lunes, 25 de noviembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 3



A la mañana siguiente, Paula estaba elegantemente vestida con un traje negro de falda, abotonado hasta el cuello, y con discretos anillos de perlas en sus orejas. Como siempre, llevaba su larga melena rubia recogida en un severo moño

Ana Zolezzi vivía en una preciosa casa blanca en un elegante barrio de Londres. Un Mayordomo abrió la puerta cuando Paula llamó, y la hizo entrar a un salón decorado completamente con antigüedades francesas

Paula no había visto nunca un lujo semejante. Ella procedía de una familia modesta.

Sintiéndose ligeramente fuera de lugar, se sentó en un elegante sofá de brocado amarillo, mientras la luz del sol entraba por los fabulosos ventanales.

- Ah!- Exclamó la condesa  al entrar- ¡ Señorita Chaves!

Paula levantó la cabeza para ver en carne y hueso a su heroína, y se quedó maravillada durante unos instantes, ya que era como ella había imaginado.

Alta , esbelta y elegante.. La condesa llevaba un elegante traje de falda blanco muy parecido al de Paula, abrochado hasta el cuello, con dos filas de perlas en lugar de botones, y el pelo oscuro recogido en un elegante moño..

- ¡ Es maravilloso conocerla al fin!- continúo la condesa acercándose mientras paula se levantaba, y extendiendo las manos- Estaba imaginando cual sería su aspecto, y a penas puedo creer que es exactamente como la había imaginado.

- Y usted es tan bella como en sus fotografías, condesa.

- Por favor, llámame Ana y nos tutearemos. se acercó al sofá. Le he pedido a Bowers que nos traiga el té. ¿Te habló mi hijo del viaje a San Petersburgo?

Paula en seguida se entusiasmó con el proyecto, y al instante se encontraron charlando de historias de San Petersburgo y Rusia

- Espera a ver Peterhof!-- dijo Ana mientras servía el té- Es el equivalente ruso de Versalles.

- He visto fotografías

- Como sabes, el despacho de Pedro el Grande está allí. Yo lo he visto. He estado en la misma habitación que él cuando hizo todo esos planes. Es un zar maravilloso

Charlaron sin parar, saltando de un tema a otro.

Claramente tenían mentes, personalidades e intereses parecidos.

El tiempo pasó sin que se dieran cuenta.

Ana pidió más té.

- Veo que serás la secretaria de mis sueños. Siempre he querido una secretaria que entendiera  la historia rusa como tú.

-He pasado toda mi vida leyendo todos los libros que he podido sobre la historia rusa - confesó Paula con una sonrisa.

- Es normal con tu ascendencia.

- Es principalmente porque me parezco mucho al lado ruso de mi familia. Aparentemente, soy la viva imagen de mi bisabuela.

-Debió de ser muy bella.

Paula se rió, ya que no se consideraba muy bella

- Pedro también me lo comentó- continuo Ana- dijo que eras la mujer más bonita que nunca había visto. Y muy rusa.

A Paula le dio un vuelco en el corazón

- Bueno.... es muy amable.

- A el siempre le han atraído las mujeres de aspecto ruso. Una vez se enamoró de una . Curiosamente una bailarina que se llamaba Kyra. Durante un tiempo yo creí que se casarían.

- ¿Crees que a él le gusta el matrimonio?- preguntó Paula,pensando que un hombre como Pedro nunca se casaría.

- Ahora tiene treinta y siete años, y está empezando a pensar en crear una familia. Pero le resulta difícil, porque quiere que la mujer tenga sangre rusa o al menos alguna conexión con Rusia. Y eso no es fácil.

El timbre sonó en ese momento en el vestíbulo de mármol.

- ¿Quién podría ser?- Ana frunció el ceño mirando su reloj. ¡ Oh, no, lo olvidé completamente! Pedro dijo que vendría a almorzar.


Un segundo después se oyó una grave voz masculina en el vestíbulo.

Paula se dijo que debía mantener la calma . No debía enrojecer ni sonreírle como una idiota.

Pedro Alfonso no estaba interesado en ella y nunca lo estaría. Y ella tampoco estaba interesada en él. No debía interesarle o cometería el mismo error que con Martin.

Así que ignoraría su físico deslumbrante, su inteligencia, su atractivo, su poder y su origen ruso.

- ¡Ya está!- exclamó Ana - ¿ Por qué no te quedas a almorzar?

- Oh, no . No puedo.

- ¿Por qué no?. Seguro que a Pedro le encantará, y a mi también.

- Tengo una cita con el director de mi banco a las dos.- Recordó Paula aliviada.

-Vaya, es una pena.

La puerta se abrió y Pedro entró, dominando la sala con su poder y aire de autoridad.

- ¿Aún sigues aquí ?- le preguntó sonriendo a paula- Entonces imagino que has conseguido el trabajo.

- Sí, así es. - Paula se levantó , con el rostro sereno, decidida a que él no supiera lo atractivo que lo encontraba.

- Bien. Estoy deseando encontrarte a menudo de ahora en adelante.

- Muy amable- declaró Paula con frialdad.

El frunció el ceño. Se hizo el silencio.

- Bueno- dijo Ana- ¿Tomamos un poco de Champán? Para dar la bienvenida a Paula.

- De acuerdo- Pedro sonrió con dureza y giró a la puerta. Le diré a Bowers que ponga la mesa para tres.

- No, no puedo quedarme- dijo Paula - Tengo una cita.

Pedro se detuvo en la puerta , mirándola fijamente, notando su hostilidad y sin comprenderla . especialmente del apasionado beso que ella le dio el día anterior.

Entonces salió y cerró la puerta

Paula se relajó y se giró a su nueva jefa.

- ¿Cuándo saldremos para San Petersburgo?¿Y donde nos alojaremos?

- Nos iremos dentro de quince días y nos alojaremos en el hotel Europa justo en el Centro .

Se oyeron los pasos rápidos de pedro, regresando.

A Paula se le quedó la boca seca.

- ¿Es un buen hotel?

- Encantador. Lleno de Columnas y espejos........

La puerta se abrió y Pedro entró, con el rostro duro y llevando una botella y tres copas de champán.

- Pero Pedro te informará de los detalles la semana que viene ¿verdad, querido?

- Sí .- contestó el cortante, dejando los vasos en la mesa de roble y sirviendo champán en cada una.

Ana lo miró con el ceño fruncido y luego a Paula.

Pedro le dio la copa a Paula, con expresión dura.

- La semana que viene iré a tu piso a darte los detalles. Mientras tanto, necesito que rellenes un formulario para el visado.

- Por supuesto- dijo ella con frialdad.

Enderezándose, Pedro sacó el formulario de su bolsillo y se lo dio. paula se sentó para rellenarlo, maravillándose ante la emoción que sintió al ver toda la escritura en ruso, tan extraña, tan romántica y mágica.

Cuando terminó miró su reloj.

- He de darme prisa.

- Te acompañaré hasta la puerta- dijo Pedro.

Paula intentó no perder la calma. Le dio a Ana un beso de despedida, diciéndole lo mucho que deseaba empezar a trabajar con ella, y luego rígida de tensión, salió, seguida por Pedro.

Él cerró la puerta del salón y Paula aceleró el paso, corriendo a la puerta de la calle.


- ¡Un momento!- exclamó Pedro alcanzándola de dos grandes zancadas, sujetándola del brazo y girándola- ¿ Qué diablos te ocurre?¿ Por qué estas de repente tan fría .?

- No sé de que habla- declaró ella tajante.

- ¡No mientas!. Ayer me besaste apasionadamente y hoy tus ojos son como dos bloques de hielo.

- Entonces no los mire, señor Alfonso

- ¿Señor Alfonso? Creo que debemos tutearnos o empezaré a pensar que a todos los hombres que conoces los besas como hiciste conmigo.

- ¡Sabes perfectamente bien que sólo lo hice porque estaba enfadada!

- La primera vez sí.

Paula se ruborizó al recordar la pasión con la que se rindió a su beso.

- ¿Entonces que ocurre?- preguntó Pedro. ¿Por qué eres de repente tan hostil?

- No soy hostil.

- Paula, no eres la mujer que conocí ayer.

- Puedo enseñarte mi pasaporte.

- No te hagas la graciosa. Ya sabes de qué hablo.

Ella levantó la cabeza con expresión defensiva.

- Mira acabó de aceptar un trabajo con tu madre. No sería apropiado que fuera besando a su hijo cada cinco minutos.

- Deja que yo juzgue eso. Disfruté mucho ayer con tu beso, y quiero volver a disfrutar.

Nada de lo que pudiera haber dicho la habría asustado más. Eso significaba que él pensaba, seguirla , besarla, susurrarle cosas bonitas al oído...

Y eso bastaría para que ella se descontrolara de nuevo. Eso alimentaría la obsesión que podía sentir por un hombre tan fabuloso e inalcanzable como Pedro Alfonso.

- ¡ Pues no puedes!- exclamó ella abriendo la puerta con furia- Por favor, ten las manos apartadas de mí, porque no me interesa.

Girándose salió, con la cara rígida de determinación, pero se sintió sorprendida y herida cuando el no intentó seguirla.

Le tembló la mano cuando abrió su coche deportivo azul, se metió tras el volante y se marchó sin volver a mirar atrás.

La verdad era que él la atraía más que ningún hombre que hubiera conocido, incluyendo Martin.

A Martin ni siquiera lo encontró atractivo. Pero el fue un hombre atento, encantador, y tan inalcanzable, que al final terminó coladita por él.

Inalcanzable....... Ésa era clave. Ella lo idolatró, y el hecho de que nunca hicieran el amor., aumentó su obsesión.

Pero Pedro Alfonso era incluso más inalcanzable...

Alto, fuerte, inteligente, sexy, dinámico, encantador, guapísimo ..y con un romántico origen ruso, igual que ella.

Y si no se resistía, terminaría enamorándose de él, de forma obsesiva, igual que ocurrió con Martin.

Así que no debía permitirlo

No debería volver a besarlo

Nunca.


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capitulo tres!! espero que les guste!! gracias por leer!! ♥



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