sábado, 14 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 12
Paula lo ignoró. El estaba decidido a llevarla a la cama a cualquier precio, sin considerar sus sentimientos. Y se había aprovechado de que ella no pudiera resistirse a sus besos.
Y aunque Paula no había dejado de desearlo, eso no significaba que tuviera que ser amable con él.
La limusina esaba fuera. Entraron en la parte trasera, los tres juntos. Pedro se sentó frente a Paula.
Ana tuvo que hablar la mayor parte del tiempo para evitar que el ambiente se volviera tenso.
- Por supuesto- estaba diciendo Ana - Tsarskoe Selo recibió el nombre de Pushkin después de la revolución.
-Pero al principio significaba "el Pueblo del zar"- dijo Paula sonriendo sin mirar a Pedro. - Catalina la Grande lo construyó como una especie de lugar de descanso de cuento de hadas, con enormes extensiones de parques, palacios, lagos, y jardines, y todo únicamente para uso de la familia imperial.
- El último zar pasó allí sus últimos años- continuó Ana- En el fondo era un hombre de pueblo. Odiaba los asuntos de estado y el artificio de lavida en la corte. por eso perdió su imperio.
- Lo arrestaron e hicieron prisionero en Tsarskoe Selo ¿verdad?
- ¿Tenemos que hablar necesariamente de historia rusa?- le interrumpió deliberadamente Pedro, intentando terminar con la conversación que estaba utilizando Paula para ignorarlo- No estoy de humor.
- Es mi trabajo- declaró Paula cortante- Y además...
- Bueno , puedes esperar hasta que lleguemos para hablar de eso. Mientras tanto, cállate.
Paula lo hizo echándole una mirada furiosa antes de mirar por la ventanilla.
El coche circulaba a toda velocidad, pasando por la estatua negra de Lenin, el primer cuartel general de KGB, las cúpulas doradas de las iglesias y catedrales.
Entonces llegaron al campo.
Había kilómetros de hierba y de vez en cuando, un enorme edificio de apartamentos hecho de cemento.
No tardaron mucho en llegar a los parques de Tsarkoe Selo.
Realmente era un pueblo privado.
Un lugar de ensueño para los zares de todas las Rusias.
Allí llevó Catalina la Grande a sus amantes . Allí bailó la emperatriz Isabel en el salón de baile de oro. Allí pasó los inviernos el zar Nicolás con las duquesas Olga, Tatiana, Marie y Anastasia, que esquiaron en el lago helado.
Pasaron de largo el Palacio de Alexander, cerrado y vacio, donde el último zar fue hecho prisionero con su familia durante cinco largos meses. Las paredes amarillentas guardaban secretos terribles y dolorosos.
Doblaron una esquina y allí estaba la Rusia Imperial en toda su gloria, con el sol brillando en los torreones dorados del magnífico Palacio Catalina.
Era enorme, bellísimo, un Versalles azul cielo con columnas blancas, torreones, estatuas doradas, jardines, un lago con fuente y cisnes.
Detuvieron el coche bajo unos árboles.
- ¡Es maravilloso! - exclamó Paula levantando la mirada- Pensar en Catalina la Grande, joven y bella, cabalgando con el uniforme militar, una reina guerrera y ...
-¡ Basta de historia!- le interrumpió Pedro saliendo del coche detrás de ella y cerrando la puerta de un portazó.
Paula lo miró furiosa.
- ¿Qué te pasa exactamente?
- Nada- contestó Pedro caminando hacia el palacio.
Ana suspiró al verlo marchar.
- De pronto se ha malhumorado. No se por qué ¿ y tú?
- No .- mintió Paula
Ella lo sabía perfectamente bien. Ana sonrió suavemente mientras las dos caminaron tras el, a lo largo de los exuberantes jardines del palacio, pasando estatuas doradas y fuentes y cisnes.
Pero la visita no fue muy divertida.
El humor de Pedro no mejoró y Paula empezó a sentirse muy dolida, excluida mientras el la miraba con disgusto y le hablaba de forma desagradable.
Incluso ver el salón de baile dorado, no animó a Paula.
Volvieron a casa a las tres.
Pedro siguió con expresión dura y silenciosa, mirando por la ventanilla. Cuando llegaron al hotel, Ana y Paula salieron de la limusina, empezaron a caminar hacia la entrada del hotel, y oyeron a Pedro cerrar la puerta de un portazo.
- Voy a dar un paseo. No me esperen para almorzar.
Paula se giró.
- ¿Qué quieres decir que vas a dar un paseo?
- Es algo simple . Se pone un pie delante de otro. - replicó irónico.
- ¿Pero cuándo volverás?
- Cuando se me apetezca-
Y con eso se volvió y se marchó.
Paula corrió tras él y le sujeto el brazo.
- ¿Qué ocurre?¿ No iremos al ballet porque estas de mal humor?.
- ¿Y perderme lo que vendrá después?- dijo con mirada grosera? Nunca. Te iré a buscar a las seis y media. Mientras tanto................. ¡ Desaparece !
Paula se quedó boquiabierta cuando él se soltó de un tirón y se marchó sin mirar atrás.
Entonces se enfureció. No permitiría que se marchara hablándole de ese modo. Con los ojos llenos de lágrimas, apretó las manos en puños y corrió tras él, volviendo a sujetarle del brazo.
- ¿Cómo te atreves a tratarme así después de todo lo que ha pasado entre nosotros? ¿ Cómo te atreves? Acepté tu trato porque quería ver el ballet pero tú me estás haciendo sentir como una fulana, y te odio por ello. Te odio.
- Puedo vivir con tu odio. Hemos vivido con él mucho tiempo ¿no?
- Yo tengo sentimientos.-- dijo Paula con labios tembloroso- No puedes tratarme así y marcharte ¿No te importa hacerme daño?
- ¡No mucho!- replicó soltándose de nuevo cruzando la calle.
Paula volvió a seguirlo, con los ojos llenos de lágrimas.
- ¡No tienes derecho a hablarme así!
El la ignoró y entró en la plaza de los Artistas, donde estaba la estatua de Pushkin con el dedo extendido y los arboles exuberante en el césped. Y los jóvenes amantes se sentaban en bancos, besándose y los artistas vendían cuadros a los turistas.
- ¡No tienes derecho!- repitió Paula con la voz ronca por el dolor, volviendo a sujetarle del brazo.- No tienes derecho a tratarme así,. hablarme así, hacerme sentir...
- ¿Por qué? Tú me lo has estado haciendo desde que nos conocimos.
De pronto, Paula lo miro a los ojos y se dio cuenta de cómo se habría sentido ella si hubiera estado en su lugar desde el principio
- ¿Estas enfadado por eso?- susurró
- ¿Qué crees? mira como me has tratado esta mañana , ignorándome, evitando mi beso, echando miradas de odio después de que te había ofrecido tu sueño en una bandeja de plata.
- ¡Pero he de pagar un alto precio Pedro!
- Un precio que estás deseando pagar-
Ella se enfureció.
- No puedo evitar lo que siento por ti fisicamente. No es culpa mía. ¿Crees que quiero saber que no puedo resistirme a ti?
- No había necesidad de que fueras tan fría. Y no después de lo de anoche, tus besos apasionados de esta mañana, aceptar la entrada para el ballet y acceder a venir a mi habitación.. Después de todo eso sales de tu dormitorio convertida en un bloque de hielo e ignorándome.
- No creí que te molestara tanto.
- Muy bien . Entonces yo puedo usar la misma excusa e ignorarte hasta que lleguemos a mi dormitorio esta noche.
- ¿En serio? Y crees que yo iré después de esto.
- ¿Quieres ir al ballet o no?
- ¡Sabes que sí?
- Entonces aceptarás mi trato.
- ¡No!, No puedo Pedro, .. realmente quiero ir al ballet.. pero
- No quieres ir a mi habitación?
- No si vas a ser cruel- dijo con los ojos brillantes de lágrimas .
- ¿Cómo puedo ser cruel? Tú no me amas ¿verdad? Sólo te sientes un poco herida, eso es todo. No es un dolor insoportable. Pero no estás enamorada de mi ¿verdad?
Paula no podía mirarlo- Estaba demasiado angustiada.
- ¡No evites mi mirada!- gritó Pedro con odio- ¡Respóndeme, quiero saberlo! ¿Sientes algo por mi aparte de deseo sexual?
- No...bueno, sí..
- Decídete Paula- la miró con dureza- ¿sí o no ? ¿ Significó algo para ti o no?
De pronto Paula se sintió debilitada por el miedo, respirando con dificultad y cerrando los ojos brevemente, deseando saber qué decir y como enfrentarse a ese repentino ataque.
- Yo.. yo..
Pedro la miró con dureza.
-Bien.
Y dio media vuelta y se marchó.
- Espera!- Paula lo siguió.
él se giró.
- ¿Y bien?
- Yo..- Paula intentó no asustarse por decirle eso a un hombre- Me...me importas.
La mirada de Pedro se suavizó y se hizo más intensa.
- Me refiero.. - continuo Paula temblorosa- Me importas un poco. No estoy diciendo que te ame ni nada serio, pero no solo me atraes sexualmente y no me resultas indiferente.
Hubo un largo silencio mientras ella miraba el suelo.
- Eso está mejor- dijo al fin-
paula levantó la mirada.
- ¿No vas a decirme lo que sientes tu?
- De momento no.
Ella se puso roja de humillación.
-¡Cerdo!- ¿Como te atreves a hacerme decir algo así y luego quedarte callado?
- Puedo hacer lo que quiera.
- Pero deliberadamente me has hecho decirlo. Y ahora pensarás que soy completamente vulnerable a ti cuando todo lo que he hecho ha sido..
- ¿Decir unas cuantas palabras?- terminó Pedro con dureza- Es cierto. desaparecieron en cuanto hablaste. No tenían significado. Estaban vacías.
Ella lo miró con odio.
- ¡No estaban vacía!
- Ya se han ido ¿Y qué queda?
- Yo no...
- Acciones, Paula. Nos quedan acciones. Y hablan más que palabras.
Paula lo miró con expresión confundida y angustiada, entendiendo lo que él estaba diciendo pero sin creerlo, negándose a creerlo.
Pedro la miró fijamente y sonrió con dureza,
- Te veré a las seis y media. dijo marchándose.
Esta vez. Paula no lo siguió. Dio media vuelta y volvió al hotel.
Lo hacía porque sabía que había empezado a importarle a ella.
Entonces Paula tenía razón. Pedro había comenzado para ver sí ella podía enamorarse locamente de él. Debía pensar que sería divertido tenerla de rodillas, entregándole no sólo su cuerpo, sino también su corazón. Sin duda era un reto para su ego, especialmente considerando la vida que había llevado ella.
De pronto, Paula recordó lo que había dicho antes de marcharse, que las acciones hablaban más que las palabras.
¿Y cuáles habían sido las acciones de Pedro?
Paula sabía la respuesta
Habían sido acciones de un hombre locamente enamorado.
Paula se sintió muy débil y se sentó en la cama, mirando al espacio y sintiendo su pasión obsesiva luchando por liberarse de su interior.
No debía creer que él la amaba.
Pero sus acciones le hacían creer que sí la amaba. Pedro había sacado a Martin de su cabeza, la había liberado de su humillación, había abierto el sarcófago donde ella había vivido y la había devuelto a la vida..
Sus acciones le decían que la amaba, profunda y obsesivamente
¿Pero y si Paula se equivocaba?
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jueves, 12 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 11
Fue una noche larga para Paula, llena de pesadillas. Primero soñó que estaba en la casa de su familia en Kent, y que sonó el timbre. Vio claramente el timbre, un cuadrado de madera oscuro con un botón blanco en el centro. El dedo que lo apretaba era de Pedro,. Y antes de despertarse, su último pensamiento fue que nunca volvería a estar sola.
Se despertó empapada en sudor, y quedó un rato mirando a la oscuridad en su habitación el hotel.
Pedro difícilmente podría rescatarla de la soledad, cuando todo lo que quería era sexo. Y además ella nunca había pensado que estuviera sola. Tenía muchos amigos, una vida ajetreada, mucho que hacer, ¿Cómo podía estar sola?
¿O lo habría estado siempre? ¿ Qué significaba su sueño? ¿Que había estado sola toda su vida sin saberlo y que conocer a Pedro acabaría con su soledad?
Gradualmente, su respiración se normalizó y poco a poco volvió a quedarse dormida.
Soñó que Pedro estaba sentado frente a un piano, componiendo una sinfonía clásica. le dijo que era para ella y cuando Puala miró detenidamente el piano, vio que estaba decorado con el águila de dos cabezas de la Rusia Imperial.
Volvió a despertarse empapada en sudor, rodeada por la oscuridad, y de nuevo intentó comprender el sueño.
¿Sería la ascendencia rusa de Pedro un vínculo importante entre ellos?¿Y la amaría?¿Estaría albergando los mismos sentimentos obsesivos que ella por él? No eran sueños de amenaza o peligro, sino lo contrario. Era sueños de amor verdadero.
Pero el amor era peligroso.
Muy peligroso..
Por la mañana se despertó con la luz del sol llenado su habitación, y el sonido de la televisión en el salón.
Se levantó y salió.
- Buenos días- dijo sonriendo adormilada a Ana, que estaba desayunando y viendo las noticias.
- ¡Oh , buenos días!- Ana sonrió también- ¿Te lo pasaste bien anoche? Te oí volver muy tarde.
Paula se puso colorada y se acercó a la ventana para mirar hacia fuera, intentando ocultar su rubor.
- Sí, me lo pasé bien- respondió mirando la calle- ¡Hace otro día estupendo! Estamos teniendo mucha suerte con el tiempo.
- En San Peterseburgo sólo hay unos treinta días de sol al año. Y estamos disfrutando de todos.- Ana bebió café- Hoy iremos a Tsarskoe Selo. Esperemos que no cambie el tiempo.
Paula se giró.
- ¿Vendrá Pedro?
- Por supuesto, Ya debe estar a punto de aparecer.
El timbre sonó en ese instante y Paula se sobresaltó.
- ¿Vas a abrirle querida?- le pidió Ana suavemente.
Paula vaciló pensando en su aspecto. Llevaba un camisón de seda azul que le transparentaba un poco sus pechos blancos y tenía tirantes muy finos. Y su pelo estaba enmarañado.
El timbre sonó de nuevo.
Ana la miró sonriendo.
-Abrele, querida!
Asientiendo, Paula salió al vestíbulo , preguntándose si debería ir por su bata antes de abrir, pero antes de poder meterse en su dormitorio, el timbre sonó otra vez, y no se atrevió a dejarlo esperar más.
En cuanto abrió, vio sus furiosos ojos , y su expresión dura.
-Buenos días- dijo cortante.
Al momento, Paula le dio la espalda, cruzándose los brazos sobre el pecho, con la cara ardiendo al recordar la noche anterior y como estuvo desnuda bajo él, gimiendo de placer.
- ¡Menudo recibimiento!- exclamó Pedro furioso, entrando en el vestíbulo y cerrando la puerta-¿Le das la espalda a todos los hombres que te ven desnuda?
- ¡No te atrevas a vergonzarme!- susurró mirándolo con furia- Lo que ocurrió entre nosotros fue un error. Peor aún, fue peligroso ¡Tan peligroso que debería darme una medalla por haberlo detenido!
- Somos amantes, Paula, no gente recompensada por su valor en el campo de batalla- dijo mirándola con una mezcla de odio y deseo- Aunque a veces contigo parece que estamos en el campo de batalla!
- Si, ¿verdad?
- Al menos estamos de acuerdo en algo. Hasta ahora te has resistido a mi continuamente. Quizás no debería sorprenderme que siguieras luchando.
- Siempre lo haré, Pedro.
-Anoche no lo hiciste- sonrió y le puso las manos en los hombros, haciéndola estremecer- Al contrario, demostraste ser una estupenda seductora...
- Estaba cansada y emotiva- Paula se ruborizó e inclinó la cabeza.
- No, fuiste sincera- dijo Pedro suavemente.- Fue todo en serio, especialmente al principio, cuando me diste las gracias de forma tan deliciosa, con tus manos y tus besos..
Paula suspiró, excitándose al recordarlo y lo miró con pasión.
-No has pensado más en Martin ¿verdad?- murmuró pedro- Encontré tu indiferencia hacia él tan excitante como tu deseo por mi.
- Tu quisiste sacarlo de mi cabeza desde el principio.
- ¿Y lo he conseguido?
- Sabes que sí.
- ¿Y que hay de tu corazón,Paula?¿ Quda allí algun rastro de él?
- Nada.
Pedro inclinó la cabeza y la besó con pasión. Paula fue incapaz de resistirse.
- ¿Entonces eres mía?.- preguntó junto a su boca.
- Nunca.- susurró Paula, pero le abrazó el cuello y lo besó.
Y la pasión de su beso traicionó sus sentimientos.
Al momento, Pedro empezó a acariciarla, excitado por la desnudez bajo el fino camisón, bajando el tirante del hombro izquierdo, acariciando su pecho, su pezón. Paula gimió.
Entonces Pedro bajó la cabeza y comenzó a chupar su pezón, mientras ella echaba la cabeza hacia atrás, gimiendo sin parar, metiendo los dedos en su pelo.
Paula quiso que le hiciera el amor, en ese mismo momento. Quería que Pedro la llevara al dormitorio y le diera lo que ella tanto necesitaba.
La intensidad de sus emociones la asustó.
- No...- Susurró apartándolo media atontada- No debemos hacer esto.. Es peligroso Pedro.
- ¿Por qué ? Es lo que los dos queremos.
Ella lo miró a los ojos.
- Sí... pero no debemos tenerlo.
- ¿Por qué ? ¿Tienes miedo?
- Anoche te lo dije. No me acostaré contigo. no así, sin amor. No sin algún tipo de relación emocional que vaya a durar más que el tiempo que se tarda en quitarme la ropa.
- Anoche te quite toda la ropa, y sigo aquí. Aún estoy interesado y sigo sin poder quitarte las manos de encima. ¿Qué más quieres?
- ¡Amor! Ni más ni menos.
Pedro se puso rígido
- Anoche te respondí a eso
- Entonces deberiamos entendernos.- dijo herida y esforzándose por no demostrárselo.
-Sí. Deberíamos entendernos. Lo nuestro es una siemple atracción física- Así que no me rechaces más, Paula. Esta noche...
- No volveré a tu habitación.
- Oh, si vendrás. Si no lo haces, no te llevaré al ballet.
Paula lo miró fijamente.
- ¿Al ballet?
- El lago del los Cisnes .....En el Kirov
De pronto, Paula recordó todo lo que había amado de su bisabuela y de Rusia.. Vio la cajita de música, con la pequeña bailarina moviéndose con El lago de los Cisnes.
¿Como podía negarse?
- Tengo las únicas entradas que quedan en todo San Petersburgo- declaró Pedro- Y el precio es que vuelvas a mi habitación.
Furiosa, Paula se apartó de él.
- ¡Prefiero morir!
- Sólo una hora.
-¡ No!
- ¿Cuarenta y cinco minutos ? Ella lo miró fijamente, pensando en el ballet, en el Kirov, en la cajita de música..
-Treinta minutos. - dijo Pedro suavemente.- Y es mi ultima oferta.
- Cinto minutos.Pedro Sonrió
- Veinticinco.
- Diez!
- Veinte!
- Quince!
- ¡Trato hecho! - dijo riéndose- Sellemos el trato con un beso.
Antes de que paula pudiera moverse, el la abrazó y la besó, moviendo las manos por su cuerpo hasta que las bajó a su trasero.
Paula le echo los brazos al cuello, respondiendo con pasión a su beso.
- Oh, Dios, con una mujer como tú puede suceder mucho en quince minutos!- exclamo Pedro levantando la cabeza.
Ella enrojeció.
- ¡ Me encargaré de que no pase nada! ¡Nada en absoluto!
- ¿Los dos solos en una cama?
- Puedo resistirme!
- ¿Quieres apostar?
- No- paula se apartó de él- Lo que quiero hacer ahora es vestirme. Si me disculpas...
Y se fue a su dormitorio con la cabeza muy alta, cerrando la puerta, y oyendo la risa suave y burlona de Pedro.
Pero Paula estaba sonriendo mientras entraba al cuarto de baño para ducharse . No importaba que otras cosas pensara ella de pedro, la verdad era que él no dejaba de hacer cosas maravillosas por ella.
El Lago de los Cisnes en el Kirov...
Merecía la pena volver a su habitación por eso, y la verdad era que Paula quería ir a su habitación. En el fondo quería hacer el amor con él.
Abrió la ducha y cerró los ojos, se enjabonó, recordando la noche anterior y estremeciéndose de placer .. Ojalá el le hubiera dicho que la amaba, ojalá puediera hacer el amor con amor. Así ella podría liberarse completamente.
¡ Pero él no la amaba!
Abrió los ojos con un dolor terrible. Miró al frente y se vio en el espejo empañado. Era una mujer desnuda y sola con sus sueños, sus fantasía y sin amor.
Le dolió tanto que empezó a llorar, mientras lloraba bajo el agua se preguntó cuantas lágrimas más derramaría por Pedro antes de tener la fuerza de terminar con esa relación tan dañina.
Diez minutos más tarde, salió de la ducha, se secó el pelo y empezó a vestirse, eligiendo un alegre vestido de verano amarillo para intentar animarse. y en los pies se puso una sandalias planas y doradas.
Pedro sonrió al verla entrar al salón.
- ¡Estas para comerte!
Ella lo miró con odio y lo ignoró .
- ¿Estas enfadada por algo?- preguntó acercándose e inclinado la cabeza para besarla. Pero Paula apartó la cabeza , furiosa.
- ¡Mira , esto mamá! ¡Está enfadada conmigo por llevarla al Kirov esta noche! ¿Quién lo habría pensado?
- ¿Cuando salimos para Tsarskoe Selo?- le interrumpió Paula deliberadamente, negándose a picar en el anzuelo.
-Te estábamos esperando, querida- Ana se echó el bolso al hombro- El coche lleva veinte minutos esperando.
Paula recogió también su bolso de una silla, y cuando abandonaron la Suite, Pedro estaba controlando su genio con dificultad , echándole miradas duras
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martes, 10 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 10
Subieron minutos después.
En cuanto entraron,Paula vio una carpeta negra en el centro de la cama. Las cortinas de encaje se agitaban con la brisa que entraba por la ventana abierta. Afuera la noche era negra.
- Léelo- murmuró Pedro a su lado.
Ella obedeció. Se acercó a la cama, se sentó y tomó la carpeta. La abrió y empezó a leer.
Al instante, sus ojos se abrieron como platos.
Pedro cerró la puerta, se quitó la americana y empezó a desabrocharse el chaleco despacio. Se aflojó la corbata y se acercó al mueble bar a servir dos vasos de coñac.
Paula lo miró, fijándose en su cuerpo musculoso. El sonrió burlón, como si se hubiera dado cuenta de que ella lo deseaba más de lo que quería leer el informe de Martin.
¿Había llegado a eso?
En sus manos tenía un informe detallado de Martin, diciéndole exactamente porqué el le hizo tanto daño. Y en todo lo que ella podía pensar era en los besos de Pedro, su cuerpo, su chaleco negro tentadoramente desabrochado, la corbata aflojada y su postura sexy mientras servía el coñac.
Rápidamente, inclinó la cabeza y se puso a leer, esforzándose por ignorar a Pedro.
- Toma. dijo él dándole un vaso.
Ella lo aceptó sin mirarlo, pero sintió el roce de sus dedos y se estremeció. pero continuó leyendo, obligándose a concentrarse.
Pedro se sentó en la cama a su lado, se quitó los zapatos de una patada y se estiró, con la cabeza contra las almohadas mientras la observaba.
El tiempo pasó. El sonido del traficó en San Petersburgo se oía como un zumbido regular.
- ¡ No puedo creerlo!- exclamó paula cuando terminó de leer- Es como leer algo de un hombre completamente diferente , un extraño.
- Y claramente incapaz de tener ninguna clase de relación.
- Sí ¡ Y yo me eché la culpa de todo!.
-Eso fue lo que él quiso que hicieras. Por eso te mintió, Me interesó especialmente su matrimonio que duró 48 horas. Estoy seguro que nunca te lo contó verdad?- No, no creo que lo hiciera. Era demasiado revelador.
- Por este informe queda muy claro que sólo se casó desesperado para que la gente dejara de murmurar.
- Bueno, había pasado de los cuarenta, llevaba en el mismo pueblo toda su vida, compartiendo esa granja con su madre...
- Que pasó la mitad de su vida entrando y saliendo de instituciones mentales- añadió paula , aún atónita- Eso tampoco me lo dijo.
- Y nunca ha tenido una relación con una mujer- No es extraño que se casara desesperado, y tampoco me sorprende que el matrimonio solo durara cuarenta y ocho horas.
Paula se quedó mirando fijamente el informe en su regazo.
- Nunca tuvo una relación verdadera....
- Pero estaba demasiado asustado para enfrentarse a lo que se decía de él- dijo Pedro bebiendo, con expresión pensativa- Así que en cuanto su madre murió, hizo las maletas, se marchó a Ashford y se dispuso a vivir en la mentira.
- Yo lo conocí el mismo mes que llegó a la ciudad. Me creí su triste historia de que acababa de abandonarlo su novia de toda la vida- recordó Pau- No dejaba de decirme que no creía que mi amor fuera sincero. Decía que necesitaba pruebas, y muchas, pero tampoco se atrevía a exigirme demasiado porque yo era joven, y que por eso me dejaba. Pensé que él quería que fuera detrás de él.
- Y lo hiciste.
- ¡Pero no fue culpa mía! Él me hizo sentirme obligada.
- Oh, estoy de acuerdo. Pero no olvides nunca que él no podía haberte hecho sentir así si tu no fueras capaz de sentimientos extremos... De tal amor obsesivo.
Paula pensó en el y en Kyra, de la misma capacidad de Pedro para el amor obsesivo y en cómo también le había hecho mucho daño. Él lo solucionó investigando a Kyra,. Y en ese momento había hecho lo mismo por ella.
Paula sintió una gran emoción, tanto como el hombre que le había enseñado ese informe ya que así había cambiado su vida.
Pedro Alfonso.........había cambiado su vida.
Con miedo de la fuerza de las emociones que estaban creciendo en su interior, Paula apartó la mirada, dejando el informe sobre la cama y mirándolo fijamente mientras trataba de encontrar las palabras para darle las gracias
- No ... no sé como darte las gracias por traerme este informe.. Lo cambia todo.
Él la observó en silencio, sonriendo suavemente.
- Aún no he tenido tiempo de asimilar toda esta información.- continuó pau- pero sin lugar a duda cambiará mi vida, y te estoy muy agradecida.
- ¿Y te importa darme las gracias apropiadamente?
Paula lo miró.
- ¿A qué te refieres?- susurró , aunque lo sabía.
- Bueno, con ese informe queda claro que Martin era virgen, a pesar de su breve matrimonio.
Paula sintió que le ardía la cara.
- Y si él era virgen .. ¿Cómo te deja eso a ti?- preguntó dulcemente.
Pau apartó la mirada.
- Entiendo que estes asustada- continuó Pedro con voz sensual.- Así que no voy a saltar sobre ti. Pero te deseo, Pau, y sé que tú quieres darme las gracias apropiadamente por lo que he hecho por ti.
Ello lo miró, con la respiración acelerada.
- Por lo tanto te lo dejo a ti.- añadió Pedro- Estoy seguro de que sabes lo mucho que yo agradecería un beso y que me susurraras las gracias.
De repente, Paula se sintió valiente porque el le había dado la opción. Se acercó a él como una leona apasionada y hambrienta, con los ojos brillantes.
Se puso encima de él e inclinó la cabeza para besar su fuerte cuello.
Pedro emitió un gemido de placer, subiendo una mano para acariciarle el pelo mientras ella chupaba su cuello.
Respirando rápidamente, Paula metió un muslo entre sus piernas y meció su cuerpo contra él.Subió la cabeza y los besos se dirigieron a sus labios. Besos de los que él disfrutó sin mover un músculo.
- Gracias- susurró, y le pasó las manos por el pecho, apartando el chaleco y empezando a desabrocharle la camisa-
Pedro suspiró suavemente y cerró los ojos.
Las manos de Paula abrieron cada botón sin dejar de besarlo, entremezclándose lenguas y respiración, El cuerpo de Pau se mecía seductoramente contra su muslo duro mientras sus dedos trabajaban muy despacio, hasta que su camisa quedó abierta y pudo quitársela junto con el chaleco, dejando su pecho desnudo.
-Gracias..- susurró de nuevo, adorando la sensación de su pecho bajo sus dedos ávidos, los rizos negros, la carne caliente, los músculos poderoso.
Ella estaba cada vez más excitada, besándolo con pasión, acariciándole el pecho, ... Pedro gruñó cuando ella pasó sus manos por sus caderas, sus muslos.
Temblando de excitación, Paula puso la mano sobre su rígida erección.
El gimió de placer.
-¡ Oh, si, ..si!
- Gracias..- volvió a susurrar Paula, acariciando despacio, provocadora.
Pedro volvió a gruñir, tumbado de espaldas desnudo hasta la cintura, con los ojos cerrados, mientras Paula seguía acariciándolo.
Ella lo besó, insoportablemente excitada, no solo por su propio atrevimiento, sino también al tocar el símbolo más poderoso de su masculinidad, sintiendo su calor.
Pedro subió la mano por la espalda de Paula para bajarle la cremallera del vestido, que cayó por sus hombro hasta la cintura. Ella se estremeció cuando Pedro le quitó el sujetador.
- Gracias..- volvió a susurrar Pau, con los pechos desnudos, los ojos fuertemente cerrados , meciéndose contra su muslo.
Pedro empezó a tocarla, sujetando sus pechos doloridos, acariciando los pezones endurecidos.
El beso se volvió más apasionado.
- Oh., gracias...- gimió Pau contra su boca.
Y el gruñido ronco de Pedro hizo que a ella le quemara más la humedad entre las piernas. Se siguió frotando contra su muslo, perdida en el deseo, acariciando a Pedro..
De repente, Pedro la puso de espaladas, y él encima, con los ojos llenos de deseo, el rostro enrojecido y besándola con pasión. Entonces, él apagó la luz.
La oscuridad les envolvió y Pau siguió gimiendo.
Tumbada de espaldas con las piernas separadas mientras el le toca los pechos, lo deseaba tanto que no podía soportarlo y necesitaba sentirlo dentro para encontrar satisfacción.
Él sentía lo mismo, Con una mano le bajo el vestido hasta las caderas y lo tiró al suelo, dejándola desnuda, exceptuando las braguitas de encaje.
-Pedro-.. murmuró temblorosa contra su boca.
Él le abrió las piernas para acariciarla y gruño de placer al tocar la seda caliente y húmeda.
- No te haré daño..... te lo prometo...
Pedro metió la mano bajo la fina seda, respirando jadeante mientras tocaba el suave rizado, encontrándolo caliente y preparado.
El cuerpo de pau gritaba pidiendo satisfacción. Ella también gimió cuando Pedro le metió un dedo, haciéndola desear que continuará, que se desnudara para recibir su dura erección.
La respiración de Paula se volvió más rápida mientras se movía contra su mano, con las piernas abierta y el cuerpo palpitando de calor, gimiendo sin cesar..
Entonces , él le quitó las braguitas. La miró unos instantes en su desnudez y luego le acarició todo el cuerpo.
- No...
Ella intento resistirse empujando de sus hombros.
- Cariño.. cariño..- murmuro Pedro metiendo de nuevo su dedo, haciéndola gemir.
- No..
-La boca de Pedro silenció sus protestas mientras su dedo seguía acariciando y ella empezó a jadear y estremecerse. pero también el miedo creció junto con el deseo, aunque no podía evitar dejar de desear esa exquisita libertad.
Sintió que el orgasmo feroz y violento empezaba a crecer en su interior. Se sintió poseída por una excitación demoniaca. Su corazón se había acelerado , la sangre palpitaba por su cuerpo . Gritó moviendo su cuerpo desnudo contra su mano...
Pero Pedro apartó su mano justo antes de que llegara al orgasmo, y mientras ella temblaba , él empezó a quitarse los pantalones.
Ella lo vio entre una neblina de pasión y miedo.
- No.. no ..- asustado lo empujo del pecho.
-Pau -Pedro se bajó la cremallera.
Y cuando Pau oyó el sonido, recuperó totalmente el sentido común.
- ¡No!- gritó, esa vez con total decisión.
Lo pillo desprevenido, dándole un golpe en el estómago que le hizo caer de lado, el tiempo suficiente para que Pau se levantara de la cama, temblando como un animal.
Se puso rápidamente el vestido mientras Pedro se enderezaba, se bajaba de la cama y se subía la cremallera. Se acercó a ella con expresión furiosa.
- ¿Qué diablos crees que estas haciendo?
-¡ Marcharme!
- ¿Estás loca?
- ¡He debido estarlo para haber llegado tan lejos! - gritó subiéndose la cremallera.
- ¿Crees sinceramente que te voy a dejar marchar y dejarme en este estado?
- ¡Seguro que tú puedes ocuparte de eso.!
- Eres una...
- ¿Por qué no? Yo he vivido así toda mi vida ¿Por qué no lo intentas tú para pasar bien la noche?
- Porque tengo una mujer caliente y apasionada que necesita hacerme el amor tanto como yo a ella. dijo con vehemencia.
-No es razón suficiente.
-¿Entonces qué es? Dime la respuesta que quieres oír y yo veré si puedo dártela
- Necesito amor, Pedro- dijo con firmeza- Este tipo de relación me sobrepasa. no puedo con ella.. ¿No lo entiendes? ¡Ya me conoces! Sabes qué me pasará si me dejo llevar por esta atracción sexual. Terminaré sufriendo o enamorándome locamente de ti- tragó saliva- ¿Es eso lo que quieres, Pedro?, ¿Hacer que me enamore de ti?¿Hacerme mas daño del que puedo soportar.?
- No quiero hacerte daño. dijo mirándola a los ojos- ¿Pero, por qué debería amarte cuando tu no me amas a mi?
Paula se quedó atrapada por la pregunta.
El respiró profundamente.
- ¿Entonces te vas a quedar o no?- preguntó enfadado.
- ¡No!-
Girándose , recogió sus zapatos y salió de la habitación antes de empezar a llorar.
El no se molestó en seguirla
Paula llegó a su habitación, con la cara llena de lágrimas y se sentó en la cama sin dejar de llorar. Si él no dejaba de insistir , ella se enamoraría tanto de él, que el daño que Martin le hizo no sería nada comparado con el que le haría Pedro.
El problema era que Paula estaba empezando a pensar que ya era demasiado tarde.
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Espero que les guste!! Gracias por leer!! ♥
domingo, 8 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 9
Ana no dijo nada cuando se unieron a ella en el salón unos momentos más tarde mientras el camarero les llevaba el almuerzo en un carrito. De hecho, ella parecía encantada con la situación. Tenía una sonrisa serena en su bello rostro mientras miraba de uno a otro.
Los tres comieron juntos, sentados junto a los grandes ventanales.
- ¿Vamos a dar una vuelta esta tarde?- sugirió Pedro a las dos y media- He venido en viaje de placer...- miró a Pau- . pero no quiero interferir en su trabajo.
- No te dejaremos, Pepe- Ana se rió- Esta tarde no. Tenemos permiso para ir al Palacio Yusopov a las tres y media, y nada en la Tierra evitará que vaya allí.
- ¡No me sorprende ! ¡Dios mío, yo nunca he estado allí! ¿Cómo lo has conseguido, mamá? No se permite entrar a casi nadie.
- ¿Te gustaría venir con nosotras?
- ¡Inténtalo evitarlo! - exclamó Pedro riéndose.
El palacio estaba junto al canal Moka, con sus aguas brillantes , mientras que el hogar de los Yusopov se levantaba con esplendor , amarillo y blanco, mucho más modesto por fuera de lo que cualquiera hubiera esperado, dado la insuperable belleza que había en el interior
- La cita de Rasputín con el destino- murmuró Pedro junto a Paula mientras se acercaban a la entrada.
- Si eso es para recordarme lo que quieres que haga esta noche, Pedro, ¡Puedes olvidarte de ello! Y especialmente olvídate de discutirlo mientras tu madre esté cerca.
- ¿Por qué? Yo no soy el que se avergüenza de sus propios deseos. Eres tú.
- No me avergüenzo,- replicó Paula, pero se calló al ver la belleza de la escalera principal, de mármol blanco flanqueado por dos figuras de leones con arañas brillando en el techo.
Una mujer rusa, bonita, elegante, morena y con aspecto severo , les guió por el palacio.
- Los Yusopovs daban aquí conciertos para la familia imperial
La sala de conciertos , en rojo y oro brillaba bajo mil luces resplandecientes.
- Y aquí- les llevó a un enorme comedor- cenaban con importantes invitados en vez de usar el comedor familiar...
Fueron de habitación por habitación, por pasillos y galerías, salas de baile, comedores, dormitorios...
- En el teatro Anna Pavlova bailó en una actuación privada para los Yusopovs y sus amigos
Entraron en el teatro en miniatura, con un pequeño escenario y filas de asientos ricamente decorados,
- Imagina que podrías tener aquí a tu amiga Kyra bailando especialmente para tí. - susurró Paula a Pedro, llena de celos.
El la miró.
- Oh, si, Kyra...Me había olvidado de ella.
- ¡ Qué caballeroso! Sin duda dentro de unos años hablarás así de mi.
Él se rió.
- No tendrás esa suerte. Me temo que estaré permanentemente en tu vida.
- ¡Oh! Pensé que sólo querías llevarme a la cama.
-Es cierto, pero estoy seguro que nunca me cansaré de ti.
- ¡Apuesto que también le dijiste eso a Kyra hace cinco años!- exclamó furiosa.
- Te equivocas. Nunca le he dicho eso a una mujer. Creo que nunca lo he sentido.
Paula tenía demasiado miedo para creer que él estuviera diciéndole la verdad.
-¿ De qué hablas ? ¿ Hay más que sexo y diversión?
- Si te dijera que te amo ¿Qué me dirías tú?
- ¡ Qué te fueras al diablo!
Él la miró en silencio unos instantes.
- Entonces nunca te lo diré.
Paula apartó la mirada, preguntándose si habría cometido un error, temiendo haberlo hecho, especialmente después de lo que él le había dicho.
Abandonaron el teatro, y la guía les llevó a la habitación árabe, de piedra fría, mármol y arcos de oro, estatuas de un árabe y una mujer a cada lado.
Pedro estaba de pie junto a Paula, con expresión pensativa.
- ¿Te ocurre algo? . le preguntó Pau
- Sí- dijo él acercándose para hablar a su oído - Estoy pensando como será tenerte en la cama esta noche.
- ¡Tienes la cabeza podrida!
- Y tú envenenada con la amargura y el miedo
Paula se quedó pálida y apartó la mirada, profundamente herida por sus palabras.
- Y ahora- dijo la guía- veamos la habitación donde Rasputín fue asesinado.
Pau caminó temblorosa junto a Pedro, con el rostro muy pálido y sin dejar de pensar en sus palabras ¿ Estaba realmente envenenada por la amargura y el miedo? Pero tenía todo el derecho de tener miedo a amar ¿No lo tendría cualquiera después de lo que le había pasado?
Bajaron a las habitaciones privada del príncipe, que estaban decoradas con fotografías del cuerpo muerto e Rasputín. Documentos firmados y fotografías de la familia imperial
- Aquí el moribundo Rasputín salio por la ventana - dijo la guía . - y corrió por el patio nevado y sangrando por heridas de bala...
Pau se acercó a Pedro
- ¿Qué te hace pensar que soy la única persona que tiene miedo al amor? Tú también debes tenerlo, o no hablarías constantemente del sexo.
Él se rió con dureza,
- Soy un hombre. Quiero tu cuerpo, no tu corazón. Y lo conseguiré esta noche, cuando vengas a mi habitación.
Paula estaba a punto de replicar cuando habló la guía.
-Ahora bajaremos al sótano de piedra dónde Rasputín fue atraído, con la promesa de una fiesta, a su muerte.
En el sótano de piedra, había figuras de cera de Rasputín y el príncipe Félix sobre una mesa.
- Un cordero sacrificado- le murmuró Paula a Pepe- ¡Igual que yo al ir a tu habitación esta noche!
- Las intenciones de Félix eran buenas aunque fuera un asesino - declaró Pepe friamente.
- Una pena que no pueda decir lo mismo de tus intenciones.
- Yo no soy un asesino.
- ¡Lo será si me haces el amor! ¡
- ¡Sabes lo que pasará !
-Sí, - dijo mirándola con pasión- Finalmente te liberarás. Yo te poseeré totalmente..Es lo que más quiero en el mundo.
Paula se apartó de él, dio media vuelta y subió corriendo las escaleras, recorriendo a ciegas los pasillos hasta que salió fuera, jadeante, apoyándose contra las paredes del edificio mientras el sol brillaba en el canal.
Ana y Pedro aparecieron minutos después. La limusina se acercó al instante.
- Vaya, Paula la malhumorada- dijo Pedro- Mamá , me temo que la he molestado. Quizás debería invitarla a cenar para compensarla.
- Antes moriría.. - empezó Paula furiosa.
- ¡Una idea estupenda! - exclamó ana. - Estoy tan cansada que me vendría bien pasar una noche sola.
- Entonces está arreglado - dijo Pedro sonriendo con malicia a pau.
Rígida de furia, sabiendo que estaba atrapada, Paula subió a la limusina y no habló durante todo el camino, evitando la mirada de Pedro y mirando por la ventanilla.
De vuelta al hotel se dio un gran baño aromático, pensando en las palabras de Pedro. Él había dicho que quería que ella se liberara y claramente, Pedro sabía que la liberación no sería más que puramente sexual.
Pero aún así lo deseaba. ¿Significaba que lo amaba?
Paula tenía miedo de mentirse y de que se le desbordara a la imaginación. Si él realmente la amaba, no seguiría hablando de sexo todo el tiempo ¿verdad?
Pero Paula recordaba que él se había puesto serio y hostil en el momento que hablaron del amor, en el precioso teatro donde bailó Pavlova.
Paula sabía que no faltaba mucho para que ella se enamorara completamente. Él tenía que amarla.
Tenía que amarla o ella no podría entregarse a él. No podía entregarse a su deseo de ese modo.
De pronto, recordó a Kyra.
Pedro le prometió una vez que le hablaría de Kyra si ella hablaba de Martin. Pero él ya sabía lo de Martin ¿no?
Paula salió de la bañera, algo más animada ante la idea de que él tuviera que hablarle de Kyra.
Pedro iría a buscarla a las ocho. Paula se puso un vestido de seda dorado y por encima un velo de gasa marrón, dando misterio a sus esbeltas curvas.
- Preciosa.- murmuró él cuando la vio. -Estoy deseando quitártelo.
- ¡ Esperarás una eternidad!
- Ya veremos.
Bajaron al vestíbulo y entraron al lujoso restaurante. El camarero se acercó a ellos.
- Bienvenido señor Alfonso- dijo en ruso. - Una mesa para dos ¿verdad? Sígame..
Les dieron una mesa muy tranquila en una esquina del restaurante. Pedro pidió una botella de champan que llevaron metida en hielo, y los dos pidieron caviar fresco servido con tortitas y vodka helado. Paula eligió lenguado a la plancha y Pedro ternera.
- No tengas esa mirada- le dijo Pepe mientras se comían su caviar- La gente pensará que me odias.
- ¡Y así es! Pero tú a mi también, osea que estamos igualados.
-Aún no . - dijo Pepe mirándola con intensidad.
Paula se humedeció los labios, saboreando el gusto salado del caviar, e intentó no pensar en lo mucho que lo deseaba, porque sabía que estaba en un gran peligro.
No debía retrasarlo,. Tenía que asegurarse de que él le hablara de Kyra antes de marcharse del restaurante.
- Una vez hiciste un trato conmigo. Me dijiste que me hablarías de Kyra si yo te hablaba de Martin.
-Oh, sí.. Lo había olvidado.
-Bueno, tú ya sabes lo de Martin ¿No? Entonces por qué tengo que subir a tu dormitorio? No tengo que leer el informe. Lo sé todo.
El camarero apareció y se llevó sus platos.
-Te dije que hay algo en el informe que te sorprenderá - Debes leerlo
-Dímelo ahora y me pensaré el subir a tu dormitorio.
- ¡ Ni hablar!
- ¡De acuerdo!
El camarero apareció de nuevo y les sirvió el plato principal
- ¿Si te hablo de Kyra subirás a mi habitación después de cenar?
Paula lo pensó.
- Sí
- Entonces te lo contaré.
Paula se dispuso a escuchar.
- Me enamoré de ella hace cinco años y la perseguí implacable . Al principio pensé que ella se estaba haciendo la dura, pero luego me di cuenta de que no. Pero para entonces fue demasiado tarde .. Me enamoré obsesiva mente.
Paula se quedó atónita.
- No podía evitar desearla, pero ella salía con otro hombre. Era un mimado y un todo.. No sé que vio en él, especialmente conmigo cerca, bastante arrogante, porque ella era bonita, inteligente y alegre. ¿Cómo podía preferir a ese niñito bobo en lugar de a mi? Fue un golpe terrible para mi ego, pero estaba demasiado enamorado. Estaba obsesionado con Kyra y me negué aceptar su preferencia por otro. La perseguí y perseguí...
- ¿Durante cuanto tiempo?
- Más de un año. Fue la obsesión más destructiva que nunca he sentido. Hice todo lo que no debía hacer. Quedarme esperando en la puerta de su camerino, enviarle flores continuamente, llamarla a primera hora en la mañana..
Paula lo miró fascinada, sintiendo un inmenso amor, deseo y simpatía. Sus palabras estaban llegándole al alma.
- Entonces una noche perdí el control e intenté besarla. Ella me dio una bofetada y me dijo que me perdiera. Odiaba a los hombres como yo. Me encontraba repelente. Prefería hombres mimados, enclenques y sin atractivo físico.
- Qué horrible para ti.
- Peor que eso. Destrozó mi confianza durante un año. No pude mirar a otra mujer.
- Ella te hizo daño.
- Mucho. Y entré en un vicio de falta de confianza y ego destrozado. Al final , me enfadé tanto con todo el asunto que decidí averiguar todos los detalles sobre ella para poder entender mejor lo que pasó. Llamé a mis detectives ¿y sabes que averigüe?
Paula negó con la cabeza
- Que fue brutalmente violada antes de que yo la conociera.
- Oh, Dios mío..- exclamó Paula horrorizado ¡ No me extraña que prefiera al otro! debiste aterrorizarla ¡Con solo una mirada se ve que eres un hombre apasionado y vigoroso!
- ¿No me digas?
- ¡Ya sabes a que me refiero !
.- Ah, ¿ pero sabes tú a que me refiero yo al contarte lo que le ocurrió a Kyra y como me afectó?
Ella vaciló y no dijo nada
- Me liberó de su hechizo, Pau. Igual que te liberará a ti el leer el informe. Porque , aunque Martin no fue violado, ya había sufrido mucho cuando tú lo conociste, algo que descubrirás cuando subas a mi dormitorio..- miró su reloj.. ¿Dentro de cinco minutos?
Paula vaciló con el corazón acelerado..
- ¿Tan pronto?
- ¡Ese ha sido el trato, Paula!- exclamó pidiendo la cuenta.
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Gracias por leer!! espero que les guste!!
viernes, 6 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 8
San Petersburgo brillaba con el sol de la tarde, una ciudad de colinas doradas y canales románticas, palacios llenando la ribera del río Neva, donde Pedro el Grande, un zar poderosos y un hombre extraordinario, construyó su sueño para competir con París, Venecia y Amsterdam.
Paula estaba sentada en la parte trasera de la limusina, mirando la ciudad con la que había soñado toda su vida, y pensando en la historia rusa.
Pasaron por el Palacio de invierno con estatuas verdes y blancas alineando sus paredes, columnas flanqueando cada entrada y en la placa central, una columna negra de mármol con un ángel de oro en lo alto, sujetando la cruz.
Estaba emocionada contemplando las calles, imaginando cómo sería la vida un siglo antes, cuando las bella mujeres con diamantes y pieles cruzaban en troicas los puentes nevados y los canales para encontrarse con sus amantes o asistir a bailes en el Palacio de invierno.
Debió ser una ciudad maravilosa y romántica antes de las tragedias, antes de las matanzas. Cientos de campesiones fueron disparados en esa misma plaza, justo delante del Palacio de invierno, el Domingo Sangriento, y ese acto de brutalidad llevó directamente, durante diez largos y amargos años, a la revolución que terminó para siempre con la Rusia Imperial.
- Debe resultarte maravilloso ver todo esto por primera vez- dijo Ana interrumpiendo sus pensamientos.
- Es un un sueño hecho realidad. Y la combinación de edificios comunistas e imperiales es extraña pero bella. Me pregunto como era todo cuando vivía mi bisabuela.
-¿Dónde vivía?
- Cerca de la mansión de Kchessinka. No sé dónde está , pero sé que era amiga de Kchessinka.
Ana sonrió.
- Mathilde Kchessinka era bailarina y amante del Zar antes de su matrimonio. Estoy segura de que eran buenas amigas las dos. Te ensañaré su mansión mientras estemos aquí.
- ¿Aún existe?
- La multitud la saqueó en la revolución, pero se ha conservado, y no muy lejos de aquí.
La limusina dobló una esquina y Paula sonrió al ver la catedral de San Isaac, con la cúpula de oro brillando bajo el sol, y al otro lado de la plaza con césped y flores, el Palacio de Mereyensky.
- ¡Oh, el Palacio de Mereyensky! ¡Mi abuela bailó ahí, en el Kirov!
- Le diré a pedro que te lleve una noche.
Paula se quedó boquiabierta.
- ¿Pedro ?¿Va a venir?
- Sí, ¿no te lo dijo?
- No.
- Que raro- Ana frunció el ceño- Dijo que fue a verte ayer y yo pensé que habría..
- ¿Cuándo piensa venir? - preguntó tratando de permanecer tranquila.
- No estoy segura, y él tampoco. Ha dicho que en cuanto pueda- Ana sonrió- Mi hijo no para. Siempre volando por todo el mundo comprando empresas, haciendo tratos...
Y creando problemas... pensó Paula muy pálida. iría en cuanto pudiera... Bueno , no tenía que ser un genio para saber a qué se refería.
En cuanto recibiera el informe de Martin, subiría aun avión en dirección a Rusia. Y no importaba lo que ella hiciera, no podría escapar de su determinación de hurgar en el pasado y de llevarla a la cama.
Debía evitarlo. Debía evitar estar con él a solas-
Y además tenía miedo de lo mucho que crecerían sus sentimientos por Pedro si él iba y hacían el amor en Rusia, donde ella se sentía emotiva y vulnerable,
- Bueno, ya hemos llegado- dijo Ana.
El hotel Europa brillaba con esplendor imperial.
- Estoy agotada- declaró Ana mientras entraban en el fabuloso hotel- creo que me daré un baño y luego echaré una cabezeada. Esta tarde estás libre para hacer lo que quieras.
Paula miró admirada las impresionantes columnas de mármol verde, las arañas de cristal y los empleados uniformados. Era demasiado maravilloso para ser cierto.
Subieron al ascensor y un botones les llevó sus maletas. Paula abrió más los ojos al ver la enorme suite que compartiría con Ana. Era más grande que su piso. Había dos lujosos salones, un comedor, dos dormitorios doble y dos cuartos de baño con bañeras enormes.
Ana se fue a darse un baño, y la dejó sola en el elegante salón.
Paula se acercó a las ventanas, donde las cortinas de encaje se agitaban con la brisa de esa tarde de verano, y miró a la ciudad de sus sueños, la capital de la Rusia imperial.
De nuevo sintió esa sensación de cambio...
Como si la brisa de verano le susurrara secretos en su pelo y su piel, como si ella tuviera que esta ahí y eso cambiara su vida para siempre.
Su vida llevaba estancada cuatro años estables y tranquilos. Pero el día que entró en ese ascensor y vio a Pedro corriendo hacia ella, todo empezó a cambiar, como si estuviera avanzando después de un letargo.
Y todo se debía a Pedro.
No era sólo un trabajo nuevo lo que el le había dado, sino también una ciudad de cuentos de hadas con lo que ella había soñado desde niña. Y ahí estaba, a los veintiséis años, viendo las colinas doradas de San Petersburgo gracias a un hombre.... Pedro Alfonso
¿Iría realmente a verla?
Dios la ayudara si lo hacía.
Y Dios la ayudara si no lo hacía .
Al día siguiente, Ana y ella empezaron a trabajar en serio. Dulce ya había leído la sinopsis del nuevo libro de Ana y le encantó comprobar que estaba localizado en el periodo exacto en el que su bisabuela estuvo viva y viviendo allí.
- Estoy basando la novela en la familia de los Yusopovs.- le dijo Ana durante el desayuno- ¿Has oído hablar de ellos?
Paula sonrió.
- Los Yusopovs eran la familia más rica de toda Rusia.
- ¿Es todo lo que sabes?
- Sus antepasados se remontan a la época de Pedro el Grande. Tenían minas de diamantes y yacimientos petrolíferos y uno de los Yusopovs le dio a su mujer por su cumpleaños una pequeña montaña en Crimea ¿Sigo?
Ana sonrió-
- ¿Sabes algo del príncipe Félix Yusopov?
- Mató a Rasputín en el sótano del Palacio Moika en diciembre de 1916. Le envenenó con cianuro, le dio tres tiros y finalmente le ató, le arrojó al Neva helado y le dejó ahogarse.
- Veo que lo sabes todo.
-Siempre me ha fascinado la historia rusa.
Durante los días siguientes, visitaron palacio tras palacio, incluyendo el legendario de Hemitage, construido por Catalina la Grande y parte del palacio de invierno, donde las paredes estaban repletas de obras maestras de todas partes del mundo.
El palacio de invierno era milagroso. La gran escalera brillaba con oro y columnas de mármol gris y las arañas en los pies cansados.
El jueves por la tarde, el teléfono en su suite sonó justo cuando Paula se estaba dando un masaje en los pies cansados-
Ana estaba en el baño, así que ella respondió, rodeada de bolsas de compras llenas de recuerdos-
- ¿Da?- preguntó en ruso, esperando que fuera una llamada de negocios.
- ¿Paula?
Era Pedro.
- Me halagas que hayas reconocido mi voz- dijo ella con frialdad- Aunque tampoco es sorprendente, ya que está claro que no soy tu madre.
- No, mi madre se alegraría de mi llamada.
- Obviamente no sabe cómo eres.
Pedro se rió.
- Bueno ¿estás disfrutando de San Petersburgo?
- ¿ Tú que crees? He soñado toda mi vida con venir. Me siento como si estuviera en el país de las hadas.
- ¿Has pensado en tu bisabuela?
- Claro.
- Una mujer excepcional, igual que su vida. Toda esa pasión y devoción a su príncipe, incluso después de que él la dejara, y después de que ella abandonara el país, e incluso en el lecho de su muerte.
- Si...
- Capaz de un amor obsesivo.- el terminó suavemente
Ella no pudo responder. Se imagino su rostro burlón y supo que él lo sabía todo, se había enterado de todo.
- Tengo una vieja fotografía suya en la mano... ¿ Te ha dicho alguien que eres igual ?
- ¡ Calla, Pedro!
- Eres como ella, ¿Verdad, Pau? Tanto en aspecto como en carácter. Debí haberlo sabido en cuanto te conocí. Todos esos sentimientos hirvientes, esa pasión ardiente, esperando a salir como un genio de una botella...
- ¡Calla!
- Yo siempre he querido hacer el amor con una mujer de tu pasión, y disfrutaré de mostrándotelo cuando llegue a San Petersburgo mañana por la tarde.
- ¡ Mañana!
- Estaré contigo a las tres. Estoy deseándoloo...
Y entonces colgó.
Durante un rato, Paula se quedó quieta sujetando el auricular con la mano empapada en sudor, imaginándose con su cuerpo desnudo junto al de ella.
- ¿Han llamado?- preguntó Ana apareciendo en albornoz.
- Sí- Paula la miró, muy pálida- Era Pedro. LLega mañana por la tarde.
Ana sonrió-
- Me preguntaba cuando vendría. Sabría que no tardaría mucho.
A paula no le gustó el tono con que lo dijo, ni el modo en que Ana la miró al hablar. Era como si ella supiera lo que estaba sucediendo.
Se disculpó y se marchó a su dormitorio. Se sentó en la cama y se meció de un lado al otro, intentado controlar las pasiones que hervían en su interior.
Pedro no había mencionado el informe sobre Martin, pero ella sabía que lo tenía. Sus comentarios sobre amor obsesivo se lo habían demostrado, y él había disfrutado burlándose de ella.
Y Pedro había averiguado que ella era igual que su bisabuela.
Paula , recordó a su madre, sonriéndole la semana anterior con amor y comprensión. Su madre siempre le había dicho que era igual que María Schultz, esa vibrante bailarina de un mundo olvidado. Paula creyó que era en su físico .. ¿Pero se refirió su madre sólo a eso? ¿O vio desde el principio la capacidad de su hija para la pasión?
Si era así, sin duda su madre reconoció su pasión por Martin, pero se sintió incapaz de ayudarla, ya que ella siempre había sido de carácter estable, tranquila y cariñosa, mientras que Paula era apasionada y salvaje.
Y Pedro lo sabía.
Llegó con un hora de antelación, sorprendiendo a Paula, que estaba sola en el salón, esperando su almuerzo cuando sonó el timbre.
Pensando que era el camarero, fue inocentemente a la puerta, vestida con vaqueros y una blusa de seda blanca. Casi se desmayó.
- ¡Pedro!
El sonrió. Estaba impecablemente vestido con un traje negro.
- ¡ Hola!- murmuró mirándola detenidamente- Estás más guapa de lo que recordaba. Me encanta la blusa. Me recuerda el día que entraste en mi despacho y te quitaste la ropa...
- ¡ Yo no hice eso!- Dijo ella dando media vuelta y dirigiéndose al salón.
Él la siguió, cerrando la puerta y sujetándola de un brazo.
- ¡ No me des la espalda!
- ¿Por qué no?- lo miró furiosa- Estoy aquí para trabajar, y no para entretenerte.
- ¡ Horas de interminable diversión!.- se burló- Y no lo estropees diciéndome que no te alarmó nuestra conversación de ayer.
- No me alarmó en absoluto. Soy más fuerte de lo que crees.
- Pero sé todos tus secretos.
Ella se enfureció.
- ¿Qué dijo el de mi? ¡ Dímelo! Exijo saber lo que ese cerdo de Martin...
- Esta noche podrás leerlo en mi dormitorio.
- ¡No quiero leerlo!
- Oh, pero sí quieres venir a mi dormitorio ¿verdad?- dijo mirando la subida y bajada de sus pechos.
Ella vio su mirada y antes de poder evitarlo se excitó.
Pedro la apretó contra la pared.Paula se quedó callada, mirando su pecho musculoso.
Lo deseaba tanto que no podía soportarlo
- ¿Me has echado de menos?
- No.
- Yo a ti sí.
Pedro bajó la cabeza y la besó suavemente.
- No... por favor...
- Me encantas que digas eso.
- Pero no paras ¿verdad? Nunca lo haces cuando te digo.
- No son las palabras lo que me gusta. Es el modo en que suplicas y gimes...
Con su boca, abrió la suya y ella no pudo evitar devolverle el beso, abrazándolo del cuello, metiendo los dedos en su pelo mientras sus lenguas se entrelazaban.
Paula se perdió al instante emitiendo gemidos de necesidad mientras él subía las manos a sus pechos y le acariciaba los pezones.
Pedro dejó de besarla y levantó despacio la cabeza.
Ella lo miró, con ojos extraños obsesivos, y apasionados
- A veces quiero ahogarme en tus ojos, paula, tanto como quiero ahogarme en tu cuerpo.
- Nunca lo harás. Sé que no puedo resistirme a ti, pero tendré que encontrar un modo, porque nunca dejaré que me lleves a la cama, nunca mientras viva.
- No vivirás mucho más si no lo haces.
- Oh ¿entonces me matarás?.
-Cuánto más te niegues la libertad de hacer el amor, más morirás en tu interior- Pedro le acarició sus mejillas.- No puedo soportar ver esa parte de ti que está muriendo, pau. Esa mujer apasionada, amante obsesiva... Y haré todo lo que hay en mi poder para evitar que la destroces.
Ella lo miró atónita, viendo de repente que tenía razón.
- ¿Por qué vas a hacerlo Pedro?- preguntó, rezando para que él dijera algo que la liberara, algo que necesitaba oír desesperadamente antes entregarse a un hombre.
- Porque te deseo.- contestó Pedro acariciándole de nuevo un pecho.
- ¿Entonces es sólo sexo?
- No será solo sexo con nosotros. Pero entiendo que estés asustada. Cualquier mujer lo estaría después de haber pasado por lo que tú pasaste. Si alguna vez conozco a ese cerdo de Martin, le daré un buen puñetazo en su cara de cobarde.
Paula lo miró fijamente a los ojos, incapaz de comprender lo que ababa de decir.
- No te sorprendas, Paula. Sabes que tengo el informe.
- Sí, pero no entiendo cómo lo ves como el malo de la película.
- Digamos que quedarías agradablemente sorprendida por los contenidos del informe. Pero para leerlo- la beso en los labios de nuevo .- tendrás que mantener tu cita con el destino esta noche, en mi dormitorio, cuando el sol se ponga en San Petersburgo y en tu pasado.
Cuando la boca de Pedro abrió la suya, paula se encontró incapaz de negarle el beso, ya que sus palabras le hicieron abrir los labios con placer. Y el beso fue tan fabuloso y excitante que ella no se resistió. cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás mientras subía los brazos al cuello.
La pasión volvió a nacer entre ellos.
Pedro metió las manos bajo su blusa para acariciar sus pechos desnudos, apretándola firmemente contra la pared, moviendo su cuerpo sobre el de ella, con movimientos lentos y rítmicos, haciéndola gemir...
- ¿Han llamado a la puerta...?
La voz de Ana los sobresaltó. Los dos levantaron la cabeza
Se quedaron mirándola, con los rostros enrojecidos, los ojos brillantes. Ana se quedo perpleja unos instantes, luego sonrió y se dio media vuelta, volviendo tranquilamente a su dormitorio sin decir palabra.
Pedro sacó la mano de debajo de su blusa y se rió.
- Bueno, se enteraría antes o después. Al menos eso significa que ya no tengo que esconderme para intentar seducirte.
- ¿Cómo voy a trabajar con ella?- preguntó pau mortificada.
Pedro volvió a reírse.
- No es para tanto. De todos modos, no es asunto de mi madre. Ella te ha contratado pero no es tu dueña. Y en cuanto a mi, si oigo una sola palabra de queja de sus labios , le diré que se ocupe de sus cosas. Yo hago lo que quiero en mi vida privada, Paula.
El timbre sonó con insistencia.
Los dos miraron. Ninguno lo había oído antes, por lo concentrados que habían estado en sus besos.
- Servicio de habitaciones - murmuró Pau.
Y fue a abrir, con el rostro ruborizado al darse cuenta de lo ajenos que habían estado a todo mientras bajaban más y más profundo a las peligrosas aguas del amor.
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hola! espero que les guste el capitulo!! gracias por todos sus comentarios!! ♥
jueves, 5 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 7
Paula estaba muy irritada al notar que Pedro había encandilado a sus padres y a su hermano. Pero no podía enfurecerse con él, porque estaba muy contenta de estar en su casa, relajada y tranquila.
Eddy tocó el piano mientras Pedro y su padre se tomaban sus cervezas y hablaban el partido de Futbol del día anterior.
Paula escuchaba a su madre hablar de sus amigos, sus fiestas, sus almuerzos de caridad y de todos los cotilleos del pueblo.
- ¿Te he dicho que Lizzie Belling se ha casado por sexta vez?
- Sí- Paula sonrió- Me lo contaste en la última carta.
- Es una pena que sólo nos hayamos comunicado por carta durante tanto tiempo.- murmuró su madre tocando suavemente su mano.
Paula asintió, con los ojos llenos lágrimas.
- No vuelvas a marcharte durante tanto tiempo, hija - dijo su madre con tristeza- . Sabes que te echamos muchísimo de menos. Sé que es tu vida y tienes derecho a hacer lo que quieras, pero recuérdanos de vez en cuando.
Paula se esforzó por no romper a llorar.
- No volveré a estar tanto tiempo fuera, mamá. Te lo prometo.
Pedro la miró suavemente y luego miró su reloj.
- Bueno, tenemos que irnos ya.
- Sí, hemos de volver de Londres- Paula se levantó con las piernas temblorosas - Mañana tengo que madrugar. Ya les he contado lo de San Petersburgo-
Sus padres y eddy los acompañaron a la puerta, hablando del nuevo trabajo de Paula. Ella accedió a conseguir una copia firmada de uno de los libros de Ana, a quien su madre también admiraba.
Salieron entre besos. despedidas y lágrimas. Pedro la llevó al Ferrari blanco y y la hizo entrar. Su familia se quedó en la puerta, despidiéndose.
- Bueno- declaró Pedro al arrancar - No ha estado mal ¿verdad?
Paula lloriqueó como una niña, abrumada por el recibimiento que había recibido de su familia, y horrorizada por todos los años que había perdido. Miró por la ventanilla en silencio mientras el coche volvía a toda velocidad a Londrés.
Cuando llegaron, las lágrimas se habían secado en el rostro de Paula, y ya había superado el "shock" emocional por el que la había hecho pasar Pedro.
Miró su perfil duro y atractivo mientras conducía, y se dio cuenta por primera vez de que su vida había cambiado tan deprisa que apenas podía seguir el ritmo , y que los cambios estaban relacionados con ese hombre.
- ¿Por qué estas haciendo esto, Pedro?
Él la miró.
- ¿ Hacer qué?
- Lo sabes muy bien - dijo muy seria - No he tenido un momento de paz desde que te conocí. Eres como un remolino soplando en mi vida, volviéndolo todo al revés y haciéndome temblar.
- Ésa es la segunda cosa bonita que me dices- dijo él irónico.
- No ocurrirá a menudo.
El se rió.
- Oh, no estoy seguro, Paula. Creo que si juego bien mis cartas , tú me dirás cosas mucho más excitantes en el futuro.
Al rato llegaron al piso de Paula.
- Estoy agotado- murmuró Pedro- Te importa si subo y me tomo un café?
Jadeante, ella lo miró con ojos extrañados y obsesivos, sabiendo muy bien que si lo dejaba subir, el intentaría hacerle el amor, y sabiendo también que lo deseaba tanto que no podía negarse.
Pero debía hacerlo y seguir rechazándolo.
- No creo que sea buena idea.
- ¿No? Pués yo sí, y no pienso discutirlo.- dijo Pedro saliendo del coche.
Paula salió también furiosa.
- ¿Podré librarme alguna vez de ti?
- Si alguna vez pienso que sinceramente quieres librarte de mi, no volverás a verme.
Paula se estremeció y camino hacia la puerta, abriéndola y rezando para que Anny no estuviera en casa, porque si lo estaba, a lo mejor Pedro no la besaba... y ella deseaba sus besos.
- ¡Anny! - gritó cuando entraron al piso
No se oyó nada. Anny no estaba.
- ¿Entonces me harás un café?
Paula lo miró. Entonces sintió sus manos rodearle la cintura, y sus bocas se encontraron. Paula cerró los ojos y gimió, mientras le echaba los brazos al cuello y presionaba su cuerpo esbelto contra el suyo.
Pedro la besó profundamente, devorándola. Sus lenguas y respiraciones se entremezclaron y él bajó las manos para sujetar su trasero, presionándola hasta que Paula sintió la evidencia física de su excitación contra su estómago.
Mareada de excitación y necesidad, dejó que su cuerpo se fundiera contra él, Pedro apretaba más, acariciando sus nalgas, haciéndola arder del deseo.
- ¿Cuál es tu dormitorio?- murmuró levantándola en brazos.
- No. No debemos ir al dormitorio...
- Da igual. Me arriesgaré - dijo abriendo de una patada la puerta más cercana y besándola para silenciarla.
Sorprendentemente, era el dormitorio de Paula, y fue directamente a la cama, echando a Paula y poniéndose encima.
- ¡ No!
- Calla y deja que te bese..
Paula no podía resistirse a su propio deseo, así que se ahogó en el placer por primera vez en su vida, gritando y gimiendo mientras los dedos de Pedro abrían la blusa y empezaban a desnudar sus pechos, liberándolos del sujetador de encaje.
Sus manos sujetaron sus pechos desnudos, acariciando los pezones erectos, y Paula respondió como una mujer llevada por la locura, retorciéndose bajo él, con la boca apasionada y voraz, abriendo las piernas...
La blusa y el sujetador cayeron al suelo. Pedro acaricio sus manos, estómago, pechos...
paula gimió y gimió, ciega a todo, y llevada sólo por el intenso deseo. Empezó a tocarlo. Le desabrochó la camisa blanca y con dedos temblorosos se la bajo por los hombros, la tiró al suelo y acarició su pecho fuerte y musculoso.
- ¡Te deseo!- exclamó Pedro con voz ronca pasando una mano por su muslo- ¡Te deseo tanto que apenas puedo pensar!
Su boca tomó la suya con violencia, la mano subiendo más y más, y cuando se puso en su entrepierna, los dos gimieron de mutuo placer.
Pedro respiraba jadeante y tenía la cara enrojecida mientras intentaba bajarse la cremallera de los vaqueros.
- ¡No!
La mano de paula lo detuvo. Tenía que detenerlo. No podía permitir que la tomara tan fácilmente.
- ¡No, Pedro!
Él la miró.
- Lo deseas tanto como yo. Paula, déjame, No te haré daño....
- ¡No, Pedro! ¡ No puedo permitirlo!
- ¿Por qué no?
- ¡ Porque apenas nos conocemos!- exclamó ella mirándolo con miedo, amor y odio - ¡Es demasiado rápido para mí! No me gusta dejarme llevar por un arrebato de pasión.
- ¿Un arrebato de pasión?- Pedro la besó y acarició sus pezones, haciéndola gemir- ¿Es eso lo que siente, Paula? Yo también. No estás sola.. Te he deseado desde que te vi la primera vez , y no he pensado en nada excepto en ti desde entonces. Nada excepto tú..y esto..
Apoyó su pecho sobre el de ella, y la sensación de piel contra piel era como agua para una sedienta.
De repente, en todo lo que Paula pudo pensar fue en dejar que el la desnudara, desnudarlo a el, sentirlo desnudo entre sus piernas, entrando en ella, tomándola...
El peligro acechaba.
Paula se aterrorizó.
Lo empujó y cuando él no dejaba de besarla, de tocarla. Paula empezó a forcejear como una gata salvaje.
- ¡Por el amor de Dios!- exclamó Pedro sujetándola de las muñecas y mirándola - ¿Qué estas haciendo?
- ¡ Detenerte! ¡ Detener esto! Te he dicho que no quiero hacerlo y tú no has parado ¿Que tenía que hacer.. quedarme tumbada pensado en Rusia?
- Tú lo deseas.
- Soy una mujer adulta. Puedo negarme a mi misma lo que quiera, incluido tú y nadie puede condenarme por ello.
- ¡ Oh, Claro! Si fuera por ti te lo negaría todo para castigarte. Ni amor, ni familia, ni sexo, ni...
- ¡ La forma en la que vivo es sólo asunto mío!
- ¡ Ya no!.- replicó furioso.- Yo he decidido que también sea asunto mío y no puedes hacer mucho por detenerme.
- ¡ Puedo negarme a volver a verte! Puedo negarme a ir a Rusia mañana y a aceptar el trabajo con tu madre y a...
- Entonces hazlo Yo te seguiré y te acorralaré como a la pequeña liebre aterrorizada en la que te has convertido. Un destino que te mereces dada tu increíble cobardía.
A Paula se le llenaron los ojos de lágrimas de odio y rabia.
- ¡No soy una cobarde!
- ¡Sí, lo eres!- gritó Pedro soltándola de golpe y levantándose de la cama- No sé porqué te deseo tanto. Mira el modo en que he de luchar contigo continuamente, paso a paso, para que olvides el pasado y sigas con tu vida. Pues bien, ya que he empezado con esto no voy a abandonar- dijo con dureza- ¿Me entiendes? Te llevaré a la cama y te haré mía, sin importar lo que tenga que hacer. Así que aunque huyas a Siberia, te encontraré ¡ Y cuando lo haga, tendré lo que quiero!
Paula se asustó porque vio que lo dijo en serio. Y sabía que si lo conseguía, ella se enamoraría de modo obsesivo.
Y nunca había experimentado su obsesión en mayor grado porque nunca había hecho el amor con un hombre.
Pedro echaba fuego por los ojos.
- Y no dudes , que lo digo todo en serio.
- Lo sé- susurró paula estremeciéndose- Pero yo no estoy completamente indefensa Pedro. Puedo encontrar un modo de luchar.
- ¿Cómo cual?
- ¿Otro hombre? - sugirió suavemente, queriendo herirlo.
Él la miró fijamente, con expresión dura.
De repente, se echó sobre ella y le clavó las manos en los hombros desnudos, mirándola con fuego en los ojos.
- Si te acuestas con otro hombre, te secuestraré y te encerraré, tratándote como una esclava hasta que me supliques por tu libertad.
- ¡ Te lo suplico ahora !- susurró apasionada, excitada por sus palabras- ¡te lo suplico ahora Pedro!
De repente el sonrió, e inclinó la cabeza para besarle el cuello, haciéndola jadear de placer, mientras bajaba y besaba sus pezones, chupándolos y mordisqueándolos. Paula echó la cabeza hacia atrás en exquisito delirio.
- ¿Lo ves? Tú me deseas. Admítelo.
- No niego que te desee. Sólo que no permitiré que me tomes.
El se enderezó.
- Entonces tendré que encontrar un modo de forzarte.
- No hay ningún modo- Paula se enderezó.- No puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión y llevarme a la cama.
- Puedo conseguir un informe detallado sobre Martin.
Paula se puso pálida
- ¡ No te atrevas!
Él se rió, recogió su camisa del suelo y se la puso.
- Cuando lo hagas, no volveré a verte Pedro. Si consigues un informe sobre él o lo que pasó entre nosotros, ¡te mataré!
- ¡Qué apasionada!
- ¡ Lo digo en serio, Pedro!
- Pués ya sabes cómo pararme. Cuéntame tú toda la historia.
Ella apartó la mirada. Sería horrible que Pedro investigara a Martin. Pero aunque ella quería detenerlo, no se atrevía a contarle la verdad. Era demasiado humillante. Estaba segura de que tenía el respeto de Pedro, pero lo perdería si él se enteraba de todo. La despreciaría, como hizo todo el mundo. Aparecería ridícula ante sus ojos y se reiría de ella.
Pedro estaba mirándola con las manos en las caderas
- ¿Y bien?
- ¿Bien qué? ¿Tengo que contarte todos los detalles sangrientos de mi aventura con Martin?- preguntó orgullosa-. ¡Antes me clavaría un cuchillo en el corazón!
- Pero el camino no estará libre para mi hasta que lo hagas...ni para cualquier hombre.
- ¡ No quiero a ningún hombre!
pedro le puso las manos en los hombros desnudos.
- ¿Quieres que te tumbe y te recuerde lo mucho que quieres un hombre?
paula intentó apartarse, ruborizada, y Pedro se rió, puso una mano en su pecho y ella gimió de placer, entrecerrando los ojos.
Pedro inclinó la cabeza y le besó el cuello, pero ella no se dejó llevar y lo empujó
- ¡ No! ¡ No quiero que vuelvas a tocarme así!
- ¡ Eres una cobarde, Paula ! Prefieres enterrarte durante el resto de tu vida a enfrentarte a la verdad; que dejaste vivir el día que ese hombre te hizo daño y estás demasiado asustada para volver a intentar.
- ¡ Ése es mi problema !- exclamó furiosa, tapándose los pechos con los brazos.
- No, es mío. Porque te deseo demasiado para dejar que te metas en tu sarcófago privado, suspirando por un hombre del pasado cuando puedes tener a un hombre de carne y hueso... ¡ A mi!
- ¡No estoy suspirando por él.! Deje de amar a ese cerdo hace cuatro años. Pero no quiero tener con un hombre lo que tuve con el ¿No puedes entenderlo?
- ¿Por qué, que ocurrió con él?
Ella se calló
- De acuerdo, como quieras. Mañana llamaré al detective y lo sabré todo antes de que aterrices en San Petersburgo- giró con determinación y se marchó, dando un portazo.
Paula pensó ir tras él, pero sabía que no tenía sentido. Pedro haría lo que había dicho.
Se puso rápidamente la blusa y corrió la ventana del salón a tiempo para ver el Ferrari blanco desaparecer en la noche.
Un coche poderoso para un hombre poderoso. Era lo que él quería .Tener poder sobre ella . Y no sólo sexual, sino también emocional ¿Por qué otra cosa estaba tan decidido a saber lo que sucedió con Martin?
Paula se sentó en el sofá, intentando pensar.
Si renunciaba a su nuevo trabajo como secretaria de Ana Zolezzi, se quedaría sin trabajo. Pero lo que más le importaba no era eso, sino que tendría que ir a hablar con pedro para pedirle referencias. Así que mejor sería esperar a que Ana pudiera dárselas.
¿Pero cuánto tiempo tendría que trabajar para ella antes de poder dimitir y conseguir unas buenas referencias?? Sin ellas, las posibilidades de conseguir un trabajo eran pocas, especialmente después de seis meses en el paro, y una dimisión de Industrias Alfonso.
Así que dimitir no era lo más inteligente.
Por lo tanto tendría que ir a San Petersburgo por la mañana y esperar que su encuentro con Pedro estuviera muy lejano.
Aún así, la siguiente vez que se vieran, él tendría un informe sobre ella y Martin, y lo sabría todo.
Sabría que ella era virgen.
Cerró los ojos horrorizada. Se enteraría de cómo se enamoró ella de él tras una relación breve y platónica de tres meses, cómo se negó a dejarlo marchar y lo siguió por toda la ciudad, apareciendo continuamente en su casa, su oficina, enviándole cartas, llamándolo constantemente...
Era humillante.
Aunque no fue culpa suya. Ella creyó sinceramente que Martin la amaba y que la dejó porque pensaba que ella no lo quería. Y Paula pensó que si lo convencía de su amor,todo volvería a funcionar.
Pero por supuesto, ése no fue el caso.
Martin simplemente cortó y no tuvo el valor de decirle que se había aburrido de ella, especialmente porque no quería hacer el amor. Pero Martin le dijo que no quería hacerle el amor porque la respetaba mucho, y le dijo que ella le había hecho daño y que no podía seguir con la relación, porque no lo amaba lo suficiente.
¿Y por qué lo persiguió Paula de modo tan incansable?
Porque era una mujer obsesiva.
Por mucho que culpara a Martin, eso no se podía negar.
Y Paula creyó sinceramente que sus padres se sintieron avergonzados. Hasta ese día no había visto que se confundió. Elllos obviamente entendieron su pasión. De hecho, su madre a menudo le contaba lo mucho que se parecía a su bisabuela y no sólo en el aspecto, sino también en el temperamento.
Y eso le daba miedo ¿No?
Ser como su bisabuela, esa rubia embrujada con vibrantes ojos verdes que bailó para zares y duques, y que se enamoró obsesivamente de un príncipe..
Paula tenía suerte de que su amor por Martin no hubiera durado una eternidad, como había ocurrido con su bisabuela y el príncipe. De hecho, Martin sólo fue idealizado por su pasión adolescente. No creía que lo hubiera amado, porque de ser así. Paula habría reconocido lo profundo del amor emocional, espiritual y sexual que Pedro podría provocar en ella.
Oh, sí. Podría amar fácilmente a Pedro.
Era feroz, decidido y emocional...como ella.
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martes, 3 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 6
Paula respiraba con dificultad, sumida en una pesadilla. El coche salió en dirección a Ashford y ella estaba indefensa.
- Te has puesto pálida.- murmuró Pedro- Supongo que no tienes miedo de ver a tu familia ¿verdad?
- ¡ No los he visto desde hace cuatro años ! Sólo envío tarjetas en Navidad y en los cumpleaños. No tengo la intención de bajar del coche y hacer una visita amistosa.
- Bueno, yo puedo traerlos al coche para que te saluden desde la ventanilla
Paula intentó pegarle. pero el le sujetó la mano por la muñeca.
- ¡No me pegues cuando estoy conduciendo ! ¿Quieres que nos matemos ?
- ¡Aparta tus manos de mi !- gritó Paula , intentando pegarle de nuevo.
Pedro frenó y se detuvo a un lado de la carretera.
- ¡Bien !- gritó quitándose furioso el cinturón de seguridad, y poniéndose junto a ella - Ya he tenido bastante de ti mintiéndome, resistiéndome, evitando mis preguntas ..
- ¡Tengo derecho a hacer lo que quiera !- gritó aterrorizada cuando él la sujetó por las muñecas, se las puso junto a la cabeza y la aplastó contra el asiento- Suéltame, puedo darte una patada...
Entonces la boca de Pedro bajó sobre la suya, y cuando continúo forcejeando, el beso se volvió hiriente, haciéndola gritar.
- Me haces daño- gimió contra su boca, pero el siguió.
Y de pronto, su mano subió y se puso sobre su pecho, haciéndola estremecer.
Un gemido de placer salió de los labios de Paula
El besó cambió al instante, y se volvió más apasionado. Paula respondió abriendo sus labios, y sus lenguas y respiraciones se entremezclaron mientras Pedro le acariciaba deliciosamente el pecho.
- Oh, Dios....- gimió Paula, acariciando sus hombros - No, ... No ...
Él la besó con más pasión , y bajó su mano a la cadera y al muslo, apartándole las piernas, haciéndola jadear incluso más al combinar su lengua con la mano subiendo por la cara interna del muslo, haciendo que todo su cuerpo ardiera de deseo.
Paula no podía resistirse a él. Lo deseaba demasiado. Estaba haciendo cosas maravillosas con las manos y la lengua y ella se perdió, arqueada, hambrienta, gimiendo al sentir la mano, meterse bajo su blusa, dentro del sujetador, para acariciar el pezón duro...
- Por favor...por favor..
- ¿Por favor qué ?- murmuró Pedro sin dejar de acariciar el pezón.
- Por favor... para...- susurró temblorosa- No puedo resistirte- Me rindo. Admito la derrota...
Pedro terminó el beso despacio y levantó la cabeza para mirar sus rostro sonrosado.
- Es lo más bonito que me has dicho, Paula.
Ella se puso aún más roja, y bajo la mirada.
- Bueno - dijo él, también jadeante- Puedo seguir conduciendo sin problemas ?
-ponele que si- admitió ella temblorosa, con miedo a mirarlo.
Pedro sonrió y le dio un rápido beso en los labios.
- ¡Imagino que sería demasiado pedir una rendición total!
- Eso no te lo daré nunca.
- Entonces nunca me enamoraré de ti, Paula.
Paula se quedó mirándolo, sabiendo que él estaba diciendo algo de la vida , del amor, de los hombres, y mujeres, y aunque ella necesitaba saberlo, tenía miedo. Estaba tan aterrorizada de su propia capacidad de amar ..que no podía hacer la pregunta que tan desesperadamente necesitaba saber.
Pedro volvió a su asiento y arrancó.
Paula se arregló el pelo con manos temblorosas, alisándose la blusa y tocándose los labios hinchados.
El coche cobró velocidad.
- ¿Aún vas a llevarme a Ashford?
- Sí. Verás, no creo que las razones para romper con tu familia sean buenas. Creo que has dejado que esta situación se te escape de las manos. Deberías aprovechar esta oportunidad para ir a saludarlos y empezar a arreglar las cosas.
Paula suspiró profundamente, pensando en su familia, sintiéndose culpable por su marcha, pero con miedo de verlos en caso de que la trataran con la misma pena y vergüenza que cuatro años antes.
- Nada permanece igual - dijo Pedro- Eso es lo mejor de la vida. Te da poder ilimitado para cambiar las cosas que no te gustan.
Los ojos de Paula se llenaron de dolor
- ¿Y qué hay de las cosas que no puedes cambiar?
- Entonces hay que dejárselas al destino y seguir adelante.
- ¿Y porqué no haces eso conmigo? ¡ Seguir con lo tuyo y dejarme sola!
El se rió
- Porque quiero hacerte el amor
- ¡Pues yo a ti no !
- Mentirosa .- dijo Pedro suavemente , poniéndole una mano en el muslo.
Paula cerró los ojos de placer, y el vio su mirada de deseo y sonrió
Entonces apartó la mano y frunció el ceño.
- ¿No es esa la casa de tus padres? ¿La que acabamos de pasar?
- Pedro- dijo ella con la boca seca mirando hacia atrás- ¡Tengo los nervios destrozados !
- No importa- Pedro dio media vuelta y se detuvo en la entrada- Se llama Casa Malakova ¿verdad? Lo recuerdo por el nombre ruso.
- ¡No quiero verlos !
- Deja de decir eso. Estás empezando a sonar como un disco rayado- detuvo el coche y la miró- Bueno, ya hemos llegado.
Todo parecía mucho más pequeño de lo que ella recordaba. Las vallas de madera negra, el largo camino serpenteante, flaqueando de alegres flores, llevando a la puerta de madera en forma de arco rodeada de emparrados de rosales. La casa era una extraña combinación de torreones góticos con vigas Tudor, algo peculiar en el pueblo de Kent.
- Parece muy bonita- dijo Pedro- Aunque quizás algo fuera de lugar con las decoraciones.
- Por eso la compraron. Mi madre es medio rusa y mi padre medio francés. Dijeron que se especializaban en estar fuera de lugar ¿entonces por qué no sentirse orgullosos de ello?
- Son sentimientos nobles - dijo Pedro sonriendo- Estoy deseando conocerlos. Vamos.
Paula lo sujeto de la muñeca.
- Por favor... aún no.
- ¿Quieres reunir el valor? Cuánto más esperes más necesitarás. Vamos, sal o te llevaré yo hasta la puerta.
Pedro salió del coche y dio la vuelta. Le abrió la puerta y ella lo miró con odio, pero fue una mirada vulnerable, ya que estaba temblando y rezando porque no hubiera nadie en la casa.
- ¡Te odio por todo esto! - exclamó caminando hacia la valla con él.
- ¡ Qué emocionante!. declaró burlón abriendo la valla. - Estoy deseando pasar una estimulante velada esta noche cuando te lleve a casa. Imagina lo mucho que me divertiré cuando tú descargues todo ese odio y furia sobre mi.
La puerta se abrió antes de que llegaran
Su hermano Eddy se quedó mirándola boquiabierto, con vaqueros y camiseta sobre su cuerpo delgado y desgarbado, con una jarra de cerveza en la mano y su pelo oscuro enmarañado alrededor de su rostro sin afeitar.
- Vi el Ferrari y me pregunté quién sería - dijo perplejo
Paula lo miró, apenas capaz de reconocerlo, había cambiado mucho desde la última vez que ella le vio cuatro años antes. Había pasado de ser un adolescente a convertirse en un hombre. Y de repente sintió un gran amor por él., junto con la horrible sensación de todo lo que se había perdido al marcharse de su casa.
-¿Paula?- Eddy la miraba fijamente- Eres tú ¿verdad?
- Sí- dijo ella casi sin voz.
- Y yo soy Pedro Alfonso, un amigo de Pau. El Ferrari es mío.
- ¡Vaya! - los ojos de Eddy se iluminaron y miraron a Pedro con admiración y luego a Paula con más admiración- . ¡Menudo amigo tienes!
- ¿Están tus padres en casa?- preguntó Pedro, ya que Paula estaba demasiado emocionada para hablar.- Podrías decirles que Paula está aquí?.
-¡Sí, por supuesto!
Eddy dio media vuelta y se se marchó por el pasillo mientras Pedro tomaba del brazo a Paula y entraban.
Se oyeron voces excitadas desde la parte trasera. Pasos, un portazo, y entonces su madre y su padre salieron medio corriendo, con expresión sorprendida y encantada.
Todo fue terriblemente tenso y emotivo.
Todos se quedaron mirándose unos instantes.
Su madre, Alejandra,había envejecido considerablemente, y su pelo estaba más gris y su rostro pálido con más arrugas, aunque sus ojos verdes seguían brillantes. En cuanto a su padre, su pelo estaba plateado en las sienes, dándole un aspecto muy distinguido, aún alto y fuerte, con brillantes ojos azules.
-Hija... - susurró su padre acercándose.
Paula se echo a sus brazos, con los ojos llenos de lágrimas y él la abrazó, besándola en la mejilla. Su madre se acercó a ellos y todos terminaron riéndose, llorando y besándose. Paula se dio cuenta en esos instantes que ellos nunca se habían compadecido ni avergonzado de ello, sino que sólo supieron enfrentarse a lo sucedido dándole su intimidad.
-Eddy, pon agua para calentar y prepara el té- sonrió Ale entre lagrimas, limpiándose los ojos con un pañuelo de encaje- Vamos todos al salón y me contarás lo que has estado haciendo
- ¡ Pedro no querrá té! - exclamó su padre dándole una palmadita en la espalda- ¿ No prefieres una jarra de cerveza helada?
- Sí, gracias.
Entraron al salón. Paula se quedò mirando los sillones floreados, la alfombra en el suelo, los pequeños adornos sobre la chimenea y el cuadro de su bisabuela interpretando El lago de los Cisnes en el kirov, el piano en la esquina con partituras encima, donde Eddy tocaba continuamente, y la caja de música rusa, entre las fotografías con marcos de plata sobre la mesa de la esquina.
Paula se acercó a la mesa y tocó la caja de música con los ojos llenos de lágrimas.
- No puedo creer que siga aquí.
- Era de mi abuela- declaró Ale sonriente .- Nunca la he tirado
Paula abrió la cajita cuadrada y negra, y pequeñas melodías del Lago de los Cisnes resonaron en la habitación mientras la diminuta bailarina empezaba a girar delante del espejito con marco dorado.
- Es delicioso- dijo Pedro mirándola.
- Se lo regaló su príncipe- explicó Ale, sin dejar de sonreír- Fue lo único material que se llevó de Rusia cuando se marchó.
- Debió ser una sorprendente historia de amor- dijo Pedro. - para que ella eligiera este tesoro al marcharse. la mayoría de mujeres se cosían joyas en los vestidos ¿verdad?
Ale se rió.
- Obviamente sabes mucho de historia rusa ¿ Te ha contado Paula cosas de nuestro pasado?
- En absoluto. Yo también soy medio ruso.
Paula bajó la mirada, sonrojándose, con miedo de pensar lo que estaría pasando por las cabezas de su padres, porque todo eso había sido muy repentino y emotivo , y la verdad era que ella se inclinaba a creer que Pedro podía tenerle aprecio y querer más que simplemente sexo.
Pero si se dejaba creer eso, se metería en zona peligrosa, se obsesionaría con él, se enamoraría y terminaría brutalmente herida y abandonada.
La bailarina giraba suavemente en la cajita de música. Paula pensó en su bisabuela, que había sido su gran pasión, se había quedado embarazada y nuca se casó, nunca dejo de amar a su principe, aunque el desastre y la revolución amenazaron su vida, aunque él la abandonó cuando nació el bebé, aunque ella comenzó una nueva vida.. Nunca dejó de amar a su príncipe.
Claramente, el amor obsesivo venía de familia.
Paula cerró la cajita de música
- ¡El té está listo!- exclamó Eddy alegremente entrando con una bandeja.
Y todos se sentaron a charlar animadamente.
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