viernes, 20 de diciembre de 2013

"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 15 Segunda Parte



Amaneció en San Petersburgo. La mesa delante de Paula estaba llena de cartas a medio escribir. Al principio, intentó explicar su marcha y por qué él no debía seguirla. Pero sus palabras resultaron demasiado emotivas, y temió hacer el ridículo, especialmente con él, el hombre al que amaba y respetaba. Ella sólo podría vivir con eso si lo trataba con dignidad.

Pero tampoco podía marcharse sin decirle lo que sentía, porque eso sería injusto. El había hecho mucho por ella. Había cambiado su vida, curando viejas heridas, llevándola a un futuro para el que ella no había estado preparada, y enseñándole tanto sobre la vida que Paula no volvería a ser la misma.

Pedro se había portado mal con ella, pero también había sido bueno, y se merecía más que una marcha silenciosa.

Así que al final sólo escribió una frase:

"Estoy enamorada de ti."

Se quedó mirándola un rato. No había necesidad de firmarla. Paula se la dejaría sobre su almohada, metida en un sobre y con el nombre de él escrito fuera.

Pedro posiblemente sonreiría, o al menos se sentiría triunfante cuando lo leyera. Aunque él conocía su pasado, y sabía lo mucho que a Paula le asustaba enamorarse. Quizás entendiera lo que ella intentaba decir, y si tenía algo de humanidad, no intentaría seguirla.

El tiempo pasaba, y ella tenía que asegurarse que salía ese día del país. Así que llamó a la oficina de Londres de British Airways y tuvo suerte. Consiguió el último billete en el vuelo de las once de la mañana de San Petersburgo a Londres.

En ese momento eran las siete de la mañana, y tenía que salir de la suite antes de que Ana se despertara. Así que metió en su maleta las cartas a medio escribir, temiendo dejarlas por si a él se le ocurría mirar en la papelera, y luego se puso su americana.

Dejó la nota para Pedro en la almohada y la estudió en silencio unos instantes. Luego fue al salón, escribió una carta de despido y disculpa sobre la chimenea y esperó que Ana lo entendiera.

Salió de la suite, fue al ascensor y bajó al vestíbulo. Se acercó a recepción y pidió un taxi para ir al aeropuerto.

Cuando llegó, Paula le pidió al conductor que la llevara por la plaza de San Isaac y el Palacio de Invierno, para poder echar un último vistazo a su adorado San Petersburgo.

Era maravilloso, especialmente con la luz de la mañana. Allí sucedieron tragedias mayores que la suya. Cientos de campesinos murieron para que se construyera la ciudad. El Zar Alejandro II asesinado, fue llevado al Palacio de Invierno para morir allí. La Revolución llenó las calles y llevó a un nuevo orden y la muerte del zar.

Y al final, su bisabuela abandonó la ciudad llena de humo con una hija de cuatro años, una cajita de música y los recuerdos de su amado príncipe.

Quizás ella estuviera sufriendo de un amor no correspondido, pero debía ser valiente. Al menos era joven, libre y llena de vida.



Entonces el taxi salió de la ciudad, y Paula sintió un gran dolor al decirle adiós a San Petersburgo y a Pedro.




En el aeropuerto, sólo pudo sentarse y esperar, hasta que anunciaron su vuelo por los altavoces.

Paula se levantó, con la tarjeta de embarque, el billete y el visado en la mano, que no dejaba de temblarle. Empezó a caminar hacia el control de pasaportes, con el rostro pálido y frío.

—¡Paula!

Se quedó quieta, horrorizada, dando media vuelta para mirar y viendo a Pedro corriendo hacia ella.

—¡No! —le gritó cuando llegó a su lado—, ¡Vete, por favor! ¡No puedo soportarlo!

—¡Paula, no lo entiendes! —la sujetó con fuerza de los hombros—. He leído tu nota y…

—¿Y no ves que me tengo que marchar? Si me quedo sólo sufriré.

— Estoy enamorado de ti.

Paula se calló, mirándolo con incredulidad.

—Te amo —dijo con voz temblorosa—. Te he amado todo el tiempo.
Me enamoré la primera vez que te vi en aquel ascensor, mirándome con tus ojos extraños, pero no me di cuenta en ese momento. No me di cuenta de que te amaba hasta la primera noche que fui a tu piso… —se calló y respiró profundamente—. ¡Di algo, por el amor de Dios! ¡Dime que no he hecho el ridículo más espantoso!

Paula le echó los brazos al cuello y empezó a besarlo.

—Oh, yo también te amo. Pedro, te amo, te amo….

Él la besó con amor, y no con pasión, abrazándola con fuerza.

—No puedo creer que esto esté sucediendo —dijo Paula feliz—. No puedo creer que sea real.

—Ni yo. Estaba tan acostumbrado a luchar contigo que no pude creer lo que leí en tu nota. Tuve que leerla varias veces antes de creerlo. Casi pensé que era una mentira y que la escribiste para proteger mis sentimientos después de tu marcha.

—¿Cómo pudiste creer eso? Después de lo de anoche, cuando me marché…

—¿Pero no ves que fue lo de anoche lo que me crucificó? No podía evitar hacer el amor contigo pero nunca debí hacerlo sin decirte al principio lo que sentía.

—También me crucificó a mí —susurró Paula—. He estado toda la noche llorando y no he dormido.

—Yo tampoco. El modo en que lloraste, te marchaste y accediste a ser mi amante sin amor… Quise matarme. No podía soportar que sólo te atrajera yo físicamente, que nunca tendría tu amor.

—Pero yo sólo me comporté así porque tenía miedo de decírtelo. Te amaba y tenía que salir de tu habitación antes de desmoronarme.

—Entonces pensabas marcharte para siempre, ¿verdad?

—Sí. Cuando hicimos el amor con tanta furia y odio, aunque fue excitante a la vez, el vacío después fue demoledor.


Pedro inclinó la cabeza y la besó con ternura.



—Por favor, deja que te compense por todo. Deja que te haga el amor como debe ser, con amor verdadero… Vamos al hotel. Necesito estar a solas contigo.

Pedro le pidió su maleta a los empleados de las líneas aéreas y quince minutos más tarde, estaban en la calle. La limusina esperaba.

— ¿Cuándo te diste cuenta de que me amabas? —le preguntó Pedro dándole la mano mientras se dirigían al coche.

— Lo supe desde el principio —admitió Paula sonriendo.

— Oh, mi amor…

Y Pedro volvió a besarla.

El chófer esperó pacientemente hasta que volvieron a separarse. Metió la maleta en el maletero y los dos entraron en la parte trasera como dos niños, riendo, besándose y abrazados.

— ¿Y cuándo te lo admitiste a ti misma? ¡Necesito saber el momento exacto!

— Anoche. Tenía miedo de decirlo porque me parecía peligroso.

— Yo también tenía miedo. No eras la única.

— Y yo que estaba convencida de que sólo querías sexo.

— Tu miedo trabajó en mi favor. Al principio me resultó fácil fingir, pero cuanto más lo creías tú, más duro se volvía. No dejaba de pensar que nunca tendría la oportunidad de decirte la verdad. Y al final sufrí tanto que quise hacerte daño, porque pensé que así a lo mejor te forzaba a que me dijeras que me amabas.

Ella le sonrió, llena de amor.

— Funcionó, ¿no? Eso es exactamente lo que hice al final.

— Sí —Pedro la besó—. Menos mal.

— Lo hice porque no podía dejarte simplemente, sin palabras. Tú has hecho mucho por mí. Tenía que hacerte saber que me marchaba con el corazón lleno de amor, no de odio, orgullo ni miedo. Sólo amor.

—Debiste saber que yo te amaba también.

— Sí, lo supe —dijo suavemente—. No sé cómo y no llegué a aceptarlo.

— Y en el fondo yo sabía que tú me amabas. Pero era una sensación extraña e inexplicable. Lo sentía aunque no hubiera pruebas de amor. Sólo lo sabía.

—¿Hubo algo en particular que me delatara?

Él la miró.

—Tus ojos… el modo en que me mirabas… de un modo tan oscuro y obsesivo… ¿Cómo podía mirarme así una mujer y no amarme?

Paula se acurrucó entre sus brazos, sin dejar de darle besos.
Por fin llegaron al hotel. Entraron de la mano en el vestíbulo de mármol. Todo parecía diferente, maravilloso y lleno de vida.

Se besaron en el ascensor mientras subían y se dirigieron a la habitación de Pedro.

Entraron y se besaron apasionadamente mientras se desnudaban.

Cayeron sobre la cama, susurrándose su amor, moviéndose juntos con intensidad. Hicieron el amor con amor verdadero y ternura, y de un modo tan intenso y personal que Paula sollozó durante el orgasmo.
Cuando colapsaron, Pedro no dejó de besarla.

—Creo que he estado solo toda mi vida. No me di cuenta hasta que te conocí. Ahora que te he encontrado, no quiero perderte.

Ella le acarició el pelo.

— No me perderás a menos que dejes de amarme.

— Eso nunca sucederá. Mi vida sólo tiene sentido con tu amor.

—Yo siento lo mismo.


El teléfono sonó en ese momento. Pedro dijo una palabrota.

—Vaya, debí desconectarlo —lo tomó—. ¿Da?… Oh, hola, Kyra —hizo una mueca—. No, me temo que no puedo… Sí, estoy muy ocupado… Bueno, durante el resto de mi vida en realidad…

Paula lo miró con inseguridad y celos.

—Eso es… —siguió diciendo Pedro —. Paula… Bueno, eso espero… ¡Claro que hablo en serio!… No, no se lo he pedido, pero estaba a punto.

Paula lo miró, esperanzada y nerviosa.

—Nada de rencores, Kyra… Lo entiendo mejor de lo que crees… No hacen falta explicaciones…. Sí, ya nos veremos… Cuídate… Dosvedenya.

Pedro colgó y volvió a besarla.


—Era Kyra. Quería que nos viéramos, para explicarme por qué se comportó como lo hizo hace años. Lo irónico es que ha estado hablando de modo seductor. Obviamente ha cambiado su manera de pensar. Pero a mí no podría interesarme menos, y por supuesto le he dicho que no.

— ¿Y por qué le has dicho que no… ? —susurró Paula aguantando la respiración.

— Porque estoy enamorado de ti, Pau. Y quiero pasar el resto de mi vida contigo.


— Le has hablado de pedirme algo…


— ¿Bueno, qué crees tú que es? —murmuró Pedro sonriendo—. ¿Te lo pido aquí o prefieres que te pida  matrimonio en la plaza del Palacio de Invierno?

— ¡Oh, Pedro! —ella cerró los ojos y enterró la cara en su cuello—. Sí, me casaré contigo. Para toda la eternidad.

— ¿Y cuando muera seguirás amándome?


— Te esperaré en las sombras del más allá —susurró—. Volveré contigo en la próxima reencarnación. Seré tuya para siempre, y te reconoceré por tus besos…


— Y yo te reconoceré cuando conozca a una mujer con extraños ojos verdes que me mire con esa pasión…

Paula lo besó, y cuando el cuerpo de Pedro se excitó en su interior, ella pensó en todo lo malo que le había sucedido en la vida, y de pronto lo vio maravilloso y mágico porque la había llevado a ese momento, junto al hombre que aliviaría su soledad para siempre con su amor.................Con su amor obsesivo…♥


                                                FIN♥

Termino... muchas gracias por leer y comentar todas las noves que eh subido!! 
Espero que les haya gustado esta mini nove!! GRACIAS!


7 comentarios:

  1. muy linda, si llegas a subir otra avisame a mi tw @iara_tefiPyP besotes me encanto.

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  2. que lindo final!!!me encanto...

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  3. me encantan tus adaptaciones!! Podrias decirnos el nombre de las 2 novelas me encantaria leer la novela original..espero que puedas subir mas adaptaciones!!

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  4. me encanto!!! la voy a extrañar... ya quiero leer tus proximas adaptaciones :D

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