jueves, 21 de noviembre de 2013

"AMOR DE ENCARGO" CAPITULO 20



Paula sintió que el corazón le bailaba de alegría en el pecho al recibir aquel beso del hombre al que amaba. Un beso que no había esperado volver a recibir nunca.

—¡Eso es! —exclamó de repente Facundo, en aquel preciso momento—. Ahora lo recuerdo —cuando todo el mundo se volvió para mirarlo, explicó—: La noche que nos comprometimos, cuando me desperté, los vi a los dos juntos, pero estaba mareado por la jaqueca y no entendí nada. A la mañana siguiente sabía que había presenciado algo importante, pero no podía recordar qué era. Es ahora mismo cuando lo he recordado…

—Ojalá lo hubieras recordado antes —gruñó Pedro—. Nos habrías ahorrado un montón de molestias. Y ahora, venga, sé un buen chico y comprométete otra vez.

—Ya lo hecho —respondió orgulloso, mirando a Penny.

—Estupendo —Pedro se volvió hacia Paula—. De esta forma sólo quedamos tú y yo. Tengo algo que decirte, y escúchame bien, porque puede que no te lo repita otra vez. Estuve cerca de perderte porque no supe cómo decirte lo mucho que te amaba y necesitaba. No me puedo imaginar el resto de mi vida sin ti. Pero, gracias a Dios, eso no va a suceder. Nos hemos vuelto a encontrar a tiempo.

Aquella era la declaración de amor que Paula tanto había ansiado escuchar, pero aun así, aquel aire de seguridad en sí mismo la contrariaba un tanto.

—Una aventura; creo que ésa fue la palabra que utilizaste —lo desafió.

—Ni en un millón de años —declaró enfático —tendré una simple aventura contigo. Nos casaremos. De otra manera podrías intentar casarte con otro hombre, y yo no podría soportar volver a pasar por esto otra vez.

—Pero una aventura era lo que tú querías —replicó Paula con igual énfasis—. Y una aventura es lo que yo te estoy ofreciendo ahora.

—Bueno, vámonos ya —exclamó Vicente, interrumpiéndolos—. Tenemos toda esa comida en casa, esperándonos. Celebraremos una fiesta.

—Pero sin nosotros —dijo Pedro, mirando a Paula —. Celebraremos una fiesta particular, nosotros solos —la tomó de la mano—. Ven conmigo.

Y la sacó de la sala mientras hablaba, secundado por la aprobación de los presentes.

Antes de que pudiera tomar conciencia de ello, Paula se encontró sentada en su coche mientras Pedro arrancaba a toda velocidad. Cuando llegaron a su casa, la hizo subir a toda prisa las escaleras sin soltarle la mano. En el momento en que cerró la puerta del dormitorio a su espalda, Paula le preguntó:

—¿Puedo hablar ya?

—No mientras sigas llevando su vestido de boda —y empezó a desabrocharle los botones de perlas del frente.

—Cuidado, que me lo vas a romper.

—¿Y qué? Nunca volverás a ponértelo otra vez —le hizo saltar los botones, y finalmente el vestido cayó al suelo hecho jirones—. Así está mejor.

—¿Qué crees que estás haciendo?



—Lo que he ansiado hacer durante semanas —respondió, terminando de desnudarla. Luego se desvistió a su vez, y la estrechó contra su pecho desnudo. Por último, se apoderó de sus labios en un beso apasionado, fiero, urgente—. Noche tras noche he soñado con hacer esto —le decía entre besos—, volviéndome loco, mientras tú…


Sus labios la acallaron antes de que pudiera decir algo, pero Paula respondió sin palabras mientras se abrazaban con fuerza, unidos tanto por la pasión como por el inmenso alivio que sentían. Se habían asomado al borde del abismo de una vida sin el otro, y habían retrocedido a tiempo, aterrados. A menudo se había preguntado Paula cómo sería su primer acto de amor. Ya sabía que no necesitaba haberse preocupado tanto. Lo que estaba sucediendo en aquellos instantes era puro amor, algo que ni siquiera se había atrevido a soñar.

Pedro la besaba y acariciaba como si fuera un tesoro que hubiera creído perder para siempre.

Cuando finalmente se fundieron en cuerpo y alma, Pedro le preguntó en un susurro:

—¿Eres feliz, amor mío?

—Completamente —murmuró contra sus labios—. Completamente.

Sus palabras, o quizá algo que había escuchado en su tono, fue todo lo que había estado esperando. Se hundió más profundamente en ella, pero con una ternura que la dejó sin aliento.

Después permanecieron abrazados estrechamente, saciados de amor. Aquélla era la seguridad con la que tanto había soñado Paula, pensando sin embargo que Pedro jamás podría proporcionársela. Si hubiera sabido entonces lo que ya sabía, habría descubierto que la seguridad anidaba realmente en los brazos de un hombre que la amara con pasión y no temiera más que perderla. El resto no importaba.

Dormitaron durante un rato, y cuando se despertaron, Pedro le preguntó:

—¿Te oí realmente decirle a Facundo que tú tampoco querías seguir adelante con los planes de boda, o fueron imaginaciones mías?

—No, le dije eso mismo. Tomé la decisión en el coche. Tenías razón: soy más fuerte de lo que creía. Y también voy a dejar la empresa. Ahora tengo que descubrir qué rumbo va a tomar mi vida.

—Se dirige hacia el altar, conmigo.

—Ya te dije que no me casaría contigo. ¿Es que no me estabas escuchando?

—Nunca escucho absurdos. Te amo. ¿Qué te parece dentro de un mes y medio?

—Yo también te amo. ¿Pero eres consciente del comportamiento tan ofensivo que has tenido conmigo? Manejando a la gente como muñecos, enviando a Facundo y a Penny de aquí para allá…

—¿Y acaso no te alegras de que lo hiciera? Ellos también se han alegrado.



—Si te imaginas… —susurró mientras deslizaba una mano por su pecho, por su vientre plano, y más abajo, donde podía ya sentir la creciente fuerza de su deseo—… voy a casarme con un hombre cuya idea de una conversación educada es darme órdenes…


—¿Órdenes? ¿Yo? Si soy el colmo de la dulzura… —Pedro perdió de pronto el aliento, intentando controlarse. Tenía algo que decirle antes de que Paula terminara volviéndolo loco de necesidad, pero fue ella la que habló primero:

—¿Quién me dijo aquello de que nunca se prestaría a sentimentalismos estúpidos?

—No importa lo que te dije entonces —gruñó—. Escucha lo que te estoy diciendo ahora.

—¿Y quién me dijo también que yo era lo suficientemente fuerte para seguir sola, porque no necesitaba a nadie, incluido a Pedro Alfonso??

—Fui un estúpido, Paula. Sabes que estoy loco por ti, ¿no?

—En parte —se burló—. Ahora sé que puedo sobrevivir sola, y todo gracias a ti.

—Métete esto en la cabeza de una vez por todas —le dijo Pedro—. Vamos a casarnos. No en el registro civil, sino en una iglesia. Llevarás un vestido de blanco satén y estarás esplendorosa. Yo llevaré un traje de mañana y pareceré tímido y ridículo, como corresponde a un novio. Pero no importará porque nadie me estará mirando a mí. Estarán pensando en lo guapa que estás, y en lo afortunado que yo soy. Gonzalo será mi padrino, y adoptará la sabia y divertida expresión de un hombre que ya ha pasado por esa tesitura. Será una boda absolutamente maravillosa. Y después…

—¿Después? —inquirió Paula, conmovida.

—Después nunca dejaré que te apartes de mi lado —su voz era ronca—. Así que una vez aclarado esto…

—¿Lo hemos aclarado? —preguntó, maliciosa.

—Sí… ¿y sabes lo que me estás haciendo?

—Sé exactamente lo que te estoy haciendo.

—Es muy peligroso, a no ser que vayas en serio.

—Pues claro que voy en serio —repuso Paula con tono alegre—. Con todo mi corazón.


Pedro perdió finalmente el control y la estrechó entre sus brazos.

—En ese caso…

...........

Se levantaron de la cama ya muy avanzada la tarde, cuando el sol estaba bajo en el cielo.

—Tengo hambre —murmuró Paula.

—Entonces te prepararé un festín. Pero primero quiero enseñarte algo.


La envolvió en una bata suya y la llevó a los jardines, al claro entre los árboles que ella había descubierto el día de la boda de Carolina. El terreno ya había sido completamente despejado de maleza, y más plantas de edificios habían sido marcadas, pero los trabajos parecían haberse detenido.

—No podían seguir adelante sin tu intervención —le explicó Pedro, sentándose en un tronco de árbol y sentándola a ella en su regazo—. Necesito tus ideas antes de empezar a edificar.

—¿Mis ideas acerca de qué?

—Oh, ¿es que no te lo dije? Va a ser un hogar de acogida de animales.

—¿Un qué? ¡Pedro!

—Es tu regalo de boda. Y, de la arrogante manera que es habitual en mí, comencé las obras antes de que consintieras en casarte conmigo.

—Un hogar para animales abandonados —pronunció Paula sin aliento.

—Bueno, pensé que te gustaría tener uno. Todavía te necesitaré en la empresa, al menos por una temporada, pero poco a poco irás pasando menos tiempo en la empresa y dedicándolo a este lugar. Incluso cuando dejes tu empleo seguirás recibiendo los réditos de tus acciones, y podrás invertirlos en pagar a los trabajadores que necesites contratar aquí. He pensado que podrías empezar con una persona, pero después…

—Hey, espera —protestó ella—. Lo tienes todo decidido, ¿verdad? ¿Es que yo no tengo nada que decir?

—¿He hecho algo mal? De acuerdo, dime cómo te habría gustado organizarlo…

—Bueno, de hecho, me gustaría hacer exactamente lo que tú me has descrito. Pero Pedro, si hay algo que me molesta especialmente es la manera que tienes de leerme el pensamiento y anticiparte a mis deseos.

—Lo siento —repuso Pedro, riendo.

—Bueno, ¿y qué más voy a querer hacer? —le preguntó Paula—. Dímelo ahora, y me ahorraré el trabajo de pensarlo yo misma.

—Bueno, algo me dice que ampliarás este hogar hasta que tengamos que mudarnos de casa y así tengas más espacio para tus…

—Residentes.



—Eso, residentes. Y no tendrás que preocuparte por la manera de conseguirlos. Hay otro hogar de acogida de animales en la localidad que tiene un problema de exceso de población, y sus autoridades estarán más que dispuestas a cedértelos. Cuando hayas aprobado los planos, los obreros comenzarán con los cimientos, y luego…


Pero Paula lo acalló con un beso. Pedro era la primera persona que había descubierto y reconocido su vocación, e intentó expresarle sin palabras su apasionada gratitud.

—Así que éste era el gran secreto que me tenías guardado.

—Quería disfrutar sorprendiéndote, y estuviste a punto de estropearlo todo cuando lo descubriste. A propósito, te he dicho que será tu regalo de boda y…

—Me casaré contigo; me casaré contigo —se apresuró a asegurarle.

—Lo suponía —sonrió Pedro—. Pero, de hecho, tengo otro regalo para ti. Y lo tienes aquí mismo, porque ha venido a visitarnos…

Paula dio un grito de alegría al descubrir al inconfundible gatito negro con las patas blancas, caminando hacia ella por el césped.

—¿Es el mismo, verdad? —inquirió mientras lo acariciaba.

—Por supuesto. Fui a visitar a aquella familia y les dije que quería al pequeño Pedro tan pronto como fuera lo suficientemente mayor para dejar a su madre.

—Oh, todo es tan perfecto… Y pensar que empezaste a preparar todo esto mientras yo creía que me odiabas…

—Nunca te odié. No me gustaba que me hubieras sacado aquella información para Facundo, pero cuando me dijiste que lo que pretendías con ello era darme una lección, supongo que siempre te creí. Sin embargo mi orgullo seguía resentido, y no podía pensar nada a derechas —se interrumpió por un instante—. Sufría mucho, y eso demostraba que mis sentimientos por ti eran más profundos de lo que había pensado. Así que lo hice todo mal. Intenté separarte de Pieres por la fuerza, en lugar de ir a buscarte y confesarte mi amor, que era lo que debería haber hecho. Cuando mi torpeza provocó que fijaras la fecha de la boda, creí volverme loco. Empecé a preparar este lugar como una forma de convencerme de que todo se arreglaría al final. Afortunadamente Vicente acudió en mi rescate, y organizamos el escenario idóneo para que Pieres y Penny profundizaran su relación.

—Pero, querido, supón que Facundo no se hubiera echado atrás. ¿También tenías un plan para esa contingencia? ¿O simplemente te habrías quedado quieto, viendo cómo me casaba con otro hombre?

Pedro esbozó su sonrisa más maliciosa, dejó a su homónimo en el suelo y atrajo a Paula hacia sí, murmurando:

—Amor mío… ¿tú qué crees?



                                                   FIN♥


Hola!! bueno... espero que les haya gustado esta mini novela!! 
Gracias por leer y comentar siempre!! son unos genios todos... ojalá les guste también la próxima mini nove que se llama "una loca atracción" que seguramente les subiré una pequeña introducción hoy... 
así que nada más que decir que  GRACIAS! ♥ =)



10 comentarios: