sábado, 14 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 12
Paula lo ignoró. El estaba decidido a llevarla a la cama a cualquier precio, sin considerar sus sentimientos. Y se había aprovechado de que ella no pudiera resistirse a sus besos.
Y aunque Paula no había dejado de desearlo, eso no significaba que tuviera que ser amable con él.
La limusina esaba fuera. Entraron en la parte trasera, los tres juntos. Pedro se sentó frente a Paula.
Ana tuvo que hablar la mayor parte del tiempo para evitar que el ambiente se volviera tenso.
- Por supuesto- estaba diciendo Ana - Tsarskoe Selo recibió el nombre de Pushkin después de la revolución.
-Pero al principio significaba "el Pueblo del zar"- dijo Paula sonriendo sin mirar a Pedro. - Catalina la Grande lo construyó como una especie de lugar de descanso de cuento de hadas, con enormes extensiones de parques, palacios, lagos, y jardines, y todo únicamente para uso de la familia imperial.
- El último zar pasó allí sus últimos años- continuó Ana- En el fondo era un hombre de pueblo. Odiaba los asuntos de estado y el artificio de lavida en la corte. por eso perdió su imperio.
- Lo arrestaron e hicieron prisionero en Tsarskoe Selo ¿verdad?
- ¿Tenemos que hablar necesariamente de historia rusa?- le interrumpió deliberadamente Pedro, intentando terminar con la conversación que estaba utilizando Paula para ignorarlo- No estoy de humor.
- Es mi trabajo- declaró Paula cortante- Y además...
- Bueno , puedes esperar hasta que lleguemos para hablar de eso. Mientras tanto, cállate.
Paula lo hizo echándole una mirada furiosa antes de mirar por la ventanilla.
El coche circulaba a toda velocidad, pasando por la estatua negra de Lenin, el primer cuartel general de KGB, las cúpulas doradas de las iglesias y catedrales.
Entonces llegaron al campo.
Había kilómetros de hierba y de vez en cuando, un enorme edificio de apartamentos hecho de cemento.
No tardaron mucho en llegar a los parques de Tsarkoe Selo.
Realmente era un pueblo privado.
Un lugar de ensueño para los zares de todas las Rusias.
Allí llevó Catalina la Grande a sus amantes . Allí bailó la emperatriz Isabel en el salón de baile de oro. Allí pasó los inviernos el zar Nicolás con las duquesas Olga, Tatiana, Marie y Anastasia, que esquiaron en el lago helado.
Pasaron de largo el Palacio de Alexander, cerrado y vacio, donde el último zar fue hecho prisionero con su familia durante cinco largos meses. Las paredes amarillentas guardaban secretos terribles y dolorosos.
Doblaron una esquina y allí estaba la Rusia Imperial en toda su gloria, con el sol brillando en los torreones dorados del magnífico Palacio Catalina.
Era enorme, bellísimo, un Versalles azul cielo con columnas blancas, torreones, estatuas doradas, jardines, un lago con fuente y cisnes.
Detuvieron el coche bajo unos árboles.
- ¡Es maravilloso! - exclamó Paula levantando la mirada- Pensar en Catalina la Grande, joven y bella, cabalgando con el uniforme militar, una reina guerrera y ...
-¡ Basta de historia!- le interrumpió Pedro saliendo del coche detrás de ella y cerrando la puerta de un portazó.
Paula lo miró furiosa.
- ¿Qué te pasa exactamente?
- Nada- contestó Pedro caminando hacia el palacio.
Ana suspiró al verlo marchar.
- De pronto se ha malhumorado. No se por qué ¿ y tú?
- No .- mintió Paula
Ella lo sabía perfectamente bien. Ana sonrió suavemente mientras las dos caminaron tras el, a lo largo de los exuberantes jardines del palacio, pasando estatuas doradas y fuentes y cisnes.
Pero la visita no fue muy divertida.
El humor de Pedro no mejoró y Paula empezó a sentirse muy dolida, excluida mientras el la miraba con disgusto y le hablaba de forma desagradable.
Incluso ver el salón de baile dorado, no animó a Paula.
Volvieron a casa a las tres.
Pedro siguió con expresión dura y silenciosa, mirando por la ventanilla. Cuando llegaron al hotel, Ana y Paula salieron de la limusina, empezaron a caminar hacia la entrada del hotel, y oyeron a Pedro cerrar la puerta de un portazo.
- Voy a dar un paseo. No me esperen para almorzar.
Paula se giró.
- ¿Qué quieres decir que vas a dar un paseo?
- Es algo simple . Se pone un pie delante de otro. - replicó irónico.
- ¿Pero cuándo volverás?
- Cuando se me apetezca-
Y con eso se volvió y se marchó.
Paula corrió tras él y le sujeto el brazo.
- ¿Qué ocurre?¿ No iremos al ballet porque estas de mal humor?.
- ¿Y perderme lo que vendrá después?- dijo con mirada grosera? Nunca. Te iré a buscar a las seis y media. Mientras tanto................. ¡ Desaparece !
Paula se quedó boquiabierta cuando él se soltó de un tirón y se marchó sin mirar atrás.
Entonces se enfureció. No permitiría que se marchara hablándole de ese modo. Con los ojos llenos de lágrimas, apretó las manos en puños y corrió tras él, volviendo a sujetarle del brazo.
- ¿Cómo te atreves a tratarme así después de todo lo que ha pasado entre nosotros? ¿ Cómo te atreves? Acepté tu trato porque quería ver el ballet pero tú me estás haciendo sentir como una fulana, y te odio por ello. Te odio.
- Puedo vivir con tu odio. Hemos vivido con él mucho tiempo ¿no?
- Yo tengo sentimientos.-- dijo Paula con labios tembloroso- No puedes tratarme así y marcharte ¿No te importa hacerme daño?
- ¡No mucho!- replicó soltándose de nuevo cruzando la calle.
Paula volvió a seguirlo, con los ojos llenos de lágrimas.
- ¡No tienes derecho a hablarme así!
El la ignoró y entró en la plaza de los Artistas, donde estaba la estatua de Pushkin con el dedo extendido y los arboles exuberante en el césped. Y los jóvenes amantes se sentaban en bancos, besándose y los artistas vendían cuadros a los turistas.
- ¡No tienes derecho!- repitió Paula con la voz ronca por el dolor, volviendo a sujetarle del brazo.- No tienes derecho a tratarme así,. hablarme así, hacerme sentir...
- ¿Por qué? Tú me lo has estado haciendo desde que nos conocimos.
De pronto, Paula lo miro a los ojos y se dio cuenta de cómo se habría sentido ella si hubiera estado en su lugar desde el principio
- ¿Estas enfadado por eso?- susurró
- ¿Qué crees? mira como me has tratado esta mañana , ignorándome, evitando mi beso, echando miradas de odio después de que te había ofrecido tu sueño en una bandeja de plata.
- ¡Pero he de pagar un alto precio Pedro!
- Un precio que estás deseando pagar-
Ella se enfureció.
- No puedo evitar lo que siento por ti fisicamente. No es culpa mía. ¿Crees que quiero saber que no puedo resistirme a ti?
- No había necesidad de que fueras tan fría. Y no después de lo de anoche, tus besos apasionados de esta mañana, aceptar la entrada para el ballet y acceder a venir a mi habitación.. Después de todo eso sales de tu dormitorio convertida en un bloque de hielo e ignorándome.
- No creí que te molestara tanto.
- Muy bien . Entonces yo puedo usar la misma excusa e ignorarte hasta que lleguemos a mi dormitorio esta noche.
- ¿En serio? Y crees que yo iré después de esto.
- ¿Quieres ir al ballet o no?
- ¡Sabes que sí?
- Entonces aceptarás mi trato.
- ¡No!, No puedo Pedro, .. realmente quiero ir al ballet.. pero
- No quieres ir a mi habitación?
- No si vas a ser cruel- dijo con los ojos brillantes de lágrimas .
- ¿Cómo puedo ser cruel? Tú no me amas ¿verdad? Sólo te sientes un poco herida, eso es todo. No es un dolor insoportable. Pero no estás enamorada de mi ¿verdad?
Paula no podía mirarlo- Estaba demasiado angustiada.
- ¡No evites mi mirada!- gritó Pedro con odio- ¡Respóndeme, quiero saberlo! ¿Sientes algo por mi aparte de deseo sexual?
- No...bueno, sí..
- Decídete Paula- la miró con dureza- ¿sí o no ? ¿ Significó algo para ti o no?
De pronto Paula se sintió debilitada por el miedo, respirando con dificultad y cerrando los ojos brevemente, deseando saber qué decir y como enfrentarse a ese repentino ataque.
- Yo.. yo..
Pedro la miró con dureza.
-Bien.
Y dio media vuelta y se marchó.
- Espera!- Paula lo siguió.
él se giró.
- ¿Y bien?
- Yo..- Paula intentó no asustarse por decirle eso a un hombre- Me...me importas.
La mirada de Pedro se suavizó y se hizo más intensa.
- Me refiero.. - continuo Paula temblorosa- Me importas un poco. No estoy diciendo que te ame ni nada serio, pero no solo me atraes sexualmente y no me resultas indiferente.
Hubo un largo silencio mientras ella miraba el suelo.
- Eso está mejor- dijo al fin-
paula levantó la mirada.
- ¿No vas a decirme lo que sientes tu?
- De momento no.
Ella se puso roja de humillación.
-¡Cerdo!- ¿Como te atreves a hacerme decir algo así y luego quedarte callado?
- Puedo hacer lo que quiera.
- Pero deliberadamente me has hecho decirlo. Y ahora pensarás que soy completamente vulnerable a ti cuando todo lo que he hecho ha sido..
- ¿Decir unas cuantas palabras?- terminó Pedro con dureza- Es cierto. desaparecieron en cuanto hablaste. No tenían significado. Estaban vacías.
Ella lo miró con odio.
- ¡No estaban vacía!
- Ya se han ido ¿Y qué queda?
- Yo no...
- Acciones, Paula. Nos quedan acciones. Y hablan más que palabras.
Paula lo miró con expresión confundida y angustiada, entendiendo lo que él estaba diciendo pero sin creerlo, negándose a creerlo.
Pedro la miró fijamente y sonrió con dureza,
- Te veré a las seis y media. dijo marchándose.
Esta vez. Paula no lo siguió. Dio media vuelta y volvió al hotel.
Lo hacía porque sabía que había empezado a importarle a ella.
Entonces Paula tenía razón. Pedro había comenzado para ver sí ella podía enamorarse locamente de él. Debía pensar que sería divertido tenerla de rodillas, entregándole no sólo su cuerpo, sino también su corazón. Sin duda era un reto para su ego, especialmente considerando la vida que había llevado ella.
De pronto, Paula recordó lo que había dicho antes de marcharse, que las acciones hablaban más que las palabras.
¿Y cuáles habían sido las acciones de Pedro?
Paula sabía la respuesta
Habían sido acciones de un hombre locamente enamorado.
Paula se sintió muy débil y se sentó en la cama, mirando al espacio y sintiendo su pasión obsesiva luchando por liberarse de su interior.
No debía creer que él la amaba.
Pero sus acciones le hacían creer que sí la amaba. Pedro había sacado a Martin de su cabeza, la había liberado de su humillación, había abierto el sarcófago donde ella había vivido y la había devuelto a la vida..
Sus acciones le decían que la amaba, profunda y obsesivamente
¿Pero y si Paula se equivocaba?
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porque pedro es tan duro porque no le dice que la ama y ella tambien ?
ResponderEliminarWowwwwwww, qué cap más intenso!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarMuy bueno! Sacan chispas en cada encuentro!
ResponderEliminarBuenísimoooo cap!! Son tan tercos los dos!! ¿por qué no reconocen que se aman? y dejan que su amor fluya!!
ResponderEliminarbuenísimo el capítulo,me encanto...
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