes? ¿Yo? Si soy el colmo de la dulzura… —Pedro perdió de pronto el aliento, intentando controlarse. Tenía algo que decirle antes de que Paula terminara volviéndolo loco de necesidad, pero fue ella la que habló primero:
—¿Quién me dijo aquello de que nunca se prestaría a sentimentalismos estúpidos?
—No importa lo que te dije entonces —gruñó—. Escucha lo que te estoy diciendo ahora.
—¿Y quién me dijo también que yo era lo suficientemente fuerte para seguir sola, porque no necesitaba a nadie, incluido a Pedro Alfonso??
—Fui un estúpido, Paula. Sabes que estoy loco por ti, ¿no?
—En parte —se burló—. Ahora sé que puedo sobrevivir sola, y todo gracias a ti.
—Métete esto en la cabeza de una vez por todas —le dijo Pedro—. Vamos a casarnos. No en el registro civil, sino en una iglesia. Llevarás un vestido de blanco satén y estarás esplendorosa. Yo llevaré un traje de mañana y pareceré tímido y ridículo, como corresponde a un novio. Pero no importará porque nadie me estará mirando a mí. Estarán pensando en lo guapa que estás, y en lo afortunado que yo soy. Gonzalo será mi padrino, y adoptará la sabia y divertida expresión de un hombre que ya ha pasado por esa tesitura. Será una boda absolutamente maravillosa. Y después…
—¿Después? —inquirió Paula, conmovida.
—Después nunca dejaré que te apartes de mi lado —su voz era ronca—. Así que una vez aclarado esto…
—¿Lo hemos aclarado? —preguntó, maliciosa.
—Sí… ¿y sabes lo que me estás haciendo?
—Sé exactamente lo que te estoy haciendo.
—Es muy peligroso, a no ser que vayas en serio.
—Pues claro que voy en serio —repuso Paula con tono alegre—. Con todo mi corazón.
Pedro perdió finalmente el control y la estrechó entre sus brazos.
—En ese caso…
...........
Se levantaron de la cama ya muy avanzada la tarde, cuando el sol estaba bajo en el cielo.
—Tengo hambre —murmuró Paula.
—Entonces te prepararé un festín. Pero primero quiero enseñarte algo.
La envolvió en una bata suya y la llevó a los jardines, al claro entre los árboles que ella había descubierto el día de la boda de Carolina. El terreno ya había sido completamente despejado de maleza, y más plantas de edificios habían sido marcadas, pero los trabajos parecían haberse detenido.
—No podían seguir adelante sin tu intervención —le explicó Pedro, sentándose en un tronco de árbol y sentándola a ella en su regazo—. Necesito tus ideas antes de empezar a edificar.
—¿Mis ideas acerca de qué?
—Oh, ¿es que no te lo dije? Va a ser un hogar de acogida de animales.
—¿Un qué? ¡Pedro!
—Es tu regalo de boda. Y, de la arrogante manera que es habitual en mí, comencé las obras antes de que consintieras en casarte conmigo.
—Un hogar para animales abandonados —pronunció Paula sin aliento.
—Bueno, pensé que te gustaría tener uno. Todavía te necesitaré en la empresa, al menos por una temporada, pero poco a poco irás pasando menos tiempo en la empresa y dedicándolo a este lugar. Incluso cuando dejes tu empleo seguirás recibiendo los réditos de tus acciones, y podrás invertirlos en pagar a los trabajadores que necesites contratar aquí. He pensado que podrías empezar con una persona, pero después…
—Hey, espera —protestó ella—. Lo tienes todo decidido, ¿verdad? ¿Es que yo no tengo nada que decir?
—¿He hecho algo mal? De acuerdo, dime cómo te habría gustado organizarlo…
—Bueno, de hecho, me gustaría hacer exactamente lo que tú me has descrito. Pero Pedro, si hay algo que me molesta especialmente es la manera que tienes de leerme el pensamiento y anticiparte a mis deseos.
—Lo siento —repuso Pedro, riendo.
—Bueno, ¿y qué más voy a querer hacer? —le preguntó Paula—. Dímelo ahora, y me ahorraré el trabajo de pensarlo yo misma.
—Bueno, algo me dice que ampliarás este hogar hasta que tengamos que mudarnos de casa y así tengas más espacio para tus…
—Residentes.
—Eso, residentes. Y no tendrás que preocuparte por la manera de conseguirlos. Hay otro hogar de acogida de animales en la localidad que tiene un problema de exceso de población, y sus autoridades estarán más que dispuestas a cedértelos. Cuando hayas aprobado los planos, los obreros comenzarán con los cimientos, y luego…
Pero Paula lo acalló con un beso. Pedro era la primera persona que había descubierto y reconocido su vocación, e intentó expresarle sin palabras su apasionada gratitud.
—Así que éste era el gran secreto que me tenías guardado.
—Quería disfrutar sorprendiéndote, y estuviste a punto de estropearlo todo cuando lo descubriste. A propósito, te he dicho que será tu regalo de boda y…
—Me casaré contigo; me casaré contigo —se apresuró a asegurarle.
—Lo suponía —sonrió Pedro—. Pero, de hecho, tengo otro regalo para ti. Y lo tienes aquí mismo, porque ha venido a visitarnos…
Paula dio un grito de alegría al descubrir al inconfundible gatito negro con las patas blancas, caminando hacia ella por el césped.
—¿Es el mismo, verdad? —inquirió mientras lo acariciaba.
—Por supuesto. Fui a visitar a aquella familia y les dije que quería al pequeño Pedro tan pronto como fuera lo suficientemente mayor para dejar a su madre.
—Oh, todo es tan perfecto… Y pensar que empezaste a preparar todo esto mientras yo creía que me odiabas…
—Nunca te odié. No me gustaba que me hubieras sacado aquella información para Facundo, pero cuando me dijiste que lo que pretendías con ello era darme una lección, supongo que siempre te creí. Sin embargo mi orgullo seguía resentido, y no podía pensar nada a derechas —se interrumpió por un instante—. Sufría mucho, y eso demostraba que mis sentimientos por ti eran más profundos de lo que había pensado. Así que lo hice todo mal. Intenté separarte de Pieres por la fuerza, en lugar de ir a buscarte y confesarte mi amor, que era lo que debería haber hecho. Cuando mi torpeza provocó que fijaras la fecha de la boda, creí volverme loco. Empecé a preparar este lugar como una forma de convencerme de que todo se arreglaría al final. Afortunadamente Vicente acudió en mi rescate, y organizamos el escenario idóneo para que Pieres y Penny profundizaran su relación.
—Pero, querido, supón que Facundo no se hubiera echado atrás. ¿También tenías un plan para esa contingencia? ¿O simplemente te habrías quedado quieto, viendo cómo me casaba con otro hombre?
Pedro esbozó su sonrisa más maliciosa, dejó a su homónimo en el suelo y atrajo a Paula hacia sí, murmurando:
—Amor mío… ¿tú qué crees?
FIN♥
Hola!! bueno... espero que les haya gustado esta mini novela!!
Gracias por leer y comentar siempre!! son unos genios todos... ojalá les guste también la próxima mini nove que se llama "una loca atracción" que seguramente les subiré una pequeña introducción hoy...
así que nada más que decir que GRACIAS! ♥ =)
miércoles, 20 de noviembre de 2013
"AMOR DE ENCARGO" CAPITULO 19
Pedro había querido separarla de Facundo por sus propias e inescrupulosas razones, y cegada por eso, había pasado por alto aquella simple verdad. Pedro siempre la había comprendido mejor que nadie.
No podía casarse con Facundo. Lo apreciaba demasiado para hacerle eso. Debía romper su compromiso, y luego decirle a Vicente que se retiraba de la empresa. Si él le pedía las acciones que antaño le había dado, se las devolvería con mucho gusto, y de alguna forma le haría comprender que había llegado la hora de que reclamara para sí una vida propia. Y en cuanto a qué vida pudiera ser la que llevara, era demasiado pronto para decirlo. Aunque sabía que los animales abandonados encajarían en ella de una u otra manera. ¿Y Pedro? Sencillamente ignoraba lo que sucedería entre ellos, pero se enfrentaría a él como la mujer libre que era: libre y fuerte, como él mismo le había demostrado que podía ser. Todos aquellos pensamientos fulguraron en su mente con la rapidez del rayo. Y tomó la decisión antes de que los demás pudieran preguntarle por su aspecto abstraído y concentrado.
—Vicente, ¿llevas el móvil contigo? —le preguntó sin aliento.
—Por supuesto que no. ¿Cómo iba a llevarlo a una boda?
—¡Pare el coche! —le gritó al chófer.
Salió apresurada y corrió a la cabina telefónica más cercana. Debía localizar a Facundo antes de que abandonara su casa. Pero fue su madre la que descolgó, cuando ya estaba preparada para salir.
—Hace una hora que ha salido Facundo —le explicó—. Me dijo que nos veríamos allí.
Paula volvió apresurada al coche.
—Todavía no puedo decirles nada —se disculpó—. Es sólo que… lo siento, no puedo decirles nada.
Pensó que Facundo tenía derecho a saberlo primero, antes que nadie. ¡Pero ojalá no hubiera sido en el registro civil! Absorta como estaba en sus pensamientos, no fue consciente de la mirada de complicidad que Vicente y Carolina intercambiaron, ni de la manera en que cruzaron los dedos. Cuando llegaron a la oficina, a Paula le latía el corazón aceleradamente. La siguiente media hora iba a ser muy difícil, pero ya no se echaría atrás. Aunque sólo fuera por no perjudicar al pobre Facundo.
Algunos familiares de facundo ya habían llegado, y su madre no tardó en aparecer, con aspecto nervioso.
—Creí que iría en el coche, conmigo —le explicó—. Pero de repente me dijo que tenía algo importante que hacer primero. Oh, querida, espero que esté aquí pronto…
Se produjo una pequeña conmoción cuando de repente se abrió la puerta, pero fue Pedro quien entró. Su expresión era tensa y reservada, y por un momento Paula pensó que se dirigiría hacia ella para ayudarla; al ver que no lo hacía, sino que se mantenía distante, comprendió que no intentaría impedir su matrimonio. De pronto recordó algo. El propio Pedro le había dicho que era lo suficientemente fuerte como para hacerlo sin su ayuda, y ella le demostraría que había tenido razón, por mucho que le doliera.
Pero pasó la hora de la boda, y Facundo seguía sin llegar. Paula estaba asombrada, ya que sabía que era puntual como un reloj. En un determinado momento se levantó un rumor entre la pequeña multitud reunida. Volviéndose, Paula vio a Facundo en el umbral, pero no como había esperado verlo. No iba vestido para la ceremonia, y tampoco estaba solo.
Penny se hallaba a su lado, tomándolo de la mano. Pálidos y tensos, la novia y el novio se miraron fijamente. Fue él quien habló primero.
—Lo siento, Paula —le dijo—. No puedo casarme contigo. Estoy enamorado de Penny.
Aquellas palabras parecieron quedar suspendidas en el aire, flotando en el silencio que siguió. Paula seguía mirándolo con fijeza, inconsciente de la mirada de triunfo que intercambiaron Pedro y Vicente.
—Paula —le suplicó Facundo—. Por favor, di algo.
De pronto, y para su sorpresa, Paula se lanzó a abrazarlo ebria de alegría, inmensamente aliviada.
—Estoy tan contenta… —sollozó—. Oh, facundo estoy tan contenta…
—¿Cómo?
—Yo tampoco quería seguir adelante con esto —le confesó—. Nunca debimos habernos comprometido. Todo fue culpa mía. Intenta perdonarme…
—Eres la mujer más generosa del mundo —le dijo él, aliviado—. Demasiado generosa para mí. Creo que empecé a enamorarme de Penny desde aquella noche de la cena de gala, pero al principio no estaba seguro. Luego, cuando nos quedamos encerrados en la isla juntos…
—¿Penny estaba contigo?
—Tu abuelo se olvidó de proporcionarme unos documentos muy importantes, así que Penny tuvo que ir allí a entregármelos. La misma noche que llegó me robaron el coche, y tuve que apoyarme en ella para…
—Por supuesto —murmuró Pedro con tono irónico.
—Y lo que sentíamos el uno por el otro era tan fuerte que yo… —miró a Penny, que le apretaba la mano como dándole ánimo—… que nosotros decidimos ser sinceros acerca de ello.
—¡Qué sabiduría! —exclamó Pedro, sardónico—. No hay nada como esperar a hacerlo en el último momento.
—¿Quieres callarte? —le pidió Paula, clavándole un codo en las costillas. Se sentía inmensamente aliviada, pero su gozo estaba mezclado de decepción. Pedro no había intentado impedir su matrimonio. En cierto sentido, poco había cambiado.
Facundo aprovechó aquel momento para dar las explicaciones necesarias a su madre, que se había quedado paralizada de sorpresa. Gonzalo y Carolina, mientras tanto, se abrazaban de alegría, y Paula descubrió desconcertada cómo Pedro y vicente se felicitaban mutuamente, riendo.
—El zorro aún sigue ejerciendo su astucia, después de todo —declaró Vicente, triunfante—. Lo hice.
—Lo hicimos —lo corrigió Pedro, mirando de reojo a Paula—. Voy a necesitar mi parte correspondiente del mérito. Aunque admito que la idea fue tuya.
—¿De qué están hablando los dos? —exigió saber Paula.
—Me sorprende que nos lo preguntes —le dijo Pedro—. ¿Realmente creías que no iba a intentar sabotear tu boda?
—¿Pero qué es lo que hiciste? —le preguntó ella, con el corazón en un puño.
—Le proporcionamos a Facundo la oportunidad de descubrir que realmente amaba a Penny.
—Yo lo envié a Escocia a propósito —añadió Vicente—. Y luego hice que Penny fuera a buscarlo… inventándome esa historia de los archivos.
—¿Pero el coche robado?
—Eso fue lo más fácil de todo —le comentó Pedro—. El «ladrón» trabajó para mí muy eficazmente, ya que contaba con el otro juego de llaves que yo le había proporcionado con permiso de Gonzalo. Así que simplemente se marchó con él sin problemas. Se lo llevó la misma noche que llegó Penny, lo guardó en un garaje privado y lo dejó allí una semana entera. Luego sólo tuvimos que esperar a que tu prometido superara sus escrúpulos morales…
—Algo que tú nunca has tenido, por cierto —le recriminó Paula.
—Nunca los he tenido cuando se trataba de tomar lo que quería —convino él—. Pero tú estuviste a punto de vencerme con tu loca obstinación….
—¿Yo? Si crees que…
—Cállate, por favor, y bésame —le dijo Pedro, estrechándola firmemente entre sus brazos....
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y bue... espero que les guste!!
se esperaban que Facundo sintiera cosas por Penny? Mmmm
mañana el final!!! Gracias por leer!!! ♥
martes, 19 de noviembre de 2013
"AMOR DE ENCARGO" CAPITULO 18
Cuando los recién casados partieron al Caribe en viaje de luna de miel y se marcharon los invitados, Vicente encontró a Pedro solo en el jardín, con una copa de whisky muy bien servida.
—Me avergüenzo de ti.
—No tengo que conducir —repuso Pedro, sorprendido—. Vivo aquí.
—No me refiero a la bebida. Me refiero a ti mismo, dándote por vencido sin luchar. Y todavía tienes el descaro de decirme que yo fui tu mentor, tu modelo… Eso nunca lo aprendiste de mí.
—He intentado luchar —murmuró Pedro—. Pero no he llegado a ninguna parte. De hecho, con ello sólo he conseguido complicar las cosas, en opinión de Carolina.
—Una mujer muy perspicaz. Pero aun así no has estado a la altura del ejemplo que te he dado. Y después de todo lo que he hecho para ayudarte…
—Lo sé. Te estoy agradecido por haberme avisado de la convocatoria de aquella junta…
—Pero lo hice por una razón muy particular, amigo mío. Quiero que Paula rompa ese compromiso tanto como tú, y creí que tú eras el hombre adecuado para conseguirlo. Pero has fracasado.
—De acuerdo, pero… ¿qué habrías hecho tú?
—En primer lugar, nunca me habría encontrado en esta situación, porque conozco demasiado bien a Paula.
—Claro, dado que eres su abuelo. Pero si ella hubiera sido mi nieta, yo jamás habría permitido que llegara a esta situación —se quejó Pedro.
—Pues al paso que vas, dudo que alguna vez llegues a tener una nieta —replicó Vicente—. Al menos con Paula.
—Bueno, pues mejor para mí. Porque si crees que yo podría casarme con una mujer tan testaruda, cabezota y…
—¿Estás enamorado de ella? ¿Sí o no?
—¡Sí, maldita sea!
—Pues entonces tendremos que adoptar una medida firme y decisiva. Lo único que necesitamos es encontrar el punto débil de Facundo Pieres.
—Oh, eso puedo decírtelo yo —observó Pedro.
Y lo hizo. Los ojos de viejo zorro de Vicente relumbraron al momento.
—¡Eso es! Un último truco, tal y como me prometí a mí mismo. Esto es lo que haremos…
Cuando terminó de hablar, Pedro se sirvió otra copa de whisky.
—No funcionará —le dijo—. Ni siquiera Facundo Pieres podría ser tan estúpido.
—Cuando un hombre está enamorado, su idiotez no tiene límites —repuso Vicente—. Mírate a ti mismo, por ejemplo.
Pedro lo miró frunciendo el ceño.
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—¿Aceptarás a esta mujer como legítima esposa… para amarla y cuidar de ella…?
Pedro sonrió gozoso mientras respondía:
—Sí, acepto.
Pero entonces su rostro se transformó en el de Facundo, y Paula gritó que aquel no era el hombre al que amaba. Y habría salido corriendo de la iglesia si Facundo no la hubiera detenido.
Se despertó para encontrarse sentada en la cama, temblando, con el rostro bañado en lágrimas.
—Oh, Dios mío —sollozó—. Otra vez no…
Permaneció sentada durante unos minutos antes de encontrar la fuerza necesaria para levantarse de la cama. Estaba desesperada por librarse de aquellas pesadillas que la perseguían cada noche. Fue a la cocina para prepararse un té, y se sentó en una silla, mirando concentrada su taza; era mejor que diera rienda suelta a su dolor en aquel momento, cuando nadie la estaba viendo.
No era siempre la misma pesadilla. A veces empezaba casándose con Facundo, que se transformaba luego en Pedro y le decía, sonriendo: «no creerías que iba a consentir que te casaras con él, ¿verdad?». Aquel sueño era el más duro porque tocaba una fibra muy sensible: secretamente siempre había esperado que Pedro impidiera la boda.
En realidad no estaba segura de lo que había esperado, pero no podía imaginarse a Pedro tranquilamente sentado mientras perdía a la mujer que quería. Sería capaz de todo excepto de aceptar su derrota. Pero no la quería; al menos, no lo suficiente para comprometerse con ella. Ésa era la verdad con la que tenía que enfrentarse. En el momento culminante, cuando ella finalmente había tomado conciencia de la intensidad de su amor por él, Pedro había perdido todo interés por ella.
Y allí estaba Paula, la noche anterior al día de su boda, con el corazón destrozado por el hombre que había irrumpido en su vida para luego desaparecer, dejándola absolutamente desolada. Durante semanas enteras no lo había visto ni había hablado con él. Le había enviado una antigüedad de plata como regalo de boda, acompañado de una nota formal en la que le expresaba sus felicitaciones, y ella había correspondido con un agradecimiento por escrito de igual forma. Después de aquello, no había vuelto a saber nada de él.
A Facundo también lo había visto muy poco, ya que había estado de viaje en Escocia, buscando lugares convenientes para los depósitos de Chave´s. Vicente le había encomendado aquella misión como una forma simbólica de acogerlo en la familia.
La reacción de Vicente a su compromiso había sido extrañamente discreta. Le gustaba Facundo, pero nunca se había mostrado muy animado ante la perspectiva de que su nieta se casara con él; Paula se daba perfecta cuenta de que había caído bajo el hechizo de Pedro.
Incluso su hermano se llevaba cada vez mejor con Pedro. A Gonzalo también le habría complacido que su hermana se casara con Pedro, pero había felicitado a Facundo educadamente llamándolo por teléfono desde el Caribe, e incluso le había prestado su todo terreno para su viaje a Escocia. La idea del viaje a Escocia había sorprendido a Paula. A Facundo le habían encargado investigar las islas, pero ella sabía que aquellos lugares no eran nada apropiados para emplazar nuevos depósitos. Tenía la incómoda sensación de que Vicente se había inventado aquel encargo a propósito, olvidándose de que Facundo tenía una empresa propia que dirigir.
Facundo había regresado mucho más tarde de lo esperado, dando vagas explicaciones sobre su retraso. Y al fin, reacio, le había revelado a Paula el verdadero motivo:
—Cuando me encontraba en la isla de Airan, me robaron el coche de Gonzalo. La policía confiaba en recuperarlo fácilmente, porque el último ferry ya había salido y no había forma alguna de salir de la isla hasta el día siguiente. Pero fue como si se hubiese desvanecido en el aire. Me quedé allí esperando a que lo encontraran, porque no habría sido capaz de regresar sin él.
—Y lo recuperaste.
—Al cabo de una semana apareció de repente en el aparcamiento de mi hotel. No había sufrido desperfecto alguno. No habían robado nada. Incluso el depósito de gasolina estaba lleno.
—Qué extraño. ¿Qué opinó al respecto la policía?
—Se quedaron tan sorprendidos como yo. Habían limpiado todas las huellas dactilares. No sabes el alivio que sentí al poder regresar a casa con él, dando poco convincentes excusas acerca de mi retraso. Afortunadamente tu abuelo no pareció notar nada extraño.
—Pues Vicente es muy perspicaz —había comentado Paula, sorprendida.
—Quizá se haya mostrado muy discreto. Le he entregado mi informe, pero cuando le pregunto por él, me responde con vaguedades. Ni siquiera estoy seguro de que se haya molestado en leerlo. Probablemente me considera un caso sin remedio…
—Claro que no —había repuesto Paula con ternura, experimentando de nuevo aquel sentimiento protector que le inspiraba Facundo. Un sentimiento que, sin embargo, se hallaba teñido de cierta dosis de consternación, dado que era un hombre que necesitaba permanente consuelo. Y no podía evitar pensar en la manera tan distinta como habría reaccionado Pedro; de hecho, le resultaba incluso difícil imaginar que alguien se hubiera atrevido a robarle el coche.
Aquella tarde Facundo había estado muy silencioso y reservado, pero ella lo había atribuido al cansancio y a la tensión producidos por el viaje. Se había disculpado por no poder verla con frecuencia antes de la boda, argumentando que tenía que adelantar mucho trabajo para disponer de tiempo libre para la luna de miel. Y Paula había acogido sus disculpas con un sentimiento que vergonzosamente reconoció como de alivio.
Desde entonces apenas se habían visto y, en su soledad, Paula había creído vivir en un extraño limbo, encontrándose en medio de dos hombres, pero sin contacto con ninguno de ellos.
En aquel momento se dijo que, al cabo de unas pocas horas, llegaría el día en que debería comprometerse para siempre con un hombre al que profesaba cariño, pero del que no estaba enamorada. No volvió a acostarse, ya que se arriesgaba a tener otra pesadilla; además, ya estaba amaneciendo, y Carolina pronto estaría allí para ayudarla a vestirse.
Logró recuperarse lo suficiente, y para cuando llegó caro ya no quedaba en su rostro huella alguna de lágrimas y pudo forzar una sonrisa.
El vestido era corto, de seda de color crema, con una pequeña pamela a juego. Caro se dedicó a maquillarla, y poco después se apartó un poco para admirar el efecto.
—Estás preciosa —le dijo, antes de echar un vistazo por la ventana—. Acaba de llegar el coche de Vicente. ¿Nos vamos?
—Espera un momento… Todavía no estoy lista —Paula necesitaba algo más de tiempo para ignorar la punzada de dolor que le atenazaba el corazón, y obligarse a seguir adelante con todo aquello.
Pero ya no podía retrasarlo más, así que tomó a Caro de la mano y fueron a reunirse con Vicente. Los tres apenas pronunciaron una palabra durante el trayecto a la oficina del registro civil. Paula disimulaba su dolor con una permanente sonrisa forzada, y los otros dos parecían extrañamente incómodos. Vicente intentó salvar el violento silencio charlando acerca del nieto que estaba en camino.
—¿Estás segura de que te estás cuidando bien? —le preguntó a Caro por enésima vez—. Todavía te veo demasiado delgada…
—No te preocupes por mí —le dijo Caro—. Soy más fuerte de lo que parezco.
En aquel preciso momento, y al oír aquellas palabras, Paula recordó lo que le había dicho Pedro: «eres más fuerte de lo que crees». Se sentó muy derecha en su asiento, estupefacta. Era como si las palabras de Caro le hubieran abierto una ventana en el cerebro. Recordó de nuevo: «eres más fuerte de lo que crees… sigue como estás… no necesitas a nadie tan desesperadamente como piensas. Ni a tu padre, ni a Facundo, ni a mí».
Había tomado conciencia de ello entonces, cuando ya casi era demasiado tarde.
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Hola!!! espero que les guste!! ♥
Gracias por leer!! ♥
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