martes, 3 de diciembre de 2013
"UNA LOCA ATRACCIÓN" CAPITULO 6
Paula respiraba con dificultad, sumida en una pesadilla. El coche salió en dirección a Ashford y ella estaba indefensa.
- Te has puesto pálida.- murmuró Pedro- Supongo que no tienes miedo de ver a tu familia ¿verdad?
- ¡ No los he visto desde hace cuatro años ! Sólo envío tarjetas en Navidad y en los cumpleaños. No tengo la intención de bajar del coche y hacer una visita amistosa.
- Bueno, yo puedo traerlos al coche para que te saluden desde la ventanilla
Paula intentó pegarle. pero el le sujetó la mano por la muñeca.
- ¡No me pegues cuando estoy conduciendo ! ¿Quieres que nos matemos ?
- ¡Aparta tus manos de mi !- gritó Paula , intentando pegarle de nuevo.
Pedro frenó y se detuvo a un lado de la carretera.
- ¡Bien !- gritó quitándose furioso el cinturón de seguridad, y poniéndose junto a ella - Ya he tenido bastante de ti mintiéndome, resistiéndome, evitando mis preguntas ..
- ¡Tengo derecho a hacer lo que quiera !- gritó aterrorizada cuando él la sujetó por las muñecas, se las puso junto a la cabeza y la aplastó contra el asiento- Suéltame, puedo darte una patada...
Entonces la boca de Pedro bajó sobre la suya, y cuando continúo forcejeando, el beso se volvió hiriente, haciéndola gritar.
- Me haces daño- gimió contra su boca, pero el siguió.
Y de pronto, su mano subió y se puso sobre su pecho, haciéndola estremecer.
Un gemido de placer salió de los labios de Paula
El besó cambió al instante, y se volvió más apasionado. Paula respondió abriendo sus labios, y sus lenguas y respiraciones se entremezclaron mientras Pedro le acariciaba deliciosamente el pecho.
- Oh, Dios....- gimió Paula, acariciando sus hombros - No, ... No ...
Él la besó con más pasión , y bajó su mano a la cadera y al muslo, apartándole las piernas, haciéndola jadear incluso más al combinar su lengua con la mano subiendo por la cara interna del muslo, haciendo que todo su cuerpo ardiera de deseo.
Paula no podía resistirse a él. Lo deseaba demasiado. Estaba haciendo cosas maravillosas con las manos y la lengua y ella se perdió, arqueada, hambrienta, gimiendo al sentir la mano, meterse bajo su blusa, dentro del sujetador, para acariciar el pezón duro...
- Por favor...por favor..
- ¿Por favor qué ?- murmuró Pedro sin dejar de acariciar el pezón.
- Por favor... para...- susurró temblorosa- No puedo resistirte- Me rindo. Admito la derrota...
Pedro terminó el beso despacio y levantó la cabeza para mirar sus rostro sonrosado.
- Es lo más bonito que me has dicho, Paula.
Ella se puso aún más roja, y bajo la mirada.
- Bueno - dijo él, también jadeante- Puedo seguir conduciendo sin problemas ?
-ponele que si- admitió ella temblorosa, con miedo a mirarlo.
Pedro sonrió y le dio un rápido beso en los labios.
- ¡Imagino que sería demasiado pedir una rendición total!
- Eso no te lo daré nunca.
- Entonces nunca me enamoraré de ti, Paula.
Paula se quedó mirándolo, sabiendo que él estaba diciendo algo de la vida , del amor, de los hombres, y mujeres, y aunque ella necesitaba saberlo, tenía miedo. Estaba tan aterrorizada de su propia capacidad de amar ..que no podía hacer la pregunta que tan desesperadamente necesitaba saber.
Pedro volvió a su asiento y arrancó.
Paula se arregló el pelo con manos temblorosas, alisándose la blusa y tocándose los labios hinchados.
El coche cobró velocidad.
- ¿Aún vas a llevarme a Ashford?
- Sí. Verás, no creo que las razones para romper con tu familia sean buenas. Creo que has dejado que esta situación se te escape de las manos. Deberías aprovechar esta oportunidad para ir a saludarlos y empezar a arreglar las cosas.
Paula suspiró profundamente, pensando en su familia, sintiéndose culpable por su marcha, pero con miedo de verlos en caso de que la trataran con la misma pena y vergüenza que cuatro años antes.
- Nada permanece igual - dijo Pedro- Eso es lo mejor de la vida. Te da poder ilimitado para cambiar las cosas que no te gustan.
Los ojos de Paula se llenaron de dolor
- ¿Y qué hay de las cosas que no puedes cambiar?
- Entonces hay que dejárselas al destino y seguir adelante.
- ¿Y porqué no haces eso conmigo? ¡ Seguir con lo tuyo y dejarme sola!
El se rió
- Porque quiero hacerte el amor
- ¡Pues yo a ti no !
- Mentirosa .- dijo Pedro suavemente , poniéndole una mano en el muslo.
Paula cerró los ojos de placer, y el vio su mirada de deseo y sonrió
Entonces apartó la mano y frunció el ceño.
- ¿No es esa la casa de tus padres? ¿La que acabamos de pasar?
- Pedro- dijo ella con la boca seca mirando hacia atrás- ¡Tengo los nervios destrozados !
- No importa- Pedro dio media vuelta y se detuvo en la entrada- Se llama Casa Malakova ¿verdad? Lo recuerdo por el nombre ruso.
- ¡No quiero verlos !
- Deja de decir eso. Estás empezando a sonar como un disco rayado- detuvo el coche y la miró- Bueno, ya hemos llegado.
Todo parecía mucho más pequeño de lo que ella recordaba. Las vallas de madera negra, el largo camino serpenteante, flaqueando de alegres flores, llevando a la puerta de madera en forma de arco rodeada de emparrados de rosales. La casa era una extraña combinación de torreones góticos con vigas Tudor, algo peculiar en el pueblo de Kent.
- Parece muy bonita- dijo Pedro- Aunque quizás algo fuera de lugar con las decoraciones.
- Por eso la compraron. Mi madre es medio rusa y mi padre medio francés. Dijeron que se especializaban en estar fuera de lugar ¿entonces por qué no sentirse orgullosos de ello?
- Son sentimientos nobles - dijo Pedro sonriendo- Estoy deseando conocerlos. Vamos.
Paula lo sujeto de la muñeca.
- Por favor... aún no.
- ¿Quieres reunir el valor? Cuánto más esperes más necesitarás. Vamos, sal o te llevaré yo hasta la puerta.
Pedro salió del coche y dio la vuelta. Le abrió la puerta y ella lo miró con odio, pero fue una mirada vulnerable, ya que estaba temblando y rezando porque no hubiera nadie en la casa.
- ¡Te odio por todo esto! - exclamó caminando hacia la valla con él.
- ¡ Qué emocionante!. declaró burlón abriendo la valla. - Estoy deseando pasar una estimulante velada esta noche cuando te lleve a casa. Imagina lo mucho que me divertiré cuando tú descargues todo ese odio y furia sobre mi.
La puerta se abrió antes de que llegaran
Su hermano Eddy se quedó mirándola boquiabierto, con vaqueros y camiseta sobre su cuerpo delgado y desgarbado, con una jarra de cerveza en la mano y su pelo oscuro enmarañado alrededor de su rostro sin afeitar.
- Vi el Ferrari y me pregunté quién sería - dijo perplejo
Paula lo miró, apenas capaz de reconocerlo, había cambiado mucho desde la última vez que ella le vio cuatro años antes. Había pasado de ser un adolescente a convertirse en un hombre. Y de repente sintió un gran amor por él., junto con la horrible sensación de todo lo que se había perdido al marcharse de su casa.
-¿Paula?- Eddy la miraba fijamente- Eres tú ¿verdad?
- Sí- dijo ella casi sin voz.
- Y yo soy Pedro Alfonso, un amigo de Pau. El Ferrari es mío.
- ¡Vaya! - los ojos de Eddy se iluminaron y miraron a Pedro con admiración y luego a Paula con más admiración- . ¡Menudo amigo tienes!
- ¿Están tus padres en casa?- preguntó Pedro, ya que Paula estaba demasiado emocionada para hablar.- Podrías decirles que Paula está aquí?.
-¡Sí, por supuesto!
Eddy dio media vuelta y se se marchó por el pasillo mientras Pedro tomaba del brazo a Paula y entraban.
Se oyeron voces excitadas desde la parte trasera. Pasos, un portazo, y entonces su madre y su padre salieron medio corriendo, con expresión sorprendida y encantada.
Todo fue terriblemente tenso y emotivo.
Todos se quedaron mirándose unos instantes.
Su madre, Alejandra,había envejecido considerablemente, y su pelo estaba más gris y su rostro pálido con más arrugas, aunque sus ojos verdes seguían brillantes. En cuanto a su padre, su pelo estaba plateado en las sienes, dándole un aspecto muy distinguido, aún alto y fuerte, con brillantes ojos azules.
-Hija... - susurró su padre acercándose.
Paula se echo a sus brazos, con los ojos llenos de lágrimas y él la abrazó, besándola en la mejilla. Su madre se acercó a ellos y todos terminaron riéndose, llorando y besándose. Paula se dio cuenta en esos instantes que ellos nunca se habían compadecido ni avergonzado de ello, sino que sólo supieron enfrentarse a lo sucedido dándole su intimidad.
-Eddy, pon agua para calentar y prepara el té- sonrió Ale entre lagrimas, limpiándose los ojos con un pañuelo de encaje- Vamos todos al salón y me contarás lo que has estado haciendo
- ¡ Pedro no querrá té! - exclamó su padre dándole una palmadita en la espalda- ¿ No prefieres una jarra de cerveza helada?
- Sí, gracias.
Entraron al salón. Paula se quedò mirando los sillones floreados, la alfombra en el suelo, los pequeños adornos sobre la chimenea y el cuadro de su bisabuela interpretando El lago de los Cisnes en el kirov, el piano en la esquina con partituras encima, donde Eddy tocaba continuamente, y la caja de música rusa, entre las fotografías con marcos de plata sobre la mesa de la esquina.
Paula se acercó a la mesa y tocó la caja de música con los ojos llenos de lágrimas.
- No puedo creer que siga aquí.
- Era de mi abuela- declaró Ale sonriente .- Nunca la he tirado
Paula abrió la cajita cuadrada y negra, y pequeñas melodías del Lago de los Cisnes resonaron en la habitación mientras la diminuta bailarina empezaba a girar delante del espejito con marco dorado.
- Es delicioso- dijo Pedro mirándola.
- Se lo regaló su príncipe- explicó Ale, sin dejar de sonreír- Fue lo único material que se llevó de Rusia cuando se marchó.
- Debió ser una sorprendente historia de amor- dijo Pedro. - para que ella eligiera este tesoro al marcharse. la mayoría de mujeres se cosían joyas en los vestidos ¿verdad?
Ale se rió.
- Obviamente sabes mucho de historia rusa ¿ Te ha contado Paula cosas de nuestro pasado?
- En absoluto. Yo también soy medio ruso.
Paula bajó la mirada, sonrojándose, con miedo de pensar lo que estaría pasando por las cabezas de su padres, porque todo eso había sido muy repentino y emotivo , y la verdad era que ella se inclinaba a creer que Pedro podía tenerle aprecio y querer más que simplemente sexo.
Pero si se dejaba creer eso, se metería en zona peligrosa, se obsesionaría con él, se enamoraría y terminaría brutalmente herida y abandonada.
La bailarina giraba suavemente en la cajita de música. Paula pensó en su bisabuela, que había sido su gran pasión, se había quedado embarazada y nuca se casó, nunca dejo de amar a su principe, aunque el desastre y la revolución amenazaron su vida, aunque él la abandonó cuando nació el bebé, aunque ella comenzó una nueva vida.. Nunca dejó de amar a su príncipe.
Claramente, el amor obsesivo venía de familia.
Paula cerró la cajita de música
- ¡El té está listo!- exclamó Eddy alegremente entrando con una bandeja.
Y todos se sentaron a charlar animadamente.
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Qué hermoso cap!!!!
ResponderEliminarBellísimo capítulo!!! Emocionante!!
ResponderEliminarbuenísimo,me encanto!!!
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